Por Mario Sznajder (para Safe Democracy)

Mario Sznajder se adentra en la democracia israelí y analiza su sistema político: el resultado de las elecciones generales ha demostrado una crisis del sistema de partidos políticos, explica. Asimismo, desglosa la abstención por sectores o segmentos de población, señalando que ha sido particularmente alta entre los jóvenes y entre la población árabe-israelí y favoreciendo así a los partidos de voto ideológico y voto sectorial. Sznajder cree que los grandes bloques han sido los perdedores y que la próxima coalición de gobierno estará formada por Kadima, Shas, el Laborismo y el Partido de los Pensionados, quienes deberán conciliar sus visiones y repartirse los ministerios para formar gobierno en las próximas semanas.



Mario Sznajder es profesor titular de la cátedra Leon Blum en Ciencia Politica de la Universidad Hebrea de Jerusalén e investigador asociado del Instituto Truman para el avance de la paz. Ha publicado un centenar de artículos en publicaciones científicas sobre fascismo, derechos humanos, democracia y Oriente Medio.

UNO DE LOS ÍNDICES MENOS OBSERVADOS EN PROCESOS eleccionarios democráticos, es el porcentaje de votantes. Este porcentaje puede ser interpretado de varias maneras. Habrá quienes sostengan que la abstención a votar significa que todo está tan bien que no es necesario hacerlo. Otros dirán que abstención a votar significa falta de confianza pública en el sistema político o en el sistema de partidos.

CRISIS DEL SISTEMA DE PARTIDOS

Creo que en el caso de Israel, donde se produjo en las elecciones el mayor porcentaje de abstención al voto en la historia del país –votaron menos del 63 por ciento de los votantes registrados–, se está viviendo una crisis en el sistema de partidos políticos.

Más interesante aún sería desglosar la abstención por sectores o segmentos de población y entonces veríamos que fue particularmente alta entre los jóvenes y entre la población árabe-israelí. Esto, como se preveía, favoreció a partidos de voto “ideológico” y voto “sectorial”.

VOTO IDEOLÓGICO
Entre los primeros, contamos al partido Hogar Nacional, liderado por Avigdor Liberman, que es a la vez ideológico (nacionalista) y sectorial (inmigración ex-soviética); logró entre 12 y 14 bancas parlamentarias. El Partido Shas (religioso ortodoxo del judaísmo sefardí y oriental) logró recuperar parte de su caudal histórico y el bloque religioso ortodoxo ashkenazí integrado por Agudat Israel y Deguel HaTorah y conquistó 6 bancas.

PERDIERON LOS GRANDES
¿Quiénes sufrieron del bajo porcentaje de votos? Los grandes partidos ubicados alrededor del centro politico: Kadima, liderado por Ehud Olmert (primer ministro interino y seguramente futuro primer ministro) obtuvo 28 bancas parlamentarias. El Partido Laborista, liderado por Amir Peretz, obtuvo 20 bancas parlamentarias y el Partido Likud, liderado por Benjamin Netanyahu, logró conquistar sólo 11 bancas parlamentarias.

El Partido de Unión Nacional, que aglomera al nacionalismo religioso mesiánico –que apoya la presencia judía en Cisjordania y que se opuso a la desocupación de Gaza–, logró entre 8 y 9 bancas parlamentarias, registrando las secuelas del duro golpe que les propinó Ariel Sharon en agosto de 2005, al retirarse Israel unilatermalmente de la Franja de Gaza.

LA TERCERA EDAD DECIDE
Una de las grandes sorpresas electorales han sido las 7 bancas logradas por el Partido de los Pensionados (Jubilados). Muchos ven en este logro, un voto de protesta contra los partidos tradicionales y una muestra de incredulidad política que también se manifiesta en la abstención.

Por fortuna para la existencia de la democracia israelí en términos de alta legitimidad política interna, y pese al alto porcentaje de abstención, varios de los partidos del sector árabe-israelí han logrado superar la valla de entrada del 2 por ciento de los votos válidos emitidos y estarán presentes en el Parlamente israelí. Me estoy refiriendo a tres partidos políticos que se apoyan en el voto árabe: RAM-Tal (partido apoyado por elementos religiosos musulmanes), Hadash (ex-partido comunista) y Balad (partido laico árabe). Por su parte, la izquierda representada por Meretz logró obtener entre 4 y 5 bancas.

KADIMA, SHAS, LABORISMO Y PENSIONADOS AL PODER
Los datos anteriores, cuya definición vendrán solo con los resultados finales, nos indican cuál será la posible coalición de gobierno. Kadima, encabezada por Ehud Olmert, intentará formar una coalición con el Partido Laborista, el Partido de los Pensionados, Shas y el bloque Agudat Israel-Deguel HaTorah (para alcanzar las 74 bancas de 120 y obtener una coalición estable).

Siempre se podrían agregar las 12 o 13 bancas del Partido Hogar Nacional pero esto crearía problemas de legitimidad a nivel interno e internacional debido a las radicales posiciones anti-palestinas y anti-árabes de su líder, Avigdor Liberman.

REPARTIENDO MINISTERIOS
Está claro que el desgaste electoral de Kadima y el relativo avance del Laborismo y Shas, hará que Olmert pague precios ministeriales altos a sus socios de coalición. Esto debilitaría a un partido como Kadima –el que con poca antiguedad, mucho eclecticismo y promesa de ministerios a personalidades que se fueron adhiriendo en estos meses– encontrará dificultades al intentar estabilizarse e institucionalizarse.

También será interesante observar cómo se concilian la visión social demócrata keynesiana de Amir Peretz con el neoliberalismo light y superficial de Ehud Olmert y muchos de sus partidarios, pero estos son enigmas que se resolverán en el futuro próximo.