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Atentados contra instalaciones petrolíferas

Por qué ha aumentado el riesgo a nivel global [1]

Por Manuel R. Torres Soriano (para Safe Democracy)

Manuel R. Torres Soriano explica por qué el riesgo de atentados contra instalaciones energéticas ha aumentado considerablemente, y no sólo en aquellos sistemas de procesamiento y distribución de energía del mundo árabe. Torres Soriano cree que los yihadistas han encontrado la forma de provocar la bancarrota de Occidente sin afectar su nivel de vida e intereses: realizar atentados que provoquen un incremento del precio bien por la escasez de crudo disponible, o bien por la incertidumbre en cuanto a su suministro futuro.


[2] Manuel R. Torres Soriano es experto en terrorismo internacional y profesor de Ciencia Política en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla (España). Ha sido investigador del Departamento de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad de Granada y Visiting Fellow de la Universidad de Stanford (California) y Johns Hopkins University en Washington D.C.

LA REVISTA ONLINE DE AL-QAEDA EN ARABIA SAUDÍ, La Voz de la Yihad, publicó un artículo donde se defendía la necesidad de atacar las infraestructuras petrolíferas que nutren de energía a la economía occidental, como principal medio para doblegar la voluntad del enemigo cruzado y judío. Este llamamiento supone un considerable aumento del riesgo de atentados contra instalaciones energéticas en los próximos meses, debido a tres motivos principales:

UNO
La importancia que en la visión estratégica de Al-Qaeda posee la disrupción de la economía de su enemigo.

DOS
La autoridad de la fuente de esta amenaza.

TRES
El papel que desempeña la propaganda yihadista como instigadora y orientadora de nuevos atentados.

Veamos cada uno de ellos:

AL-QAEDA Y EL PETRÓLEO
En los escritos de Al-Qaeda durante los últimos años, encontramos una continua incitación a cometer atentados cuyo principal objetivo es la disrupción de las economías de occidente y sus aliados del mundo musulmán. El grueso de esta agitación ha tenido como protagonista al petróleo procedente del mundo árabe.

Los ideólogos del terrorismo yihadista son conscientes de la enorme dependencia mundial del consumo de crudo como fuente energética, hasta el punto de considerarla como el verdadero talón de Aquiles de su enemigo. Para Bin Laden y sus seguidores, la relación de Occidente hacia esta fuente de energía ha sido de naturaleza eminentemente depredadora, hasta el punto de considerar que la prosperidad de estos países se ha construido sobre la imposición forzosa de unos precios irreales y abusivos. La venta de los recursos petrolíferos del mundo musulmán ha sido considerada por el líder terrorista como el mayor robo de la historia, constituyendo su principal argumentación para explicar la diferencia de riqueza entre estos dos mundos.

[3] CÓMO PROVOCAR LA BANCARROTA OCCIDENTAL
Sin embargo, la recomendación de llevar a cabo dichos ataques es bastante novedosa en el historial propagandístico de Al-Qaeda. La explicación de esta tardanza viene dada por la necesidad de solventar previamente un complejo dilema: los yihadistas, si bien son conscientes de que la destrucción de los pozos petrolíferos causaría la hemorragia económica de Occidente, también son conscientes, de que dichos daños provocarían unos efectos casi apocalípticos en el nivel de vida de los musulmanes que viven en países cuya principal fuente de ingresos es el comercio de petróleo.

Dichos ataques también implicarían la pérdida irreversible de un recurso que debe ser legado a las próximas generaciones de musulmanes, para que estos puedan forjar y recuperar el esplendor perdido. Tampoco debe perderse de vista cómo esta reflexión ha podido estar condicionada por algunos patrocinadores económicos del terrorismo yihadista, los cuales han obtenido sus riquezas a partir del actual sistema de explotación de este recurso, y que no estarían dispuestos a perder esta privilegiada fuente de ingresos, por muy enraizado que sea el odio que sienten hacia Estados Unidos.

La solución a este dilema ha venido dada por las matizaciones introducidas por determinados escritos y análisis difundidos en la red de redes: el objetivo de los muyahidin sería, no tanto la destrucción de los pozos petrolíferos, sino más bien el ataque contra infraestructuras de distribución como oleoductos, petroleros y similares. La clave para provocar la bancarrota occidental sin afectar el nivel de vida y los intereses de los musulmanes sería, por tanto, realizar atentados que provocasen un incremento del precio bien por la escasez de crudo disponible, o bien por la incertidumbre en cuanto a su suministro futuro.

LA VOZ DE LA YIHAD
La Voz de la Yihad es la principal publicación de carácter ideológico de la filial de Al-Qaeda en Arabia Saudí, y una de las publicaciones más influyentes dentro de la constelación yihadista internacional, debido al considerable prestigio intelectual de algunos de sus colaboradores. La temática de esta revista es diversa, abarcando editoriales, artículos sobre estudios coránicos, entrevistas a destacados terroristas, reflexiones sobre la necesidad y el estado de la yihad, detalles sobre operaciones terroristas llevadas a cabo, etc. Esta publicación electrónica vio la luz por primera vez en octubre de 2003, publicándose quincenalmente hasta su primera interrupción en noviembre de 2004. De hecho, desde su nacimiento, la difusión de la revista ha sufrido continuos avatares que han impedido la regularidad que sus responsables hubiesen deseado.

Sin embargo, estas dificultades son un importante indicador de la credibilidad que se le debe otorgar a sus contenidos. A diferencia de otras organizaciones terroristas tradicionales, donde se mantiene alejados a los ideólogos de la acción del grupo para evitar bajas de difícil sustitución, destacados miembros de la facción saudí de Al-Qaeda han simultaneado la labor de producción ideológica con la realización de operaciones terroristas de gran riesgo. De ese modo, ha sido frecuente que en las redadas antiterroristas y en los enfrentamientos armados con la policía saudí hayan caído abatidos sus principales líderes. Esas bajas han tenido una lógica repercusión en La Voz de la Yihad, de modo que la publicación se ha convertido en un termómetro para evaluar la fortaleza de esta organización terrorista: cuando la revista se ha difundido regularmente el grupo ha estado muy activo operacionalmente, mientras que cuando su difusión se ha interrumpido la capacidad de esta red ha caído hasta su punto más bajo.

En su primera etapa, la revista publicó 28 números, el número 29 aparecería en abril de 2005, y el número 30 acaba de aparecer tras casi dos años de silencio, lo cual evidencia la nueva recomposición de una facción terrorista que anuncia cual es su próximo objetivo.

UN LABORATORIO GLOBAL DE IDEAS
Una de las principales funciones de la propaganda yihadista consiste en ofrecer una orientación estratégica a aquellos terroristas que buscan consejo acerca de cómo golpear de manera más efectiva a su enemigo. La mayor o menor influencia de esta orientación está directamente relacionada con el prestigio de la fuente, o con el carácter innovador de la propuesta. Dicha labor se ha visto enormemente facilitada con las nuevas tecnologías de la comunicación. Internet se ha convertido en un auténtico laboratorio global de ideas, donde confluyen de manera simultánea miles de instigadores de violencia terrorista, y donde es posible aprender de manera vicaria.

La importancia que tiene esta función de orientación no debe ser despreciada. Así, por ejemplo, el egipcio Ayman Al Zawahiri (el segundo de Al-Qaeda) efectuó un llamamiento en diciembre de 2005 a concentrar los ataques en el petróleo musulmán robado, muchos de cuyos ingresos van hacia los enemigos del Islam, mientras que otra parte es confiscada por los ladrones que gobiernan nuestros países. Dos meses después, terroristas saudíes llevaban a cabo un atentado fallido con un coche bomba contra la importantísima refinería de Abqaiq. El éxito de esta operación hubiese supuesto un golpe letal contra uno de los puntos neurálgicos del sistema saudí de distribución de petróleo, y hubiese acarreado consecuencias catastróficas en la economía mundial.

En definitiva, es necesario otorgar una más que considerable atención a este nuevo conjunto de amenazas, contemplándose la posibilidad de que dichos ataques puedan ir dirigidos contra cualquier sistema de procesamiento y distribución de energía, incluyendo aquellos que a pesar de estar ubicados fuera del mundo árabe –como los de algunos países latinoamericanos–, juegan un papel fundamental en el actual equilibrio de precios.

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