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Colombia y el escándalo de la «parapolítica»

La íntima relación del gobierno y los paramilitares sale a la luz [1]

Por Aldo Cívico (para Safe Democracy)

Aldo Cívico compara la actual crisis política colombiana, consecuencia del pacto entre Álvaro Uribe y las fuerzas paramilitares, con la que vivió Italia en la décadas de los ochenta y noventa con la mafia. Al igual que en Italia, el pacto entre los paramilitares y algunos políticos en Colombia no era un secreto, sino desde hace bastante tiempo, un secreto público.


[2] Aldo Cívico es antropólogo. Ha realizado trabajo de campo sobre las fuerzas paramilitares en Colombia desde 2001. Es actualmente investigador asociado en el Centro para la Resolución de Conflictos Internacionales en la Universidad de Columbia, en Nueva York.

COLOMBIA VIVE ACTUALMENTE su crisis política más severa en décadas. El país está presenciando el esclarecimiento de lo que por muchos años ha sido un secreto público: la relación íntima entre varios políticos prominentes y los paramilitares aliados con el narcotráfico. Este secreto ha permanecido por muchos años en el núcleo del poder en Colombia y ha producido un sistema de corrupción que ha venido moldeando el panorama político del país.

El reciente revés en las negociaciones entre el Gobierno y los líderes paramilitares, que han sido transferidos en contra de su voluntad a una prisión de alta seguridad por órdenes del presidente Álvaro Uribe, se agrega a la incertidumbre del momento. Se añaden las renuncias de la ministra de Asuntos Exteriores, María Consuelo Araujo y el senador Álvaro Araujo (su hermano).

Sin embargo, el verdadero peligro no es el hecho de que se haya alumbrado una luz sobre esta oscura y siniestra relación, sino la tentación de enterrar el secreto y así perpetuar el estancamiento de la democracia.

[3] APOYO A JUECES HONESTOS
El actual momento de crisis a la vez presenta varias oportunidades. Los ciudadanos colombianos, incluyendo aquellos que viven en el extranjero, pueden jugar ahora un papel crucial. Los ciudadanos deben respaldar y apoyar a los jueces honestos que están destapando el escándalo y demostrarles su solidaridad, y al mismo tiempo presionar al presidente Uribe para que no trate de encubrir el escándalo debido a un supuesto interés nacional de mantener el orden y las instituciones democráticas. El momento actual no requiere un estado de emergencia, sino un mayor compromiso y participación cívica.

Al leer las historias y los reportes provenientes de Colombia, recordaba los años que pasé en Sicilia, Italia, trabajando como asesor para el alcalde de Palermo, Leoluca Orlando, un destacado líder famoso por su trabajo en contra de la Mafia y el crimen organizado. Esa etapa de mi vida fue a la misma vez dolorosa y emocionante. Fue conmovedora debido al martirio de jueces como Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, y fue excitante por el despertar de la sociedad civil en Palermo. En este tiempo tan incierto para Colombia, el
ejemplo de la lucha de Palermo en la década ochenta en contra de la oscura realidad de la Mafia debería servir como una inspiración para los colombianos.

[4] DEMOCRACIA A LA ITALIANA
La democracia italiana por muchas décadas ha sido mortificada por la relación de la Mafia y la política. Giovanni Falcone, el conocido campeón de la lucha en contra de la Mafia, que fue asesinado por la Cosa Nostra en 1992, definía la relación entre la Mafia y los políticos como el tercer nivel de la Mafia, el más peligroso y el que marcaba su verdadera esencia.

La Cosa Nostra, en efecto, ha sido una organización que opera al mismo tiempo afuera y adentro del Estado. El resultado fue un gran sistema de corrupción y dominancia que aseguraba la impunidad. Por ejemplo, un pequeño comerciante de Corleone llamado Vito Ciancimino llegó a ser un poderoso alcalde de Palermo en 1958, con el respaldo de la Cosa Nostra.

Junto con el senador Salvatore Lima –un aliado cercano del siete veces primer ministro italiano Giulio Andreotti–, Ciancimino le dio un gran impulso a la colusión de la Mafia con la política al favorecer en esos días a empresas constructoras controladas por ella.

[5] SECRETO PÚBLICO
Esta alianza permitió que la Cosa Nostra ganara terreno e influenciara determinantemente los resultados de elecciones de oficiales locales y nacionales. Adicionalmente, garantizaba los enormes intereses económicos y políticos de la Mafia en Sicilia y más allá.

El levantamiento del velo sobre este secreto público a cargo de varios jueces valientes, dedicados y honestos fue un factor elemental en el rejuvenecimiento de la política siciliana durante la década de los noventa. Al mismo tiempo, fueron también significativos y cruciales las iniciativas de los miles de ciudadanos de Palermo que tuvieron el coraje para rechazar la ley del silencio impuesta por la Mafia, para demostrar abiertamente su solidaridad con los jueces y denunciando públicamente la alianza entre la Mafia y los políticos.

[6] ALIANZAS PELIGROSAS
Los sicilianos formaron cadenas humanas rodeando el Palacio de Justicia, utilizaron sábanas para escribir mensajes en contra de la Mafia y realizaron conferencias en escuelas e iglesias. A través de estos esfuerzos valientes, los sicilianos retomaron ellos mismos la esfera pública que había sido ocupada exclusivamente por la Mafia, y exigieron vigorosamente la justicia y la verdad. Esos fueron los años conocidos como la Primavera de Palermo. Desde Vito Ciancimino hasta Leoluca Orlando, la ciudad había logrado un gran camino.

[7] Al igual que en Italia, en Colombia el pacto entre los paramilitares y algunos políticos no era un secreto. Desde hace bastante tiempo, varios informes de Naciones Unidas y de algunos grupos de derechos humanos que el presidente Uribe ha mofado ya habían insinuado la existencia de esta alianza. La relación entre los paramilitares y algunos políticos no era entonces un secreto, sino un secreto público, que se define como algo que todo el mundo conoce pero nadie puede mencionar. Ahora solamente una comunidad vibrante de ciudadanos verdaderamente interesados en el bien común de Colombia podrán transformar esta crisis en una oportunidad para una democracia más madura y más profunda.

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