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Cuba, ¿transición o sucesión?

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Por Ricardo Israel Z. (para Safe Democracy)

Ricardo Israel Z. cree que nada profundo cambiará mientras otros reemplacen temporalmente a Fidel Castro en Cuba. Si algo se mueve en la Isla será después de su muerte. El interrogante es comprender si la revolución sobrevivirá a su persona; para Ricardo Israel Z. es difícil que ello ocurra. Tampoco parece que el cambio vaya a ser generado por los cubanos de Miami o por Estados Unidos. En todo caso, lo más probable es que exista una relativa tranquilidad, por ahora, mientras el Comandante –con un rol inigualado– esté vivo, y que los procesos de lucha interna sean enfrentamientos por posiciones dentro del partido, pero no manifestaciones masivas en las calles.


[2] Ricardo Israel Z. es abogado y politólogo. Tiene un Ph.D. y un master en Ciencia Política de la Universidad de Essex y es Catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Chile. Dirige el Centro Internacional para la Calidad de la Democracia y la Escuela de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Chile. Preside el Comité de Fuerzas Armadas y Sociedad de la Asociación Mundial de Ciencia Política. Ha publicado decenas de libros y ensayos traducidos a varios idiomas y es conductor y comentarista de programas políticos e internacionales en Radio y TV.

NO HABÍA OCURRIDO NUNCA ANTES. El Presidente Fidel Castro se desprendía de sus poderes. Evidencia de la gravedad médica pero también de su edad. Se actuó rápidamente informando al mundo y al mismo tiempo se evitó así toda imagen de vacío de poder.

Quizás el Comandante quiere observar lo que ocurrirá cuando él ya no esté: despejar la duda en torno a cuánto hay de institucionalidad en la revolución y cuánto de carisma.

Es difícil que ocurra nada brusco, ya que los pueblos ante la incertidumbre tienden naturalmente a refugiarse en el orden.

EL TEMA DE LA INMIGRACIÓN
Tampoco parece que Estados Unidos quiera aprovechar la oportunidad para una gran desestabilización. La razón parece fácil de entender: en un ambiente muy sensibilizado al tema de la inmigración, deben observar con espanto la posibilidad de la reunificación familiar de cientos de miles de personas en Miami.

Por cierto, la gran pregunta es si Raúl hará las cosas distintas. Para alguien que ha estado desde hace mucho tiempo como número dos de acuerdo a la legalidad interna, no parece que vaya a ser su camino, toda vez que carece de la popularidad de Fidel y que su trayectoria ha sido más bien en cargos burocráticos.

[3] FIDEL HAY UNO SÓLO
Por lo tanto, nada profundo debiera cambiar mientras otros reemplacen temporalmente al líder. Fidel hay uno sólo, y por algo ha estado 47 años continuados en el poder. Si algo cambia en Cuba va a ser después de su muerte. Y ahí la pregunta será otra, ¿sobrevivirá la revolución a su persona? El grado de centralismo es muy alto, y la experiencia indica que, tal como ocurrió con el franquismo, es difícil que ello ocurra.

Del mismo modo, parece difícil que el cambio vaya a ser generado por los cubanos de Miami o por Estados Unidos.

Para el analista, la clave es determinar si estamos en presencia del inicio de una transición o de una sucesión. La primera indica transformaciones; la segunda, la aplicación de la institucionalidad legal.

LOS JÓVENES Y LA VIEJA GUARDIA
Si hay transición –en un país donde hay más fidelidad que comunismo– pareciera que instituciones como las Fuerzas Armadas y la Iglesia Católica (esta última realmente independiente) van a ser claves.

[4]Si hay sucesión, es importante observar la lucha generacional entre la vieja guardia y los jóvenes. La vieja guardia es la de quienes han acompañado al Comandante desde los tiempos de la lucha guerrillera.

Los jóvenes son aquellos que solo han vivido bajo Fidel y han hecho su carrera política muy cerca de él. Ocupan hoy cargos tan importantes como la Vicepresidencia de Cuba o el Ministerio de Asuntos Exteriores (no fue casualidad, que uno de ellos, su secretario privado, fue quien comunicó la noticia al país y al mundo).

[5] TEMOR E IMPACIENCIA
Como en toda situación de este tipo, el secreto va a depender de combinar el temor de los que salen con la impaciencia de los que entran. En todo caso, por edad (78 años, sólo dos menos que Fidel) Raúl no puede aspirar a gobernar por mucho tiempo, aún si muere su hermano mayor.

La pregunta entonces es otra: si en definitiva se produce este relevo generacional, ¿habrá una nueva forma de hacer política? Una que tenga mas correspondencia con las transformaciones económicas que ha tenido Cuba, ya que indudablemente hay más apertura en lo económico que en las libertades públicas: en la isla todavía hay partido único.

Por ahora, mientras esté vivo el Comandante con un rol inigualado, lo más probable es que exista una relativa tranquilidad. Y que los procesos de lucha interna sen enfrentamientos por posiciones dentro del partido y no manifestaciones masivas en las calles.

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