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Golpe de Estado en Gaza (primera parte)

[1]
Walid Salem explica en qué consiste la islamización de Gaza que viene. La disputa con el nacionalismo palestino. El nuevo mapa político. La seguridad. El futuro de la vida en Gaza. La economía y la subsistencia. A continuación, la primera parte del análisis.


[2] Walid Salem es analista político especializado en asuntos palestinos. Dirige el Centro Panorama para la diseminación de la Democracia y el Desarrollo Comunitario [3] con sede en Ramala (en la oficina de Jerusalén Este).

EN RESPUESTA A LOS RECIENTES HECHOS DE VIOLENCIA EN GAZA, Saeb Erekat [4], Jefe del Departamento de Negociaciones de la OLP, dijo que se trata del peor acontecimiento que ha vivido Palestina desde la derrota en la guerra de 1967.

Por el contrario, Sami Abu Zuhri, uno de los portavoces de Hamás en Gaza, comentó alegremente un día después en una emisión radiofónica del grupo en la Franja de Gaza: primero nos liberamos de las manadas de asentamientos israelíes, y ahora de las manadas de colaboradores de Israel. Otros líderes de Hamas suelen llamar a los derrotados Lahdis –en alusión a Antoin Lahd, jefe del anterior Ejército libanés del Sur que estaba muy vinculado a Israel–, e incluso diferencian entre aquellos Lahdis y Fatah, diciendo que los enfrentamientos sólo tuvieron lugar con los Lahdis, y en ningún caso con Fatah.

LA OLP Y LA AP EN DECLIVE
La pregunta al respecto es: ¿por qué Erekat y todas las facciones de la OLP tuvieron tan pesimistas reacciones ante lo que ocurrió en Gaza? ¿Por qué Hamás está contenta por ello, e incluso ha organizado marchas y reuniones públicas para celebrar la segunda liberación de Gaza?

La única respuesta posible es que la OLP y la etapa del programa de la Autoridad Palestina está en proceso de declive, mientras que la nueva era de islamización está en auge. Esta nueva era empezó con la victoria de Hamás en las elecciones de 2006, y ganó impulso con el control unilateral de Gaza que inició el pasado viernes 15 de junio.

La pregunta ahora es: ¿será esto un primer paso para que Hamás o los Hermanos Musulmanes tomen el control de Cisjordania, o probablemente de Egipto?

Sin dudas, los próximos acontecimientos responderán a tal cuestión.

DOS: ISLAMIZACIÓN VS. NACIONALISMO
En la etapa del nacionalismo palestino, la prioridad residía en la agenda nacional palestina; el esfuerzo dedicado a dicha agenda, con el fin de alcanzar un Estado palestino, mantenía prácticamente ocupados a la OLP y sus facciones.

La historia, hoy, es otra. El proyecto nacional de los palestinos es uno más en los temas de la agenda de Hamás. Como parte de los Hermanos Musulmanes, su principal propósito reside en la creación de un sistema de Califato islámico. En consecuencia, lo que sigue a la toma del control de Gaza no ha de ser necesariamente la toma del control de Cisjordania, en caso de que aquí no existan aún condiciones, sino que puede ser Egipto, si este país está listo antes que Cisjordania para tal proceso de Islamización. Dicho de otro modo: los Hermanos Musulmanes, incluido Hamás, procurarán la islamización allá donde antes sea posible, sin que ello limite una agenda nacional definitiva. De ahí que Hamas no tema a cuestiones como la separación de Gaza de Cisjordania o las trabas al establecimiento de un Estado palestino, tal y como le acusan de estar poniendo las facciones de la OLP. Simplemente, tales asuntos no son prioritarios en su agenda. Es más: la rama de Hamás y de los Hermanos Musulmanes en Gaza y Cisjordania trabajará también para controlar Cisjordania después de haberlo hecho en Gaza, pero para evitar separarse unos de los otros.

Dicho todo esto, debería añadirse que los Hermanos Musulmanes se fundaron en 1928 para recuperar el sistema de Califato islámico, y desde entonces han sido incapaces de lograrlo. En consecuencia, no dudarán en intentar hacerlo en Gaza, mediante el establecimiento allí de un semi califato; la destrucción de las casas de Yasser Arafat (y Abu Mazen) en Gaza, como el mayor símbolo del nacionalismo palestino es, meramente, una señal indicativa hacia esa dirección, mientras que lo que vendrá será aún mayor.

TRES: EL PROCESO DE ISLAMIZACIÓN
¿Cómo se desarrollará el proceso de islamización en la franja de Gaza? Éste es un asunto importante para ser abordado, porque es la primera ocasión en que los Hermanos Musulmanes están gobernando, y será un ensayo de lo que harán en otros países cuando los controlen.

No existe aún una respuesta satisfactoria a tal cuestión, pero las pocas declaraciones hechas por líderes de Hamás en Gaza están dando señales de las intenciones de sus líderes para imponer reglas islámicas en Gaza. El pasado viernes 15 de junio, en un discurso, el jeque Ismail Hannieh pidió a las brigadas de Al-Qassam que negociaran con los rehenes de las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina de acuerdo con las reglas de tolerancia islámica, que son tolerantes con aquellos que no mataron anteriormente a miembros de Hamás, pero exigen ejecuciones a aquellos que mataron o atacaron a miembros de Hamás.

Para dar otro ejemplo: Shiekh Nizar Rayyan, uno de los líderes de Hamás, dijo el día anterior –jueves 14 junio– que lo que estaba sucediendo en Gaza era un conflicto entre el Islam y la apostasía, y que terminaría mediante la clausura de la era del secularismo y el ateísmo en Gaza. Añadió que él transformaría los centros de operaciones de las fuerzas de seguridad de la AP en una mezquita, y que daría un discurso en la oración del viernes en la Muntada (el cuartel general del presidente Abu Mazan en Gaza).

Si uno añade a estas declaraciones el incremento de las actividades de varios grupos salafistas en Gaza –que están respaldadas por algunas ramas de Hamás y que actúan contra cibercafés, contra aquellas mujeres que no llevan el velo y contra cristianos–, entonces la tendencia hacia la imposición del Islam sobre toda la población de Gaza, incluyendo a los no creyentes, se tornará más evidente.

Lo que es difícil de predecir es el alcance y el tipo de islamización que se implementará, pero esto es sólo un detalle ya que no influirá en la principal dirección, que no es otra que la dirección hacia la islamización.

La respuesta ante este proceso de islamización no pasa por el hecho de que alguna gente de Fatah intente abandonar Gaza, como tampoco los seculares, intelectuales, empresarios privados, líderes de ONG’s y la mayoría de los demócratas liberales que están marchándose por culpa de las amenazas sobre sus vidas. Desafortunada y contrariamente, esto acelerará el proceso de Hamás imponiendo sus normas en Gaza.

CUATRO: LA VIDA EN GAZA
Más allá del proceso de islamización que se acelerará en Gaza, otra cuestión es ¿cómo vivirá allí la gente?

Veamos los principales factores.

1) La seguridad
La ironía al respecto reside en que el hombre de la calle se sentirá más seguro ahora con el control unilateral de Hamás en Gaza, pero persistirá la violencia, incluyendo asesinatos extra judiciales en venganzas, así como las ejecuciones de aquellos considerados apostatas o colaboradores (la palabra colaborador en el lenguaje de Hamás no se refiere sólo al delator que pasa información a Israel, sino que existen otras clases de colaboradores, como el colaborador político, el colaborador cultural, el colaborador económico, y el colaborador converso. Para quienes deseen más información, Saleh Andel Jawwad elaboró un escrito sobre esto en 1988).

Otro asunto que influirá en la seguridad será la contradicción entre las fuerzas de seguridad de Hamás y aquellos que reciban órdenes de Ramala. Ésta es una futura contradicción, porque durante la primera etapa, Hamás será la única autoridad en Gaza.

2) El mapa político interno
En segundo lugar, el mapa político interno en Gaza cambiará. El propio Hamás será testigo del incremento de la influencia de su extremismo y de sus ramas ideológicas, que quieren islamizar la sociedad, mientras que Fatah en Gaza ya ha perdido (al menos temporalmente) su capacidad de destruir a Hamás. Como alternativa, otras dos tendencias de Fatah crecerán ahora en Gaza, una de ellas capitaneada por Ahmad Hilles, el anterior secretario general de Fatah en Gaza, a quien sus seguidores impidieron luchar contra Hamás en los altercados, respaldado por Ibrahim Abu Naja, jefe de la Comisión de Seguimiento Nacional de las facciones, y quien intentará ahora alcanzar un acuerdo con Hamás sobre los asuntos domésticos tomando en consideración el nuevo contexto. Mientras, la otra tendencia de Fatah obedecerá totalmente a la nueva estructura de poder en Gaza intentando hallar soluciones a los problemas personales e individuales con esa nueva estructura.

La nueva oposición a Hamás en Gaza será la Yihad Islámica, con su agenda nacional para la resistencia a la ocupación israelí sin opción a un alto al fuego como Hamás ha propuesto. Pero más peligrosas resultan las nuevas clases de organizaciones de Al Qaeda, Suyuf Al-Alhaq (Las Espadas de la Justicia), Jaish Al-Islam (El Ejército del Islam) y Kata’eb Al-Jihad Al Muqaddas (Las Brigadas de la Yihad Santa), que están asimismo respaldadas por las ramas de ideología extrema de Hamás.

La propia Hamás se dividirá entre los más ideológicos (Mohammad Zahhar y Nizar Rayyan) y los más políticos y menos ideológicos (como Ghazi Hamad, el portavoz del Gobierno, quien mantuvo silencio las semanas previas a los ataques). Hannieh está liderando mientras toma la posición intermedia entre los más políticos y los más ideológicos, porque necesita a ambos grupos. Necesita la ideología para islamizar a la sociedad y para continuar machacando a los enclaves de la resistencia de Fatah en Gaza, y necesita a la política para tratar con la comunidad internacional.

Finalmente, la rama de Fatah que ha sido derrotada puede continuar los intentos de contraataque, pero ello se reflejará en incidentes menores aquí y allá, tras perder sus premisas y también sus armas, todas confiscadas por Hamás.

3) La economía y la subsistencia
Ante el caos en la economía de Gaza tras la elección de Hamas en enero de 2006, y las consiguientes sanciones internacionales, el contrabando se convirtió en la economía predominante, y el medio de subsistencia para muchos. Ahora, tras la clausura de todas las fronteras que conforman Gaza, el contrabando aumentará, incluyendo el de armas y el de todos los tipos de bienes, a menos que Israel (contraria a los Acuerdos de Camp David) permita al bando egipcio desplegar fuerzas masivas en sus territorios para detener el contrabando.

Por otro lado, los empleados de la AP en Gaza continuarán obteniendo sus salarios del nuevo Gobierno de Emergencia de Salam Fallad (el primer ministro), creado el pasado día 17 de junio, o (si es decretado por Hannieh tras la decisión de Abu Mazen de despedirle de su cargo, algo que él rechaza) por Hamás, quien continuará obteniendo financiación de las ramas de los Hermanos Musulmanes asentadas a lo largo de los países islámicos, y también de Irán, y probablemente de forma indirecta de países árabes como probablemente Qatar.

Con todo, los serios problemas serán aquellos relacionados con la subsistencia de la población, sobre todo si Israel continúa cerrando las fronteras, lo que no sólo implicará la completa desconexión entre Gaza y Cisjordania, sino que también supondrá un impedimento para que la asistencia humanitaria de las organizaciones de la ONU y otros agentes llegue a la población necesitada de Gaza. Es más, Israel impedirá que se importen bienes a Gaza a través de los puertos israelíes.