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La diversidad de la UE y el desafío de la inmigración

¿Cuál es la estrategia de Bruselas? [1]

Por Sagrario Morán (para Safe Democracy)

La inmigración es hoy un asunto central de preocupación pública en la Unión Europea –eje de las relaciones entre Bruselas y los países del norte de África— que exige reflexionar y tomar decisiones. Y lo es hasta tal punto que la identidad europea parece jugarse su propia esencia con la integración de la población musulmana.


[2] Sagrario Morán es especialista en conflictos armados, terrorismo y violencia política. Es profesora de Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid y de la Universidad Rey Juan Carlos I.

EUROPA SE HA CARACTERIZADO por ser un mosaico de culturas a lo largo de los siglos, un terreno con un fuerte entramado de etnias, religiones y lenguas distintas. Su historia –plagada de invasiones y colonizaciones– incidió de forma clave en la conformación de este mosaico. Y es esta diversidad étnica, lingüística y religiosa que se aprecia hoy en el ámbito comunitario.

Las sucesivas ampliaciones han incrementado el carácter heterogéneo de la Unión Europea, pero fue la última ampliación (2004) la que alimentó como ninguna otra la diversidad en todos los campos. De hecho, el patio trasero de Europa siempre ha estado habitado por una mezcla de diferentes pueblos: Hungría, por ejemplo, cuenta con unas 13 minorías étnicas que representan a un 5 por ciento de la población.

[3] LENGUAS Y RELIGIÓN
En el ámbito lingüístico, la actual UE se caracteriza por tener 20 lenguas oficiales y más de 200 lenguas y dialectos. Además, hay que añadir las lenguas de los inmigrantes, cada vez más numerosas y difundidas. Se calcula que más de 40 millones de personas en la UE hablan una lengua que no es oficial en sus países de origen. En Gran Bretaña hay muchos más inmigrantes que hablantes del galés y en Francia muchos más árabes que hablantes del bretón.

En el campo religioso, la Europa de los 25 se caracteriza por la existencia de dos religiones mayoritarias: el catolicismo y el protestantismo, siendo el Islam la tercera religión en cuanto a número de seguidores.

[4] LA PRESENCIA MUSULMANA
El otro fenómeno origen directo del aumento de la diversidad en la UE es la inmigración. Una inmigración que en su mayoría es de confesión musulmana. Entre ellas la marroquí lleva camino de convertirse en la más numerosa dentro del marco comunitario. En efecto, los musulmanes vuelven a tener una presencia considerable en Europa.

La identidad europea parece jugarse su propia esencia con la integración de la población musulmana. Las predicciones señalan que en los próximos 25 años se registrará un importantísimo aumento de esta inmigración hacia Europa.

Por ello, la inmigración es hoy un asunto central de preocupación pública en la Unión Europea, y eje de las relaciones entre Bruselas y los países ribereños del norte de África, que exige reflexionar y tomar decisiones.

[5] RELACIONES POCO ARMÓNICAS
Primero, porque la convivencia entre los de dentro y los de fuera dista mucho de ser armónica. Los inmigrantes, que ocupan a menudo los escalones más bajos de la estructura socioeconómica, son percibidos por un porcentaje nada desdeñable de la población autóctona en Europa como una amenaza, no solo a la identidad nacional del país, sino a su propia seguridad. Por consiguiente, la integración de las minorías étnicas e inmigrantes es uno de los desafíos clave con el que se enfrenta el proyecto de construcción europea.

Segundo, porque la inmigración no cesará mientras Europa no plante cara a los males de los países exportadores de inmigrantes: los conflictos étnicos, la corrupción, la disgregación política, social y económica, etc. Se trata de problemas que no se resolverán mediante la llegada a Europa de barcos cargados de inmigrantes sino conduciendo a estos países por el camino de la buena gestión económica, la democratización política, la educación… La única solución, por idealista que parezca, es evitar que salgan de su país, y para ello toca invertir en estos países, creando trabajo y fomentando la prosperidad. Después de todo, se equilibraría una parte de la injusticia social que existe en el mundo.

EL DESAFÍO
Conseguir lo dicho no es fácil pero la Unión Europea es uno de los experimentos más originales y exitosos en la creación de organismos: ha reunido a Europa tras el fin de la Guerra Fría y ha influido en el cambio político y en el crecimiento económico en aquellos países que lo necesitaban.

Pero la Unión Europea debe plantearse en forma urgente el diseño de una estrategia inmigratoria común si quiere empezar a poner las bases para la resolución de este importante desafío.

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