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Un triunfo arrollador

Causas y consecuencias de la victoria demócrata [1]

Por Ciro Di Costanzo (para Safe Democracy)

Ciro Di Costanzo detalla las causas y consecuencias del triunfo arrollador del Partido Demócrata en las elecciones legislativas en Estados Unidos y dice que la victoria se debió a un voto de castigo por parte del electorado estadounidense fundamentado en los errores de la guerra de Irak. Las repercusiones serán un escaso margen de maniobra para la Administración Bush y renovadas oportunidades presidenciales para el Partido Demócrata. Entienda a continuación por qué México y los latinos en Estados Unidos se beneficiarán con este cambio.


[2] Ciro Di Costanzo es periodista y analista de política internacional. Conduce actualmente uno de los programas más importantes de radio de México (Reporte 98.5fm en su tercera emisión) y es catedrático de Comunicación y Política Internacional en la Universidad Iberoamericana. Ha realizado coberturas internacionales y fue fundador del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales. Da conferencias en las principales universidades de su país y en el extranjero.

MENUDO GARROTAZO DIERON LOS DEMÓCRATAS al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y a su Partido Republicano en las recientes elecciones legislativas.

Los republicanos perdieron 29 escaños en la Cámara de Representantes, seis Estados y 5 asientos en el Senado. ¡Vaya golpe!

Mantener la agenda electoral gravitando sobre temas nacionales y no locales fue el eje de la estrategia demócrata. En este sentido, la guerra de Irak y los escándalos sexuales y de corrupción en las filas republicanas tiraron por la borda los esfuerzos del presidente estadounidense, que llegó a la contienda con un magro 30 por ciento de popularidad.

[3] ESTRATEGIA EQUIVOCADA
La aventura iraquí comenzó a desfondar dividendos electorales desde el mismo momento en el que se declaró oficialmente que no había armas de destrucción masiva en Irak y que no existía relación alguna entre Osama Bin Laden (Al-Qaeda) y el ex dictador Saddam Hussein (razones principales que dieron origen a la invasión).

Posteriormente, el electorado estadounidense se dio cuenta de que aquello se había convertido en un avispero para Estados Unidos. Tres años después, han muerto más de dos mil soldados estadounidenses y las fuerzas han sido incapaces de garantizar la seguridad en el territorio, hoy convertido en un santuario para terroristas (cosa que no era antes) y al borde de la guerra civil. La guerra ha costado algo así como 300.000 millones de dólares, descarrilando el déficit público y no ha hecho del mundo un lugar más seguro, por el contrario, ha disparado los eventos terroristas en el mundo como nunca antes visto.

De hecho, la desaprobación generalizada del electorado estadounidense hacia el manejo de la guerra en Irak cobró ya su primera víctima política: la cabeza del Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, principal arquitecto de la invasión en Irak, quien fue sustituido por el ex director de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA), Robert Gates.

[4] CONSECUENCIAS INTERNAS
Las consecuencias del previsible resultado electoral tienen diferentes alcances:

Para empezar, el Congreso será controlado ahora por los demócratas, quienes pondrán bajo la lupa la administración de George W. Bush. Lo más probable es que le dejen escaso margen de maniobra (lamed duck), obligándole a replantear la conducción de la guerra en Irak y a responder por malos manejos en su mandato. Entre otras cosas, esto obligará al presidente Bush a replantear la política en Irak sobre una base bipartidista, no sólo porque el tema haya sido el que más impacto negativo tuvo para el Partido Republicano (según las encuestas), sino porque el presidente tendrá que sentarse con quienes controlan hoy el presupuesto (las guerras son bastante caras).

[5] Por otra parte, arrancan en posición favorable los demócratas por la carrera presidencial del 2008. Hillary Clinton, quién arrasó en Nueva York, aparece como la favorita para contender por el Partido Demócrata. Nancy Pelosi, líder de los demócratas en la Cámara de Representantes, se convierte en la primera mujer que preside la Cámara Baja en la historia de Estados Unidos, por lo que hay que observarla de cerca, aunque no se debe descartar a los que hoy, todavía, se relamen las heridas: Al Gore y John Kerry, quienes todavía sueñan con llegar a la Oficina Oval.

Por el lado de los republicanos, los resultados electorales colocan al ala moderada en la carrera presidencial: el otrora oponente de George W. Bush, el senador John McCain, concentra las simpatías, borrando prácticamente la posibilidad de que la Casa Blanca presente un candidato, por vez primera en 5 décadas. Ciertamente el ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, goza de gran popularidad; no obstante, dado a su pública vida disipada, no lo ven con buenos ojos amplios sectores de ultraconservadores del propio Partido Republicano.

[6] IMPACTO PARA MEXICO Y LOS LATINOS
Pese a que la batalla de la inmigración no fue tema determinante, es sintomático que la mayoría de los fuertes opositores a una reforma migratoria hayan perdido, dejando al descubierto la mala decisión de la hacer campaña anti-inmigrante, que más bien sirvió para hacer crecer exponencialmente la influencia del voto latino.

De acuerdo con el influyente diario The Wall Street Journal, los latinos apoyaron mayoritariamente a los demócratas y fueron factor clave para darles el control de la Cámara de Representantes. Prueba de ello es que en la cámara baja hay 24 legisladores latinos, y en el Senado 3. Según la mayoría de encuestas a boca de urna, entre 8 y 9 de cada 10 latinos votaron por el Partido Demócrata.

[7] En el caso de México, hay que resaltar el hecho de que el control de la Cámara de Representantes sea ahora de los demócratas (más proclives a una reforma migratoria integral que sus adversarios). Ello podría significar que el interés fundamental de México de lograr un Acuerdo Migratorio, encontrará mejores condiciones que en el pasado para negociar.

Se acaban de reunir por primera vez el presidente electo de México, Felipe Calderón, y el mandatario norteamericano George W. Bush. Calderón se encontró con un presidente maniatado, de escasa movilidad, lo que pone de manifiesto que fundamentar la estrategia mexicana en la empatía de los presidentes, como se hizo antes, no funciona.

A partir de ahora, México tendrá que pensar más en centrar el esfuerzo del Ministerio de Asuntos Exteriores (Cancillería) en el Poder legislativo de Estados Unidos.

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