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Líbano y el problema de los refugiados palestinos

Apuntes para la resolución de una tragedia de larga duración [1]

Por George Chaya (para Safe Democracy)

George Chaya cree que el problema de los refugiados palestinos no es única responsabilidad del gobierno libanés: por eso, para resolver este drama de larga duración se requerirá despojarse de conductas hipócritas del pasado y de la voluntad de los actores de la comunidad internacional, muy especialmente del compromiso de los países árabes, dice.


[2] George Chaya es experto en terrorismo y conflictos religiosos en Oriente Medio. Es miembro fundador del Consejo Mundial de la Revolución de los Cedros y asesor del Comité Libanés Internacional. Dirige el Buró de Informaciones Libanesas para América Latina.

EL MUNDO ÁRABE EN PRIMER LUGAR, y Occidente –en gran medida– cargan ambos con la responsabilidad de sus acciones u omisiones en el problema de los refugiados palestinos. Estas personas tienen derecho a una vida mejor, y a no ser utilizados como escudos humanos ni a caer víctimas del terrorismo al que sus facciones internas los arrastran.

Los países árabes deben acabar con la falacia utilitaria de que toda la culpa es de los israelíes. No es Israel quien está combatiendo en el campo de Nahr Al Bared en las afuera de Trablus (Trípoli).

LAS OPCIONES HUMANITARIAS
Las soluciones deben focalizarse en estas personas. Líbano debe conquistar su estabilidad y no puede seguir sumando a sus ya crónicos problemas el de los refugiados.

Es el momento de considerar las mejores opciones humanitarias y solidarias para ellos en el marco de una estrategia de solución a los problemas de Líbano.

EL SILENCIO ANTE LOS DESPLAZADOS
Existen alternativas. Solo se necesita la voluntad política de los actores de la comunidad internacional. Pero esto requerirá despojarse de conductas hipócritas del pasado y de la tremenda carga de sectarismo del mundo árabe. Reubicarlos en los países árabes y en los países de la migración es una opción positiva.

La vergüenza de Occidente, su antisemitismo, y en última instancia –cuando ya no pudo disimularlo– su sentimiento de culpa ante el holocausto, generó un obsceno silencio respecto de los desplazados palestinos luego de la creación del Estado de Israel.

Los países árabes han ejercitado una cínica crueldad con el pueblo palestino, han utilizado, abusado y asesinado a sus poblaciones de refugiados.

EN CONTRA DE LA CAUSA
Durante los últimos 50 años, han sido los regímenes dictatoriales de la región quienes han asfixiado a la población palestina al comprar la voluntad de sus dirigentes colocándolos al servicio de intereses que no son los de su gente. No cabe duda que todos los países árabes sin excepción los han utilizado hasta el hartazgo.

Líbano es un país pequeño de escasos cuatro millones de habitantes con un escenario ultra sensible en su composición demográfica. Pero la sociedad libanesa es unánime en esta materia y rechaza el establecimiento permanente de casi medio millón de palestinos.

Israel, por su parte, ha rechazado conceder a los refugiados el derecho a regresar: teme un desequilibrio demográfico. Como consecuencia, los refugiados palestinos acampan y viven miserablemente en Líbano.

El dilema es cómo resolver de manera realista y sostenible este problema. Hay que terminar de una vez con la manipulación que han sufrido los palestinos por parte de los dictadores árabes y de sus propios dirigentes.

LA TRAGEDIA DE LOS CAMPOS
Es imperioso acabar con este trágico problema que no sólo genera más pobreza, miseria, y carencia de servicios de salud para los propios habitantes de los campos, sino que es el caldo de cultivo para el terrorismo. Los palestinos se encuentran entre el no de Israel y la corrupción e ineptitud para lograr un Estado propio por parte de la Autoridad Palestina.

Los refugiados palestinos no tienen futuro en Líbano. Hay que abordar honestamente el problema y encontrar las medidas para su reestablecimiento en países árabes como Egipto, Libia, Túnez y Jordania. Estas naciones –que se han preocupado por financiar guerras para la liberación de Palestina en los últimos 50 años– deben brindar ayuda humanitaria. Mientras tanto, la Autoridad Palestina debe restablecer a esos refugiados que deseen volver a Palestina… ¡Es su país!

Y hasta que Israel decida cambiar el statu quo (cuando las condiciones de una paz sean alcanzadas), Naciones Unidas debería instrumentar un programa de compensación económica para que los refugiados que acuerden renunciar al terrorismo tengan el beneficio y el derecho al retorno a Gaza o a Cisjordania. También podría reubicarse a una parte de ellos en otros países subsidiándolos financieramente a través de la Unión Europea en colaboración con la Liga Árabe.

AYUDA ÁRABE
Los 21 Estados miembros de la Liga Árabe, deben (en proporción con su densidad demográfica) aceptar el restablecimiento de los refugiados que deseen radicarse en sus países. Me refiero a un sistema cupos: los países más grandes y más ricos serían receptores de un mayor número de refugiados.

Los países tradicionales de la migración –Estados Unidos, Canadá, México, América Central, Sudamérica, Australia, y Nueva Zelanda– así como los países europeos directamente responsables de la génesis del conflicto palestino-israelí (como Alemania y el Reino Unido) también deberían aceptar un contingente de los refugiados que elijan residir en tales países.

ETAPA DE NORMALIZACIÓN
El problema de los refugiados palestinos no es única responsabilidad del gobierno libanés. Tampoco puede Líbano resolver el problema sin la ayuda internacional, más allá del abrigo que ha brindado por medio siglo a los palestinos, y ello a pesar de la devastación que han inflingido en los últimos 40 años organizaciones políticas y militares, como la OLP, Al-Saika, FPLP, Fatah Al-Islam y muchas otras bandas y grupos armados.

Es hora de que la comunidad internacional asuma su responsabilidad. De ese modo se estará dando a los refugiados una nueva oportunidad de mejorar su vida, permitiendo así que Líbano ingrese en una etapa de estabilización y recuperación, con lo cual, también se estaría contribuyendo también con un tema fundamental en la solución del conflicto palestino-israelí.

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