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Las ambiciones de Shinzo Abe

Tokio y la normalización diplomática con Pekín [1]

Por Mario Esteban (para Safe Democracy)

Mario Esteban explica por qué la voluntad de modificar la constitución pacifista japonesa por parte del nuevo primer ministro Shinzo Abe, así como su aspiración de construir una relación estratégica con China no son ambiciones contradictorias. Esteban cree que el hecho de que Japón busque una mayor presencia en la escena internacional –aún a costa de deteriorar las relaciones con sus vecinos y de detonar una carrera armamentística– no se contradice con los intentos de Tokio de normalizar sus relaciones con Pekín. La duda es si la estrategia de Shinzo Abe es a largo plazo o responde únicamente a la ansiedad del momento.


[2] Mario Esteban es Profesor Ayudante Doctor en el Centro de Estudios de Asia Oriental de la Universidad Autónoma de Madrid. Coordina el Panel de Expertos sobre Asia-Pacífico del Observatorio de Política Exterior Española de la Fundación Alternativas. Su área de especialización comprende las relaciones internacionales de Asia Oriental y los sistemas políticos de China y Taiwán.

SHINZO ABE ENFATIZÓ EN SU DISCURSO DE AÑO NUEVO su firme voluntad de modificar la constitución pacifista japonesa, así como su aspiración de construir una relación estratégica y de largo recorrido con China. Estos dos puntos –que podrían parecer contradictorios y que Abe ha identificado varias veces como prioritarios en su mandato– son necesariamente complementarios, so pena de que la búsqueda de Japón de una mayor presencia política y militar en la escena internacional sea a costa de deteriorar las relaciones con sus vecinos y de detonar una carrera armamentística en Asia nororiental.

ALGUNOS BUENOS AUGURIOS…
Apenas unos días después de convertirse en primer ministro, Shinzo Abe escogió a China y Corea del Sur como destinos de su primer viaje oficial. Asimismo, ha impulsado la cooperación con Pekín en energía y medio ambiente y ha invitado a las principales autoridades chinas a visitar Japón. Además, Abe visitó el santuario Meiji Jinju por el año nuevo, restaurando una tradición rota por Koizumi que podría indicar su deseo de visitar este santuario en vez de Yasukuni en futuras fechas.

[3] …Y OTROS PREOCUPANTES
Ya bajo el mandato de Abe, Tokio y Washington acordaron perfilar un plan de intervención conjunta ante el estallido de un conflicto bélico en el estrecho de Taiwán. En dicho plan, Japón se compromete a cooperar militarmente con Estados Unidos, algo a lo que Koizumi se había negado públicamente anteriormente.

Otro dato preocupante ha sido la disolución del comité sino-japonés de historiadores que se formó recientemente para alcanzar un consenso sobre la historia moderna de las relaciones bilaterales. Las posturas en su seno estaban tan enfrentadas que ha sido imposible alcanzar algún tipo de acuerdo.

Además, los sectores conservadores están presionando a Abe para que siga visitando el santuario Yasukuni. Prueba de ello han sido los pequeños cambios que se han introducido en el museo Yushukan, que ha suavizado explicaciones sobre algunos episodios de la segunda guerra sino-japonesa, como la colonización japonesa de Manchuria, pero sin modificar ni un ápice su interpretación general del conflicto, presentando a Japón como un contendiente forzoso y el liberador de Asia frente al colonialismo occidental.

[4] LA RESPUESTA CHINA
Al igual que sus predecesores, Hu Jintao, favorece una política pragmática hacia Japón, sin dejarse llevar por los sentimientos anti-japoneses que manifiesta parte de la población China. Las autoridades chinas seguirán esa línea de cooperación con Tokio siempre y cuando no tengan que pagar un alto coste político doméstico por ello.

De ahí que sólo necesiten algunos gestos como el fin de las visitas al santuario Yasukuni para revitalizar las relaciones bilaterales. Si el nuevo gobierno japonés mantiene esta posición conciliadora, Wen Jiabao y Hu Jintao ya han manifestado su deseo de visitar Japón, posiblemente en abril y en septiembre respectivamente, aprovechando el trigésimo quinto aniversario del restablecimiento de las relaciones diplomáticas bilaterales.

[5] ¿CAMBIO ESTRATÉGICO?
Durante los mandatos de Obuchi y Koizumi, Japón siguió una política de contención frente al ascenso de China. A diferencia de su predecesor, Shinzo Abe está apostando por tener unas relaciones más fluidas con Pekín y Seúl, aunque esto le pueda restar apoyo entre los grupos conservadores. Está por verse si esto es fruto de una estrategia a largo plazo o de la ansiedad del momento.
Habrá que esperar al festival de la primavera y al aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial para comprobar si Abe se abstiene de visitar el santuario Yasukuni.

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