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Más ética (empresarial), más desarrollo

[1]Con una conducta ética por parte de las empresas y corporaciones ganan todos: ellas mismas y la sociedad en su conjunto. Conozca cuáles son los países más avanzados en la materia, cómo las empresas de punta se disputan el liderazgo y sepa a continuación por qué –frente a la creciente presión social de inversores y consumidores– la Responsabilidad Social Empresarial ha ganado la batalla de las ideas en el mundo global de hoy y es mucho más que una moda pasajera.


THE ECONOMIST destaca: El movimiento por la responsabilidad social empresarial (RSE) ha ganado la batalla de las ideas. En efecto, el 70 por ciento de los altos gerentes y responsables financieros consultados por el World Economic Forum plantean que habrá un interés creciente en la RSE en el futuro en la gran mayoría de los inversores. Lo mismo sucede con los consumidores. La RSE es un factor que cada vez les importa más, y han salido a boicotear o demandar legalmente a empresas que utilizan mano de obra infantil, venden productos dudosos para la salud, o arruinan el medio ambiente. También los trabajadores quieren trabajar en empresas con RSE, y rinden más en ellas.

QUIÉN ES MÁS RESPONSABLE
Las empresas de punta en el mundo están disputándose el liderazgo en RSE. Entienden que allí se están jugando cuestiones claves para su productividad, desempeño y competitividad.

Ha ido ganando terreno así la idea de competitividad responsable. Según la tabla de Accountability (entre 80 países en el mundo) ganan netamente los nórdicos. Entre las cinco primeras posiciones están Finlandia, Noruega, Suecia e Islandia.

Como advirtió una reunión de grandes inversores convocada por la ONU: Las cuestiones del medio ambiente, sociales y de gobierno corporativo tienen claros efectos materiales en el largo plazo, y las empresas e inversores que no las tienen en cuenta lo hacen a su propio riesgo.

EL ACTIVISMO DE LA SOCIEDAD CIVIL
Por otra parte, sociedades civiles cada vez más movilizadas y activas, como lo indican las recientes protestas francesas y otras, reclaman más RSE.

Señala Pearlstein (The Washington Post): La elección real para la élite corporativa es clara, no sólo en Estados Unidos, sino en Europa, Japón, y América Latina. O los miembros de la comunidad empresaria producen un contrato social mejorado –que les permitan conducir empresas competitivas al mismo tiempo que garantizan que las ganancias de la globalización van a ser distribuidas más equitativamente–, o tendrán que confrontar la casi cierta posibilidad de que votantes enojados y ansiosos echarán atrás la globalización.

LA RESPONSABILIDAD EN AMÉRICA LATINA

En América Latina la agenda de la RSE demandada en los países desarrollados, debe tener adiciones. Además de buen clima laboral, juego limpio con los consumidores, transparencia para los inversores, respeto al medio ambiente, debe añadir otros temas.

En un continente donde la población siente que es prioritario combatir la extendida y persistente pobreza, y las extremas desigualdades, la RSE debe incluir un papel activo de las empresas en apoyo de políticas públicas pro-desarrollo social y pro-equidad. Un ejemplo: la participación activa de más de 100 empresas en el Programa Hambre Cero de la actual gestión presidencial del Brasil.

UN MISMO CÓDIGO ÉTICO

También en países con alta evasión fiscal, la RSE debe incluir un comportamiento ejemplar de las empresas en ese terreno.

Asimismo, una actitud favorable hacia pactos fiscales que permitan generar los recursos necesarios para actualizar las tan atrasadas inversiones en educación, salud, nutrición, y otras áreas básicas para el desarrollo del capital humano.

Junto a ello la ciudadanía espera que las inversiones externas –que entiende pueden aportar mucho al desarrollo– practiquen en los países de la región el mismo código ético que implementan en sus países de origen, y no tengan un doble código.

TODOS GANAN
¿Son estas exigencias inviables? Por el contrario, en la RSE ganan las empresas y la sociedad. El presidente del Consejo Mundial por el Desarrollo Sostenible, Stephan Schmidheiny, destaca cómo los éxitos en la región de su conglomerado empresarial Grupo Nueva, se han logrado en base a políticas con altísima RSE y pro-pobres.

En realidad, lo inviable parece ser dejar de lado las potentes demandas sociales por la Responsabilidad Social Empresarial.