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Tragedia compleja en Sudán

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Por Antumi Toasijé (para Safe Democracy)

Antumi Toasijé explica por qué la crisis actual de Sudán es mucho más que una tragedia postcolonial y racial, donde los árabe-sudaneses del norte intentan hacerse con el control de las áreas pertenecientes a los pueblos negros del centro, sur, oeste y este. Se trata de un conflicto atravesado por importantes intereses en juego, donde hay petróleo y minerales. Toasijé analiza la posibilidad de un despliegue militar de cascos azules, denuncia que los conflictos inducidos vuelven a colocar a África en manos de tropas extranjeras, y aboga por un Sudán laico, unido y cercano al resto del continente.


[2] Antumi Toasijé es historiador y realiza un doctorado en Estudios Africanos. Es miembro del Grupo de Estudios Africanos de la Universidad Autónoma de Madrid y director de la Revista de Ciudadanía, Migraciones y Cooperación, de Baleares. Es rector del Centro Panafricano de Estudios Culturales.

LA COMUNIDAD NEGRA INTERNACIONAL, hasta fechas recientes venía dictaminando que el conflicto del estado postcolonial sudanés era un asunto racial. En el esquema, entendíamos que los árabe-sudaneses del norte intentaban hacerse con el control de las áreas pertenecientes a los pueblos negros del centro, sur, oeste y este. Esta lectura motivó un cierto apoyo de la opinión pública africano-norteamericana, personificada en Colin Powell, a una intervención de Estados Unidos en dicho país. Pero como siempre el conflicto es un asunto obviamente mucho más complejo.

Comisionado por una organización panafricanista, tuve la oportunidad de entrevistarme con el embajador de Sudán en España en 2003, tras el estallido del conflicto en el antiguo reino de Darfur, entre el Gobierno sudanés por vía de las milicias Jajaweed y el Movimiento de Justicia de Sudán o Frente de Liberación de Darfur y su sección más activa el Movimiento de Justicia e Igualdad. El motivo de mi visita era una noticia aparecida en medios alemanes que afirmaba que Siria habría probado armas químicas en dicha región inmensa, con la complicidad y apoyo del gobierno sudanés. Dicha entrevista no me aclaró nada al respecto de las armas químicas pero sí acerca de la identidad sudanesa, una frase: entendíamos las razones del conflicto con el sur, pero nos duele que haya estallado con nuestros hermanos del oeste; fue suficiente para inferir que la identidad a la que se apelaba no era únicamente racial sino también y principalmente, religioso-cultural.

[3] INTERESES EN JUEGO
Pero tras todo conflicto, como es sabido, hay intereses económicos en juego.

Hace ciento vente años Sudán, que había venido siendo un coto privado de caza de personas negras para ser esclavizadas por parte de los sultanes egipcios, fue invadido por los británicos quienes habían decidido que era imprescindible culminar su obra de invasión desde El Cairo hasta El Cabo para cerrar el acceso a Asia a la par que se hacían con el control del Nilo. Aún cuando el estado del El Mahdi supuso un freno a estos planes, finalmente en 1890 los británicos controlaron el país y se dieron a la tarea de dividirlo.

En 1924 impusieron una ley que impedía a los sudaneses del norte entrar en los territorios del sur y viceversa, esta realidad se mantuvo de un modo u otro hasta la independencia en 1956. Ello llevó al inevitable conflicto entre norte y sur apenas obtenida la independencia, conflicto que ha visto dos guerras civiles y varias disputas que parecen haber terminado con los acuerdos de 5 de enero de 2005, a pesar de la sospechosa muerte del líder del sur el Dr. John Garang de Mabior.

En el pasado fue el criminal comercio de personas, luego el marfil y el algodón, hoy el trasfondo, ya no es un secreto; el petróleo en el Sur y también en Darfur, ambicionado por la creciente economía China tan necesitada de energía, que se embarca tanto en obras colosales en el interior, como la presa de las Tres Gargantas, como en operaciones cada vez más parecidas a las del neocolonialismo occidental en el exterior, poniendo en jaque los intereses de Estados Unidos que penetran el continente africano desde el Golfo de Biafra.

EL PANAFRICANISMO COMO SOLUCIÓN
En los foros de Internet los jóvenes sudaneses expresan sus opiniones con libertad y en ellas tiene cada vez más cabida el Panafricanismo. Algunos de estos jóvenes, como Koang, han participado en el movimiento de liberación del sur, pero no aboga por la separación, sur/norte, sino por un Sudán laico, unido y cercano al resto de África.

La cultura contemporánea africano-centrada, rechaza cada vez más el arabismo como una forma de colonización cultural similar a la occidentalización, al tiempo que refuerza una identidad panafricana que busca puntos en común como el sufrimiento de todos los africanos y africanas sin distinciones culturales o religiosas.

Del mismo modo que se rechazan las pretensiones arabistas se impugna terminantemente una intervención de Naciones Unidas que pretende suplantar a la supuestamente ineficaz Unión Africana, que desplegó sus fuerzas de pacificación en Darfur (AMIS) en julio de 2004. Sin embargo detener los casos azules no va a ser posible porque este despliegue ya se está produciendo.
El 24 de marzo de 2005 la ONU lo aprobó, y en él operativo se pactó la presencia de medio millar de soldados chinos que terminaron de arribar el 28 de mayo corriente.

ÁFRICA EN MANOS EXTRANJERAS

Los conflictos inducidos vuelven a colocar África en manos de tropas extranjeras y esto supone un escollo para la emergencia de una democracia panafricana y un crecimiento económico, porque aún cuando numerosos conflictos han asolado Europa, jamás cascos azules bajo mando africano han sido desplegados en suelo Europeo.

Es posible que la acción de los cascos azules, con los seguros desmanes a los que nos tienen acostumbrados pacifique el área y solidifique el reparto entre China y Estados Unidos del petróleo sudanés, pero eso será en detrimento de los sudaneses en particular y de los africanos en general que nos preguntamos:

¿Comprenderá la sociedad civil occidental que África clama por el control de sus recursos o continuará apoyando las políticas de guerra para poder llenar sus depósitos de carburante sin problemas, mientras la gente de los países productores muere sin saber por qué?