Chávez y Rosales: mundos diferentes

Por Maximiliano Borches (para Safe Democracy)

Maximiliano Borches dice que por primera vez en ocho años de vida política, se presentaron dos proyectos muy diferentes en Venezuela: el encarnado por Hugo Chávez, que apunta a la profundización de la revolución bolivariana, y el de la alternativa de Manuel Rosales, que simboliza el camino democrático para el mundo opositor a Chávez. Qué representa cada uno. Por qué la contundente victoria del reelecto presidente se produce en el marco de una sociedad polarizada.


Maximiliano Borches es periodista y analista internacional. Colabora en distintos medios de prensa latinoamericanos y es director de la revista “Horizonte”.

LA CONTUNDENTE VICTORIA del reelecto presidente Hugo Chávez Frías (61 por ciento de los votos), así como la transparencia, la convivencia pacífica y la histórica participación popular que se vivió durante los comicios del pasado 3 de diciembre, fortalecen el proceso democrático de Venezuela.

Por primera vez en ocho años de vida política, se presentaron dos proyectos muy diferentes.

LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA
Por un lado, el encarnado por Hugo Chávez que apunta a la profundización de la revolución bolivariana, centrada en la distribución de la renta petrolera en políticas sociales, el crecimiento económico centralizado desde el Estado, la industrialización que se lleva adelante y un claro matiz ideológico que se resume en el slogan: rumbo al socialismo del Siglo XXI. Este último en la línea de la multipolaridad, lo que explicaría las alianzas con países muy cuestionados por la opinión pública mundial como Irán.

A este proyecto político hay que añadirle las más de 20 misiones sociales a nivel nacional que creó el actual gobierno –entre las que se destacan las de salud y educación–, y la creación de un bloque económico-social alternativo, el ALBA (Alternativa Bolivariana para la América), que cuenta en su seno son la participación de los gobiernos de Bolivia y Cuba, y la presencia como socio pleno en el MERCOSUR.

LA ALTERNATIVA DE ROSALES
Por otro lado, está el proyecto del ex gobernador del estado de Zulia, Manuel Rosales (39 por ciento de los votos), quien –a pesar de sus vinculaciones con el intento de golpe de Estado del 11 de abril de 2002– representa la alternativa del camino democrático para el mundo opositor a Chávez y logra encolumnar detrás de su figura al desorientado polo opositor, con un proyecto liberal que propugna la apertura de los mercados, la seducción a inversores extranjeros, y el apoyo de las capas medias y altas de la sociedad.

En el plano internacional, Rosales propuso el distanciamiento con varios de los gobiernos aliados del chavismo, así como la revisión del ingreso venezolano al MERCOSUR, y una alianza estratégica con Estados Unidos.

UNA SOCIEDAD POLARIZADA
Venezuela vive una polarización de clase, que hasta el momento contó con un intento de golpe de Estado y varios muertos en distintos enfrentamientos públicos, entre detractores y seguidores del proyecto bolivariano. El presidente Hugo Chávez se ha transformado en el hecho maldito para los sectores de poder en Venezuela.

La última elección presidencial de este movido año en América Latina (en total hubo diez) consolida el rumbo hacia la izquierda de los países de la región.

En el caso puntual de Venezuela, la undécima victoria electoral desde la llegada de Chávez al Palacio de Miraflores en 1998, afirma el indiscutible liderazgo del ex militar y descarta –por la transparencia y participación de este último proceso eleccionario– las mezquindades de sus opositores, que se consolaban pensando en fraudes y supuestas acciones autoritarias.

Chávez, volvió a ganarle –también– a los medios masivos de comunicación venezolanos.

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