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¿Confrontación inevitable?

Gobierno y oposición en Líbano, ante convulsiones y cambios regionales inminentes [1]

Por George Chaya (para Safe Democracy)

George Chaya explica por qué hay en Líbano una confrontación innegable e inevitable entre las demandas que presenta la oposición liderada por Hezbolá y las del primer ministro Fouad Siniora. Chaya cree que la pretensión de unificación comunitaria y sectaria por parte de la oposición no representa una opción mayoritaria y responsable que aparezca como limpia e indemne para realizar una reforma honesta y nacional. En este sentido, el autor piensa que la clase política libanesa debería dejar de lado –temporalmente– la lucha por la reforma y concentrarse en el fortalecimiento del Estado.


[2] George Chaya es experto en terrorismo y conflictos religiosos en Oriente Medio. Es miembro fundador del Consejo Mundial de la Revolución de los Cedros y asesor del Comité Libanés Internacional. Dirige el Buró de Informaciones Libanesas para América Latina.

LO QUE A PRIORI PARECE INNOVADOR en la coalición opositora al gobierno libanés de Fouad Siniora –por parte de sectores cristianos seculares (FPM de Michael Aoun) y chiíes (representados por Hezbolá)–, se va debilitado posteriormente. La razón es que el sector legitimista que apoya al gobierno también se constituye y fortalece por un mayoritario sector cristiano, otro suní y uno druso que divide profundamente a la misma coalición –de Aoun y Nasralá– que pretende la unificación comunitaria y sectaria.

En conjunto, hay una confrontación innegable e inevitable en las demandas que presenta la oposición, que no representa una opción mayoritaria, verdadera y responsable que aparezca como limpia e indemne para realizar una reforma honesta y nacional.

Se han vivido décadas dentro de un sistema político corrupto, que es la razón primaria de la debilidad del Estado libanés; aunque es causa también de la consiguiente destrucción de Líbano y de su posición como Estado tapón y como rehén expectante a una resolución del crónico conflicto árabe-israelí.

[3] LOS VECINOS DE LÍBANO
Sin embargo, y aquí es donde el reclamo de la oposición al primer ministro Siniora se mira errático y vacío, es que los mismos que protestan y reclaman la reforma, son de hecho, la mayor parte del problema, y no disponen realmente de una solidez moral mucho más alta que la que critican del gobierno de Siniora. Aquí radica la mayor problemática a los postulados y los fines de esa coalición de oposición.

Líbano es un país con una lamentable –y exacerbada– predisposición a caer bajo la influencia de dictaduras regionales que en los últimos 30 años han establecido Estados ilegales dentro de Líbano, llevando al país a un estado de guerra sin fin. No se trata de casos como España, Francia, Lichtenstein o Mónaco, países estos, rodeados por vecinos que sí respetan el derecho internacional, la soberanía y los limites de su vecindad.

Líbano está rodeado por regímenes dictatoriales; tal vecindad, anexionista no respeta ni tolera regímenes democráticos con tendencias modernas. No reconoce ningún límite en la represión de sus propios ciudadanos, menos aún habrá de respetar a un Estado en constante mutación como es Líbano. Esta vecindad regional no se conduce con políticas democráticas, ni mide sus éxitos en términos políticos favorables a sus ciudadanos. Para estos Estados totalitarios todo está intrínsecamente unido a estándares político-religiosos para proclamar o negar los destinos de la región a partir de la revelación que Dios les efectúa a sus gobernantes para aplicar determinadas políticas.

DISTANCIARSE DEL CONFLICTO ÁRABE-ISRAELÍ
Líbano ha funcionado como refugio de intelectuales, políticos, pensadores y comunidades regionales perseguidas, lo cual ha hecho que sea visto también como una anomalía en la cosmovisión regional de los dictadores.

Líbano ha exhibido en su historia –más por necesidad que por elección– características de diversidad, coexistencia y libertad de una sociedad regional avanzada con mecanismos de defensa y protección para las minorías tribales. Por ello, ha sido casi siempre –y probablemente continuará siéndolo– influido por energías externas.

Esta falla de Líbano, no se debe a la inhabilidad de sus ciudadanos –quienes han demostrado que son capaces de unirse– sino que se origina en la carencia de una estrategia para manejar su existencia rodeada de energías regionales hostiles. Una de las posibles soluciones –en este momento específico de su historia– pasa por distanciar a Líbano del conflicto árabe-Israelí, pues este ha sido la causa impulsora y principal –utilizada por los Estados árabes e islámicos vecinos de los mayores males del país durante los últimos 30 años.

Por estas razones, los libaneses deben alinearse bajo los intereses de su país para ganar la paz con sus vecinos y asegurar la estabilidad interior sin prestarse a ser satélites de regímenes repudiados por la comunidad internacional.

[4] FALLOS DE LA OPOSICIÓN

UNO
Hezbolá rechaza cualquier posibilidad de paz con Israel y relaciona todos los males del país al conflicto árabe-israelí.

También profundiza sus postulados hostiles hacia Israel desde una estrategia que favorece intereses iraníes y sirios, pues insiste en la liberación como elemento central de su plataforma política y pretende arrastrar en esa línea al país entero.

DOS
Rechaza asimismo cualquier posicionamiento de los intereses de Líbano con Occidente mostrando un profundo sentimiento anti-estadounidense y anti-europeo. La oposición –liderada por Nasralá y Aoun– indica que superará los problemas sectarios en la arena política libanesa y logrará la unidad nacional.

Pero el problema no es el deseo de una unidad abstracta, que de hecho es una entelequia. La cuestión es más profunda que los deseos que se exteriorizan como voluntad sentimental y se refiere a un concepto practicable de unidad.

Una unidad que se identifique con propósitos y objetivos, con metas realizables que se relacionen con la definición de un modelo nacional posible, no utópico o influido por el eje sirio-iraní.

UNIÓN VERSUS UNIFICACIÓN
Esto es de lo que carece la oposición. Adolece de la voluntad de proteger a Líbano en el largo plazo. Rechaza cualquier modelo político y económico de descentralización de gobierno y con ello rechaza el modernismo, el crecimiento, la prosperidad del ser humano y la democracia en todas sus formas. No alcanza con el rechazo a la tribu, la secta o los clanes y familias. No puede existir un gobierno de unidad como el que pretenden Nasralá y Aoun cuando el elemento teológico-ideológico que plantean se inspira en una concepción divina de unidad nacional.

La historia nos demuestra que unir es democrático, pero unificar puede llegar a ser dictatorial y autodestructivo. A modo de ejemplo se pueden citar la unidad exhibida por Líbano en el Acuerdo del Cairo con la OLP en 1969, o la firma del Acuerdo de Taif en 1989, que fueron hechos de suicidio colectivo en la historia del país. Por su parte, la unidad demostrada actualmente entre el FPM, Hezbolá y sus demás aliados estratégicos tiene todos los elementos necesarios para conformar una unidad suicida.

[5]DERRIBAR AL GOBIERNO DE SINIORA…
Asumiendo que todo vaya tal y como lo tienen previsto: se modificaría la Ley electoral, se elegiría un nuevo Parlamento y un nuevo Presidente. Se generaría la salida a las tropas FINUL, se rechazarían definitivamente las resoluciones 1559 y 1701 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y se bloquearía la constitución del Tribunal Internacional, encargado de investigar los asesinatos políticos desde Rafik Hariri hasta la fecha.

Pero, ¿qué tipo de políticas y planes económicos, estratégicos, ideológicos o sociales disponen para insertar a Líbano en el mundo? ¿Qué acciones de gobierno han planificado para mejorar el nivel de vida de las personas? ¿Qué Acuerdo de Paz evalúan firmar con Israel? ¿Quiénes apoyarán a la oposición en el corto plazo cuando ésta comience a perder la confianza de la ciudadanía?

El hecho es, que la pretendida unidad de la oposición es temporal y con ningún futuro en el largo plazo. Las principales demandas de la oposición son tácticas cortoplacistas, y no tratan los reales intereses estratégicos nacionales, regionales e internacionales del país. Se trata simplemente de una alianza táctica de conveniencia para derrotar a un enemigo inmediato. Aún derrocando a Siniora, carecen de cualquier posibilidad de éxito en el largo plazo.

FORTALECER AL ESTADO
El peligro de la pretendida reforma del FPM y Hezbolá es que intentan hacerse del gobierno para promover intereses iraníes dentro de Líbano y también en Gaza. Si triunfan, será un enorme revés para la democracia en la región y para el mundo libre; además, se pondrá fin a cualquier intento de reforma verdadera en el futuro.

Por lo tanto, si se trata de elegir entre alinearse con un eje controversial como el que conforman Irán y Siria o alinearse con la Comunidad Internacional –Estados observantes de la ley– se debe optar por lo segundo, puesto que en el largo plazo, es más seguro asumir que Líbano será un mejor país para sus ciudadanos si está del lado de la democracia y el Estado de Derecho.

Los políticos libaneses deberían dejar de lado –temporalmente– su lucha por una reforma hasta que el país tenga la fortaleza para soportar las convulsiones y los cambios regionales inminentes. Es desatinado y estéril por parte de la oposición hablar de impulsar cualquier tipo de reforma interna y no prestar atención a los eventos que se avecinan; toda vez que parece que la Comunidad Internacional marcha hacia una colisión directa con Irán y Siria.

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