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Kirchner y Vázquez: huida hacia delante

Sin novedades hasta después de las presidenciales argentinas
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Por José Luis Martínez (para Safe Democracy)

José Luis Martínez cree que a casi dos años de la inédita crisis desatada por la instalación de una planta de celulosa, Uruguay y Argentina siguen sin saber cómo resolver el diferendo que los separa. A pesar del reciente encuentro de Madrid –bajo los auspicios de la corona española–, Tabaré Vázquez y Néstor Kirchner han decidido huir hacia delante. En el caso argentino, al menos, hasta después de las elecciones presidenciales.


[2] José Luis Martínez es periodista, editor y analista de política internacional del diario La República de Montevideo. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación y Diplomado en Estudios Europeos y Relaciones Unión Europea, América Latina y el Caribe de la Universidad Miguel de Cervantes de Chile. Asimismo, es graduado en Planificación y Administración de Recursos de Defensa en el CHDS, Universidad Nacional de Defensa de Estados Unidos. Ha publicado varios libros sobre política y conflictos internacionales.

LOS GOBIERNOS DE URUGUAY Y ARGENTINA no saben cómo resolver el diferendo que los separa. Tras el reciente encuentro de Madrid bajo los auspicios de la corona española decidieron huir hacia delante.

Los dos países sudamericanos viven una crisis desde hace casi dos años por un inédito conflicto bilateral provocado por la instalación de una planta de celulosa de la empresa finlandesa Botnia en Fray Bentos, a orillas del Río Uruguay que divide a ambos países.

El conflicto, que llegó hasta la Corte Internacional de Justicia de La Haya, involucraba también inicialmente a la papelera española Ence, que decidió erigir su planta en otra localidad de Uruguay.

[3] BLOQUEOS Y ELECCIONES
El Gobierno de Néstor Kirchner sostiene que la planta de celulosa finlandesa afectará al medio ambiente y al turismo regional, mientras que Montevideo argumenta que la contaminación será mínima y protestan por los cortes que ecologistas y vecinos del lado argentino están realizando a los puentes que unen a ambos países. El presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, calificó de inaceptable la posibilidad de una relocalización de Botnia, y reiteró que no se negocia hasta que no finalice el corte de los puentes.

Más allá de las buenas intenciones del Rey Juan Carlos para intentar ayudar a resolver el conflicto –a través del embajador Juan Antonio Yánez– como facilitador entre ambas partes, los resultados no se verán hasta después de las elecciones en Argentina. Kirchner utiliza el conflicto con su vecino para buscar votos, como lo hizo antes el gobernador de la provincia de Entre Ríos.

El Gobierno argentino tiene un doble discurso flagrante. Mientras reprime a piqueteros o sindicatos en algunas ciudades, mira para el costado en la ciudad de Gualeguaychú, donde los piqueteros cortaron el puente contraviniendo las disposiciones del MERCOSUR.

Ciudadanos argentinos mantienen bloqueada la cabecera del puente entre Gualeguaychú y Fray Bentos, en tanto los pasos fluviales entre las ciudades argentinas de Colón y Concordia y las uruguayas Paysandú y Salto, respectivamente, son cortados esporádicamente. Esto ya ha perjudicado económicamente a Uruguay.

[4] LA MAYOR INVERSIÓN EN LA HISTORIA DEL PAÍS
El Gobierno de Tabaré Vázquez defiende la soberanía de la nación. La inversión de 1.100 millones de dólares, la mayor en la historia del país, se realiza en territorio uruguayo.

Pese a todo, el gobierno uruguayo está dispuesto a ceder soberanía. Ofreció al Gobierno de Kirchner realizar reconocimientos conjuntos en las aguas del Río Uruguay para medir el grado de contaminación. Además de no poner reparos a la hora de relocalizar a Ence ante el reclamo argentino. Argentina y Uruguay aceptaron que el proceso de diálogo directo se desarrolle en un futuro a dos niveles: por un lado con la participación de delegaciones técnicas que profundicen en los distintos grupos de materias identificados y por otro, con la presencia y dirección, cuando sea necesario, de responsables políticos.

El documento conjunto presentado en Madrid gira en torno a cuatro cuestiones: el proyecto Orión, incluida la localización de Botnia; la circulación por las rutas y puentes que unen los dos países; la aplicación del Estatuto del Río Uruguay y su protección ambiental.

Para la concreción de lo estampado en el documento una de las partes o las dos, deberán ceder. El tiempo y la interna política argentina será la que marcará el ritmo del conflicto.

Prudente, y de cara a sus dos socios rioplatenses, el ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Ángel Moratinos, recalcó que es prematuro pensar que de esta primera etapa pueda surgir una solución definitiva a la crisis de la planta papelera.

URUGUAYOS CONTRARIADOS CON KIRCHNER
Hoy los políticos uruguayos, de izquierda a derecha y pasando por el centro, todavía recuerdan cuando los argentinos se refugiaban en Montevideo en las décadas de los cuarenta y los cincuenta por las crisis políticas. No olvidan la neutralidad que tuvo Uruguay en la Guerra de las Malvinas pese a las presiones para que se alineara con los británicos, o cuando Montevideo fue la sede para la firma del acuerdo argentino-chileno por el conflicto del Canal de Beagle.

La sociedad uruguaya está contrariada con el Gobierno de Kirchner y no comparte que use el tema para resolver sus problemas políticos internos, intentando frenar una inversión vital para Uruguay.

La integración entre dos países unidos por la historia no se construye así. La rioplatense y quincuagenaria Cumparsita, el himno del tango, demuestra que se necesitan dos.

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