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Ehud Olmert, entre Jerusalén y Washington

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Por Mario Sznajder (para Safe Democracy)

Mario Sznajder aprovecha el viaje del primer ministro Ehud Olmert a Washington para analizar la política israelí, y afirma que es poco probable que la Administración estadounidense apoyo su plan de retirada unilateral de Cisjordania. Sznajder cree que se harán declaraciones conjuntas sobre la necesidad de frenar la carrera nuclear Irán, sin precisar cómo, y no más que eso. En cualquier caso, Olmert regresará a Jerusalén mucho más realista sobre sus posibilidades de gobierno.


[2] Mario Sznajder es profesor titular de la cátedra Leon Blum en Ciencia Politica de la Universidad Hebrea de Jerusalén e investigador asociado del Instituto Truman para el avance de la paz. Ha publicado un centenar de artículos en publicaciones científicas sobre fascismo, derechos humanos, democracia y Oriente Medio.

EL NUEVO GOBIERNO DE ISRAEL –establecido en base a los resultados de las elecciones del 28 de marzo– ya funciona plenamente. Ehud Olmert ha dejado de ser primer ministro interino y es el flamante primer ministro por derecho propio al liderar el partido que obtuvo la primera mayoría electoral —Kadima, con 29 escaños parlamentarios– y estar a la cabeza de la coalición de gobierno que ha logrado formar.

LOS MINISTERIOS Y LA IDEOLOGÍA
Esta coalición, que incluye al partido Laborista, el partido ortodoxo sefardí (Shas) y el partido de los pensionados, ha repartido 25 ministerios y cuenta con una cómoda mayoría parlamentaria, a la que eventualmente se podrá sumar el apoyo del partido ortodoxo ashkenazí, Yahadut Hatorah.

Lo que divide al gobierno, más allá de la incomoda repartición del poder a través de los ministerios, con la presidencia del parlamento y las comisiones parlamentarias, son líneas ideológicas no claramente definidas en ninguno de los partidos, pero que alinearán en posiciones contrarias a diversos miembros de la coalición, en caso de crisis.

Esto significa que, aunque el actual gobierno de Ehud Olmert haya comenzado sus tareas con relativa calma, nadie se atreve a asegurar que logrará completar los cuatro años de gobierno que la ley prevé, antes de que la próxima elección cambie la división de escaños parlamentarios y con ésta, la coalición de gobierno.

OTRA RETIRADA EN VISTA

Ehud Olmert sigue pregonando en Jerusalén la intención de cumplir con las promesas electorales de Kadima.

Sino se logra negociar un acuerdo con los palestinos para fines de 2007, Israel se retiraría unilateralmente de la mayor parte de Cisjordania, para protegerse frente a ataques terroristas y a otras agresiones, detrás del muro separatorio, que para esa época ya estaría completo en sus 790 kilómetros de recorrido.

ATACAR LA POBREZA
Por otro lado, Olmert ha prometido atacar seriamente los problemas socio-económicos que afectan a Israel y especialmente el de la creciente pobreza. Para comenzar a tratar este segundo plano es necesario reformar el presupuesto y poner énfasis en la redistribución, a través de la educación, la salud pública, la vivienda y los mecanismos de seguridad social que aún existen, así como reducir seriamente el gasto en Defensa.

Sin embargo, el presupuesto enviado a la knesset (Parlamento) no contempla los cambios necesarios sino que refleja una filosofía de mercado abierto y máxima libertad de competencia, tal como fijó el líder del Likud y ex ministro de Finanzas, Benjamin Netanyahu, enemigo de Olmert y gran derrotado en la última elección.

No es de extrañar que en la coalición de gobierno ya se escuchen protestas contra la política económica reflejada en la estructura del presupuesto del gobierno de Olmert, sobre todo por parte de laboristas, sefardíes y pensionados.

EL PROBLEMA CON LOS PALESTINOS
Los primeros acordes disonantes con las promesas electorales de retirada unilateral, ya se escucharon durante la visita a Israel del ministro de Asuntos Exteriores francés Douste-Blazy (el 17 de mayo).

Pero el tono discordante aumentará en Washington cuando Olmert intente conseguir el apoyo de Bush a la idea de la retirada unilateral. Olmert mismo ha acentuado la necesidad de hacer lo posible por lograr un acuerdo negociado con los palestinos; pero estas declaraciones contradicen otras que sostienen que no se negociará con un gobierno encabezado por Hamás, mientras el movimiento y el gobierno palestino no abandonen el uso de la violencia y no acepten la existencia del Estado de Israel.

ARREMANGARSE
¿Que traerá Ehud Olmert a Israel cuando regrese de Washington? Lo más probable es que sean declaraciones conjuntas con Bush sobre la necesidad de frenar la carrera de Irán en pos de armas nucleares. Lo que es más dudoso, sin embargo, es que se hable clara y públicamente sobre cómo lograr este objetivo. Y más dudoso aún es que la Administración estadounidense apoye el plan de retirada unilateral de Olmert.

Por lo tanto, más allá de generar una gran cobertura en los medios de comunicación, lo más probable es que el primer viaje de Olmert a Washington le haga más realista y le enseñe que debe arremangarse la camisa y enfrentar la dura lucha parlamentaria para aprobar un presupuesto, sin el cual no hay gobierno.