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Por qué es invencible Lula en Brasil

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Por Julio César Casarin Barroso Silva (para Safe Democracy)

Julio César Casarin Barroso Silva explica por qué para la gran mayoría de los analistas en Brasil es Luiz Inácio Lula da Silva el candidato invencible: ganaría las próximas elecciones en primera vuelta. Casarin Barroso cree que más allá de las divisiones entre los dos principales candidatos, a Lula y a Geraldo Alckmin (del Partido da Social Democracia Brasileira), los une un cierto consenso sobre las políticas macroeconómicas heredadas del gobierno anterior de Cardoso. Sepa por qué, a pesar de la indistinción ideológica de los candidatos, la oposición naufraga, tanto por derecha (con Geraldo Alckmin) como por izquierda (con Heloísa Helena, expulsada del PT).


[2] Julio César Casarin Barroso Silva es analista político, y escribe regularmente sobre temas brasileños y latinoamericanos. Está realizando un doctorando en la Universidad de San Pablo y tiene un Master en Ciencias Políticas por la misma universidad.

A MUY POCO DE LAS PRÓXIMAS ELECCIONES EN BRASIL, las encuestas señalan la consolidación del status quo. La opinión general es que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), volverá a ser elegido. Más que eso, se tiene la sensación de que eso ocurrirá en la primera vuelta, es decir, Lula tendrá más de la mayoría absoluta de los votos necesarios. Y para desesperación de sus adversarios políticos, el presidente no está solamente primero, sino que en clara ascensión.

LA POPULARIDAD DE LULA
Para aquéllos que han tenido noticias del ambiente político brasileño en los últimos quince meses, este desenlace no deja de sorprender. Desde el inicio de la crisis política, a mediados de 2005, el presidente sufre un bombardeo en la prensa, acusado de participación o de omisión en un escándalo de compra de votos en el Parlamento y de financiación irregular de campañas. El resultado fue la dimisión de sus principales auxiliares del gobierno, de su propio partido y de leyendas de la coalición gobernante.

Pero, ¿si la escena política brasileña está dominada por un escándalo de esa magnitud, qué sostiene la popularidad de Lula?

CANDIDATO INVENCIBLE
Son variados factores: en primer lugar, los programas sociales de su gobierno, principalmente el llamado Beca-Familia, consistente en auxilio financiero a las familias más pobres.

Millones de familias la cobran, y esto ha contribuido a reducir la concentración de la renta en el país. Además del componente legítimo, hay un factor simbólico: la identificación entre la clase trabajadora y el presidente obrero. Para completar, el desempeño económico durante su gobierno es superior al verificado durante los ocho años del gobierno anterior; ahí se completa un cuadro que para la gran mayoría de los analistas vuelve a Lula un candidato invencible.

[3] LA OPOSICIÓN NAUFRAGA
Mientras tanto, la oposición naufraga. Por la derecha, tenemos el ex gobernador de San Pablo, Geraldo Alckmin, del PSDB, Partido da Social Democracia Brasileira, quien gobernó el país por dos mandatos antes de Lula. Alckmin es un político provinciano y sin carisma, con discurso de tecnócrata. Pero no son ésas sus únicas desventajas.

En medio de insinuaciones en cuanto a su supuesto fundamentalismo religioso (católico), Alckmin señala que reanudará las privatizaciones, e insiste en un discurso ético (poco convincente), a pesar de que su partido también se ha involucrado en escándalos, que incluyen precisamente la compra de votos en el Parlamento, además de privatizaciones escandalosas cuando estuvo en el gobierno.

En el plan exterior, Alckmin propone una agenda más próxima a los intereses estadounidenses: volver a la negociación del ALCA (Acuerdo de Libre Comercio de las Américas).

Finalmente, tiene que enfrentar división y embestidas desde su propia alianza: Alckmin se impuso al partido gracias a vacilaciones del candidato favorito de la oposición, José Serra, más conocido a nivel nacional y con posibilidades de ganar.

[4] HELOÍSA A LA IZQUIERDA
Por la izquierda, Lula enfrenta una ex correligionaria, la senadora Heloísa Helena, expulsada del PT por oponerse a la reforma pro-mercado de la Seguridad Social implementada por él. Heloísa sostiene las banderas de la izquierda abandonadas por el Presidente: auditoria en la deuda externa y en las privatizaciones, reforma agraria ampliada, fin de la prioridad presupuestaria para el pago de la deuda pública.

Intenta así cautivar la parcela del electorado anteriormente fiel al Partido de los Trabajadores, y que se ha decepcionado con el gobierno.

INDISTINCIÓN IDEOLÓGICA
Más allá de las divisiones entre los dos principales candidatos, a Lula y Alckmin los une un cierto consenso en cuanto a las políticas macroeconómicas heredadas del gobierno anterior.

Lula las mantuvo celosamente durante éste primer mandato, después de oponerse a ellas durante tantos años.

Curiosamente, el sistema financiero, principal beneficiario de tales políticas, es el gran donante de los recursos para ambas campañas políticas.

Si se confirma ese panorama de indistinción ideológica, podríamos estar a camino de lo que el sociólogo brasileño Francisco de Oliveira denominó como irrelevancia de la política, lo cual representaría un reto importante para la joven democracia brasilera.

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