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Los límites de la «petrodiplomacia»

Una política exterior polémica
[1]

Por José Luis Martínez (para Safe Democracy)

José Luis Martínez explica por qué la petrodiplomacia del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, está tocando fondo en Latinoamérica y dice que pronto será obsoleta, ya que en lugar de generar una mayor influencia en el escenario internacional, ha contribuido al aumento de diferencias con otros países. Martínez piensa que la intrusión del mandatario venezolano en asuntos internos de otras naciones –y las alianzas estratégicas con países enemistados con Estados Unidos— no se ha traducido en la incorporación de nuevos países al proyecto continental de Caracas, sino que le han restado popularidad.


[2] José Luis Martínez es periodista, editor y analista de política internacional del diario La República de Montevideo. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación y Diplomado en Estudios Europeos y Relaciones Unión Europea, América Latina y el Caribe de la Universidad Miguel de Cervantes de Chile. Asimismo, es graduado en Planificación y Administración de Recursos de Defensa en el CHDS, Universidad Nacional de Defensa de Estados Unidos. Ha publicado varios libros sobre política y conflictos internacionales.

EL PETRÓLEO ES UN ARMA ESTRATÉGICA del mismo peso que una división del Ejército, sostuvo Alberto Müller Rojas, general de división del Estado Mayor del Presidente Hugo Chávez. Sin embargo, la petrodiplomacia mostró sus límites en Naciones Unidas, donde no se consiguió el objetivo de conquistar un puesto en el Consejo de Seguridad. Su influencia política en América Latina también sufrió algunos retrocesos, que hacen pensar que el mandatario ya llegó a su tope.

Tras una campaña basada en la figura de Chávez –quien viajó desde Sudamérica hasta Europa, Oriente Medio, Asia y África– en la que los pactos energéticos fueron su carta fuerte, Venezuela no obtuvo el apoyo esperado. La campaña costó alrededor de 1.100 millones de dólares, sólo en los acuerdos, además de donaciones y ayudas diversas. Y a las dificultades de este país en Naciones Unidas, se suman los conflictos diplomáticos que mantiene con México, Perú y Chile, su salida de la Comunidad Andina y del Grupo de los Tres, que integraba con Colombia y México.

INJERENCIA EN LOS ASUNTOS INTERNOS
El mandatario venezolano –cuestionado por su injerencia– ha sido protagonista de varios procesos electorales en América Latina, con disímiles resultados.

En Bolivia con su discípulo Evo Morales; en las elecciones en Perú, Chávez no dudó en mostrar sus preferencias por el nacionalista y militar retirado Ollanta Humala, quien perdió frente a Alan García; en México, el candidato conservador Felipe Calderón acusó a su competidor, el derrotado izquierdista Andrés Manuel López Obrador, de su cercanía con Chávez; en Ecuador, no dudó en apoyar al izquierdista Rafael Correa y en Nicaragua ayudó al sandinista Daniel Ortega. Hugo Chávez ha cosechado la crítica de varios países latinoamericanos y ha calentado la retórica diplomática al inmiscuirse en los asuntos internos de otras naciones.

AUSENCIAS Y DESAIRES
El mandatario no se hizo presente en la XVI Cumbre Iberoamericana, por lo que más de uno manifestó su malestar en Montevideo, especialmente el gobierno uruguayo en conversaciones reservadas. El presidente socialista Tabaré Vázquez se había esmerado por recibir al venezolano con una buena noticia: la aprobación en el Parlamento de Uruguay, pocas horas antes del inicio de la Cumbre, del ingreso de Venezuela al MERCOSUR. Pero el venezolano desairó a los anfitriones con excusas.

Chávez, no obstante, sigue tentando a sus aliados sudamericanos con planes faraónicos, buscando la unidad de la región bajo su liderazgo. El Banco del Sur, el Gasoducto del Sur, Petrosur, Petrocaribe, la cadena televisiva Telesur, y la exportación de sus programas sociales. Todos financiados por la caja chica de su oro negro.

DONACIÓN DEL 70 POR CIENTO
Fíjense, Venezuela, que es un país subdesarrollado, pobre, con una carga muy pesada, con una herencia muy pesada de pobreza, de desigualdad (…) le está vendiendo petróleo a 14 países del Caribe, descontándoles 40 por ciento del precio del barril, y eso nos lo pagan a 25 años, con uno por ciento de interés y con tres años de gracia, dijo Chávez durante una visita a Uruguay.

El que le aplique a esto un cálculo matemático, podrá concluir que ese financiamiento lleva una carga de donación de cerca del 70 por ciento, porque es un plazo de 25 años a uno por ciento de interés, y además ellos nos pueden pagar con bienes y servicios, no en dinero necesariamente, esto es para ayudar a los más pequeños, a los más débiles que nosotros, a los hermanos que tienen más dificultades, aseguró en un discurso al hablar de su diplomacia petrolera.

UN EJE QUE NO PASA POR SU MEJOR MOMENTO
Pero las ambiciosas metas de Chávez como las alianzas estratégicas con los enemigos de Estados Unidos y Occidente, el acercamiento con el islamismo radical a través de Irán, no son compartidas por todos en la región.

La pieza maestra del modelo de integración política-económica de Chávez en Latinoamérica, la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), sólo es seguida sin reservas por Cuba, Bolivia y seguramente también por Nicaragua, tras la elección del sandinista Daniel Ortega.

La millonaria petrodiplomacia no ha podido disipar los fantasmas de la región para sumar países a su proyecto continental. A su ausencia en la Cumbre Iberoamericana y la del presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, se sumó que otro socio del MERCOSUR, el mandatario argentino Néstor Kirchner –ahora enfrentado a su viejo amigo Tabaré Vázquez por dos plantas de celulosa–, estuvo menos de 24 horas en Montevideo y faltó a varias sesiones de la Cumbre de tres días. El eje de Chávez no pasa por su mejor momento.

FRAGMENTACIÓN EN AMÉRICA LATINA
Los que creían que con el ascenso al poder de gobiernos de izquierda en la región se afianzarían los procesos de integración política y económica, se equivocaron. América Latina está fracturada y los chorros de dinero que fluyen de Venezuela como catalizador de la integración no dieron los resultados prometidos.

La petrodiplomacia de Chávez no ha podido frenar los numerosos conflictos, por el contrario ha logrado azuzar algunos y crear otros. Y hoy, paradójicamente, es el Rey de España quien debe facilitar y mediar entre los países sudamericanos, ante el fracaso e ineficiencia de los gobernantes de las ex colonias. La petrodiplomacia del socio rico de la región tiene límites. El discurso virulento, el carisma y el histrionismo de Chávez no son suficientes para lograr mayor influencia en el escenario internacional, y menos para solucionar las diferencias de la región.

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