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	<title>Comentarios en: El regreso del Estado en Am&#233;rica Latina</title>
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	<description>Foro para una Democracia Segura</description>
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		<title>Por: Lucas Blanco Acosta</title>
		<link>http://spanish.safe-democracy.org/2007/04/10/por-mas-estado-por-mas-democracia/#comment-22882</link>
		<dc:creator>Lucas Blanco Acosta</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 22 Oct 2010 15:03:13 +0000</pubDate>
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		<description>PARTICIPÓ UN 93.59 % DE ELECTORES Y NO UN 66.45 %
Según los votos que contabiliza el CNE en su web, Participó un 93.59 % de electores y no un 66.45 % en las elecciones parlamentarias de septiembre de 2010. Según estas cifras publicadas por el mismo CNE; 16.373.272 de venezolanos votaron en estas elecciones parlamentarias del 26 de septiembre de 2010; para registrar un 93.59 % de participación. Según el universo electoral venezolano de 17.495.353 electores, publicado por el mismo CNE, el 31 de marzo de 2010. 
Si le sumamos el porcentaje de votos nulos, que por lo regular en este tipo de elecciones parlamentarias es alto; porque son más complejas que otras elecciones; alrededor de un 3 % más, por votos nulos; y los que ejercieron solo el voto del parlamento latinoamericano o el indígena y no sufragaron por el voto lista, ni el nominal, regulémoslos en 1 %. El total indicaría: 93.59 + 3 + 1 = 97.59, es decir, el 98 % de participación; esto explicaría porque en este modelo de votación tan rápido y perfecto, la Directiva del CNE retardó su primer y único boletín, hasta las 2 am de la madrugada del día siguiente. 
Será que les faltarían mas venezolanos inscritos en el CNE, para lograr su meta de 110 diputados; precisamente dos días después el presidente Chávez declaraba que había muchos venezolanos sin cédula de identidad, que había que hacer una campaña para cedularlos o más bien será crear el porcentaje virtual que les hizo falta esta vez. 
No puede ser posible que las principales instituciones del país no entren en cuenta ni imputen este atropello, todo indica que son cómplices, principalmente la dirigencia o los que representan la Mesa de la Unidad Democrática, el partido político PPT y PODEMOS; que supuestamente son los más votados, conjuntamente con el oficialismo. 
Entonces tendremos que comprobar que son aliados secretos o mejor dicho, guardan este gran secreto que los “beneficia”; el de los votos invisibles; el de los venezolanos que nunca han existido, pero están registrados en los cuadernos electorales y siempre, en los últimos años han votado por quien les convenga. Resulta que ahora no se trata del partido o candidato que tenga más preferencia entre el electorado, sino del que tenga la capacidad o disponibilidad de generar más cédulas de identidades, usurpación de votos o electores invisibles.
Qué venezolano o que institución acepta el reto de sumar, evidenciar y después denunciar este exabrupto, ante cada fiscalía de su municipio o Estado; hasta que, a los responsables de este desafuero los abandone el cinismo. Para que las diversas universidades y los técnicos en biometría, intervengan y hagan las auditorias respectivas en el Consejo Nacional Electoral venezolano y ambos, nos curemos en salud.
Esta apreciación, es otra prueba que añadiré a mi denuncia. Puede revisar mi acusación consignada el 30 de septiembre de 2010 ante la fiscalía, en: www.lucasblancoacosta.com, igual puede verificar allí el detallado cálculo matemático del 93.59 % de participación, Estado por Estado.

Lucas Blanco Acosta.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>PARTICIPÓ UN 93.59 % DE ELECTORES Y NO UN 66.45 %<br />
Según los votos que contabiliza el CNE en su web, Participó un 93.59 % de electores y no un 66.45 % en las elecciones parlamentarias de septiembre de 2010. Según estas cifras publicadas por el mismo CNE; 16.373.272 de venezolanos votaron en estas elecciones parlamentarias del 26 de septiembre de 2010; para registrar un 93.59 % de participación. Según el universo electoral venezolano de 17.495.353 electores, publicado por el mismo CNE, el 31 de marzo de 2010.<br />
Si le sumamos el porcentaje de votos nulos, que por lo regular en este tipo de elecciones parlamentarias es alto; porque son más complejas que otras elecciones; alrededor de un 3 % más, por votos nulos; y los que ejercieron solo el voto del parlamento latinoamericano o el indígena y no sufragaron por el voto lista, ni el nominal, regulémoslos en 1 %. El total indicaría: 93.59 + 3 + 1 = 97.59, es decir, el 98 % de participación; esto explicaría porque en este modelo de votación tan rápido y perfecto, la Directiva del CNE retardó su primer y único boletín, hasta las 2 am de la madrugada del día siguiente.<br />
Será que les faltarían mas venezolanos inscritos en el CNE, para lograr su meta de 110 diputados; precisamente dos días después el presidente Chávez declaraba que había muchos venezolanos sin cédula de identidad, que había que hacer una campaña para cedularlos o más bien será crear el porcentaje virtual que les hizo falta esta vez.<br />
No puede ser posible que las principales instituciones del país no entren en cuenta ni imputen este atropello, todo indica que son cómplices, principalmente la dirigencia o los que representan la Mesa de la Unidad Democrática, el partido político PPT y PODEMOS; que supuestamente son los más votados, conjuntamente con el oficialismo.<br />
Entonces tendremos que comprobar que son aliados secretos o mejor dicho, guardan este gran secreto que los “beneficia”; el de los votos invisibles; el de los venezolanos que nunca han existido, pero están registrados en los cuadernos electorales y siempre, en los últimos años han votado por quien les convenga. Resulta que ahora no se trata del partido o candidato que tenga más preferencia entre el electorado, sino del que tenga la capacidad o disponibilidad de generar más cédulas de identidades, usurpación de votos o electores invisibles.<br />
Qué venezolano o que institución acepta el reto de sumar, evidenciar y después denunciar este exabrupto, ante cada fiscalía de su municipio o Estado; hasta que, a los responsables de este desafuero los abandone el cinismo. Para que las diversas universidades y los técnicos en biometría, intervengan y hagan las auditorias respectivas en el Consejo Nacional Electoral venezolano y ambos, nos curemos en salud.<br />
Esta apreciación, es otra prueba que añadiré a mi denuncia. Puede revisar mi acusación consignada el 30 de septiembre de 2010 ante la fiscalía, en: <a href="http://www.lucasblancoacosta.com" rel="nofollow">http://www.lucasblancoacosta.com</a>, igual puede verificar allí el detallado cálculo matemático del 93.59 % de participación, Estado por Estado.</p>
<p>Lucas Blanco Acosta.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: ANA</title>
		<link>http://spanish.safe-democracy.org/2007/04/10/por-mas-estado-por-mas-democracia/#comment-394</link>
		<dc:creator>ANA</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 14 Apr 2007 18:45:27 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">#comment-394</guid>
		<description>El se&#241;or Juan Alfonso defiende al liberalismo con razones v&#225;lidas.&lt;br /&gt;
Partiendo de la base que Chavez puede llegar a ser,como piendo,una suerte de militar keynesiano,pseudo socialista y vaya a saber que otras yerbas permitido por la propia norteam&#233;rica en momentos en que &#233;sta entra en reseci&#243;n econÃ²mica.Ya sucedi&#243; en la d&#233;cada 40/50.&lt;br /&gt;
Quiero hacerle una relexiÃ²n sobre el capitalismo llamado neocapitalismo que en realidad tampoco es  lo que dice ser pu&#233;s es el sistema tÃ¬pico del liberalismo  en crisis terminal ya que estÃ  viciado del oligopolio y del monopolio.&lt;br /&gt;
Por otra parte ahora viene la tercera etapa que deberÃ  soportar latinoamÃ¨rica el saneamiento de la pobreza que pregona lo que parecen llamar los espa&#241;oles LA GOBERNANZA.&lt;br /&gt;
En realidad esta gente pretende sanear la pobreza no inventando nada,ya que muchos sistemas de solidaridad social(Ej jubilaciones que se establecieron por primera vez en Uruguay)fueron originarios del sur del continente americano.&lt;br /&gt;
Por otra parte los gobiernos no tienen que sanear nada simplimente deben tener un sistema avanzado que permite a todos sus habitantes comer,vestirse,estudiar,no morirse de hambre cuando no pueden trabajar por invalidez,vejez etc</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>El se&ntilde;or Juan Alfonso defiende al liberalismo con razones v&aacute;lidas.<br />
Partiendo de la base que Chavez puede llegar a ser,como piendo,una suerte de militar keynesiano,pseudo socialista y vaya a saber que otras yerbas permitido por la propia norteam&eacute;rica en momentos en que &eacute;sta entra en reseci&oacute;n econÃ²mica.Ya sucedi&oacute; en la d&eacute;cada 40/50.<br />
Quiero hacerle una relexiÃ²n sobre el capitalismo llamado neocapitalismo que en realidad tampoco es  lo que dice ser pu&eacute;s es el sistema tÃ¬pico del liberalismo  en crisis terminal ya que estÃ  viciado del oligopolio y del monopolio.<br />
Por otra parte ahora viene la tercera etapa que deberÃ  soportar latinoamÃ¨rica el saneamiento de la pobreza que pregona lo que parecen llamar los espa&ntilde;oles LA GOBERNANZA.<br />
En realidad esta gente pretende sanear la pobreza no inventando nada,ya que muchos sistemas de solidaridad social(Ej jubilaciones que se establecieron por primera vez en Uruguay)fueron originarios del sur del continente americano.<br />
Por otra parte los gobiernos no tienen que sanear nada simplimente deben tener un sistema avanzado que permite a todos sus habitantes comer,vestirse,estudiar,no morirse de hambre cuando no pueden trabajar por invalidez,vejez etc</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Juan Alfonso Maeso Buenasma&#241;anas</title>
		<link>http://spanish.safe-democracy.org/2007/04/10/por-mas-estado-por-mas-democracia/#comment-393</link>
		<dc:creator>Juan Alfonso Maeso Buenasma&#241;anas</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 14 Apr 2007 18:20:32 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">#comment-393</guid>
		<description>Perm&#237;tame, Prof. Mart&#237;nez Sameck, rebatir con todo respeto sus argumentaciones desde el ideario del liberalismo pol&#237;tico y econ&#243;mico que profeso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Usted afirma atribuyendo a Hugo Ch&#225;vez (y parece compartir tal punto de vista):   &quot;Esto es muy sencillo, el Estado dio a gerenciar ciertas cosas a los privados y ahora, revisa los resultados, no est&#225; conforme, y les dice, se&#241;ores, dejen, vamos a seguir haci&#233;ndolo nosotros&quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta afirmaci&#243;n da por supuesto que corresponde al Estado &quot;gerenciar&quot; todos los asuntos que afectan a los ciudadanos y que ese Estado, a veces, graciosamente, decide entregar ciertas responsabilidades a los ciudadanos a ver que tal se desempe&#241;an, como si les cediese a unos ni&#241;os un poco de libertad para comprobar qu&#233; uso hacen de ella.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creo que esta manera de ver las cosas es aberrante. La libertad s&#243;lo se puede predicar de los seres humanos, no de los vegetales, de los minerales, o de las abstracciones pol&#237;ticas como el Estado. El Estado no est&#225; pensado para que &#233;l mismo goce de libertad, los titulares de la libertad son las personas y el Estado debe limitarse a garantizar el ejercicio de la misma. Y dentro de esa libertad est&#225; la de que cada cual pueda buscar la prosperidad c&#243;mo quiera o como pueda.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con esto no quiero decir que el estado sea innecesario. Lo es desde muchos puntos de vista y en el &#225;mbito econ&#243;mico tiene deberes que cumplir, tales como asegurar la libre competencia, ofrecer garant&#237;as jur&#237;dicas a empresarios, comerciantes, trabajadores y consumidores, evitar los monopolios, las estafas, garantizar la salubridad de los productos que se ponen a la venta, e incluso a implementar pol&#237;ticas de apoyo a colectivos y personas que no sean capaces de obtener calidad de vida en una econom&#237;a de mercado, etc. Pero la responsabilidad b&#225;sica de buscarse un medio de vida corresponde a los ciudadanos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A parte de esta argumentaci&#243;n te&#243;rica est&#225;n los datos emp&#237;ricos como los que muestran la incapacidad de los reg&#237;menes que dirigen y planifican la econom&#237;a para generar riqueza y prosperidad (o si no que se lo digan a cubanos y norcoreanos) o su tendencia a cometer atroces cr&#237;menes contra la humanidad (recu&#233;rdese que los reg&#237;menes m&#225;s ferozmente estatistas se vieron en la Alemania nazi, en la Uni&#243;n Sovi&#233;tica de Stalin, en la China de Mao o en la Camboya de Pol Pot, reg&#237;menes responsables de la muerte de decenas y decenas de millones de personas). Naturalmente tampoco pretendo afirmar que cualquier r&#233;gimen pol&#237;tico con una presencia fuerte del estado tenga que conducir necesariamente a odiosas tiran&#237;as, pero creo que es un paso necesario mas no suficiente para que algo as&#237; llegue a ocurrir. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En sentido opuesto tenemos a pa&#237;ses como Irlanda, Taiwan, Estados Unidos, Nueva Zelanda, que, habiendo apostado por un liberalismo abierto y con una relativamente escasa intervenci&#243;n estatal est&#225;n experimentando crecimientos econ&#243;micos notables que siempre, tarde o temprano, en mayor o menor cuant&#237;a, acaban beneficiando al conjunto de la sociedad (admito que m&#225;s a unos que a otros, pero es imposible que el aumento de riqueza sea igual para todos los ciudadanos pues unos son m&#225;s competitivos que otros, o simplemente han tenido m&#225;s suerte)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De todas maneras la piedra de toque de todo ideario pol&#237;tico es la realidad que acaba generado, por lo que estoy dispuesto a reconsiderar mis opiniones si vemos de aqu&#237; a cinco o diez a&#241;os que Venezuela sea un pa&#237;s m&#225;s pr&#243;spero y libre, cosa que no tiene pinta de que vaya a suceder vistos los planes de Hugo Chavez de crear un partido &#250;nico (naturalmente marxista) en su rep&#250;blica bolivariana (por cierto, Sim&#243;n Bol&#237;var, como todo hombre culto de su &#233;poca, era un liberal cl&#225;sico).</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Perm&iacute;tame, Prof. Mart&iacute;nez Sameck, rebatir con todo respeto sus argumentaciones desde el ideario del liberalismo pol&iacute;tico y econ&oacute;mico que profeso.</p>
<p>Usted afirma atribuyendo a Hugo Ch&aacute;vez (y parece compartir tal punto de vista):   &#8220;Esto es muy sencillo, el Estado dio a gerenciar ciertas cosas a los privados y ahora, revisa los resultados, no est&aacute; conforme, y les dice, se&ntilde;ores, dejen, vamos a seguir haci&eacute;ndolo nosotros&#8221;.</p>
<p>Esta afirmaci&oacute;n da por supuesto que corresponde al Estado &#8220;gerenciar&#8221; todos los asuntos que afectan a los ciudadanos y que ese Estado, a veces, graciosamente, decide entregar ciertas responsabilidades a los ciudadanos a ver que tal se desempe&ntilde;an, como si les cediese a unos ni&ntilde;os un poco de libertad para comprobar qu&eacute; uso hacen de ella.</p>
<p>Creo que esta manera de ver las cosas es aberrante. La libertad s&oacute;lo se puede predicar de los seres humanos, no de los vegetales, de los minerales, o de las abstracciones pol&iacute;ticas como el Estado. El Estado no est&aacute; pensado para que &eacute;l mismo goce de libertad, los titulares de la libertad son las personas y el Estado debe limitarse a garantizar el ejercicio de la misma. Y dentro de esa libertad est&aacute; la de que cada cual pueda buscar la prosperidad c&oacute;mo quiera o como pueda.</p>
<p>Con esto no quiero decir que el estado sea innecesario. Lo es desde muchos puntos de vista y en el &aacute;mbito econ&oacute;mico tiene deberes que cumplir, tales como asegurar la libre competencia, ofrecer garant&iacute;as jur&iacute;dicas a empresarios, comerciantes, trabajadores y consumidores, evitar los monopolios, las estafas, garantizar la salubridad de los productos que se ponen a la venta, e incluso a implementar pol&iacute;ticas de apoyo a colectivos y personas que no sean capaces de obtener calidad de vida en una econom&iacute;a de mercado, etc. Pero la responsabilidad b&aacute;sica de buscarse un medio de vida corresponde a los ciudadanos.</p>
<p>A parte de esta argumentaci&oacute;n te&oacute;rica est&aacute;n los datos emp&iacute;ricos como los que muestran la incapacidad de los reg&iacute;menes que dirigen y planifican la econom&iacute;a para generar riqueza y prosperidad (o si no que se lo digan a cubanos y norcoreanos) o su tendencia a cometer atroces cr&iacute;menes contra la humanidad (recu&eacute;rdese que los reg&iacute;menes m&aacute;s ferozmente estatistas se vieron en la Alemania nazi, en la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica de Stalin, en la China de Mao o en la Camboya de Pol Pot, reg&iacute;menes responsables de la muerte de decenas y decenas de millones de personas). Naturalmente tampoco pretendo afirmar que cualquier r&eacute;gimen pol&iacute;tico con una presencia fuerte del estado tenga que conducir necesariamente a odiosas tiran&iacute;as, pero creo que es un paso necesario mas no suficiente para que algo as&iacute; llegue a ocurrir. </p>
<p>En sentido opuesto tenemos a pa&iacute;ses como Irlanda, Taiwan, Estados Unidos, Nueva Zelanda, que, habiendo apostado por un liberalismo abierto y con una relativamente escasa intervenci&oacute;n estatal est&aacute;n experimentando crecimientos econ&oacute;micos notables que siempre, tarde o temprano, en mayor o menor cuant&iacute;a, acaban beneficiando al conjunto de la sociedad (admito que m&aacute;s a unos que a otros, pero es imposible que el aumento de riqueza sea igual para todos los ciudadanos pues unos son m&aacute;s competitivos que otros, o simplemente han tenido m&aacute;s suerte)</p>
<p>De todas maneras la piedra de toque de todo ideario pol&iacute;tico es la realidad que acaba generado, por lo que estoy dispuesto a reconsiderar mis opiniones si vemos de aqu&iacute; a cinco o diez a&ntilde;os que Venezuela sea un pa&iacute;s m&aacute;s pr&oacute;spero y libre, cosa que no tiene pinta de que vaya a suceder vistos los planes de Hugo Chavez de crear un partido &uacute;nico (naturalmente marxista) en su rep&uacute;blica bolivariana (por cierto, Sim&oacute;n Bol&iacute;var, como todo hombre culto de su &eacute;poca, era un liberal cl&aacute;sico).</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: ANA</title>
		<link>http://spanish.safe-democracy.org/2007/04/10/por-mas-estado-por-mas-democracia/#comment-392</link>
		<dc:creator>ANA</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Apr 2007 20:14:57 +0000</pubDate>
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		<description>Prof Javier Marotte otra cosa debo decirle,todas las baraturas que las aplicaciones sucesivas de distintas posiciones intelectuales se sucedieron en AMERICA LATINA  determinaron la decadencia de la sociedad,la regresiÃ²n de sus grupos intelectuales que se hicieron servidores de la influencia de turno.&lt;br /&gt;
Esa hermosÃ¬sima costumbre tambiÃ¨n se exporta desgraciadamente a las casas centrales y las casas centrales,como en este momento histÃ²rico estÃ n m&#225;s en peligro que sudam&#233;rica.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Prof Javier Marotte otra cosa debo decirle,todas las baraturas que las aplicaciones sucesivas de distintas posiciones intelectuales se sucedieron en AMERICA LATINA  determinaron la decadencia de la sociedad,la regresiÃ²n de sus grupos intelectuales que se hicieron servidores de la influencia de turno.<br />
Esa hermosÃ¬sima costumbre tambiÃ¨n se exporta desgraciadamente a las casas centrales y las casas centrales,como en este momento histÃ²rico estÃ n m&aacute;s en peligro que sudam&eacute;rica.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: ANA</title>
		<link>http://spanish.safe-democracy.org/2007/04/10/por-mas-estado-por-mas-democracia/#comment-391</link>
		<dc:creator>ANA</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Apr 2007 16:00:27 +0000</pubDate>
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		<description>Casualmente en la jornada de vacaciones que pienso hacer,voy a visitar la HUNGRIA DE MIS AM0RES,patria como la mÃ¬a de grandes acomodaticios al par de personas que sin pensarlo dos veces arriesgan su vida por una quimera.La que vi como el ni&#241;o de tos ferina a la misma edad pero desde visiÃ²n extranjera con un padre politizado al m&#225;ximo que no podÃ¬a concebir que un colaboracionista hubiera podido estar en asociaciÃ²n con Stalin.Voy expresamente a conversar con,digamos familiares del alma sobre la ca&#237;da econÃ²mica de los regÃ¬menes socialistas.la forma en que los cayeron sin la poesÃ¬a &#233;pico dram&#225;tica del 1956,cuando Occidente los abandona ignominiosamente debajo de los tanques sovieticos.Pensar que a causa de eso mi padre entroniz&#243; a CHURCHILL para que ahora yo tenga un repudio total a los ingleses.&lt;br /&gt;
Agradezco el artÃ¬culo de Javier Marotte ,se lo que cuesta explicar tan claramente problemas complejos,&lt;br /&gt;
en lo que voy leyendo esta magnÃ¬fico.Tratar&#233; de leerlo varias veces y sacar copias .Esa universidad por internet se agradece sinceramente&lt;br /&gt;
En lo que difiero con la globalizaciÃ²n es que las influencias intelectuales en cierta forma &quot;achican a los polÃ¬ticos&quot;,ac&#225; se discutÃ¬a la presencia de Cavallo,material ya descartable por la caida de la influencia financiera y se le avisÃ² al gobierno que tanto militares argentino como norteamericanos manifestaban estar&quot;hartos de la influencia del capital judio&quot; eso se traducÃ¬a en que norteam&#233;rica estaba al borde de la crisis y venÃ¬a un resurgimiento del poder militar para pasar el interregno.&lt;br /&gt;
Como ve profesor lo que pasa en la aldea pasa en el mundo.&lt;br /&gt;
Piense,Profesor que esto no me lo contaron y lo escuch&#233; en julio de 2000,incluso los movimientos venÃ¬an de antes de que subiera MENEM y ,estoy de acuerdo con la pobre primer mujer de este hombre que facilitaron los atentados y la muerte del hijo mayor del nombrado e incluso,creo ,la del hijo de JAROLAVSKY-este se&#241;or muy cercano a mi afecto,siempre lo cay&#243;-.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Casualmente en la jornada de vacaciones que pienso hacer,voy a visitar la HUNGRIA DE MIS AM0RES,patria como la mÃ¬a de grandes acomodaticios al par de personas que sin pensarlo dos veces arriesgan su vida por una quimera.La que vi como el ni&ntilde;o de tos ferina a la misma edad pero desde visiÃ²n extranjera con un padre politizado al m&aacute;ximo que no podÃ¬a concebir que un colaboracionista hubiera podido estar en asociaciÃ²n con Stalin.Voy expresamente a conversar con,digamos familiares del alma sobre la ca&iacute;da econÃ²mica de los regÃ¬menes socialistas.la forma en que los cayeron sin la poesÃ¬a &eacute;pico dram&aacute;tica del 1956,cuando Occidente los abandona ignominiosamente debajo de los tanques sovieticos.Pensar que a causa de eso mi padre entroniz&oacute; a CHURCHILL para que ahora yo tenga un repudio total a los ingleses.<br />
Agradezco el artÃ¬culo de Javier Marotte ,se lo que cuesta explicar tan claramente problemas complejos,<br />
en lo que voy leyendo esta magnÃ¬fico.Tratar&eacute; de leerlo varias veces y sacar copias .Esa universidad por internet se agradece sinceramente<br />
En lo que difiero con la globalizaciÃ²n es que las influencias intelectuales en cierta forma &#8220;achican a los polÃ¬ticos&#8221;,ac&aacute; se discutÃ¬a la presencia de Cavallo,material ya descartable por la caida de la influencia financiera y se le avisÃ² al gobierno que tanto militares argentino como norteamericanos manifestaban estar&#8221;hartos de la influencia del capital judio&#8221; eso se traducÃ¬a en que norteam&eacute;rica estaba al borde de la crisis y venÃ¬a un resurgimiento del poder militar para pasar el interregno.<br />
Como ve profesor lo que pasa en la aldea pasa en el mundo.<br />
Piense,Profesor que esto no me lo contaron y lo escuch&eacute; en julio de 2000,incluso los movimientos venÃ¬an de antes de que subiera MENEM y ,estoy de acuerdo con la pobre primer mujer de este hombre que facilitaron los atentados y la muerte del hijo mayor del nombrado e incluso,creo ,la del hijo de JAROLAVSKY-este se&ntilde;or muy cercano a mi afecto,siempre lo cay&oacute;-.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Javier Pablo Marotte</title>
		<link>http://spanish.safe-democracy.org/2007/04/10/por-mas-estado-por-mas-democracia/#comment-390</link>
		<dc:creator>Javier Pablo Marotte</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Apr 2007 10:17:42 +0000</pubDate>
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		<description>1.- Fukuyama Y Williamson por la (re)construcci&#243;n del Estado&lt;br /&gt;
Tras anunciar el &quot;fin de la historia&quot;, Fukuyama indica ahora que es urgente fortalecer el Estado, como uno de los asuntos de mayor importancia para la comunidad mundial. En su &#250;ltimo libro  asegura que los Estados d&#233;biles son causa de casi todos los males: &quot;pobreza, sida, droga, terrorismo&quot; (Fukuyama, 2005:9). La hegemon&#237;a liberal del mundo acab&#243; plasmando un panorama de gran desigualdad que, para sus promotores iniciales, result&#243; redituable pero muy inseguro. Por eso el polit&#243;logo norteamericano dirigi&#243; su atenci&#243;n a la instituci&#243;n central de la vida pol&#237;tica: el Estado. &#201;ste, hist&#243;ricamente, cumpli&#243; la funci&#243;n de controlar la violencia dentro de una jurisdicci&#243;n territorial. Al menos para algunas culturas pol&#237;ticas, el Estado tambi&#233;n es el encargado de evitar una polarizaci&#243;n social extrema -lo cual deploran los neoliberales estadounidenses-. En su ambici&#243;n por liberar a la econom&#237;a de cualquier traba, las pol&#237;ticas triunfantes en los a&#241;os Â´90 atrofiaron o anularon las posibilidades del Estado para impedir la violencia, el aumento de la miseria o la explotaci&#243;n irrestricta del trabajo humano. &lt;br /&gt;
Fukuyama estima que es hora de restaurar la soberan&#237;a estatal y al tratar de fundar el orden mundial en el fortalecimiento de los Estados, se opone al dogma neoliberal del &quot;Estado m&#237;nimo&quot;. Seg&#250;n el liberalismo cl&#225;sico, el Estado se inmiscuye demasiado en la vida privada bloqueando las iniciativas individuales. Cuanto m&#225;s restringido sea su papel, la sociedad que lo sufre como un mal necesario (por seguridad) disfrutar&#225; de mayores est&#237;mulos para multiplicar la riqueza y garantizar la libertad personal.&lt;br /&gt;
Algunos de quienes s&#243;lo ve&#237;an en el Estado un factor de distorsi&#243;n econ&#243;mica (demasiada intervenci&#243;n, p&#233;sima gesti&#243;n, impuestos exorbitantes) y recomendaban comprimirlo exiguamente, impulsan ahora su reconstituci&#243;n. En el panorama que observaron m&#225;s all&#225; del Estado, los partidarios de la libertad econ&#243;mica no encontraron esa apacible anarqu&#237;a de mercaderes intercambiando bienes y servicios por sano ego&#237;smo, sino la guerra civil y la miseria, la inestabilidad regional y la inseguridad global.&lt;br /&gt;
El Consenso de Washington tuvo aceptaci&#243;n inicialmente, porque el Estado hab&#237;a sido una fuente principal de padecimiento popular en el siglo XX: desencaden&#243; guerras mundiales y organiz&#243; exterminios masivos, postr&#243; poblaciones y reprimi&#243; generaciones enteras. Pero despu&#233;s de que una econom&#237;a desbocada lo neutraliz&#243;, a comienzos del siglo XXI, liberales como Fukuyama impulsan su recomposici&#243;n, motivados por razones de seguridad propia. Un mundo sin Estados les parece ahora peligroso, lleno de terroristas, se&#241;ores de la guerra y atentados suicidas. Para zonas enteras del planeta, insin&#250;a el autor, el remedio estatal -antiguo como Hobbes, pero reci&#233;n descubierto por algunos liberales- quiz&#225;s llegue demasiado tarde.&lt;br /&gt;
Fukuyama distingue entre el &quot;alcance del Estado&quot; y la &quot;fuerza del Estado&quot;. (Fukuyama, 2005:21-33) All&#237; estriba -seg&#250;n &#233;l- la confusi&#243;n al momento de implementarse las reducciones de los aparatos estatales, porque exist&#237;a la sensaci&#243;n generalizada de que el Estado simplemente ten&#237;a que achicarse, sin tener a la vez una comprensi&#243;n clara de que hab&#237;a fracciones que ten&#237;an que fortalecerse, en t&#233;rminos de rendimiento.&lt;br /&gt;
John Williamson, quien en 1989 enunciara el dec&#225;logo del Consenso de Washington, afirm&#243; a&#241;os m&#225;s tarde: &quot;Un Estado fuerte y capaz es necesario para apoyar los mercados, y un Estado arbitrario y corrupto puede impedir su desarrollo&quot; (Williamson, 2003:3). A partir de Fukuyama y Williamson, antiguos detractores del Estado (que podr&#237;an compararse en su pasado concepto del mismo al de magna latrocinia agustiniano ), puestos hoy en la tarea de defender su redescubierta importancia, podemos elaborar a priori una conclusi&#243;n: queda claro que existe consenso acerca de la necesidad de un Estado fuerte y efectivo que apoye y complemente la tarea de crear riqueza. A modo de s&#237;ntesis se ha pasado de un &#233;nfasis en &quot;menos Estado&quot;, a uno a favor de un &quot;mejor Estado&quot; (Fukuyama, 2005:176; Resico, 2006:184-185; Oszlak, 1999; Paramio, 2004:10).&lt;br /&gt;
2.- Boaventura de Sousa Santos y el Estado como nov&#237;simo movimiento social&lt;br /&gt;
El soci&#243;logo portugu&#233;s se&#241;ala que las teor&#237;as del Estado -tanto las de origen liberal, como las de origen marxista-, se han convertido en vetustas, debido predominantemente al declive del poder regulador del Estado en su forma tradicional, su despolitizaci&#243;n y la desestatalizaci&#243;n de la regulaci&#243;n social inducidas por la erosi&#243;n del contrato social (Sousa Santos, 2005:48). Asimismo, entiende que bajo la denominaci&#243;n &quot;Estado&quot; est&#225; emergiendo una nueva forma de organizaci&#243;n pol&#237;tica m&#225;s amplia que el Estado mismo, un h&#237;brido compuesto de flujos, organizaciones y redes en la que se conciertan y disfrazan elementos estatales y no estatales, nacionales y globales. El Estado es el articulador de ese conjunto. (Ib&#237;d.:48). Santos interpreta que la &quot;miniaturizaci&#243;n&quot; &#243; &quot;municipalizaci&#243;n&quot; (Ib&#237;d.:48) es en realidad una transformaci&#243;n de la soberan&#237;a y de la regulaci&#243;n de las capacidades normativas del Estado. &lt;br /&gt;
El fascismo consiste ahora, m&#225;s en un r&#233;gimen social que en un sistema pol&#237;tico, el cual &quot;no sacrifica la democracia sino que la fomenta hasta el punto que ya no es necesario, ni siquiera conveniente, sacrificarla para promover el capitalismo&quot; (Ib&#237;d.:29). El cuadro de las relaciones econ&#243;micas resulta definitivo para la aproximaci&#243;n a las restantes expresiones del fascismo que describe: del apartheid social, del Estado paralelo, paraestatal, populista, financiero y de la inseguridad (Ib&#237;d.:30-36). Frente a las manipulaciones del fascismo societal orientadas a convertir al Estado en un engranaje para servir al espacio privado, tendr&#237;a que levantarse una verdadera red de fuerzas democr&#225;ticas cuyos componentes existen en medida variable y composici&#243;n diversa, de manera dispersa y a menudo distorsionada en usos y abusos de sus potencialidades, dentro de la sociedad civil. (Ib&#237;d.:49) &quot;La lucha antifascista se resuelve articulando la democracia representativa con la participativa&quot;. (Ib&#237;d.:52-53)  &lt;br /&gt;
La reinvenci&#243;n del Estado y la de la democracia est&#225;n &#237;ntimamente ligadas. Santos caracteriza la transformaci&#243;n del Estado en lo que denomina un &quot;nov&#237;simo movimiento social&quot; (Ib&#237;d.: 48) Su norte se encuentra en la transici&#243;n del Estado como &quot;una materialidad institucional y burocr&#225;tica&quot; hacia un sistema de relaciones en el &quot;terreno de una lucha pol&#237;tica mucho menos codificada y reglada que la lucha pol&#237;tica convencional&quot; (Ib&#237;d.:49). El pensador lusitano introduce el concepto de &quot;Estado experimental&quot;, como un espacio de transici&#243;n en el cual asigna un ritmo progresivo al paso de la implementaci&#243;n de soluciones propias del viejo paradigma a las soluciones generadas en el nuevo.  &lt;br /&gt;
El autor enuncia los dos paradigmas de transformaci&#243;n social: reformismo o revoluci&#243;n; el uno pensado para ejercerse contra el Estado, el otro para que lo ejerza el Estado. (Ib&#237;d.:57) Se puede entonces discernir entre las tesis de Estado irreformable y Estado reformable. La primera, predominante hasta comienzos de los a&#241;os Â´90, t&#237;picamente neoliberal, considera al Estado ineficaz, par&#225;sito, y depredador (Ib&#237;d.:24), y propone reducir sus funciones a la m&#237;nima expresi&#243;n en el plano econ&#243;mico y en el de la responsabilidad social, asumiendo un canon que lo pon&#237;a al servicio de los intereses privados for&#225;neos. El otro reformismo, surgido en los &#250;ltimos diez a&#241;os, implica reformas &quot;promovidas por sectores sociales con capacidad de intervenci&#243;n en el Estado&quot;, una especie de recuperaci&#243;n de las funciones de conducci&#243;n - de lo p&#250;blico en sentido general - desde el exterior de la institucionalidad pol&#237;tica tradicional. (Ib&#237;d.:57-68) &lt;br /&gt;
3.- Paolo Virno: menos Estado y m&#225;s ciudadan&#237;a.&lt;br /&gt;
Virno sostiene que vivimos en una &#233;poca de crisis que, como ocurri&#243; en el siglo XVII, cuando se inventaron todas las categor&#237;as, los conceptos que ahora parecen obvios, triviales y comunes, se nos impone repensarlos. Apuesta a una democracia de la &quot;multitud&quot; que no debe tomar el poder, sino crear una nueva esfera p&#250;blica que prescinda del Estado y valorice al individuo (Virno, 2002).&lt;br /&gt;
Fue en el siglo XVII cuando se cre&#243; la idea del Estado nacional-central, y se inventaron conceptos como la soberan&#237;a y la obligaci&#243;n de obedecer. Para el fil&#243;sofo italiano, estamos en una fase en la que todos esos conceptos pasan por una crisis y se construyen otros nuevos. Estos conceptos emergen progresivamente dentro de experiencias colectivas por prueba y error. Surge un nuevo modo de ser en la esfera p&#250;blica, que se caracteriza por el hecho de que el Estado es algo que se ha vuelto arcaico e inadecuado (Virno, 2003).&lt;br /&gt;
Este presente parece saturado de miedos y angustias, conocidos y desconocidos; es una era de incertidumbre. Virno cree que ese miedo como sentimiento difuso, caracter&#237;stico de la &#233;poca, es un p&#225;nico en el cual se mezclan los miedos por peligros concretos (por ejemplo a perder el trabajo) y uno m&#225;s general que no tiene un objeto preciso, lo cual es el sentido de la propia precariedad. Es la relaci&#243;n con el mundo en su conjunto, la fuente de peligro. Ambas cosas, normalmente estaban separadas: el miedo por motivos determinados era algo socialmente gobernable; mientras que la inquietud por la propia labilidad, por la propia finitud, era algo que las religiones o la filosof&#237;a trataban de administrar (Virno, 2003).&lt;br /&gt;
Virno cree que lo que puede constituir un remedio, una cura para ese miedo angustiante es la construcci&#243;n de una nueva esfera p&#250;blica (Virno, 2004); es decir nuevas formas de vida que no tengan m&#225;s en su centro la obediencia al Estado y la obligaci&#243;n del trabajo asalariado en tanto trabajo despojado de significado que est&#225; por debajo de lo que hombres y mujeres pueden hacer con su colaboraci&#243;n inteligente. Una nueva esfera p&#250;blica donde se pueda valorizar la propia singularidad y no converger hacia esa especie de unidad trascendente que es el soberano, el Estado (Virno, 2003).&lt;br /&gt;
Es la madurez de los tiempos que impone concebir la nueva esfera p&#250;blica por fuera y m&#225;s all&#225; del Estado. Virno sostiene que es enteramente realista construir en las luchas sociales instituciones que ya no tengan como jefe al &quot;soberano&quot; y que disuelvan todo &quot;monopolio de la decisi&#243;n pol&#237;tica&quot;. (Virno, 2006) Esas instituciones pos-estatales  deben brindar diferentes alternativas de mitigaci&#243;n de la agresividad y carga auto-destructiva del animal humano (Ib&#237;d., 2006). El Estado central moderno conoce una crisis radical, pero pese a ello no deja de reproducirse a trav&#233;s de una sucesi&#243;n de mutaciones alarmantes, como por ejemplo el &quot;estado de excepci&#243;n permanente&quot;. El reto es determinar e individualizar cu&#225;les son las instituciones que se colocan m&#225;s all&#225; del monopolio, que a&#250;n es encarnado por el Estado (Ib&#237;d., 2006)&lt;br /&gt;
Es en la imperiosa necesidad de un mejor e innovador Estado fuerte, donde -aunque resulte paradojal- parecen coincidir Fukuyama y Santos. El primero, a la luz de la realidad, sentencia que los Estados d&#233;biles representan una amenaza para el orden internacional por ser fuente de conflictos y de vulneraci&#243;n de los derechos humanos; siendo la tarea de los gobiernos fortalecer esos Estados por medio de la construcci&#243;n de naciones. (Fukuyama, 2005:176). Rechaza hoy el &quot;ocaso de la soberan&#237;a&quot; y entiende que los Estados son los &#250;nicos que pueden acumular y desplegar poder leg&#237;timo, y que en definitiva, la &#250;nica opci&#243;n es &quot;el retorno hacia el Estado-naci&#243;n y tratar de comprender de nuevo c&#243;mo hacer que sea fuerte y eficaz.&quot; (Ib&#237;d.: 177).&lt;br /&gt;
Santos, por su parte, sostiene que: cuando la democracia result&#243; ser de baja intensidad, pasamos a vivir en sociedades que son pol&#237;ticamente democr&#225;ticas pero socialmente fascistas. El fascismo no es un r&#233;gimen pol&#237;tico, ahora es un r&#233;gimen social, porque cuando la democracia deja de tener virtudes redistributivas - mejorar las condiciones de vida y el bienestar de las clases populares-, permite que en ausencia del Estado los m&#225;s poderosos asuman un derecho de veto sobre la vida y la sobrevivencia de los m&#225;s d&#233;biles. Propone para ello reinventar la democracia y el Estado; porque no existe otra instituci&#243;n pol&#237;tica donde podamos reivindicar los derechos universales: civiles, pol&#237;ticos, sociales, econ&#243;micos y culturales. Al presente no hay ninguna alternativa y mientras no la haya el Estado debe ser fortalecido, aunque basado en la participaci&#243;n social, para evitar ser capturado por las grandes trasnacionales y por los intereses del capitalismo global. &lt;br /&gt;
Finalmente, Paolo Virno sugiere que para el mal del siglo XXI, el miedo angustiante, ha de superarse al Estado y construirse una nueva esfera p&#250;blica, es decir nuevas formas de vida que no tengan su centro en la obediencia al Estado, donde se pueda estimar la propia singularidad y no converger hacia esa especie de unidad trascendente que es el soberano, el Estado.- &lt;br /&gt;
Reflexi&#243;n final&lt;br /&gt;
La econom&#237;a neoliberal produjo que el Estado fuese percibido como un extra&#241;o o un enemigo y plante&#243; la sustituci&#243;n lisa y llana del Estado por el mercado -dos instituciones que alejan a los ciudadanos de las decisiones pol&#237;ticas-; a la par intent&#243; fulminar el reconocimiento del rol estatal como agente y productor de la cohesi&#243;n social, por medio del gasto p&#250;blico social (Svampa, 2005: 21), produci&#233;ndose as&#237; el vaciamiento de sus capacidades institucionales. Sus consecuencias se resumen en un saldo negativo: la destrucci&#243;n de todos los resortes del poder econ&#243;mico y pol&#237;tico estatal; una ciudadan&#237;a pauperizada y degradada ; un Estado casi interfecto y una clase pol&#237;tica impotente, o corrupta.	 &lt;br /&gt;
El &#233;nfasis fundamentalista antiestatal del neoliberalismo intent&#243; imponer la idea con pretensiones de dogma, que el Estado hab&#237;a desaparecido, que el Estado deb&#237;a morir. Tal afirmaci&#243;n tuvo una vida ef&#237;mera, la comprobaci&#243;n emp&#237;rica de las nefastas consecuencias del achicamiento del Estado provocaron que se decretara su resurrecci&#243;n. Fukuyama y Williamson, debieron arriar sus banderas y propender a la restauraci&#243;n del mal que combat&#237;an; junto a ellos, otros pensadores como Boaventura de Sousa Santos -desde miradas diferentes-, proclaman la necesidad de un Estado distinto, eficiente, mejor, fuerte, pero no opresor. Mientras que fil&#243;sofos como Virno, creen que ha llegado el momento de superarse al Estado y revertirse el poder a la ciudadan&#237;a.&lt;br /&gt;
Entendemos, que dentro de la realidad latinoamericana, la ciudadan&#237;a reivindica y merece un Estado que facilite el progreso social, regulando al mercado y coet&#225;neamente garantice el desarrollo de instituciones s&#243;lidas y competentes, que permitan armonizar libertad con seguridad; crecimiento con equidad y Rep&#250;blica con democracia. Instituciones para un &quot;pa&#237;s en serio&quot; son junto con la pulverizaci&#243;n de la pobreza, las grandes cuentas pendientes de los Estados; los cuales est&#225;n de regreso, a pesar de la secuela neoliberal, pero han de consumar grandes cambios para rehabilitar su credibilidad. &lt;br /&gt;
</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>1.- Fukuyama Y Williamson por la (re)construcci&oacute;n del Estado<br />
Tras anunciar el &#8220;fin de la historia&#8221;, Fukuyama indica ahora que es urgente fortalecer el Estado, como uno de los asuntos de mayor importancia para la comunidad mundial. En su &uacute;ltimo libro  asegura que los Estados d&eacute;biles son causa de casi todos los males: &#8220;pobreza, sida, droga, terrorismo&#8221; (Fukuyama, 2005:9). La hegemon&iacute;a liberal del mundo acab&oacute; plasmando un panorama de gran desigualdad que, para sus promotores iniciales, result&oacute; redituable pero muy inseguro. Por eso el polit&oacute;logo norteamericano dirigi&oacute; su atenci&oacute;n a la instituci&oacute;n central de la vida pol&iacute;tica: el Estado. &Eacute;ste, hist&oacute;ricamente, cumpli&oacute; la funci&oacute;n de controlar la violencia dentro de una jurisdicci&oacute;n territorial. Al menos para algunas culturas pol&iacute;ticas, el Estado tambi&eacute;n es el encargado de evitar una polarizaci&oacute;n social extrema -lo cual deploran los neoliberales estadounidenses-. En su ambici&oacute;n por liberar a la econom&iacute;a de cualquier traba, las pol&iacute;ticas triunfantes en los a&ntilde;os Â´90 atrofiaron o anularon las posibilidades del Estado para impedir la violencia, el aumento de la miseria o la explotaci&oacute;n irrestricta del trabajo humano. <br />
Fukuyama estima que es hora de restaurar la soberan&iacute;a estatal y al tratar de fundar el orden mundial en el fortalecimiento de los Estados, se opone al dogma neoliberal del &#8220;Estado m&iacute;nimo&#8221;. Seg&uacute;n el liberalismo cl&aacute;sico, el Estado se inmiscuye demasiado en la vida privada bloqueando las iniciativas individuales. Cuanto m&aacute;s restringido sea su papel, la sociedad que lo sufre como un mal necesario (por seguridad) disfrutar&aacute; de mayores est&iacute;mulos para multiplicar la riqueza y garantizar la libertad personal.<br />
Algunos de quienes s&oacute;lo ve&iacute;an en el Estado un factor de distorsi&oacute;n econ&oacute;mica (demasiada intervenci&oacute;n, p&eacute;sima gesti&oacute;n, impuestos exorbitantes) y recomendaban comprimirlo exiguamente, impulsan ahora su reconstituci&oacute;n. En el panorama que observaron m&aacute;s all&aacute; del Estado, los partidarios de la libertad econ&oacute;mica no encontraron esa apacible anarqu&iacute;a de mercaderes intercambiando bienes y servicios por sano ego&iacute;smo, sino la guerra civil y la miseria, la inestabilidad regional y la inseguridad global.<br />
El Consenso de Washington tuvo aceptaci&oacute;n inicialmente, porque el Estado hab&iacute;a sido una fuente principal de padecimiento popular en el siglo XX: desencaden&oacute; guerras mundiales y organiz&oacute; exterminios masivos, postr&oacute; poblaciones y reprimi&oacute; generaciones enteras. Pero despu&eacute;s de que una econom&iacute;a desbocada lo neutraliz&oacute;, a comienzos del siglo XXI, liberales como Fukuyama impulsan su recomposici&oacute;n, motivados por razones de seguridad propia. Un mundo sin Estados les parece ahora peligroso, lleno de terroristas, se&ntilde;ores de la guerra y atentados suicidas. Para zonas enteras del planeta, insin&uacute;a el autor, el remedio estatal -antiguo como Hobbes, pero reci&eacute;n descubierto por algunos liberales- quiz&aacute;s llegue demasiado tarde.<br />
Fukuyama distingue entre el &#8220;alcance del Estado&#8221; y la &#8220;fuerza del Estado&#8221;. (Fukuyama, 2005:21-33) All&iacute; estriba -seg&uacute;n &eacute;l- la confusi&oacute;n al momento de implementarse las reducciones de los aparatos estatales, porque exist&iacute;a la sensaci&oacute;n generalizada de que el Estado simplemente ten&iacute;a que achicarse, sin tener a la vez una comprensi&oacute;n clara de que hab&iacute;a fracciones que ten&iacute;an que fortalecerse, en t&eacute;rminos de rendimiento.<br />
John Williamson, quien en 1989 enunciara el dec&aacute;logo del Consenso de Washington, afirm&oacute; a&ntilde;os m&aacute;s tarde: &#8220;Un Estado fuerte y capaz es necesario para apoyar los mercados, y un Estado arbitrario y corrupto puede impedir su desarrollo&#8221; (Williamson, 2003:3). A partir de Fukuyama y Williamson, antiguos detractores del Estado (que podr&iacute;an compararse en su pasado concepto del mismo al de magna latrocinia agustiniano ), puestos hoy en la tarea de defender su redescubierta importancia, podemos elaborar a priori una conclusi&oacute;n: queda claro que existe consenso acerca de la necesidad de un Estado fuerte y efectivo que apoye y complemente la tarea de crear riqueza. A modo de s&iacute;ntesis se ha pasado de un &eacute;nfasis en &#8220;menos Estado&#8221;, a uno a favor de un &#8220;mejor Estado&#8221; (Fukuyama, 2005:176; Resico, 2006:184-185; Oszlak, 1999; Paramio, 2004:10).<br />
2.- Boaventura de Sousa Santos y el Estado como nov&iacute;simo movimiento social<br />
El soci&oacute;logo portugu&eacute;s se&ntilde;ala que las teor&iacute;as del Estado -tanto las de origen liberal, como las de origen marxista-, se han convertido en vetustas, debido predominantemente al declive del poder regulador del Estado en su forma tradicional, su despolitizaci&oacute;n y la desestatalizaci&oacute;n de la regulaci&oacute;n social inducidas por la erosi&oacute;n del contrato social (Sousa Santos, 2005:48). Asimismo, entiende que bajo la denominaci&oacute;n &#8220;Estado&#8221; est&aacute; emergiendo una nueva forma de organizaci&oacute;n pol&iacute;tica m&aacute;s amplia que el Estado mismo, un h&iacute;brido compuesto de flujos, organizaciones y redes en la que se conciertan y disfrazan elementos estatales y no estatales, nacionales y globales. El Estado es el articulador de ese conjunto. (Ib&iacute;d.:48). Santos interpreta que la &#8220;miniaturizaci&oacute;n&#8221; &oacute; &#8220;municipalizaci&oacute;n&#8221; (Ib&iacute;d.:48) es en realidad una transformaci&oacute;n de la soberan&iacute;a y de la regulaci&oacute;n de las capacidades normativas del Estado. <br />
El fascismo consiste ahora, m&aacute;s en un r&eacute;gimen social que en un sistema pol&iacute;tico, el cual &#8220;no sacrifica la democracia sino que la fomenta hasta el punto que ya no es necesario, ni siquiera conveniente, sacrificarla para promover el capitalismo&#8221; (Ib&iacute;d.:29). El cuadro de las relaciones econ&oacute;micas resulta definitivo para la aproximaci&oacute;n a las restantes expresiones del fascismo que describe: del apartheid social, del Estado paralelo, paraestatal, populista, financiero y de la inseguridad (Ib&iacute;d.:30-36). Frente a las manipulaciones del fascismo societal orientadas a convertir al Estado en un engranaje para servir al espacio privado, tendr&iacute;a que levantarse una verdadera red de fuerzas democr&aacute;ticas cuyos componentes existen en medida variable y composici&oacute;n diversa, de manera dispersa y a menudo distorsionada en usos y abusos de sus potencialidades, dentro de la sociedad civil. (Ib&iacute;d.:49) &#8220;La lucha antifascista se resuelve articulando la democracia representativa con la participativa&#8221;. (Ib&iacute;d.:52-53)  <br />
La reinvenci&oacute;n del Estado y la de la democracia est&aacute;n &iacute;ntimamente ligadas. Santos caracteriza la transformaci&oacute;n del Estado en lo que denomina un &#8220;nov&iacute;simo movimiento social&#8221; (Ib&iacute;d.: 48) Su norte se encuentra en la transici&oacute;n del Estado como &#8220;una materialidad institucional y burocr&aacute;tica&#8221; hacia un sistema de relaciones en el &#8220;terreno de una lucha pol&iacute;tica mucho menos codificada y reglada que la lucha pol&iacute;tica convencional&#8221; (Ib&iacute;d.:49). El pensador lusitano introduce el concepto de &#8220;Estado experimental&#8221;, como un espacio de transici&oacute;n en el cual asigna un ritmo progresivo al paso de la implementaci&oacute;n de soluciones propias del viejo paradigma a las soluciones generadas en el nuevo.  <br />
El autor enuncia los dos paradigmas de transformaci&oacute;n social: reformismo o revoluci&oacute;n; el uno pensado para ejercerse contra el Estado, el otro para que lo ejerza el Estado. (Ib&iacute;d.:57) Se puede entonces discernir entre las tesis de Estado irreformable y Estado reformable. La primera, predominante hasta comienzos de los a&ntilde;os Â´90, t&iacute;picamente neoliberal, considera al Estado ineficaz, par&aacute;sito, y depredador (Ib&iacute;d.:24), y propone reducir sus funciones a la m&iacute;nima expresi&oacute;n en el plano econ&oacute;mico y en el de la responsabilidad social, asumiendo un canon que lo pon&iacute;a al servicio de los intereses privados for&aacute;neos. El otro reformismo, surgido en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, implica reformas &#8220;promovidas por sectores sociales con capacidad de intervenci&oacute;n en el Estado&#8221;, una especie de recuperaci&oacute;n de las funciones de conducci&oacute;n &#8211; de lo p&uacute;blico en sentido general &#8211; desde el exterior de la institucionalidad pol&iacute;tica tradicional. (Ib&iacute;d.:57-68) <br />
3.- Paolo Virno: menos Estado y m&aacute;s ciudadan&iacute;a.<br />
Virno sostiene que vivimos en una &eacute;poca de crisis que, como ocurri&oacute; en el siglo XVII, cuando se inventaron todas las categor&iacute;as, los conceptos que ahora parecen obvios, triviales y comunes, se nos impone repensarlos. Apuesta a una democracia de la &#8220;multitud&#8221; que no debe tomar el poder, sino crear una nueva esfera p&uacute;blica que prescinda del Estado y valorice al individuo (Virno, 2002).<br />
Fue en el siglo XVII cuando se cre&oacute; la idea del Estado nacional-central, y se inventaron conceptos como la soberan&iacute;a y la obligaci&oacute;n de obedecer. Para el fil&oacute;sofo italiano, estamos en una fase en la que todos esos conceptos pasan por una crisis y se construyen otros nuevos. Estos conceptos emergen progresivamente dentro de experiencias colectivas por prueba y error. Surge un nuevo modo de ser en la esfera p&uacute;blica, que se caracteriza por el hecho de que el Estado es algo que se ha vuelto arcaico e inadecuado (Virno, 2003).<br />
Este presente parece saturado de miedos y angustias, conocidos y desconocidos; es una era de incertidumbre. Virno cree que ese miedo como sentimiento difuso, caracter&iacute;stico de la &eacute;poca, es un p&aacute;nico en el cual se mezclan los miedos por peligros concretos (por ejemplo a perder el trabajo) y uno m&aacute;s general que no tiene un objeto preciso, lo cual es el sentido de la propia precariedad. Es la relaci&oacute;n con el mundo en su conjunto, la fuente de peligro. Ambas cosas, normalmente estaban separadas: el miedo por motivos determinados era algo socialmente gobernable; mientras que la inquietud por la propia labilidad, por la propia finitud, era algo que las religiones o la filosof&iacute;a trataban de administrar (Virno, 2003).<br />
Virno cree que lo que puede constituir un remedio, una cura para ese miedo angustiante es la construcci&oacute;n de una nueva esfera p&uacute;blica (Virno, 2004); es decir nuevas formas de vida que no tengan m&aacute;s en su centro la obediencia al Estado y la obligaci&oacute;n del trabajo asalariado en tanto trabajo despojado de significado que est&aacute; por debajo de lo que hombres y mujeres pueden hacer con su colaboraci&oacute;n inteligente. Una nueva esfera p&uacute;blica donde se pueda valorizar la propia singularidad y no converger hacia esa especie de unidad trascendente que es el soberano, el Estado (Virno, 2003).<br />
Es la madurez de los tiempos que impone concebir la nueva esfera p&uacute;blica por fuera y m&aacute;s all&aacute; del Estado. Virno sostiene que es enteramente realista construir en las luchas sociales instituciones que ya no tengan como jefe al &#8220;soberano&#8221; y que disuelvan todo &#8220;monopolio de la decisi&oacute;n pol&iacute;tica&#8221;. (Virno, 2006) Esas instituciones pos-estatales  deben brindar diferentes alternativas de mitigaci&oacute;n de la agresividad y carga auto-destructiva del animal humano (Ib&iacute;d., 2006). El Estado central moderno conoce una crisis radical, pero pese a ello no deja de reproducirse a trav&eacute;s de una sucesi&oacute;n de mutaciones alarmantes, como por ejemplo el &#8220;estado de excepci&oacute;n permanente&#8221;. El reto es determinar e individualizar cu&aacute;les son las instituciones que se colocan m&aacute;s all&aacute; del monopolio, que a&uacute;n es encarnado por el Estado (Ib&iacute;d., 2006)<br />
Es en la imperiosa necesidad de un mejor e innovador Estado fuerte, donde -aunque resulte paradojal- parecen coincidir Fukuyama y Santos. El primero, a la luz de la realidad, sentencia que los Estados d&eacute;biles representan una amenaza para el orden internacional por ser fuente de conflictos y de vulneraci&oacute;n de los derechos humanos; siendo la tarea de los gobiernos fortalecer esos Estados por medio de la construcci&oacute;n de naciones. (Fukuyama, 2005:176). Rechaza hoy el &#8220;ocaso de la soberan&iacute;a&#8221; y entiende que los Estados son los &uacute;nicos que pueden acumular y desplegar poder leg&iacute;timo, y que en definitiva, la &uacute;nica opci&oacute;n es &#8220;el retorno hacia el Estado-naci&oacute;n y tratar de comprender de nuevo c&oacute;mo hacer que sea fuerte y eficaz.&#8221; (Ib&iacute;d.: 177).<br />
Santos, por su parte, sostiene que: cuando la democracia result&oacute; ser de baja intensidad, pasamos a vivir en sociedades que son pol&iacute;ticamente democr&aacute;ticas pero socialmente fascistas. El fascismo no es un r&eacute;gimen pol&iacute;tico, ahora es un r&eacute;gimen social, porque cuando la democracia deja de tener virtudes redistributivas &#8211; mejorar las condiciones de vida y el bienestar de las clases populares-, permite que en ausencia del Estado los m&aacute;s poderosos asuman un derecho de veto sobre la vida y la sobrevivencia de los m&aacute;s d&eacute;biles. Propone para ello reinventar la democracia y el Estado; porque no existe otra instituci&oacute;n pol&iacute;tica donde podamos reivindicar los derechos universales: civiles, pol&iacute;ticos, sociales, econ&oacute;micos y culturales. Al presente no hay ninguna alternativa y mientras no la haya el Estado debe ser fortalecido, aunque basado en la participaci&oacute;n social, para evitar ser capturado por las grandes trasnacionales y por los intereses del capitalismo global. <br />
Finalmente, Paolo Virno sugiere que para el mal del siglo XXI, el miedo angustiante, ha de superarse al Estado y construirse una nueva esfera p&uacute;blica, es decir nuevas formas de vida que no tengan su centro en la obediencia al Estado, donde se pueda estimar la propia singularidad y no converger hacia esa especie de unidad trascendente que es el soberano, el Estado.- <br />
Reflexi&oacute;n final<br />
La econom&iacute;a neoliberal produjo que el Estado fuese percibido como un extra&ntilde;o o un enemigo y plante&oacute; la sustituci&oacute;n lisa y llana del Estado por el mercado -dos instituciones que alejan a los ciudadanos de las decisiones pol&iacute;ticas-; a la par intent&oacute; fulminar el reconocimiento del rol estatal como agente y productor de la cohesi&oacute;n social, por medio del gasto p&uacute;blico social (Svampa, 2005: 21), produci&eacute;ndose as&iacute; el vaciamiento de sus capacidades institucionales. Sus consecuencias se resumen en un saldo negativo: la destrucci&oacute;n de todos los resortes del poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico estatal; una ciudadan&iacute;a pauperizada y degradada ; un Estado casi interfecto y una clase pol&iacute;tica impotente, o corrupta.	 <br />
El &eacute;nfasis fundamentalista antiestatal del neoliberalismo intent&oacute; imponer la idea con pretensiones de dogma, que el Estado hab&iacute;a desaparecido, que el Estado deb&iacute;a morir. Tal afirmaci&oacute;n tuvo una vida ef&iacute;mera, la comprobaci&oacute;n emp&iacute;rica de las nefastas consecuencias del achicamiento del Estado provocaron que se decretara su resurrecci&oacute;n. Fukuyama y Williamson, debieron arriar sus banderas y propender a la restauraci&oacute;n del mal que combat&iacute;an; junto a ellos, otros pensadores como Boaventura de Sousa Santos -desde miradas diferentes-, proclaman la necesidad de un Estado distinto, eficiente, mejor, fuerte, pero no opresor. Mientras que fil&oacute;sofos como Virno, creen que ha llegado el momento de superarse al Estado y revertirse el poder a la ciudadan&iacute;a.<br />
Entendemos, que dentro de la realidad latinoamericana, la ciudadan&iacute;a reivindica y merece un Estado que facilite el progreso social, regulando al mercado y coet&aacute;neamente garantice el desarrollo de instituciones s&oacute;lidas y competentes, que permitan armonizar libertad con seguridad; crecimiento con equidad y Rep&uacute;blica con democracia. Instituciones para un &#8220;pa&iacute;s en serio&#8221; son junto con la pulverizaci&oacute;n de la pobreza, las grandes cuentas pendientes de los Estados; los cuales est&aacute;n de regreso, a pesar de la secuela neoliberal, pero han de consumar grandes cambios para rehabilitar su credibilidad. </p>
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		<title>Por: Javier Pablo Marotte</title>
		<link>http://spanish.safe-democracy.org/2007/04/10/por-mas-estado-por-mas-democracia/#comment-389</link>
		<dc:creator>Javier Pablo Marotte</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Apr 2007 10:12:51 +0000</pubDate>
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		<description>La crisis del sistema capitalista de 1973, de la que se culp&#243; al aumento en el precio del petr&#243;leo, produjo una recesi&#243;n mundial con bajas tasas de crecimiento (estancamiento) y aumento de la inflaci&#243;n, a lo que se denomin&#243; estanflaci&#243;n. Ante el colapso del keynesianismo se origin&#243; un vac&#237;o por el cual se colaron las propuestas de los neoliberales (Bor&#243;n, 2003:209), quienes incriminaron como causas de la crisis a los gastos sociales excesivos del Estado de Bienestar, el desmesurado poder de los sindicatos y el exagerado e innecesario intervencionismo dirigista del Estado en las econom&#237;as nacionales. La propuesta de soluci&#243;n fue eliminar de ra&#237;z las fuentes y para ello, propusieron un Estado d&#233;bil en las erogaciones sociales y en la intervenci&#243;n econ&#243;mica y un Estado fuerte en su capacidad de romper el poder de los sindicatos . &lt;br /&gt;
La avanzada neoliberal principi&#243; en Reino Unido en 1979 bajo el gobierno de la premier Margaret Thatcher y en EUA en 1981, al asumir la Presidencia Ronald Reagan, quienes intentaron hacer retroceder al Estado de Bienestar. A la aplicaci&#243;n de la ortodoxia neoliberal se la denomin&#243; &quot;La Revoluci&#243;n Conservadora&quot; en Gran Breta&#241;a y &quot;Reaganomics&quot; en EUA. Estas pol&#237;ticas, a trav&#233;s de los organismos financieros internacionales (FMI y BM), se impusieron tard&#237;amente en Am&#233;rica Latina; a excepci&#243;n de Chile que, bajo la dictadura pinochetista, las aplicaba desde 1975 , por lo que se le considera el pionero del ciclo neoliberal en la historia contempor&#225;nea (Anderson, 2003:34).&lt;br /&gt;
Para el neoliberalismo, la g&#233;nesis de la crisis del Estado latinoamericano radic&#243; en la aplicaci&#243;n del modelo cepalino de desarrollo implantado por los gobiernos desde 1950, basado en la &quot;industrializaci&#243;n por sustituci&#243;n de importaciones&quot; (ISI); en el que se le asign&#243; al Estado un rol primordial, como promotor econ&#243;mico y protector de las industrias nacientes, a trav&#233;s de aranceles, restricciones y prohibiciones a las importaciones competitivas. Este proceso de producci&#243;n resguardando a los empresarios latinoamericanos, hizo que a &#233;stos se les llamara, &quot;empresarios de incubadora&quot; y al sistema econ&#243;mico-pol&#237;tico que los gener&#243;, &quot;capitalismo de estado&quot; o de &quot;econom&#237;a mixta&quot;. La crisis en Latinoam&#233;rica se vio acrecentada por tres causas: el peso gravoso de las deudas externas , la construcci&#243;n de las democracias restauradas entre 1979-90 y la irrupci&#243;n con pretensiones hegemonizantes del neoconservadurismo. A ello, debemos sumarle la emergencia del Movimiento de Reforma Gubernamental Global ; el Tratado de Maastricht de la Uni&#243;n Europea; el nuevo rol de los organismos de pr&#233;stamo que demandan injerencia en los asuntos internos de los Estados; la ca&#237;da del comunismo; el triunfo del modelo de mercado y el surgimiento de la nueva econom&#237;a de competencia global y el fracaso de ese mismo modelo, que comienza a evidenciarse en 1998 (Ciulla Kamarck, 2001:301-313); adem&#225;s de la revoluci&#243;n inform&#225;tica y el aumento de la capacidad de las empresas privadas para evadir las regulaciones a las que los Estados nacionales las hab&#237;an sometido (Cavarozzi, 2006:75).&lt;br /&gt;
Intentaremos responder a los interrogante &#191;qu&#233; Estado se halla de regreso?; &#191;qu&#233; Estado es el deseable? &lt;br /&gt;
Los Programas de Ajuste Estructural (PAE), fueron el mecanismo por el cual se desmantel&#243; el tenue Estado Social de Derecho que existi&#243; en Am&#233;rica Latina. Todos los paquetes econ&#243;micos aplicados tuvieron similar contenido de pol&#237;ticas y propuestas, la diferencia estrib&#243; en la gradualidad o el shock de su aplicaci&#243;n . El m&#233;todo utilizado por los neoliberales consisti&#243; en efectuar una cr&#237;tica al incipiente Estado Social  y a los reg&#237;menes nacional-populistas basados en la econom&#237;a mixta, para luego exteriorizar propuestas destinadas a superar las fallas o deficiencias, apoyados medi&#225;ticamente por sectores de la prensa y del empresariado. &lt;br /&gt;
La reforma del Estado es una de las dos l&#237;neas maestras del proyecto neoliberal (la otra es la de libre funcionamiento del mercado), y su objetivo fundamental fue reducir el tama&#241;o y las funciones del aparato estatal. La pregunta que los promotores del neoliberalismo le planteaban al pueblo para legitimar su propuesta era: &quot;&#191;Qu&#233; prefiere Usted, un Estado Grande o un Brasil Grande?&quot; y en el caso argentino, sosten&#237;an la falacia de &quot;achicar el Estado es agrandar la naci&#243;n&quot;. Para los neoliberales, el Estado resulta el principal causante de las crisis latinoamericanas. No obstante, encontrarse &#233;l mismo inmerso en una profunda crisis, que lo ha tornado ineficiente e ineficaz. Las crisis fueron generadas por el intervencionismo exagerado; la excesiva presencia estatal en el &#225;rea productiva; el gigantismo e inoperancia del aparato administrativo; el populismo-clientelismo; la corrupci&#243;n enquistada y el d&#233;ficit fiscal.&lt;br /&gt;
La visi&#243;n del Estado benefactor cre&#243; -desde la &#243;ptica neoliberal- individuos irresponsables, an&#243;nimos y sin iniciativa, por ello plantearon: achicar al Estado, reduci&#233;ndolo al m&#237;nimo y comprimi&#233;ndolo a las funciones de defensa y seguridad externa e interna, educaci&#243;n y salud.  En nuestra Regi&#243;n, la propuesta del neoliberalismo se tradujo en el desguace radical del Estado Social en su versi&#243;n nacional y popular (Svampa, 2005:9), que dentro del marco de una fuerte desregulaci&#243;n de la econom&#237;a y de una reestructuraci&#243;n integral del Estado , enfatiz&#243; las desigualdades previas y gener&#243; nuevos procesos de exclusi&#243;n en los que cayeron vastos sectores de la sociedad.  &lt;br /&gt;
Joaqu&#237;n Estefan&#237;a (2004) incluye entre los siete pecados capitales de Am&#233;rica Latina &quot;el mayor debilitamiento del Estado&quot; , lo cual amplific&#243; su incapacidad para influir, controlar, regular o beneficiarse de los procesos transnacionales y para resistir a las tendencias hegem&#243;nicas en los planes econ&#243;mico-pol&#237;ticos. El Estado ostenta serias deficiencias, se ha atenuado y en algunas zonas ha desaparecido virtualmente, incluso su legalidad no se extiende a vastos territorios y a parte de los ciudadanos, porque operan las ilegalidades mafiosas o &quot;sultan&#237;sticas&quot; (OÂ´Donnell, 2004:182). M&#225;s all&#225; del tama&#241;o de sus burocracias los Estados son d&#233;biles, aunque en el pasado algunos hayan sido terriblemente eficaces en la aplicaci&#243;n de acciones represivas ilegales . &lt;br /&gt;
El estudio sobre democracia del PNUD (2004) menciona como una de las principales causas de la crisis de la democracia, la debilidad del Estado. La p&#233;rdida de poder se insin&#250;a en tres aspectos: por un lado, el Estado es incapaz de proteger la propiedad, la integridad f&#237;sica y la vida de sus ciudadanos; por otra parte las falencias funcionales de las democracias latinoamericanas se traducen en un escaso apego al cumplimiento de la ley (Latinobar&#243;metro, 2004); finalmente el Estado ya no regula los flujos de capital, mientras que lo que legislan los parlamentos no logra a disciplinar a las grandes corporaciones financieras y medi&#225;ticas que imponen su ley a trav&#233;s de un mercado global. La merma de poder tambi&#233;n se reproduce en el margen de acci&#243;n cada vez m&#225;s estrecho y de la escasa autonom&#237;a frente al veto de actores internos y externos, sobre todo del sector econ&#243;mico (Nolte, 2005:217). Todo ello ha provocado el descenso de la fe en la capacidad del Estado para resolver los problemas de la sociedad (PNUD, 2004:243).&lt;br /&gt;
La (in)evoluci&#243;n del Estado es en Latinoam&#233;rica la clave de la crisis de la identidad; aunque para algunos autores el Estado ha permanecido en crisis permanente (Sonntag, 1986) y no ha logrado homogeneizar sus naciones y sociedades (OÂ´Donnell, 2004:176). Los principales problemas siguen siendo sus burocracias ineficientes, la inefectividad de su sistema legal y la escasa credibilidad de los poderes p&#250;blicos. Los Estados endebles y &quot;angostos&quot; constituyen el freno que obsta al avance en la democratizaci&#243;n de los pa&#237;ses . &lt;br /&gt;
Fernando Calder&#243;n, expone que en la d&#233;cada del Â´80 y mas precisamente con los procesos de estructuraci&#243;n y cambio de los Â´90, el Estado se desprendi&#243; de la naci&#243;n, y progresivamente tendi&#243; a convertirse en un agente de los procesos de mundializaci&#243;n; se rompieron las alianzas sociales originales entre los sectores medios, el mundo popular y el Estado, comenz&#225;ndose as&#237; a operar el proceso de deterioro del proyecto Estado-Naci&#243;n (Calder&#243;n, 2004:193).&lt;br /&gt;
Las democracias latinoamericanas se han enfrentado a limitaciones en un mundo globalizado, porque los Estados tienen circunscritas sus capacidades de maniobra. Cavarozzi (2004) se&#241;ala que las transiciones democr&#225;ticas producidas desde la d&#233;cada de los Â´80, conllevaron el abandono de una matriz centrada en el Estado para reemplazarla por otra de signo neoliberal basada en la disminuci&#243;n de sus capacidades operativas y materiales . Bosoer, en id&#233;ntico sentido, sostiene que el Consenso de Washington intent&#243; adaptar a cada contexto nacional latinoamericano la desarticulaci&#243;n de la matriz nacional-popular o estado-c&#233;ntrica. A la par, la estrategia ideol&#243;gica norteamericana en los Â´80-Â´90 consisti&#243; en promover la &quot;escasa densidad institucional&quot; de los Estados latinoamericanos y el incremento de su irrelevancia geopol&#237;tica. (Bosoer, 2004) &quot;La globalizaci&#243;n implic&#243; el debilitamiento de las estructuras estatales, de la autonom&#237;a y del poder del Estado&quot; (Beck, 2002: 21). Como se&#241;ala Gu&#233;henno (1995:11-12) el verdadero cambio representado por los acontecimientos de 1989 no fue el fin del comunismo, sino el final de la era hegemonizada por los Estados-nacionales . &lt;br /&gt;
Micieli y Vazeilles (1998) enuncian que en nuestro pa&#237;s el Estado populista compens&#243; relativamente la disociaci&#243;n entre econom&#237;a y sociedad; pero la destrucci&#243;n de este Estado compensador comenz&#243; a ejecutarse durante la dictadura militar 1976-83. En Argentina, la retirada del Estado es transpuesta por sus ineficacias presentes y pasadas; determin&#225;ndose una evaporaci&#243;n funcional y territorial de su dimensi&#243;n pol&#237;tica.	&lt;br /&gt;
En el caso argentino, el Estado atraves&#243; su descomposici&#243;n y achicamiento, configurando su destrucci&#243;n en c&#225;mara lenta durante la d&#233;cada del 90 (Cavarozzi, 2006:80) cuando vendi&#243; las &quot;joyas de la abuela&quot; y se desprendi&#243; de escuelas y hospitales que transfiri&#243; a provincias y municipios. Simult&#225;neamente rehus&#243; a seguir desempe&#241;ando en vastas &#225;reas los roles de promotor, regulador, empleador y subsidiador, que hab&#237;a cumplido en su etapa intervencionista. De tal modo, la reforma del Estado signific&#243; adem&#225;s una reforma de la sociedad (Oszlak, 1999; Walzer, 2001:149). 	&lt;br /&gt;
Kliksberg (2006) concluye que el desastre argentino no fue una fatalidad inexorable, sino el producto l&#243;gico de las pol&#237;ticas de destrucci&#243;n del Estado, de la privatizaci&#243;n salvaje, de la desprotecci&#243;n total de la peque&#241;a y mediana empresa, de la concentraci&#243;n del cr&#233;dito y de las altas dosis de corrupci&#243;n e inestabilidad. En t&#233;rminos de Atilio Bor&#243;n, la fusi&#243;n de la crisis fiscal con el discurso auto-incriminatorio del Estado, llev&#243; a los gobiernos latinoamericanos a adoptar pol&#237;ticas de desmantelamiento del mismo, que decretaron como asombrosa novedad &quot;la muerte s&#250;bita&quot; del Estado (Bor&#243;n, 2003b:62).&lt;br /&gt;
Nuevas convicciones: la resurrecci&#243;n Del Estado&lt;br /&gt;
El agotamiento en Am&#233;rica Latina del modelo neoliberal a fines del siglo XX, provoc&#243; que una gran mayor&#237;a de economistas, polit&#243;logos y fil&#243;sofos comenzaran a promover la restauraci&#243;n del Estado. Ya en 1981, David Easton (1981:303) preanunci&#243; la &quot;resurrecci&#243;n&quot; del concepto de Estado, &quot;surgido de su tumba para amedrentarnos nuevamente.&quot; &lt;br /&gt;
 Desde 1985 los gobiernos desmantelaron el Estado, pero desde mediados de los Â´90 se tuvo el convencimiento de la necesidad de volver a tener Estados fuertes. As&#237;, en 1998, la CEPAL propuso fortalecer el Estado, manteniendo las variables macroecon&#243;micas estables para que los capitales e inversiones no huyan de los pa&#237;ses (Cohen, 1998). Krugman (1998), sostuvo que la libertad absoluta de mercado es irrealizable y que el Estado debe intervenir de alg&#250;n modo en la econom&#237;a, sin sacrificar el crecimiento. En 1998, Stiglitz objet&#243; fuertemente el Consenso de Washington, se&#241;alando que entre las medidas que se propiciaban, la referida al repliegue del Estado no constitu&#237;a el &#250;nico ni el mejor camino a seguir (Stiglitz, 1998a). Asimismo, se&#241;al&#243; que: &quot;...parte de la estrategia para una econom&#237;a mas productiva es encontrar el rol apropiado para el Estado, identificando por ejemplo, las formas en las que el gobierno puede ser un complemento efectivo de los mercados.&quot; (Stiglitz, 1998b:12).&lt;br /&gt;
El Banco Mundial (BM) inversamente a lo que esgrim&#237;a a&#241;os antes, discurre ahora que, lejos de haber un exceso de participaci&#243;n del Estado, hay insuficiencia en cuanto a la presencia activa de &#233;ste en varios campos de acci&#243;n claves . En el Informe sobre el Desarrollo 1997 (BM, 1998) la entidad coloc&#243; en el centro de su preocupaci&#243;n el desaf&#237;o de la reconstrucci&#243;n del Estado. Mientras que en el Informe 2004 (BM, 2005) adopt&#243; como tema central de an&#225;lisis la cobertura de &quot;servicios para pobres&quot;, considerado el eje estrat&#233;gico de sus futuras acciones. Reivindica para el Estado la misi&#243;n de atenderlos con eficiencia y optimizando los costos, ya que en esos &#225;mbitos reconoce, no funcionan las leyes del mercado (Treber, 2006)&lt;br /&gt;
Bresser Pereira, tambi&#233;n en 1998, sostuvo la necesidad de reconstruir el Estado, redefiniendo sus funciones y fortaleciendo su capacidad de intervenci&#243;n, para arribar a un Estado m&#225;s fuerte y eficiente, m&#225;s capaz y dotado de gobernanza y gobernabilidad, el cual ya no deber&#225; proteger la econom&#237;a nacional sino cumplir el rol de asistencia, a fin de convertirla en internacionalmente competitiva (Bresser Pereira, 1998)&lt;br /&gt;
Slavoj Zizek no conf&#237;a en la idea liberal seg&#250;n la cual el Estado fue superado por el mercado y las grandes compa&#241;&#237;as multinacionales, porque jam&#225;s un aparato estatal fue mas fuerte ni tuvo tal control absoluto de la propia poblaci&#243;n que el de EUA hoy. Asimismo, considera &quot;rid&#237;culo el discurso sobre la desaparici&#243;n del Estado&quot; , reconociendo c&#225;usticamente que han desaparecido servicios sociales como el de salud, pero el aparato represivo-policial y de inteligencia militar es mas fuerte que nunca antes en la historia (Zizek, 2006).&lt;br /&gt;
Desde su posici&#243;n antiestatista, Holloway entiende al Estado &quot;como una forma subsidiaria de la realidad del valor, que es lo que establece la verdadera s&#237;ntesis social&quot;, la cual se caracteriza por su permanente inestabilidad. Se&#241;ala, que el reestablecimiento del Estado halla su fundamento en la presencia de elementos estadoc&#233;ntricos dentro del movimiento de resistencia. Asimismo, no siendo el Estado una instituci&#243;n ajena &quot;nos penetra en t&#233;rminos de c&#243;mo pensamos el cambio social.&quot; La aludida penetraci&#243;n por el capital y el Estado en el movimiento anticapitalista es lo que muestra c&#243;mo logr&#243; el Estado recomponerse, restablecer el orden y recobrar legitimidad despu&#233;s del colapso argentino de 2001 (Holloway, 2006). &lt;br /&gt;
Por otra parte, no puede rehuirse la necesidad de promover a&#250;n una profunda reforma del Estado, porque ineficiente y devastado nada puede hacer para favorecer a los sectores medios y populares. En total coincidencia con el planteo de Bor&#243;n (2003:226) corresponde concebir a la reforma del Estado como la insuperable ocasi&#243;n para dise&#241;ar nuevos mecanismos e instrumentos democr&#225;ticos que extiendan el control de la sociedad sobre la burocracia. Toda reforma deber&#237;a contener como principal tema el de para que paradigma de naci&#243;n se propone que sea ese Estado (OÂ´Donnell, 2004:177).&lt;br /&gt;
Las distintas reformas del Estado llevadas a cabo en Latinoam&#233;rica, han dejado desde el punto de vista pol&#237;tico un d&#233;ficit consistente en no haber logrado la transformaci&#243;n radical de la clase dirigente y burocr&#225;tica; tampoco obtuvieron la de los partidos pol&#237;ticos para hacerlos m&#225;s responsables y menos tentados a &quot;tirar todo por la borda&quot;, con el objeto de maximizar la rentabilidad electoral inmediata. Menos a&#250;n, lograron erradicar la corrupci&#243;n y desincentivar las formas ilegales de financiaci&#243;n electoral. (Paramio, 2004:19) &lt;br /&gt;
&#191;Qu&#233; Estado est&#225; volviendo?	&lt;br /&gt;
La experiencia argentina respecto al Estado en los &#250;ltimos treinta a&#241;os, donde se pas&#243; por el Estado represor (1976-83), el Estado democr&#225;tico-hiperinflacionario-neoliberal (1983-2001), el Estado confiscador (2001-02) para imaginar al Estado deseable (desde 2002) , ha dejado un convencimiento: atravesamos el principio del fin de la larga noche hist&#243;rica de los Estados desbocados, con &quot;sobredosis&quot; de poder (Rubiales, 2005), colonizados, &quot;privatizados&quot; por los grandes capitales, que lo hacen un &#225;mbito de discrecionalidad decisional.&lt;br /&gt;
Cabe entonces dar respuesta al interrogante de qu&#233; Estado se desea: un Estado para viabilizar el mercado o un Estado que ofrezca par&#225;metros mediante los cuales sea posible una convivencia dignificante, justa e igualitaria. Se trata de resolver c&#243;mo transformar las demandas e intereses particulares -que se multiplican exponencialmente-, en una energ&#237;a creadora del inter&#233;s general. El redise&#241;o del Estado se caracteriza por ser polifac&#233;tico; ya que a la dimensi&#243;n gerencial de la crisis, se suma la necesidad de modificar las estructuras estatales y la matriz cultural que tipifica a sus instituciones.&lt;br /&gt;
El proyecto democr&#225;tico que se plantea para satisfacer demandas sociales enfatiza la importancia de la participaci&#243;n de la sociedad civil , para lo cual se debe reinventar la pol&#237;tica como pr&#225;ctica y como proyecto, de modo que contribuya con las personas a ayudarlas a superar sus carencias y a fortalecer los valores socialmente instituidos. Con Walzer entendemos a la pol&#237;tica, &quot;en tanto actividad distinta de la simple coacci&#243;n y de la manipulaci&#243;n burocr&#225;tica&quot;, dependiente de la historia compartida, del sentimiento comunitario y de las convenciones aceptadas (Walzer, 2001:84). De modo tal que la necesidad del fortalecimiento del Estado viene adunado al de la propia sociedad civil, la que se vio debilitada &quot;con la &#039;devoluci&#243;n&#039; de poder a trav&#233;s de los procesos de privatizaci&#243;n que s&#243;lo fortalecieron a la sociedad mercantil&quot; (Bonetto y Pi&#241;ero, 2003b:150).&lt;br /&gt;
Dando por sentado que el Estado soport&#243; una profunda crisis que trajo aparejada una erosi&#243;n del mismo y que sus capacidades se vieron disminuidas por una serie de factores: como fueron los procesos de integraci&#243;n regionales que le quitaron competencias; la emergencia de actores fuertes (medios de comunicaci&#243;n, multinacionales, ONG, etc) y las nuevas tecnolog&#237;as que desbordaron las concepciones tradicionales sobre las soberan&#237;as de los Estados (Guedan, 2004:140); adem&#225;s, han de reconocerse y afrontarse los d&#233;ficits del Estado democr&#225;tico mediante la aplicaci&#243;n de f&#243;rmulas que permitan ensanchar la participaci&#243;n ciudadana, como por ejemplo: mayor acceso de los ciudadanos a la informaci&#243;n; descentralizaci&#243;n territorial de la administraci&#243;n; regulaci&#243;n del rendimiento efectivo de cuentas por parte de los pol&#237;ticos; establecimiento de sistemas de coparticipaci&#243;n en la elaboraci&#243;n de pol&#237;ticas p&#250;blicas; creaci&#243;n de sistemas eficaces de lucha contra la corrupci&#243;n; realizaci&#243;n de consulta popular o refer&#233;ndum para cuestiones de especial importancia.&lt;br /&gt;
Estamos frente a un progresivo cambio de paradigma que supone un nuevo perfil de ciudadano y de participaci&#243;n; ha surgido una aguda persuasi&#243;n de que el Estado ya no es propietario de la sociedad, sino m&#225;s bien &#233;sta es &quot;la propietaria&quot; del Estado, el que mantiene una funci&#243;n central en la regulaci&#243;n social (Sorj, 2005:108; Oliva, 2000:142). Esta apreciaci&#243;n cambia las reglas de juego y constri&#241;e a una nueva responsabilidad social y a un alto nivel de cooperaci&#243;n entre todos los sectores. Durante largos a&#241;os &quot;lo p&#250;blico&quot; era de exclusiva competencia del Estado y fue percibido como tal, pero la fragmentaci&#243;n de la representaci&#243;n social y de las identidades convirti&#243; &quot;a las ONG en portavoces de valores y mini-utop&#237;as&quot; (Sorj, 2005:104); a la par que los partidos pol&#237;ticos perdieron el monopolio de la representaci&#243;n popular, no controlan a los nuevos movimientos sociales ni a las redes de socializaci&#243;n de millones de personas. El debilitamiento de la democracia pol&#237;tica, a consecuencia de la profundizaci&#243;n de las expectativas igualitarias, sumado a la desconfianza en los pol&#237;ticos y a la opacidad del Estado, devalu&#243; la legitimidad de &#233;ste &#250;ltimo y gener&#243; un sentimiento mayoritario de que gobernar es responder a las exigencias de los mercados (Ib&#237;d.:108). &lt;br /&gt;
En Am&#233;rica Latina, no se hall&#243; &quot;la relaci&#243;n ideal entre los tres principios b&#225;sicos de coordinaci&#243;n de los individuos y la organizaci&#243;n de las sociedades: el Estado, el Mercado y la Comunidad&quot;. El absolutismo de cualquiera de estos ordenamientos en distintas etapas de la historia gener&#243; consecuencias gravosas para el conjunto de la sociedad. El desaf&#237;o pasa por descubrir y afianzar el punto de equilibrio entre los valores que orientan al Estado, el Mercado y la Comunidad, es decir entre igualdad, libertad y solidaridad, respectivamente. (Fleury, 1998:24)&lt;br /&gt;
Una comunidad es libre solamente si puede darse a si misma sus propias leyes. Esto implica, que los ciudadanos puedan participar libremente en la definici&#243;n de las pol&#237;ticas de Estado; adem&#225;s que el propio Estado sea libre, es decir, que no sea esclavo ni vasallo de otras fuerzas, de otros intereses o de otros Estados . No debe responder a otros mandatos, m&#225;s que a los de sus propios ciudadanos democr&#225;ticamente organizados. El Estado debe dejar de funcionar al servicio de intereses distintos a los que emergen de la voluntad popular. Por consiguiente, el Estado puede y debe tornarse un instrumento de su pueblo para luchar contra esos intereses ajenos, ya que hoy no constituye una amenaza a la libertad de las personas; mas a&#250;n, la ciudadan&#237;a desde comienzos de siglo expresa una &quot;demanda de Estado&quot;, diferente al que debutara en 2001 como confiscador de patrimonios y represor-judicializador de la protesta. Desde ese entonces el Estado no puede actuar con monopolio del poder y ha quedado en claro que no lo ostenta en forma exclusiva.&lt;br /&gt;
Oszlak dice que existe un supermercado de modelos de &quot;Estado deseable&quot;: necesario, inteligente, atl&#233;tico, m&#237;nimo, sensato, modesto, reinventado, catal&#237;tico, &#233;tico, transparente, desburocratizado, informado, profesionalizado y tecnol&#243;gicamente aggiornado. (Oszlak, 1999). Se requieren Estados que fomenten espacios de participaci&#243;n democr&#225;tica, de di&#225;logo y de concertaciones; que reconozcan papeles decisivos a los individuos y a los movimientos sociales. El nuevo Estado, como indica Touraine (2003), debe ser movilizador y dinamizador de una sociedad madura a la que, incluso, se le deben facilitar herramientas de control sobre sus actuaciones. &lt;br /&gt;
conclusi&#243;n&lt;br /&gt;
El Estado es un producto hist&#243;rico, y la historia es la forma espiritual en que una cultura se rinde cuentas de su pasado (Huizinga, 1977:95); por ello es condicionado, variable y din&#225;mico. &quot;El Estado es una construcci&#243;n, un artefacto cultural que aparece, a la vez, como el producto y la expresi&#243;n de determinados conflictos y tradiciones, cristalizados en conjuntos hist&#243;ricamente espec&#237;ficos de instituciones y de pr&#225;cticas.&quot; (Nun, 2002:63)  En s&#237;ntesis: el Estado es una realidad sobre la que se puede actuar. Pero, no ha de soslayarse que el objetivo final de las acciones pol&#237;ticas no son los Estados, sino los individuos (Gaviria, 1999).&lt;br /&gt;
Las reformas neoliberales debilitaron un Estado que en muchos pa&#237;ses latinoamericanos era tradicionalmente endeble. Ello fue posible ante la impotencia de los actores sociales y la paradoja que quien hizo las reformas anti-estatales fue el propio Estado . Por otra parte se tuvo el convencimiento casi uniforme de que era necesario &quot;atenuar el intervencionismo del Estado&quot; (Hurtado, 2005:212). La c&#243;lera antiestatista de los a&#241;os pasados fue facilitada por el &quot;disfuncional elefantismo&quot; (OÂ´Donnell, 2004:177) que hab&#237;an adquirido las burocracias estatales los pa&#237;ses latinoamericanos. &lt;br /&gt;
El &#233;nfasis neoliberal puesto en la Regi&#243;n en los a&#241;os Â´90 trajo como consecuencias el abandono de los cometidos esenciales del Estado; la desestatizaci&#243;n de la econom&#237;a que termin&#243; rest&#225;ndole su poder econ&#243;mico, y por aditamento el aparato estatal dej&#243; de ser uno de los mayores empleadores; claro est&#225;, que en la coyuntura no se ofrecieron las alternativas para que la ciudadan&#237;a recobrase el pleno empleo que les hab&#237;a sido cercenado. &lt;br /&gt;
Las experiencias de los pa&#237;ses latinoamericanos, a la luz de los paradigmas del Consenso de Washington , nos mueve a alertar sobre la inexistencia de uno o m&#225;s modelos ejemplares a los cuales remitirse como soluci&#243;n para afrontar estructuralmente las  funciones que han asumido o deben asumir los Estados de la Regi&#243;n. La gran diferencia es que los pa&#237;ses ricos de Europa como Alemania, Holanda, Francia y Reino Unido han exportado prosperidad y democracia a las ex-dictaduras de Espa&#241;a, Portugal y Grecia, que les permitieron construir nuevas realidades . Por el contrario EUA, el gigante rico de Am&#233;rica, envi&#243; m&#225;s dictadura que democracia a Latinoam&#233;rica y auxili&#243; muy poco econ&#243;micamente a su vecindario (Varsavsky, 2006:66). &quot;En los pa&#237;ses centrales los procesos de mutaci&#243;n estructural no se expresaron necesariamente en el desmantelamiento total o cuasitotal de las instituciones y marcos regulatorios t&#237;picos del modelo anterior (Estado de Bienestar o Estado Social)&quot; (Svampa, 2005:9). &lt;br /&gt;
La mayor parte de la ciudadan&#237;a requiere un Estado activo , dado que un Estado fuerte y aut&#243;nomo  es condici&#243;n para reducir la desigualdad social y la pobreza, fortalecer la confianza de los ciudadanos en la pol&#237;tica y la democracia. En la Argentina postcrisis del 2001-2002 el Estado se ha recuperado m&#225;s r&#225;pido que la propia sociedad civil y posee indudablemente m&#225;s recursos que ella (Arroyo, 2006:198) . El Estado cambi&#243; de rumbo en las pol&#237;ticas p&#250;blicas sin modernizaci&#243;n (Ib&#237;d.: 202); percibe un creciente super&#225;vit fiscal y mantiene un crecimiento sostenido desde hace mas de tres a&#241;os; pero no ha actualizado su estructura organizativa interna. Las reformas neoliberales no lograron estructurar un nuevo tipo de Estado. En palabras de Daniel Arroyo, parece que se resiste a pasar de la etapa &quot;amateur&quot; a la etapa &quot;profesional&quot; (Ib&#237;d.: 203) &lt;br /&gt;
Hoy la soluci&#243;n constatada emp&#237;ricamente pasa por la reconstrucci&#243;n del Estado y no su desmantelamiento (Boiero y Estrada, 2003:2). El Estado re-emerge como el actor preocupado por la equidad social, esto implica que &quot;hay un retorno del Estado como actor del desarrollo... un Estado bisagra, que pueda trabajar hacia adentro, o desde adentro de nuestras sociedades, para producir procesos de integraci&#243;n social&quot; (Calder&#243;n, 2006). Se trata de construir un nuevo Estado en funci&#243;n de lo p&#250;blico, que potencie la capacidad de acci&#243;n de los actores del desarrollo (Ib&#237;d., 2004:210-211); porque en la Regi&#243;n perdi&#243; la funci&#243;n esencial de defender el inter&#233;s p&#250;blico, en gran parte como consecuencia de las pr&#233;dicas neoliberales, pero en otros casos por el poder contaminante de la corrupci&#243;n. El Estado capturado , retoma el mandato primordial de guardar y preservar el orden en la econom&#237;a; fijando las reglas demarcatorias del &#225;mbito dentro del cual han de desarrollarse las actividades productivas, vigilando su cumplimiento y sancionando a quienes las infrinjan. &lt;br /&gt;
En s&#237;ntesis, se halla de regreso un Estado distinto destinado a corregir las inequidades sociales; para lo cual, cabe se&#241;alarlo sin ambages, es imprescindible que se trate de un Estado fuerte y eficiente, con atribuciones legales suficientes e instituciones competentes que permitan ejercer su autoridad y propiciar un adecuado balance entre &#233;xito econ&#243;mico y beneficio social. Debe existir tanto Estado como sea necesario, reconquistando el monopolio del uso leg&#237;timo de la fuerza  y la preservaci&#243;n &quot;perpetua&quot; del imperio de la ley. Ese nuevo Estado en ciernes, superador de la versi&#243;n reduccionista-economicista del mismo, debe llenar el vac&#237;o pol&#237;tico producido por el proceso de subordinaci&#243;n de lo pol&#237;tico y lo social a la econom&#237;a neoliberal. &lt;br /&gt;
</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>La crisis del sistema capitalista de 1973, de la que se culp&oacute; al aumento en el precio del petr&oacute;leo, produjo una recesi&oacute;n mundial con bajas tasas de crecimiento (estancamiento) y aumento de la inflaci&oacute;n, a lo que se denomin&oacute; estanflaci&oacute;n. Ante el colapso del keynesianismo se origin&oacute; un vac&iacute;o por el cual se colaron las propuestas de los neoliberales (Bor&oacute;n, 2003:209), quienes incriminaron como causas de la crisis a los gastos sociales excesivos del Estado de Bienestar, el desmesurado poder de los sindicatos y el exagerado e innecesario intervencionismo dirigista del Estado en las econom&iacute;as nacionales. La propuesta de soluci&oacute;n fue eliminar de ra&iacute;z las fuentes y para ello, propusieron un Estado d&eacute;bil en las erogaciones sociales y en la intervenci&oacute;n econ&oacute;mica y un Estado fuerte en su capacidad de romper el poder de los sindicatos . <br />
La avanzada neoliberal principi&oacute; en Reino Unido en 1979 bajo el gobierno de la premier Margaret Thatcher y en EUA en 1981, al asumir la Presidencia Ronald Reagan, quienes intentaron hacer retroceder al Estado de Bienestar. A la aplicaci&oacute;n de la ortodoxia neoliberal se la denomin&oacute; &#8220;La Revoluci&oacute;n Conservadora&#8221; en Gran Breta&ntilde;a y &#8220;Reaganomics&#8221; en EUA. Estas pol&iacute;ticas, a trav&eacute;s de los organismos financieros internacionales (FMI y BM), se impusieron tard&iacute;amente en Am&eacute;rica Latina; a excepci&oacute;n de Chile que, bajo la dictadura pinochetista, las aplicaba desde 1975 , por lo que se le considera el pionero del ciclo neoliberal en la historia contempor&aacute;nea (Anderson, 2003:34).<br />
Para el neoliberalismo, la g&eacute;nesis de la crisis del Estado latinoamericano radic&oacute; en la aplicaci&oacute;n del modelo cepalino de desarrollo implantado por los gobiernos desde 1950, basado en la &#8220;industrializaci&oacute;n por sustituci&oacute;n de importaciones&#8221; (ISI); en el que se le asign&oacute; al Estado un rol primordial, como promotor econ&oacute;mico y protector de las industrias nacientes, a trav&eacute;s de aranceles, restricciones y prohibiciones a las importaciones competitivas. Este proceso de producci&oacute;n resguardando a los empresarios latinoamericanos, hizo que a &eacute;stos se les llamara, &#8220;empresarios de incubadora&#8221; y al sistema econ&oacute;mico-pol&iacute;tico que los gener&oacute;, &#8220;capitalismo de estado&#8221; o de &#8220;econom&iacute;a mixta&#8221;. La crisis en Latinoam&eacute;rica se vio acrecentada por tres causas: el peso gravoso de las deudas externas , la construcci&oacute;n de las democracias restauradas entre 1979-90 y la irrupci&oacute;n con pretensiones hegemonizantes del neoconservadurismo. A ello, debemos sumarle la emergencia del Movimiento de Reforma Gubernamental Global ; el Tratado de Maastricht de la Uni&oacute;n Europea; el nuevo rol de los organismos de pr&eacute;stamo que demandan injerencia en los asuntos internos de los Estados; la ca&iacute;da del comunismo; el triunfo del modelo de mercado y el surgimiento de la nueva econom&iacute;a de competencia global y el fracaso de ese mismo modelo, que comienza a evidenciarse en 1998 (Ciulla Kamarck, 2001:301-313); adem&aacute;s de la revoluci&oacute;n inform&aacute;tica y el aumento de la capacidad de las empresas privadas para evadir las regulaciones a las que los Estados nacionales las hab&iacute;an sometido (Cavarozzi, 2006:75).<br />
Intentaremos responder a los interrogante &iquest;qu&eacute; Estado se halla de regreso?; &iquest;qu&eacute; Estado es el deseable? <br />
Los Programas de Ajuste Estructural (PAE), fueron el mecanismo por el cual se desmantel&oacute; el tenue Estado Social de Derecho que existi&oacute; en Am&eacute;rica Latina. Todos los paquetes econ&oacute;micos aplicados tuvieron similar contenido de pol&iacute;ticas y propuestas, la diferencia estrib&oacute; en la gradualidad o el shock de su aplicaci&oacute;n . El m&eacute;todo utilizado por los neoliberales consisti&oacute; en efectuar una cr&iacute;tica al incipiente Estado Social  y a los reg&iacute;menes nacional-populistas basados en la econom&iacute;a mixta, para luego exteriorizar propuestas destinadas a superar las fallas o deficiencias, apoyados medi&aacute;ticamente por sectores de la prensa y del empresariado. <br />
La reforma del Estado es una de las dos l&iacute;neas maestras del proyecto neoliberal (la otra es la de libre funcionamiento del mercado), y su objetivo fundamental fue reducir el tama&ntilde;o y las funciones del aparato estatal. La pregunta que los promotores del neoliberalismo le planteaban al pueblo para legitimar su propuesta era: &#8220;&iquest;Qu&eacute; prefiere Usted, un Estado Grande o un Brasil Grande?&#8221; y en el caso argentino, sosten&iacute;an la falacia de &#8220;achicar el Estado es agrandar la naci&oacute;n&#8221;. Para los neoliberales, el Estado resulta el principal causante de las crisis latinoamericanas. No obstante, encontrarse &eacute;l mismo inmerso en una profunda crisis, que lo ha tornado ineficiente e ineficaz. Las crisis fueron generadas por el intervencionismo exagerado; la excesiva presencia estatal en el &aacute;rea productiva; el gigantismo e inoperancia del aparato administrativo; el populismo-clientelismo; la corrupci&oacute;n enquistada y el d&eacute;ficit fiscal.<br />
La visi&oacute;n del Estado benefactor cre&oacute; -desde la &oacute;ptica neoliberal- individuos irresponsables, an&oacute;nimos y sin iniciativa, por ello plantearon: achicar al Estado, reduci&eacute;ndolo al m&iacute;nimo y comprimi&eacute;ndolo a las funciones de defensa y seguridad externa e interna, educaci&oacute;n y salud.  En nuestra Regi&oacute;n, la propuesta del neoliberalismo se tradujo en el desguace radical del Estado Social en su versi&oacute;n nacional y popular (Svampa, 2005:9), que dentro del marco de una fuerte desregulaci&oacute;n de la econom&iacute;a y de una reestructuraci&oacute;n integral del Estado , enfatiz&oacute; las desigualdades previas y gener&oacute; nuevos procesos de exclusi&oacute;n en los que cayeron vastos sectores de la sociedad.  <br />
Joaqu&iacute;n Estefan&iacute;a (2004) incluye entre los siete pecados capitales de Am&eacute;rica Latina &#8220;el mayor debilitamiento del Estado&#8221; , lo cual amplific&oacute; su incapacidad para influir, controlar, regular o beneficiarse de los procesos transnacionales y para resistir a las tendencias hegem&oacute;nicas en los planes econ&oacute;mico-pol&iacute;ticos. El Estado ostenta serias deficiencias, se ha atenuado y en algunas zonas ha desaparecido virtualmente, incluso su legalidad no se extiende a vastos territorios y a parte de los ciudadanos, porque operan las ilegalidades mafiosas o &#8220;sultan&iacute;sticas&#8221; (OÂ´Donnell, 2004:182). M&aacute;s all&aacute; del tama&ntilde;o de sus burocracias los Estados son d&eacute;biles, aunque en el pasado algunos hayan sido terriblemente eficaces en la aplicaci&oacute;n de acciones represivas ilegales . <br />
El estudio sobre democracia del PNUD (2004) menciona como una de las principales causas de la crisis de la democracia, la debilidad del Estado. La p&eacute;rdida de poder se insin&uacute;a en tres aspectos: por un lado, el Estado es incapaz de proteger la propiedad, la integridad f&iacute;sica y la vida de sus ciudadanos; por otra parte las falencias funcionales de las democracias latinoamericanas se traducen en un escaso apego al cumplimiento de la ley (Latinobar&oacute;metro, 2004); finalmente el Estado ya no regula los flujos de capital, mientras que lo que legislan los parlamentos no logra a disciplinar a las grandes corporaciones financieras y medi&aacute;ticas que imponen su ley a trav&eacute;s de un mercado global. La merma de poder tambi&eacute;n se reproduce en el margen de acci&oacute;n cada vez m&aacute;s estrecho y de la escasa autonom&iacute;a frente al veto de actores internos y externos, sobre todo del sector econ&oacute;mico (Nolte, 2005:217). Todo ello ha provocado el descenso de la fe en la capacidad del Estado para resolver los problemas de la sociedad (PNUD, 2004:243).<br />
La (in)evoluci&oacute;n del Estado es en Latinoam&eacute;rica la clave de la crisis de la identidad; aunque para algunos autores el Estado ha permanecido en crisis permanente (Sonntag, 1986) y no ha logrado homogeneizar sus naciones y sociedades (OÂ´Donnell, 2004:176). Los principales problemas siguen siendo sus burocracias ineficientes, la inefectividad de su sistema legal y la escasa credibilidad de los poderes p&uacute;blicos. Los Estados endebles y &#8220;angostos&#8221; constituyen el freno que obsta al avance en la democratizaci&oacute;n de los pa&iacute;ses . <br />
Fernando Calder&oacute;n, expone que en la d&eacute;cada del Â´80 y mas precisamente con los procesos de estructuraci&oacute;n y cambio de los Â´90, el Estado se desprendi&oacute; de la naci&oacute;n, y progresivamente tendi&oacute; a convertirse en un agente de los procesos de mundializaci&oacute;n; se rompieron las alianzas sociales originales entre los sectores medios, el mundo popular y el Estado, comenz&aacute;ndose as&iacute; a operar el proceso de deterioro del proyecto Estado-Naci&oacute;n (Calder&oacute;n, 2004:193).<br />
Las democracias latinoamericanas se han enfrentado a limitaciones en un mundo globalizado, porque los Estados tienen circunscritas sus capacidades de maniobra. Cavarozzi (2004) se&ntilde;ala que las transiciones democr&aacute;ticas producidas desde la d&eacute;cada de los Â´80, conllevaron el abandono de una matriz centrada en el Estado para reemplazarla por otra de signo neoliberal basada en la disminuci&oacute;n de sus capacidades operativas y materiales . Bosoer, en id&eacute;ntico sentido, sostiene que el Consenso de Washington intent&oacute; adaptar a cada contexto nacional latinoamericano la desarticulaci&oacute;n de la matriz nacional-popular o estado-c&eacute;ntrica. A la par, la estrategia ideol&oacute;gica norteamericana en los Â´80-Â´90 consisti&oacute; en promover la &#8220;escasa densidad institucional&#8221; de los Estados latinoamericanos y el incremento de su irrelevancia geopol&iacute;tica. (Bosoer, 2004) &#8220;La globalizaci&oacute;n implic&oacute; el debilitamiento de las estructuras estatales, de la autonom&iacute;a y del poder del Estado&#8221; (Beck, 2002: 21). Como se&ntilde;ala Gu&eacute;henno (1995:11-12) el verdadero cambio representado por los acontecimientos de 1989 no fue el fin del comunismo, sino el final de la era hegemonizada por los Estados-nacionales . <br />
Micieli y Vazeilles (1998) enuncian que en nuestro pa&iacute;s el Estado populista compens&oacute; relativamente la disociaci&oacute;n entre econom&iacute;a y sociedad; pero la destrucci&oacute;n de este Estado compensador comenz&oacute; a ejecutarse durante la dictadura militar 1976-83. En Argentina, la retirada del Estado es transpuesta por sus ineficacias presentes y pasadas; determin&aacute;ndose una evaporaci&oacute;n funcional y territorial de su dimensi&oacute;n pol&iacute;tica.	<br />
En el caso argentino, el Estado atraves&oacute; su descomposici&oacute;n y achicamiento, configurando su destrucci&oacute;n en c&aacute;mara lenta durante la d&eacute;cada del 90 (Cavarozzi, 2006:80) cuando vendi&oacute; las &#8220;joyas de la abuela&#8221; y se desprendi&oacute; de escuelas y hospitales que transfiri&oacute; a provincias y municipios. Simult&aacute;neamente rehus&oacute; a seguir desempe&ntilde;ando en vastas &aacute;reas los roles de promotor, regulador, empleador y subsidiador, que hab&iacute;a cumplido en su etapa intervencionista. De tal modo, la reforma del Estado signific&oacute; adem&aacute;s una reforma de la sociedad (Oszlak, 1999; Walzer, 2001:149). 	<br />
Kliksberg (2006) concluye que el desastre argentino no fue una fatalidad inexorable, sino el producto l&oacute;gico de las pol&iacute;ticas de destrucci&oacute;n del Estado, de la privatizaci&oacute;n salvaje, de la desprotecci&oacute;n total de la peque&ntilde;a y mediana empresa, de la concentraci&oacute;n del cr&eacute;dito y de las altas dosis de corrupci&oacute;n e inestabilidad. En t&eacute;rminos de Atilio Bor&oacute;n, la fusi&oacute;n de la crisis fiscal con el discurso auto-incriminatorio del Estado, llev&oacute; a los gobiernos latinoamericanos a adoptar pol&iacute;ticas de desmantelamiento del mismo, que decretaron como asombrosa novedad &#8220;la muerte s&uacute;bita&#8221; del Estado (Bor&oacute;n, 2003b:62).<br />
Nuevas convicciones: la resurrecci&oacute;n Del Estado<br />
El agotamiento en Am&eacute;rica Latina del modelo neoliberal a fines del siglo XX, provoc&oacute; que una gran mayor&iacute;a de economistas, polit&oacute;logos y fil&oacute;sofos comenzaran a promover la restauraci&oacute;n del Estado. Ya en 1981, David Easton (1981:303) preanunci&oacute; la &#8220;resurrecci&oacute;n&#8221; del concepto de Estado, &#8220;surgido de su tumba para amedrentarnos nuevamente.&#8221; <br />
 Desde 1985 los gobiernos desmantelaron el Estado, pero desde mediados de los Â´90 se tuvo el convencimiento de la necesidad de volver a tener Estados fuertes. As&iacute;, en 1998, la CEPAL propuso fortalecer el Estado, manteniendo las variables macroecon&oacute;micas estables para que los capitales e inversiones no huyan de los pa&iacute;ses (Cohen, 1998). Krugman (1998), sostuvo que la libertad absoluta de mercado es irrealizable y que el Estado debe intervenir de alg&uacute;n modo en la econom&iacute;a, sin sacrificar el crecimiento. En 1998, Stiglitz objet&oacute; fuertemente el Consenso de Washington, se&ntilde;alando que entre las medidas que se propiciaban, la referida al repliegue del Estado no constitu&iacute;a el &uacute;nico ni el mejor camino a seguir (Stiglitz, 1998a). Asimismo, se&ntilde;al&oacute; que: &#8220;&#8230;parte de la estrategia para una econom&iacute;a mas productiva es encontrar el rol apropiado para el Estado, identificando por ejemplo, las formas en las que el gobierno puede ser un complemento efectivo de los mercados.&#8221; (Stiglitz, 1998b:12).<br />
El Banco Mundial (BM) inversamente a lo que esgrim&iacute;a a&ntilde;os antes, discurre ahora que, lejos de haber un exceso de participaci&oacute;n del Estado, hay insuficiencia en cuanto a la presencia activa de &eacute;ste en varios campos de acci&oacute;n claves . En el Informe sobre el Desarrollo 1997 (BM, 1998) la entidad coloc&oacute; en el centro de su preocupaci&oacute;n el desaf&iacute;o de la reconstrucci&oacute;n del Estado. Mientras que en el Informe 2004 (BM, 2005) adopt&oacute; como tema central de an&aacute;lisis la cobertura de &#8220;servicios para pobres&#8221;, considerado el eje estrat&eacute;gico de sus futuras acciones. Reivindica para el Estado la misi&oacute;n de atenderlos con eficiencia y optimizando los costos, ya que en esos &aacute;mbitos reconoce, no funcionan las leyes del mercado (Treber, 2006)<br />
Bresser Pereira, tambi&eacute;n en 1998, sostuvo la necesidad de reconstruir el Estado, redefiniendo sus funciones y fortaleciendo su capacidad de intervenci&oacute;n, para arribar a un Estado m&aacute;s fuerte y eficiente, m&aacute;s capaz y dotado de gobernanza y gobernabilidad, el cual ya no deber&aacute; proteger la econom&iacute;a nacional sino cumplir el rol de asistencia, a fin de convertirla en internacionalmente competitiva (Bresser Pereira, 1998)<br />
Slavoj Zizek no conf&iacute;a en la idea liberal seg&uacute;n la cual el Estado fue superado por el mercado y las grandes compa&ntilde;&iacute;as multinacionales, porque jam&aacute;s un aparato estatal fue mas fuerte ni tuvo tal control absoluto de la propia poblaci&oacute;n que el de EUA hoy. Asimismo, considera &#8220;rid&iacute;culo el discurso sobre la desaparici&oacute;n del Estado&#8221; , reconociendo c&aacute;usticamente que han desaparecido servicios sociales como el de salud, pero el aparato represivo-policial y de inteligencia militar es mas fuerte que nunca antes en la historia (Zizek, 2006).<br />
Desde su posici&oacute;n antiestatista, Holloway entiende al Estado &#8220;como una forma subsidiaria de la realidad del valor, que es lo que establece la verdadera s&iacute;ntesis social&#8221;, la cual se caracteriza por su permanente inestabilidad. Se&ntilde;ala, que el reestablecimiento del Estado halla su fundamento en la presencia de elementos estadoc&eacute;ntricos dentro del movimiento de resistencia. Asimismo, no siendo el Estado una instituci&oacute;n ajena &#8220;nos penetra en t&eacute;rminos de c&oacute;mo pensamos el cambio social.&#8221; La aludida penetraci&oacute;n por el capital y el Estado en el movimiento anticapitalista es lo que muestra c&oacute;mo logr&oacute; el Estado recomponerse, restablecer el orden y recobrar legitimidad despu&eacute;s del colapso argentino de 2001 (Holloway, 2006). <br />
Por otra parte, no puede rehuirse la necesidad de promover a&uacute;n una profunda reforma del Estado, porque ineficiente y devastado nada puede hacer para favorecer a los sectores medios y populares. En total coincidencia con el planteo de Bor&oacute;n (2003:226) corresponde concebir a la reforma del Estado como la insuperable ocasi&oacute;n para dise&ntilde;ar nuevos mecanismos e instrumentos democr&aacute;ticos que extiendan el control de la sociedad sobre la burocracia. Toda reforma deber&iacute;a contener como principal tema el de para que paradigma de naci&oacute;n se propone que sea ese Estado (OÂ´Donnell, 2004:177).<br />
Las distintas reformas del Estado llevadas a cabo en Latinoam&eacute;rica, han dejado desde el punto de vista pol&iacute;tico un d&eacute;ficit consistente en no haber logrado la transformaci&oacute;n radical de la clase dirigente y burocr&aacute;tica; tampoco obtuvieron la de los partidos pol&iacute;ticos para hacerlos m&aacute;s responsables y menos tentados a &#8220;tirar todo por la borda&#8221;, con el objeto de maximizar la rentabilidad electoral inmediata. Menos a&uacute;n, lograron erradicar la corrupci&oacute;n y desincentivar las formas ilegales de financiaci&oacute;n electoral. (Paramio, 2004:19) <br />
&iquest;Qu&eacute; Estado est&aacute; volviendo?	<br />
La experiencia argentina respecto al Estado en los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os, donde se pas&oacute; por el Estado represor (1976-83), el Estado democr&aacute;tico-hiperinflacionario-neoliberal (1983-2001), el Estado confiscador (2001-02) para imaginar al Estado deseable (desde 2002) , ha dejado un convencimiento: atravesamos el principio del fin de la larga noche hist&oacute;rica de los Estados desbocados, con &#8220;sobredosis&#8221; de poder (Rubiales, 2005), colonizados, &#8220;privatizados&#8221; por los grandes capitales, que lo hacen un &aacute;mbito de discrecionalidad decisional.<br />
Cabe entonces dar respuesta al interrogante de qu&eacute; Estado se desea: un Estado para viabilizar el mercado o un Estado que ofrezca par&aacute;metros mediante los cuales sea posible una convivencia dignificante, justa e igualitaria. Se trata de resolver c&oacute;mo transformar las demandas e intereses particulares -que se multiplican exponencialmente-, en una energ&iacute;a creadora del inter&eacute;s general. El redise&ntilde;o del Estado se caracteriza por ser polifac&eacute;tico; ya que a la dimensi&oacute;n gerencial de la crisis, se suma la necesidad de modificar las estructuras estatales y la matriz cultural que tipifica a sus instituciones.<br />
El proyecto democr&aacute;tico que se plantea para satisfacer demandas sociales enfatiza la importancia de la participaci&oacute;n de la sociedad civil , para lo cual se debe reinventar la pol&iacute;tica como pr&aacute;ctica y como proyecto, de modo que contribuya con las personas a ayudarlas a superar sus carencias y a fortalecer los valores socialmente instituidos. Con Walzer entendemos a la pol&iacute;tica, &#8220;en tanto actividad distinta de la simple coacci&oacute;n y de la manipulaci&oacute;n burocr&aacute;tica&#8221;, dependiente de la historia compartida, del sentimiento comunitario y de las convenciones aceptadas (Walzer, 2001:84). De modo tal que la necesidad del fortalecimiento del Estado viene adunado al de la propia sociedad civil, la que se vio debilitada &#8220;con la &#8216;devoluci&oacute;n&#8217; de poder a trav&eacute;s de los procesos de privatizaci&oacute;n que s&oacute;lo fortalecieron a la sociedad mercantil&#8221; (Bonetto y Pi&ntilde;ero, 2003b:150).<br />
Dando por sentado que el Estado soport&oacute; una profunda crisis que trajo aparejada una erosi&oacute;n del mismo y que sus capacidades se vieron disminuidas por una serie de factores: como fueron los procesos de integraci&oacute;n regionales que le quitaron competencias; la emergencia de actores fuertes (medios de comunicaci&oacute;n, multinacionales, ONG, etc) y las nuevas tecnolog&iacute;as que desbordaron las concepciones tradicionales sobre las soberan&iacute;as de los Estados (Guedan, 2004:140); adem&aacute;s, han de reconocerse y afrontarse los d&eacute;ficits del Estado democr&aacute;tico mediante la aplicaci&oacute;n de f&oacute;rmulas que permitan ensanchar la participaci&oacute;n ciudadana, como por ejemplo: mayor acceso de los ciudadanos a la informaci&oacute;n; descentralizaci&oacute;n territorial de la administraci&oacute;n; regulaci&oacute;n del rendimiento efectivo de cuentas por parte de los pol&iacute;ticos; establecimiento de sistemas de coparticipaci&oacute;n en la elaboraci&oacute;n de pol&iacute;ticas p&uacute;blicas; creaci&oacute;n de sistemas eficaces de lucha contra la corrupci&oacute;n; realizaci&oacute;n de consulta popular o refer&eacute;ndum para cuestiones de especial importancia.<br />
Estamos frente a un progresivo cambio de paradigma que supone un nuevo perfil de ciudadano y de participaci&oacute;n; ha surgido una aguda persuasi&oacute;n de que el Estado ya no es propietario de la sociedad, sino m&aacute;s bien &eacute;sta es &#8220;la propietaria&#8221; del Estado, el que mantiene una funci&oacute;n central en la regulaci&oacute;n social (Sorj, 2005:108; Oliva, 2000:142). Esta apreciaci&oacute;n cambia las reglas de juego y constri&ntilde;e a una nueva responsabilidad social y a un alto nivel de cooperaci&oacute;n entre todos los sectores. Durante largos a&ntilde;os &#8220;lo p&uacute;blico&#8221; era de exclusiva competencia del Estado y fue percibido como tal, pero la fragmentaci&oacute;n de la representaci&oacute;n social y de las identidades convirti&oacute; &#8220;a las ONG en portavoces de valores y mini-utop&iacute;as&#8221; (Sorj, 2005:104); a la par que los partidos pol&iacute;ticos perdieron el monopolio de la representaci&oacute;n popular, no controlan a los nuevos movimientos sociales ni a las redes de socializaci&oacute;n de millones de personas. El debilitamiento de la democracia pol&iacute;tica, a consecuencia de la profundizaci&oacute;n de las expectativas igualitarias, sumado a la desconfianza en los pol&iacute;ticos y a la opacidad del Estado, devalu&oacute; la legitimidad de &eacute;ste &uacute;ltimo y gener&oacute; un sentimiento mayoritario de que gobernar es responder a las exigencias de los mercados (Ib&iacute;d.:108). <br />
En Am&eacute;rica Latina, no se hall&oacute; &#8220;la relaci&oacute;n ideal entre los tres principios b&aacute;sicos de coordinaci&oacute;n de los individuos y la organizaci&oacute;n de las sociedades: el Estado, el Mercado y la Comunidad&#8221;. El absolutismo de cualquiera de estos ordenamientos en distintas etapas de la historia gener&oacute; consecuencias gravosas para el conjunto de la sociedad. El desaf&iacute;o pasa por descubrir y afianzar el punto de equilibrio entre los valores que orientan al Estado, el Mercado y la Comunidad, es decir entre igualdad, libertad y solidaridad, respectivamente. (Fleury, 1998:24)<br />
Una comunidad es libre solamente si puede darse a si misma sus propias leyes. Esto implica, que los ciudadanos puedan participar libremente en la definici&oacute;n de las pol&iacute;ticas de Estado; adem&aacute;s que el propio Estado sea libre, es decir, que no sea esclavo ni vasallo de otras fuerzas, de otros intereses o de otros Estados . No debe responder a otros mandatos, m&aacute;s que a los de sus propios ciudadanos democr&aacute;ticamente organizados. El Estado debe dejar de funcionar al servicio de intereses distintos a los que emergen de la voluntad popular. Por consiguiente, el Estado puede y debe tornarse un instrumento de su pueblo para luchar contra esos intereses ajenos, ya que hoy no constituye una amenaza a la libertad de las personas; mas a&uacute;n, la ciudadan&iacute;a desde comienzos de siglo expresa una &#8220;demanda de Estado&#8221;, diferente al que debutara en 2001 como confiscador de patrimonios y represor-judicializador de la protesta. Desde ese entonces el Estado no puede actuar con monopolio del poder y ha quedado en claro que no lo ostenta en forma exclusiva.<br />
Oszlak dice que existe un supermercado de modelos de &#8220;Estado deseable&#8221;: necesario, inteligente, atl&eacute;tico, m&iacute;nimo, sensato, modesto, reinventado, catal&iacute;tico, &eacute;tico, transparente, desburocratizado, informado, profesionalizado y tecnol&oacute;gicamente aggiornado. (Oszlak, 1999). Se requieren Estados que fomenten espacios de participaci&oacute;n democr&aacute;tica, de di&aacute;logo y de concertaciones; que reconozcan papeles decisivos a los individuos y a los movimientos sociales. El nuevo Estado, como indica Touraine (2003), debe ser movilizador y dinamizador de una sociedad madura a la que, incluso, se le deben facilitar herramientas de control sobre sus actuaciones. <br />
conclusi&oacute;n<br />
El Estado es un producto hist&oacute;rico, y la historia es la forma espiritual en que una cultura se rinde cuentas de su pasado (Huizinga, 1977:95); por ello es condicionado, variable y din&aacute;mico. &#8220;El Estado es una construcci&oacute;n, un artefacto cultural que aparece, a la vez, como el producto y la expresi&oacute;n de determinados conflictos y tradiciones, cristalizados en conjuntos hist&oacute;ricamente espec&iacute;ficos de instituciones y de pr&aacute;cticas.&#8221; (Nun, 2002:63)  En s&iacute;ntesis: el Estado es una realidad sobre la que se puede actuar. Pero, no ha de soslayarse que el objetivo final de las acciones pol&iacute;ticas no son los Estados, sino los individuos (Gaviria, 1999).<br />
Las reformas neoliberales debilitaron un Estado que en muchos pa&iacute;ses latinoamericanos era tradicionalmente endeble. Ello fue posible ante la impotencia de los actores sociales y la paradoja que quien hizo las reformas anti-estatales fue el propio Estado . Por otra parte se tuvo el convencimiento casi uniforme de que era necesario &#8220;atenuar el intervencionismo del Estado&#8221; (Hurtado, 2005:212). La c&oacute;lera antiestatista de los a&ntilde;os pasados fue facilitada por el &#8220;disfuncional elefantismo&#8221; (OÂ´Donnell, 2004:177) que hab&iacute;an adquirido las burocracias estatales los pa&iacute;ses latinoamericanos. <br />
El &eacute;nfasis neoliberal puesto en la Regi&oacute;n en los a&ntilde;os Â´90 trajo como consecuencias el abandono de los cometidos esenciales del Estado; la desestatizaci&oacute;n de la econom&iacute;a que termin&oacute; rest&aacute;ndole su poder econ&oacute;mico, y por aditamento el aparato estatal dej&oacute; de ser uno de los mayores empleadores; claro est&aacute;, que en la coyuntura no se ofrecieron las alternativas para que la ciudadan&iacute;a recobrase el pleno empleo que les hab&iacute;a sido cercenado. <br />
Las experiencias de los pa&iacute;ses latinoamericanos, a la luz de los paradigmas del Consenso de Washington , nos mueve a alertar sobre la inexistencia de uno o m&aacute;s modelos ejemplares a los cuales remitirse como soluci&oacute;n para afrontar estructuralmente las  funciones que han asumido o deben asumir los Estados de la Regi&oacute;n. La gran diferencia es que los pa&iacute;ses ricos de Europa como Alemania, Holanda, Francia y Reino Unido han exportado prosperidad y democracia a las ex-dictaduras de Espa&ntilde;a, Portugal y Grecia, que les permitieron construir nuevas realidades . Por el contrario EUA, el gigante rico de Am&eacute;rica, envi&oacute; m&aacute;s dictadura que democracia a Latinoam&eacute;rica y auxili&oacute; muy poco econ&oacute;micamente a su vecindario (Varsavsky, 2006:66). &#8220;En los pa&iacute;ses centrales los procesos de mutaci&oacute;n estructural no se expresaron necesariamente en el desmantelamiento total o cuasitotal de las instituciones y marcos regulatorios t&iacute;picos del modelo anterior (Estado de Bienestar o Estado Social)&#8221; (Svampa, 2005:9). <br />
La mayor parte de la ciudadan&iacute;a requiere un Estado activo , dado que un Estado fuerte y aut&oacute;nomo  es condici&oacute;n para reducir la desigualdad social y la pobreza, fortalecer la confianza de los ciudadanos en la pol&iacute;tica y la democracia. En la Argentina postcrisis del 2001-2002 el Estado se ha recuperado m&aacute;s r&aacute;pido que la propia sociedad civil y posee indudablemente m&aacute;s recursos que ella (Arroyo, 2006:198) . El Estado cambi&oacute; de rumbo en las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sin modernizaci&oacute;n (Ib&iacute;d.: 202); percibe un creciente super&aacute;vit fiscal y mantiene un crecimiento sostenido desde hace mas de tres a&ntilde;os; pero no ha actualizado su estructura organizativa interna. Las reformas neoliberales no lograron estructurar un nuevo tipo de Estado. En palabras de Daniel Arroyo, parece que se resiste a pasar de la etapa &#8220;amateur&#8221; a la etapa &#8220;profesional&#8221; (Ib&iacute;d.: 203) <br />
Hoy la soluci&oacute;n constatada emp&iacute;ricamente pasa por la reconstrucci&oacute;n del Estado y no su desmantelamiento (Boiero y Estrada, 2003:2). El Estado re-emerge como el actor preocupado por la equidad social, esto implica que &#8220;hay un retorno del Estado como actor del desarrollo&#8230; un Estado bisagra, que pueda trabajar hacia adentro, o desde adentro de nuestras sociedades, para producir procesos de integraci&oacute;n social&#8221; (Calder&oacute;n, 2006). Se trata de construir un nuevo Estado en funci&oacute;n de lo p&uacute;blico, que potencie la capacidad de acci&oacute;n de los actores del desarrollo (Ib&iacute;d., 2004:210-211); porque en la Regi&oacute;n perdi&oacute; la funci&oacute;n esencial de defender el inter&eacute;s p&uacute;blico, en gran parte como consecuencia de las pr&eacute;dicas neoliberales, pero en otros casos por el poder contaminante de la corrupci&oacute;n. El Estado capturado , retoma el mandato primordial de guardar y preservar el orden en la econom&iacute;a; fijando las reglas demarcatorias del &aacute;mbito dentro del cual han de desarrollarse las actividades productivas, vigilando su cumplimiento y sancionando a quienes las infrinjan. <br />
En s&iacute;ntesis, se halla de regreso un Estado distinto destinado a corregir las inequidades sociales; para lo cual, cabe se&ntilde;alarlo sin ambages, es imprescindible que se trate de un Estado fuerte y eficiente, con atribuciones legales suficientes e instituciones competentes que permitan ejercer su autoridad y propiciar un adecuado balance entre &eacute;xito econ&oacute;mico y beneficio social. Debe existir tanto Estado como sea necesario, reconquistando el monopolio del uso leg&iacute;timo de la fuerza  y la preservaci&oacute;n &#8220;perpetua&#8221; del imperio de la ley. Ese nuevo Estado en ciernes, superador de la versi&oacute;n reduccionista-economicista del mismo, debe llenar el vac&iacute;o pol&iacute;tico producido por el proceso de subordinaci&oacute;n de lo pol&iacute;tico y lo social a la econom&iacute;a neoliberal. </p>
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	<item>
		<title>Por: Ana</title>
		<link>http://spanish.safe-democracy.org/2007/04/10/por-mas-estado-por-mas-democracia/#comment-388</link>
		<dc:creator>Ana</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Apr 2007 20:31:55 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">#comment-388</guid>
		<description>Las idas y venidas,la claudicaciÃ²n de principios en pos de los designios de las &#233;pocas,hace que las clases pol&#237;ticas hagan zozobrar las democracias.&lt;br /&gt;
Un intelectual,no un ignorante,que ocupaba una senadurÃ¬a en el primer gobierno democr&#225;tico posterior a la dictadura puso en evidencia ese defecto.&lt;br /&gt;
Reclam&#233; en ese momento una ley de jubilaciones que reuniera todos los requisitos de respeto al aportante y continuara con una saneada financiaciÃ²n en manos del estado.&lt;br /&gt;
Este buen intelectual me contestÃ² que tenÃ¬a que hacer looby a la par de la futuras administradoras que estaban interesadas en la privatizaciÃ²n de los fondos previsionales.&lt;br /&gt;
Lo que no me dijo es que por la deuda externa habÃ¬a un condicionamiento para que esos fondos fuesen privatizados-&lt;br /&gt;
Pongo las manos al fuego por esa persona,no la creo capaz de especular con la opiniÃ²n que diÃ²,simplemente en su momento describiÃ² una realidad que Ã¨l no podÃ¬a modificar.&lt;br /&gt;
Por estas razones surgen las personalidades como CHAVEZ QUE EN EL FONDO SON QUERIDAS POR LOS PAISES QUE CONTROLAN LATINOAMERICA.&lt;br /&gt;
Por tal raz&#243;n la pobre Am&#233;rica Latina vive a los balanceos bruscos en el columpio,espero que nunca se le corte la cuerda y en algÃ¹n momento aprenda.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Las idas y venidas,la claudicaciÃ²n de principios en pos de los designios de las &eacute;pocas,hace que las clases pol&iacute;ticas hagan zozobrar las democracias.<br />
Un intelectual,no un ignorante,que ocupaba una senadurÃ¬a en el primer gobierno democr&aacute;tico posterior a la dictadura puso en evidencia ese defecto.<br />
Reclam&eacute; en ese momento una ley de jubilaciones que reuniera todos los requisitos de respeto al aportante y continuara con una saneada financiaciÃ²n en manos del estado.<br />
Este buen intelectual me contestÃ² que tenÃ¬a que hacer looby a la par de la futuras administradoras que estaban interesadas en la privatizaciÃ²n de los fondos previsionales.<br />
Lo que no me dijo es que por la deuda externa habÃ¬a un condicionamiento para que esos fondos fuesen privatizados-<br />
Pongo las manos al fuego por esa persona,no la creo capaz de especular con la opiniÃ²n que diÃ²,simplemente en su momento describiÃ² una realidad que Ã¨l no podÃ¬a modificar.<br />
Por estas razones surgen las personalidades como CHAVEZ QUE EN EL FONDO SON QUERIDAS POR LOS PAISES QUE CONTROLAN LATINOAMERICA.<br />
Por tal raz&oacute;n la pobre Am&eacute;rica Latina vive a los balanceos bruscos en el columpio,espero que nunca se le corte la cuerda y en algÃ¹n momento aprenda.</p>
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	<item>
		<title>Por: Ana</title>
		<link>http://spanish.safe-democracy.org/2007/04/10/por-mas-estado-por-mas-democracia/#comment-387</link>
		<dc:creator>Ana</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 11 Apr 2007 20:30:12 +0000</pubDate>
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		<description>Las idas y venidas,la claudicaciÃ²n de principios en pos de los designios de las &#233;pocas,hace que las clases pol&#237;ticas hagan zozobrar las democracias.&lt;br /&gt;
Un intelectual,no un ignorante,que ocupaba una senadurÃ¬a en el primer gobierno democr&#225;tico posterior a la dictadura puso en evidencia ese defecto.&lt;br /&gt;
Reclam&#233; en ese momento una ley de jubilaciones que reuniera todos los requisitos de respeto al aportante y continuara con una saneada financiaciÃ²n en manos del estado.&lt;br /&gt;
Este buen intelectual me contestÃ² que tenÃ¬a que hacer looby a la par de la futuras administradoras que estaban interesadas en la privatizaciÃ²n de los fondos previsionales.&lt;br /&gt;
Lo que no me dijo es que por la deuda externa habÃ¬a un condicionamiento para que esos fondos fuesen privatizados-&lt;br /&gt;
Pongo las manos al fuego por esa persona,no la creo capaz de especular con la opiniÃ²n que diÃ²,simplemente en su momento describiÃ² una realidad que Ã¨l no podÃ¬a modificar.&lt;br /&gt;
Por estas razones surgen las personalidades como CHAVEZ QUE EN EL FONDO SON QUERIDAS POR LOS PAISES QUE CONTROLAN LATINOAMERICA.&lt;br /&gt;
Por tal raz&#243;n la pobre Am&#233;rica Latina vive a los balanceos bruscos en el columpio,espero que nunca se le corte la cuerda y en algÃ¹n momento aprenda.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Las idas y venidas,la claudicaciÃ²n de principios en pos de los designios de las &eacute;pocas,hace que las clases pol&iacute;ticas hagan zozobrar las democracias.<br />
Un intelectual,no un ignorante,que ocupaba una senadurÃ¬a en el primer gobierno democr&aacute;tico posterior a la dictadura puso en evidencia ese defecto.<br />
Reclam&eacute; en ese momento una ley de jubilaciones que reuniera todos los requisitos de respeto al aportante y continuara con una saneada financiaciÃ²n en manos del estado.<br />
Este buen intelectual me contestÃ² que tenÃ¬a que hacer looby a la par de la futuras administradoras que estaban interesadas en la privatizaciÃ²n de los fondos previsionales.<br />
Lo que no me dijo es que por la deuda externa habÃ¬a un condicionamiento para que esos fondos fuesen privatizados-<br />
Pongo las manos al fuego por esa persona,no la creo capaz de especular con la opiniÃ²n que diÃ²,simplemente en su momento describiÃ² una realidad que Ã¨l no podÃ¬a modificar.<br />
Por estas razones surgen las personalidades como CHAVEZ QUE EN EL FONDO SON QUERIDAS POR LOS PAISES QUE CONTROLAN LATINOAMERICA.<br />
Por tal raz&oacute;n la pobre Am&eacute;rica Latina vive a los balanceos bruscos en el columpio,espero que nunca se le corte la cuerda y en algÃ¹n momento aprenda.</p>
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