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Chile y la «marcha de los pingüinos»

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Por Ricardo Israel Zipper (para Safe Democracy)

Ricardo Israel Zipper explica cómo una serie de protestas estudiantiles en Chile han logrado poner en entredicho la supuesta estabilidad del país y han demostrado la urgencia y la importancia de la calidad y la igualdad de la Educación secundaria. Israel Z. cree que si Chile desea realmente progresar no sólo deberá compararse con aquellos países a los que les va peor, sino con aquellas sociedades que les va mejor. Conozca por qué los pingüinos (estudiantes secundarios) han conmovido a la opinión pública chilena y cómo han logrado poner sobre la mesa la necesidad de mejorar el deplorable estado de la Educación a través de las protestas, los teléfonos móviles e Internet.


[2] Ricardo Israel Z. es abogado y politólogo. Tiene un Ph.D. y un master en Ciencia Política de la Universidad de Essex y es Catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Chile. Dirige el Centro Internacional para la Calidad de la Democracia y la Escuela de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Chile. Preside el Comité de Fuerzas Armadas y Sociedad de la Asociación Mundial de Ciencia Política. Ha publicado decenas de libros y ensayos traducidos a varios idiomas y es conductor y comentarista de programas políticos e internacionales en Radio y TV.

LA MARCHA DE LOS PINGUINOS es el nombre de un documental que ganó un Oscar. En Chile, los estudiantes secundarios, es decir, de entre 13 y 18 años son llamados pingüinos por el uniforme que usan en la educación pública.

Los estudiantes secundarios se han convertido recientemente en actores inesperados al desnudar problemas profundos de la sociedad chilena, más allá de la mera protesta estudiantil, habitual en cualquier democracia.

CINCO RAZONES DEL ÉXITO

Cinco razones explican, sin embargo, su éxito para instalar temas importantes y poco tratados en la opinión pública: que su protesta era para mejorar la calidad de la educación que estaban recibiendo; en segundo lugar, que interpelaran a la sociedad en su conjunto; tercero, que arrinconaran totalmente al gobierno; cuarto, que obtuvieran grados importantes de apoyo y simpatía en la opinión pública y entre los adultos; quinto, que sus formas de organización fueran sorprendentemente efectivas, y basadas en tecnologías que los jóvenes dominan mejor que nadie, tales como el Internet y los teléfonos móviles.

[3] ¿ESTABILIDAD?
Hasta hace pocas semanas, la presidenta chilena Michelle Bachelet hablaba formalmente al país en su mensaje anual. Todo parecía ir bien para el país y para su gobierno, recién electo. Había un ambiente de complacencia: estabilidad política, escasa oposición, crecimiento económico, finanzas públicas repletas de dinero gracias al precio excepcional del cobre, buen prestigio internacional del país. Sin embargo, en pocos días todo cambió.

¿Cómo pudo suceder que dirigentes adolescentes fueron capaces de poner en entredicho la estabilidad chilena? ¿Cómo explicar el amplio apoyo entre los ciudadanos, cosa no habitual ya que siempre existe el temor a movilizaciones que traen consigo un grado casi inevitable de violencia y vandalismo?

ESTADO DEPLORABLE DE LA EDUCACIÓN

El debate en torno a la Educación en sí no era novedad, ya que pocos meses antes, en las elecciones presidenciales, los cuatro candidatos habían concordado en que la Educación estaba en un estado francamente deplorable, y que Chile no podía aspirar a ingresar al mundo desarrollado sin su mejoramiento.

En este sentido, no se trata sólo de un problema de recursos, ya que en los últimos años se había cuadriplicado el monto destinado a Educación. Tampoco de cobertura, ya que la educación secundaria cubría a casi la totalidad de los jóvenes chilenos, y el aumento en los cupos universitarios había sido francamente espectacular, de tal modo que muchos de los estudiantes de las protestas en las calles correspondían al primer integrante de la familia extendida que llegaba a la Universidad.

EL PAÍS, AL DESNUDO

Pero la marcha de los pingüinos chilenos desnudó al país. No sólo expuso que el gobierno de la presidenta Bachelet tenía serios problemas de diseño y funcionamiento –a pesar de su popularidad personal– sino que demostró, sobre todo, los profundos malestares en la sociedad chilena, ya que de otra manera no se explica el apoyo que encontraron estos líderes adolescentes.

Y sirvió además para comprender que, a pesar de la estabilidad del país, al igual que en sociedades desarrolladas, la inserción chilena en la globalización ha dejado a mucha gente en las orillas y en los puertos, que no pudo subirse al barco. No todo ha sido color de rosa.

[4] MAYOR IGUALDAD Y CALIDAD
Pero, sobre todo, los pingüinos han demostrado la importancia de la igualdad. Su reclamo ha sido por la calidad de la Educación. Nadie mejor que ellos para saber que sino mejora el nivel de la educación recibida simplemente no se tienen las mismas oportunidades que otros chilenos. Hasta los estudiantes de colegios acomodados se solidarizaron.

Por lo tanto, los estudiantes han instalado temas que llegaron para quedarse, tales como el de la calidad y el de la igualdad, y por sobre todo, mas allá de la violencia y los enfrentamientos con la policía, el ambiente de arrogancia y complacencia en que se desenvolvía el debate público chileno sufrió un duro golpe.

UN GRAN LOGRO

En el fondo, creo que si Chile desea realmente progresar no sólo deberá compararse con aquellos países a los que les va peor, sino con aquellas sociedades que les va mejor.

No deja de ser un gran logro para los adolescentes: haber conseguido que el país les escuchara y se preguntara dónde estaban antes.

Se trata, sin dudas, de un paso adelante.

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