La crisis de los marinos británicos, en contexto

Por Arshin Adib-Moghaddam (para Safe Democracy)

Arshin Adib-Moghaddam explica por qué la reintroducción de la diplomacia es el único camino para resolver el actual estancamiento de las relaciones entre Irán y Occidente. El incidente de los marinos británicos ha demostrado que las acciones del gobierno iraní son una respuesta a las presiones de la comunidad internacional hacia su plan nuclear: pero también ha hecho patente que la fuerza contra Irán será rebatida con más fuerza, de acuerdo con el autor. Adib-Moghaddam cree que la profundización de este tipo de crisis podría generar un nuevo desastre en el Golfo Pérsico, esta vez con verdaderas consecuencias globales.

Arshin Adib-Moghaddam, de origen iraní, es profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Oxford. Ha publicado recientemente “La política internacional en el Golfo Pérsico: una Genealogía Cultural” (Routledge). Estudió en las Universidades de Hamburgo y Cambridge.

NO EXISTEN DEMASIADAS CERTEZAS en lo que se refiere a la política mundial, exceptuando quizá un caso: toda crisis que implique a Irán –tal como lo demuestra la captura de varios marinos británicos– será tomada como un ejemplo más de la insubordinación iraní hacia la comunidad internacional.

Durante la crisis, no pasó ni siquiera un solo día sin que aparecieran en las noticias reportes acerca del sufrimiento de las familias de los marinos detenidos; sobre su rabia y frustración al ver que sus seres queridos se encontraban cautivos en tierras persas. En efecto, la imagen de Irán en el Reino Unido es tan negativa y está tan distorsionada que hasta yo simpaticé con esta visión (NOTA DEL EDITOR: el autor es profesor británico de origen iraní experto en el mundo árabe y musulmán).

CAUTIVOS EN IRÁN
En mi opinión, tanto los medios como los expertos –que se jactan de ser quienes más saben– son quienes tenían la responsabilidad de calmar los temores de esta gente, difundiendo hechos acerca del Irán contemporáneo. Era su responsabilidad explicar el contexto en el que se llevaron a cabo las acciones iraníes en lugar de contribuir con la exaltación de nocivos sentimientos nacionalistas.

Uno no suele encontrarse artículos acerca de la implicación de Tony Blair como principal defensor del endurecimiento de las sanciones hacia Irán por parte de Naciones Unidas, ni de que el primer ministro parece seguir actuando como un diplomático adjunto de la administración de George W. Bush en Europa. Tampoco se ven reportes de los miembros del cuerpo diplomático iraní que fueron capturados en Irbil el 11 de enero de 2007, ni de aquellos capturados en Basra en diciembre de 2006.

¿Es necesario que mencione que sus familias se encontraban igualmente consternadas? ¿Que ser rehén de las fuerzas estadounidenses en Irak –que operan en un contexto anárquico y destructivo– es, por mucho, más preocupante y peligroso que ser capturado en Irán donde existe un proceso judicial y un marco legal que se encarga de regular situaciones de crisis?

Creo que existe una diferencia entre las imágenes provenientes de Abu Ghraib y aquellas en las que se pudo observar a los marinos británicos en suites, comiendo platos persas y recibiendo regalos, a pesar de lo propagandísticas que pudieran resultar.

LAS EVASIONES DE LA PRENSA
La prensa internacional evade este tipo de comparaciones. El sufrimiento en el tercer mundo sigue teniendo menos relevancia que el sufrimiento de Occidente. De la misma forma, cuando políticas agresivas provienen de países del tercer mundo se perciben como más extremas y ofensivas que cuando provienen del corazón de Occidente.

¿A qué otra razón se puede atribuir la limitada crítica hacia Estados Unidos por el segundo envío de naves de batalla al Golfo Pérsico, la autorización por parte de George W. Bush para asesinar a agentes iraníes en Irak o por el desarrollo de una nueva generación de armas nucleares tanto en Estados Unidos (mini nukes) como en el Reino Unido (Trident)? ¿No es cierto que la anarquía produce anarquía?

REINTRODUCIR LA DIPLOMACIA
Es útil recordar en este contexto el incidente del Golfo de Tonkin, utilizado por la administración de Lyndon B. Johnson para engañar al Congreso de Estados Unidos con el fin de involucrar al país en la Guerra de Vietnam; el presidente alegó un ataque por parte de Vietnam del Norte hacia buques de guerra estadounidenses.

Este episodio demuestra que existen acciones violentas puntuales que pueden catalizar la implementación de planes de guerra estratégicos previamente organizados, independientemente de las verdaderas causas del problema. Este mismo cálculo generó una excusa de guerra en contra de Sadam Husein, quien fue vinculado artificialmente a las atrocidades terroristas del 11 de septiembre de 2001. ¿Debemos esperar a que sea inventada una nueva excusa, esta vez en contra de Irán?

No tengo duda acerca de que las acciones del gobierno iraní son una respuesta a las presiones de la comunidad internacional, a la comprensible guerra económica en contra de Irán y a las sanciones contra su plan nuclear por parte de Naciones Unidas. Resolver el actual estancamiento pasa por la reintroducción de la diplomacia y no por enfatizar la retórica de la fuerza.

El incidente de los marinos británicos ha demostrado que la fuerza contra Irán será rebatida con más fuerza, dado que se trata de un país que sigue siendo muy consciente de su papel dentro del mundo musulmán y de los países del tercer mundo. Debido a ello, ésta podría perfilarse como la causa de un nuevo desastre en el Golfo Pérsico. Esta vez, con verdaderas consecuencias globales que afectarían la seguridad de todos nosotros en los años que están por venir.

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