La Unión Europea: del período de siesta a la acción alemana

Por Miguel Ángel Benedicto (para Safe Democracy)

Miguel Ángel Benedicto explica por qué es imprescindible que se fije una Hoja de Ruta para que un nuevo tratado –llámese constitucional o no– sea ratificado antes de las elecciones al Parlamento Europeo de 2009. Benedicto cree que la demanda europea de seguridad para afrontar los retos del mundo globalizado –como energía, cambio climático, inmigración, desempleo o terrorismo– no ha contado hasta el momento con una oferta práctica y eficaz. En este sentido, es necesaria la aprobación de un nuevo Tratado que se ajuste a la realidad de la Unión Europea. De no ser así, la UE se encamina al fracaso y al caos absoluto.


Miguel Ángel Benedicto es periodista y consultor especializado en asuntos europeos. Dirige Fácil Consultores y preside la asociación Ideas y Debate (España). Es coautor de los libros “Europa a Debate. Veinte años después (1986-2006)” y de “La Mayor Operación de Solidaridad de la Historia”. Da clases en cursos de postgrado en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Rey Juan Carlos y es licenciado en Derecho, Periodismo y Ciencias Políticas.

TRAS DOS AÑOS DE INSOMNIO ABSOLUTO Y UN PERÍODO DE INACCIÓN más que de reflexión, la Unión Europea ha decidido por fin poner manos a la obra. La presión del calendario y el peso político de Alemania han sido los desencadenantes de este movimiento.

España, que debería haber liderado el proceso, se ha subido al carro en estos meses y, junto a Luxemburgo, ha liderado la Cumbre de Amigos de la Constitución pese a las reticencias iniciales de las instituciones europeas, Francia y Holanda.

Desde que en 2005, franceses y holandeses votaran en contra de la Carta Magna, la UE ha vivido –en palabras del Comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia– un período de siesta y es ahora cuando comienza la verdadera reflexión.

LOS AMIGOS DE LA CONSTITUCIÓN
El liderazgo de la primera ministra alemana Angela Merkel podría ayudar a salir del atolladero constitucional. Así, Merkel se reunirá con la mayoría de sus homólogos, de manera discreta, para buscar la solución antes de junio de este año.

El primer paso se ha dado con la reunión de los Amigos de la Constitución: los 18 países que la han ratificado, Irlanda y Portugal y como observadores, Dinamarca y Suecia. Los 20 amigos del tratado se mostraron partidarios de introducir modificaciones en el texto original para facilitar un acuerdo con Francia, Holanda y los países que no lo han ratificado. La propuesta incluiría aspectos novedosos que permitirán incluir a los Estados reticentes como Reino Unido, Francia, Holanda, Polonia y República Checa. Las nuevas disposiciones serían las siguientes:

• Mayor control de la subsidiariedad
• Una política de inmigración común
• La inclusión de los criterios de adhesión de nuevos Estados miembros
• Una política energética europea y la lucha contra el cambio climático
• El espacio social europeo
• Mejora de la política europea de seguridad y defensa

HOJA DE RUTA, LA ÚNICA OPCIÓN
Sin embargo, queda un largo camino por recorrer hasta junio que debe superar los obstáculos de las elecciones francesas, un posible cambio de premier británico, y las dificultades que puedan poner polacos y checos. A mitad de camino, la presidencia alemana deberá presentar, con ocasión de la conmemoración del Tratado de Roma, la Declaración de Berlín. El 25 de marzo, Merkel, con ayuda de las instituciones europeas, aprovechará para dar las primeras pinceladas del boceto para el futuro acuerdo.

La demanda europea de seguridad para afrontar los retos del mundo globalizado como la energía, el cambio climático, la inmigración, el desempleo o el terrorismo no ha contado hasta el momento con una oferta europea práctica y eficaz. Con el fin de satisfacer a los ciudadanos, habrá que mejorar el funcionamiento de las instituciones europeas, y dar mayor agilidad a la toma de decisiones en las políticas prioritarias. Esto conlleva la aprobación de un nuevo Tratado, llámese o no constitucional, que permita salir de Niza y se ajuste a la actual realidad de una UE con 27 Estados miembros y con posibilidades de ampliarse a los Balcanes Occidentales y Turquía.

El tiempo apremia y si de aquí a junio de 2007 no se llega a un acuerdo que fije una Hoja de Ruta, para que un nuevo tratado sea ratificado antes de las elecciones al Parlamento Europeo de 2009, lo que le espera a la UE es un fracaso histórico y el caos más absoluto.

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