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Por qué India

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Por Rubén Campos (para Safe Democracy)

Rubén Campos cree que la metodología y el simbolismo de los múltiples atentados en la red de trenes de Mumbai, en India, con más de 200 muertos y 700 heridos, hacen pensar en la inspiración y ejecución de grupos vinculados a la red de Al Qaeda. El hecho de que Estados Unidos haya mejorado su relación con India en la última década –tras años de desencuentros en el marco de la Guerra Fría– sumado al conflicto no resuelto con su vecino Pakistán en la región de Cachemira , han puesto a la emergente potencia asiática en el punto de mira del terrorismo islámico internacional. Cómo afectarán los atentados del 11-J al proceso de paz con Pakistán; cuál debe ser la respuesta del gobierno de Manmohan Singh; por qué los mumbaikars, ciudadanos de Mumbai, han dado una lección de coraje al mundo. A continuación, algunas respuestas.


[2] Rubén Campos es experto en Asia Meridional y el Sudeste Asiático y profesor de relaciones internacionales en cursos de postgrado de diferentes universidades españolas sobre temas asiáticos. Trabaja como asistente al director de programas del Club de Madrid [3], una organización internacional dedicada a la promoción de la democracia. En la actualidad, prepara la lectura de su tesis doctoral sobre el movimiento nacionalista indio y la edición de una selección de textos políticos de Mohandas K. Gandhi.

SIETE EXPLOSIONES EN LA RED DE TRENES SUBURBANOS en la ciudad de Mumbai (nombre indio para Bombay) entre las seis y las seis y media de la tarde del día 11 de julio han conmocionado al mundo. Con el balance provisional de más de 200 muertos y 700 heridos, este nuevo atentado terrorista recuerda a los terribles sucesos que han ocurrido en años recientes. Los paralelismos surgen rápidamente con Londres, Nueva York, Bali, Amman, Beslan, Estambul o Casablanca y, especialmente por las características del ataque, con los atentados del 11-M en Madrid.

El mismo día una serie de ataques terroristas dirigidos contra objetivos turísticos en Srinagar, capital del estado indio de Jammu y Cachemira, causaron la muerte de ocho personas y heridas graves a más de una treintena. Los vínculos entre ambos atentados, aunque todavía no han sido reconocidos por el gobierno indio, son verosímiles.

PRUDENCIA EN EL GOBIERNO
Desde el 11-S, Al Qaeda ha centrado su estrategia del terror en centros turísticos (Bali, Casablanca o Estambul) y en los medios de transporte (Madrid y Londres). El doble atentado en Mumbai y Srinagar encajaría perfectamente en esta estrategia. Pese a ello, los representantes oficiales del gobierno indio han mostrado una extrema prudencia a la hora de pronunciarse sobre los responsables de los atentados.

La compleja situación política de la India con diversos conflictos sociales y políticos, varios de ellos no vinculados con grupos terroristas islámicos, explica esta actitud.

[4] IDENTIFICAR A LOS RESPONSABLES
Muchos atentados de los últimos años cometidos en suelo indio son responsabilidad de grupos sikhs, tamiles de religión hindú vinculados con el conflicto en la vecina Sri Lanka (que se ha deteriorado gravemente en los últimos meses), guerrilleros de orientación maoísta conocidos como los naxalitas o partidarios independentistas de diversas regiones del subcontinente indio.

Todos ellos podrían ser sospechosos de ejecutar estos terribles atentados. Sin embargo, a pesar de este convulso panorama, fuentes de inteligencia y de la policía de Mumbai han apuntado a la red Al Qaeda como la inspiradora y ejecutora de los atentados.

[5] LA HUELLA DE AL QAEDA
La visita en abril del presidente de Estados Unidos George W. Bush a la India –donde se presentó un acuerdo bilateral de cooperación nuclear– ha consolidado un acercamiento entre ambos países.

Estados Unidos ha modificado su estrategia en la última década tras décadas de desencuentro con la India en el marco de la Guerra Fría y está favoreciendo una relación privilegiada con la emergente potencia asiática.

[6] EN EL PUNTO DE MIRA
Esta relación, junto al conflicto no resuelto en la región de Cachemira con su vecino Pakistán, ha puesto a la India en el punto de mira del terrorismo islámico internacional. Después de la visita del presidente Bush, dirigentes de Al Qaeda como Al-Zawahiri han comenzado a identificar por primera vez a la India como un objetivo de su campaña terrorista.

En un mensaje difundido a finales de abril, atribuido al propio Osama bin Laden, se hacen referencias explícitas a una supuesta cruzada contra el Islam que englobaría a estadounidenses, judíos e hindúes. La metodología y el simbolismo del atentado (otro día 11 maldito) hacen pensar en la inspiración y ejecución de grupos vinculados a la red de Al Qaeda.

EL PROCESO DE PAZ CON PAKISTÁN EN JUEGO
El Secretario de Estado del Interior indio V.K. Duggal ha asegurado en conferencia de prensa que se actuará con extrema severidad contra las fuerzas que están atacando el proceso de paz con Pakistán, que podría torcerse tras el atentado, pero que éste no debe ser interrumpido sino reforzado. Sin embargo, la masacre ha servido para que la oposición del Bharatija Janata Party (nacionalistas hindúes) culpe al gobierno por su falta de planificación y su política de seguridad.

[7] Desde el lado pakistaní, la respuesta a favor de continuar con el proceso de paz ha sido inmediata. De hecho, el presidente pakistaní Pervez Musharraf fue uno de los primeros líderes mundiales en condenar de forma drástica los atentados. Sin embargo, fuentes del gobierno indio han venido criticando con insistencia la ineficacia pakistaní a la hora de acabar con grupos terroristas islámicos que operan en la India desde el país vecino.

Está claro que para que el proceso de paz pueda avanzar es urgente que se den pasos desde el lado pakistaní para desmantelar definitivamente la infraestructura terrorista en su territorio. Debe actuar de forma clara contra grupos e individuos que fomenten la violencia política.

Al mismo tiempo, la India debe dar pasos que demuestren su voluntad inequívoca de negociar una solución definitiva al conflicto en Cachemira, región de mayoría musulmana en disputa entre los dos países desde su constitución en 1947 y que le ha llevado a enfrentarse militarmente en tres ocasiones y a décadas de conflicto latente.

LECCIÓN DE CORAJE DE MUMBAI
El paralelismo con la tragedia de Madrid tiene también una segunda lectura. Los mumbaikars, ciudadanos de Mumbai, una megaurbe de más 12 millones de habitantes, están ofreciendo una lección de coraje cívico admirable. Cientos de héroes anónimos se han acercado a los lugares de los hechos para colaborar en las tareas de rescate y auxilio a las víctimas. La gente se ha echado a la calle para mostrar su solidaridad con los damnificados y sus familias. No se han registrado episodios de violencia ni enfrentamientos entre comunidades significativos, a pesar de los numerosos conflictos sociales y religiosos que tiene la ciudad.

[8] Esta actitud ejemplar de la ciudadanía debe convertirse en la referencia para las autoridades políticas en su respuesta a la amenaza terrorista. Convenios y documentos internacionales como la Resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas sobre la Protección de los derechos humanos y las libertades fundamentales en la lucha contra el terrorismo o la Agenda de Madrid, deben ser la guía para enfrentarse a esta terrible amenaza desde los valores y la práctica democrática.

El primer ministro indio Manmohan Singh, en una alocución televisada el día después de la tragedia, se ha felicitado de esta lección de sus compatriotas y ha resaltado la necesidad de que, en paralelo a la lucha dentro del marco de la legalidad contra los autores de la matanza, Mumbai continúe siendo el símbolo de una India inclusiva y democrática abierta a todos.

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