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«La batalla de Argel», segunda parte

Semejanzas militares entre Irak y Argelia [1]

Por Ricardo Israel Z. (para Safe Democracy)

Ricardo Israel Zipper compara el escenario de Estados Unidos en Irak con la experiencia de Francia en Argelia (1954 y 1962) y dice que las similitudes son enormes desde el punto de vista militar –mucho más de las que existen con Vietnam–, sobre todo en la frustración política y militar por no poder imponer soluciones. Israel Z. cree que es la guerra de Argelia el lugar desde donde se deben sacar las lecciones bélicas, aunque el contexto político difiera. Conozca a continuación las siete enseñanzas que pueden extraerse de la tragedia de Argelia, aplicables hoy a Irak.


[2] Ricardo Israel Z. es Catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Chile. Tiene un Ph.D. y un Master en Ciencia Política por la Universidad de Essex y dirige el Centro Internacional para la Calidad de la Democracia y la Escuela de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Chile. Preside el Comité de Fuerzas Armadas y Sociedad de la Asociación Mundial de Ciencia Política. Ha publicado decenas de libros y ensayos traducidos a varios idiomas y es conductor y comentarista de programas políticos e internacionales en Radio y TV de Chile.

CADA VEZ ES MÁS FRECUENTE LA COMPARACIÓN DE IRAK CON VIETNAM. Puede servir desde el punto de vista político, sobre todo en relación al impacto interno en Estados Unidos, pero no se pueden sacar lecciones desde el punto de vista militar.

Así es. La comparación bélica es con otro país, y no fue una experiencia norteamericana. Se trata de los franceses y de Argelia. Además, la comparación es triste ya que más de un millón de personas murieron en la guerra en el país del norte de África, la inmensa mayoría árabes y unos 27.000 franceses.

No todas son semejanzas ya que no hay una minoría blanca exigiendo que el país siga unido a la metrópolis como tampoco existió entonces una división entre suníes y chiíes, pero desde el punto de vista militar los parecidos son impresionantes, sobre todo en el fracaso para aniquilar al enemigo y en la incapacidad para identificar de donde provienen sus armas y la militancia, como también la dificultad para separar al acto terrorista de la resistencia insurgente. Por sobre todo, se aprecia la misma sensación de frustración en el liderazgo político y militar por no poder imponer sus soluciones.

[3] EL CONFLICTO ARGELINO
La guerra de Argelia comenzó con un levantamiento popular el 1 de noviembre de 1954 y terminó en 1962 con los Acuerdos de Evian y el retiro francés. Al principio, llegaron rápidamente los refuerzos desde Francia, ya que después de la terrible derrota en Indochina, no querían sufrir otra humillación. Los franceses creyeron que el problema se había resuelto; sin embargo, con el paso del tiempo la situación empeoró. Después de una serie de ejecuciones judiciales, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) argelino dio inicio a una ola de asesinatos a ciudadanos franceses. París le ordenó al General Massu tomar el control, y entre enero y marzo de 1957, sus tropas utilizaron ampliamente la tortura hasta tener la sensación falsa que habían pacificado el país.

Sin embargo, la guerra continuaba en el campo, y con un gobierno débil detrás de otro, el derrotismo se impuso en Francia. Mientras los colonos blancos salían a las calles, en 1958 el General De Gaulle anunció que estaba listo para asumir. Casi inmediatamente la Asamblea Nacional acordó traspasar su autoridad a De Gaulle, quien viajó a Argel y señaló palabras que se hicieron famosas:Je vous ai compris. Pero lo que había comprendido De Gaulle aparentemente era algo distinto a lo que supusieron: que Argelia debía obtener su independencia.

Por algunos años la situación se complicó aún mas, cuando el ELN lanzó una campaña de terror dentro de Francia, y los colonos blancos se declararon en rebelión contra la madre patria, dando origen a la OAS, uno de los primeros grupos terroristas europeos, cuyo principal objetivo era asesinar al propio De Gaulle, quien superó la rebelión dirigiéndose directamente a los conscriptos en Argelia.

[4] SIETE LECCIONES PARA GEORGE W. BUSH
El costo de la independencia fue el éxodo de un millón de colonos blancos, muchos con generaciones en el país árabe. Ni aún así la paz interna fue duradera para Argelia, ya que un triunfo electoral de los islamistas que no les fue reconocido, trajo consigo una terrible violencia civil que se inició en 1992 y duró años. Es esa violencia civil que se ve reproducida y aumentada en Irak.

¿Cuáles son las lecciones de Argelia que se pueden extraer para el Golfo?

1. Un conflicto de larga duración en el mundo islámico puede tener consecuencias prolongadas y devastadoras.

2. Repetir el mismo error de los franceses en la ocupación militar: creer que el apoyo exterior y no la resistencia interna era lo que mantenía activa a la insurgencia.

3. Que un incremento de tropas era capaz de infringir el suficiente daño como para forzar a los combatientes a aceptar algún tipo de acuerdo.

4. La creciente oposición a la guerra en casa.

5. Al igual que George W. Bush en el portaaviones, los generales franceses declararon la victoria mucho antes que terminara el conflicto.

6. También existía una situación fronteriza que ayudaba a quienes combatían, ya que las fronteras con Túnez y Marruecos eran tan porosas como lo son las que Irak tiene con Siria e Irán. Así, Túnez y Marruecos proporcionaron armas y/o apoyo a los argelinos.

7. Franceses y estadounidenses confiaron más en la fuerza que en la búsqueda de fórmulas de entendimientos con todos los sectores políticos.

[5] GRANDES SEMEJANZAS
En resumen, la comparación con Vietnam sólo sirve para el debate interno norteamericano, ya que es Argelia el lugar desde donde se deben sacar las lecciones bélicas, aunque el contexto político difiera. Por cierto que hay diferencias, ya que la resistencia es una sola y no existe la guerra civil entre suníes y chiíes, además de que no existen generaciones de colonos que se oponen a la independencia de la metrópolis.

Pero por sobre ello predominan las semejanzas, las que son tan fuertes que hasta el propio George W. Bush parece estar interesado desde el momento que pidió que le proyectaran en la Casa Blanca la película La Batalla de Argel filmada en 1966 por el italiano Gillo Pontecorvo. Además, en una entrevista reconoció estar leyendo el conocido libro A Savage War of Peace, escrito en 1977 por el historiador británico Alistair Horne.

Sin embargo, cuando envía otros 21.000 soldados parece no haber entendido las conclusiones del libro. Ni de la película…

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