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Una visión diferente de Asia y el Islam

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Entre los problemas que más preocupan a Occidente y a Oriente está la cuestión del Islam y la utilización que se está haciendo del mismo. Y que al igual que no existe un Asia monolítico, tampoco hay un Islam homogéneo. En Asia  están muy interesados en mostrar cómo el Islam está marcado por la diversidad de formas, significados e implicaciones, dice el autor, que cree que el lejano Oriente tiene mucho que decir y Occidente tiene los medios y mecanismos para que sean escuchados.


LAS RELACIONES ENTRE ORIENTE (LEJANO) Y OCCIDENTE no han sido siempre conflictivas aunque la competencia entre las diferentes civilizaciones y numerosas culturas que conforman ambos lados sí ha predominado y marcado el carácter de estas.

Desgraciadamente, la incomprensión, la falta de diálogo y el desconocimiento mutuo también han imperado en buena parte de sus relaciones, sentado las bases de lo que es ahora esa relación entre Occidente y Oriente.

MUCHO QUE APRENDER
Tenemos mucho que aprender los unos de los otros y la situación actual de conflicto en la que nos encontramos hace necesario buscar soluciones consensuadas.

Entre los problemas que más preocupan –tanto en Occidente como en Oriente, aunque con diferentes interpretaciones– se encuentra el Islam y sobre todo la instrumentalización política que se esta haciendo de él.

En algunos países el Islam ha dejado de ser una religión para ser considerado como una cultura. Y la manipulación de los escritos sagrados por los fundamentalistas islámicos tiene que hacer reflexionar a la comunidad internacional sobre cuáles son las causas que lo crean y las soluciones que deberíamos adoptar de forma compartida, solidaria y urgente.

El Islam está pasando a ser tan estigmatizado como idolatrado, sin tener en cuenta que existe una realidad poco conocida y valorada en España sobre esta religión.

INDONESIA E INDIA
De los casi 1.300 millones de musulmanes que hay actualmente en el mundo, el 60 por ciento se encuentran en Asia. A menudo se nos escapa –o se omite de forma negligente– que en Asia Meridional hay unos 420 millones de musulmanes, de los cuales más de 200 millones se concentran en Indonesia, factor que la convierte en la comunidad musulmana nacional más grande del mundo.

Del mismo modo, en la India, la minoría musulmana supera en número incluso a la población total de Pakistán, Estado musulmán. En Asia Central se estima que hay unos 103 millones de seguidores del Corán, mientras que en Asia Oriental la cifra alcanza los 289 millones, incluidos los casi 50 millones en China (recientemente, 5 chinos detenidos en la base estadounidense de Guantánamo fueron deportados hacia Albania en espera de ser realojados).

NI ASIA MONOLÍTICA, NI UN ISLAM HOMOGÉNEO

Al igual que no hay una Asia monolítica, tampoco hay un Islam homogéneo y en Asia están muy interesados en mostrar cómo el Islam está marcado por la diversidad de formas, significados e implicaciones. En los albores del siglo XXI el Islam se ha convertido en la segunda religión con mayor número de adeptos y la que tiene un crecimiento mayor.

Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, en Nueva York y Washington, hasta las caricaturas en la prensa danesa, el tema del Islam ha acaparado las portadas de todos los medios de comunicación y no ha podido evitar permanecer en el centro del debate acerca de su papel como detonante del presagiado choque de civilizaciones.

ESCUCHAR A ASIA Y A LOS MUSULMANES
Sin duda, esos atentados revelaron al mundo una nueva realidad, un contexto tan complejo como peligroso, en donde el Islam, y su uso político, han pasado a ser centro de odios y adoraciones, así como la causa que lo justifica.

Este fenómeno no puede ser ignorado y es imperativo que Asia y los musulmanes asiáticos sean escuchados. Sin duda alguna, voces diferentes y visiones distantes puedan ayudar a fortalecer un debate que genere, sino respuestas a los problemas existentes, al menos pautas para poder identificar correctamente estas problemáticas.

El lejano Oriente tiene mucho que decir y Occidente tiene los medios y mecanismos para que sean escuchados.