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Golpe de Estado en Gaza (segunda parte)

¿Quién debería hacer qué en Oriente Medio? [1]

Por Walid Salem (para Safe Democracy)

¿Cuáles son las motivaciones que llevaron a Hamás a perpetrar su golpe de Estado ahora? ¿Por qué le ha resultado tan fácil derribar a las fuerzas de seguridad de la ANP? ¿Qué debería hacer cada uno de los actores implicados directa o indirectamente en el conflicto?

ADEMÁS: Golpe de Estado en Gaza (primera parte) [2], por Walid Salem


[3] Walid Salem es analista político especializado en asuntos palestinos. Dirige el Centro Panorama para la diseminación de la Democracia y el Desarrollo Comunitario [4] con sede en Ramala (en la oficina de Jerusalén Este).

RESPECTO AL MOMENTO ESCOGIDO PARA DAR EL GOLPE DE ESTADO, hay dos cuestiones fundamentales: una de ellas es que el golpe de Estado fue bien preparado por Hamás, y durante bastante tiempo: se creó un plan muy efectivo orientado a derrotar a las fuerzas de seguridad de la AP en sólo tres días de verdadera lucha.

La segunda cuestión es por qué ahora: la respuesta es que Hamás sintió que había algo gordo preparado para derrotarles, lo sintieron con el anuncio estadounidense a finales del pasado abril, que aspiraba a respaldar la guardia presidencial para hacerse responsable de la seguridad en Gaza en decoro hacia Israel.

Consideraban este hecho, junto al entrenamiento en Egipto de más agentes de seguridad para apoyar a Abu Mazen, como la antesala de su derrota.

Mientras tanto, Abu Mazen no estaba preparado para avanzar en dos asuntos que Hamás buscaba como forma de consumar los anteriores acuerdos entre Abu Mazen y el propio Hamás: el de la seguridad conjunta y la recomposición de las agencias de seguridad para incluir a los miembros de Hamas, por un lado, y el referido a la coalición política en la OLP, además de la ANP, aumentando el número de empleados de Hamás en el ministerio para equiparlo al de Fatah.

UN CUÁNDO Y UN POR QUÉ NADA CASUALES
Así, Abu Mazen no pudo cumplir sus promesas respecto a estas cuestiones debido a diferencias estratégicas con Hamás; por ejemplo, de qué manera podría incluirlos en la OLP mientras continuaran rechazando los anteriores acuerdos con Israel. Si los incluía con tales actitudes de rechazo, la OLP quedaría entonces deslegitimada regional e internacionalmente, y se convertiría en un no socio. Por otro lado, Abu Mazen llegó a un acordó con Hamás para crear una fuerza de seguridad común central iba a estar liderada por Said Fannounch, pero pocos días después Hamás iniciaba la guerra contra las fuerzas de seguridad de la ANP, con el fin de hacerse con el control unilateral de la seguridad en Gaza.

Y, ¿qué significa todo esto? En primer lugar, Hamás se sintió atado por el patrón político estadounidense y el entrenamiento de nuevos agentes en Egipto, simplemente porque no deseaba cambiar sus políticas y porque anhelaba hacerse con el control unilateral en Gaza para extender el islamismo. Según su alegato, lo que hicieron era un paso obligatorio para detener el caos de la seguridad. Sin embargo, la cuestión es por qué hicieron lo que hicieron a los pocos días del acuerdo entre Abu Mazen y Hannieh para disponer de una fuerza de seguridad común en Gaza, y, además, pocos días antes del encuentro entre todas las facciones palestinas a las que Cairo había decidido invitar, después de que realizara sus encuentros unilaterales con todas las facciones.

En resumen, tanto el momento escogido como la motivación suponen cuestiones vinculadas a la voluntad de Hamás para controlar Gaza unilateralmente, para servir a la agenda de las Hermanos Musulmanes y tal vez también para servir a la agenda iraní en su conflicto con Occidente.

¿POR QUÉ LA RÁPIDA CAÍDA?
En tres días de lucha, las fuerzas de seguridad de la ANP cayeron en Gaza como si de dibujos animados se tratara.

Pueden citarse diez motivos tras este impactante derrumbamiento:

PRIMERO
Hamás contaba con muy buenas armas que habían conseguido mediante contrabando en el exterior, mientras que las fuerzas de seguridad de la ANP sólo disponían de las viejas armas de 1994, las cuales Israel no permitía renovar, aparte de que estaba prohibido el contrabando de armas para no violar los acuerdos con Israel. Y lo que es más, fueron entrenados para ser fuerzas para preservar el orden interno, y no para la lucha.

SEGUNDO
La estrategia de lucha. Hamás era libre de establecer posiciones, e, incluso, era libre de atacar y de retirarse sin grandes muertes, mientras que las fuerzas de seguridad de la ANP estaban emplazadas en lugares fijos, lo que causaba muchas muertes, daños, y por ende, rendición.

TERCERO
Hamás estaba bien preparada, mientras que las fuerzas de seguridad de la ANP, tal y como se corroboró posteriormente, no estaban preparadas para aplastar a Hamás.

CUARTO
Parte de Fatah no luchó, excluyendo a aquellos integrados en las fuerzas de seguridad de la ANP, al considerar que se trataba de una guerra condenada.

QUINTO
La ausencia de liderazgos: líderes de Fatal, como Mohammed Dahlan, Rashid Abu Shback y Samir Mashharawai estaban en Cairo cuando comenzó la lucha, y a pesar de volver inmediatamente a Gaza para liderar a sus miembros, continuaron allí.

SEXTO
Hamás fue capaz de reclutar respaldos de dentro de las fuerzas de seguridad de la ANP. Aquellos respaldos ayudaron a Hamás a terminar el golpe de Estado rápida y eficazmente.

SÉPTIMO
Las repetidas declaraciones formuladas en los últimos meses por los gobiernos de Estados Unidos e Israel sobre el posible respaldo a las fuerzas de seguridad del presidente Abbas resultaban perjudiciales para estas fuerzas de respaldo que se presentaron a los palestinos (incluyendo a Fatah) precisamente como colaboradores de Estados Unidos e Israel contra su propia gente. La ironía, por otro lado, estriba en que éstos nunca otorgaron respaldo alguno a las fuerzas de Abu Mazen tras hacer tales declaraciones.

OCTAVO
Abu Mazen no dio órdenes tempranas a sus fuerzas en Gaza para luchar contra Hamas y para dejarles posicionadas sus localizaciones con el fin de ganar la contienda.

NOVENO
Desde 1994, la propia historia de las fuerzas de seguridad en Gaza influyó en que la gente les odiara: hay que incluir los enfrentamientos internos, su participación en actividades corruptas, la tortura y humillación que practicaron contra prisioneros, entre los que se encontraban miembros de Hamás.

DÉCIMO
Los combatientes de Hamás eran jóvenes y dinámicos, mientras que las fuerzas de seguridad de la AP eran antiguos beligerantes, viejos y de mediana edad, que buscaban recompensas y no nuevas luchas.

Todo ello despojó a los miembros de Fatah de cualquier espíritu de lucha, y otorgó a Hamás de la capacidad necesaria para derrotarles.

Como colofón, estas fuerzas de seguridad sufrían la ausencia de salarios desde principios de enero de 2006, y de bajas retribuciones económicas desde mucho antes.

¿QUIÉN DEBERÍA HACER QUÉ?
En lugar de analizar las diferentes reacciones israelíes, árabes e internacionales, quizás resulte más útil abordar directamente la cuestión de ¿quién debería hacer qué?

LA AUTORIDAD NACIONAL PALESTINA
El asunto principal que la ANP necesita manejar es el final a la absurda situación de la Frontera de Gaza. Esta tarea puede conllevar un mes para resolverla, o uno o dos años como algunos observadores ya han señalado, o puede que no se resuelva nunca.

La opción de un mes se construye sobre lo que se recoge la Ley Básica, que da al presidente el derecho a declarar el Estado de emergencia sólo por un mes; si quiere extenderla por más tiempo, debe conseguir la aprobación del Parlamento palestino, que ya está controlada por la mayoría de Hamás. El escenario optimista en este caso sería que Arabia Saudí o Egipto o cualquier otro país fuera capaz de reunir a los dos frentes y llegar a un acuerdo sobre los temas que han provocado la crisis: la coalición política y la asociación en la seguridad.

Esta opción es improbable, debido a varias razones; una de ellas es que la ANP no va a estar preparada para reunirse con Hamás antes de que ésta devuelva la situación de vuelta a lo que era antes del golpe de Estado, una reunión que, por otro lado, Hamás rechazará. La segunda razón es que, incluso aunque ambos frentes se reunieran, no serían capaces de resolver las diferencias políticas estratégicas entre ellos.

La segunda de las opciones respecto al tiempo que precisaría la ANP para resolver la situación en Gaza habla de dos años. De acuerdo con las observaciones de los mediadores árabes, incluidos los palestinos (como la Yihad Islámica, o el Frente Popular para la Liberación de Palestina –FPLP– que podría ofrecerse como mediador adicional en posibles contactos entre ciertos miembros de ambas organizaciones, quienes creen en la importancia del diálogo, como Naser Al-Qudwah de Fatah, y Ghazi Hamad de Hamas), se necesitará tal período de tiempo para que los dos lados alcancen un acuerdo que suceda al acuerdo de la MECA del pasado marzo.

Esta opción resulta asimismo muy complicada debido (otra vez) a la ausencia de consenso político entre los dos frentes, a menos que ambos alcancen un nuevo acuerdo ambiguo como fue el de la MECA, que por sí mismo resulta una receta para otra batalla.

Quedarían, pues, dos opciones: la primera de ellas es que no acontezca nunca ningún acuerdo; la segunda, que se alcance un nuevo acuerdo ambiguo e impreciso que resultaría de la implicación de ambos frentes.

Así las cosas, ¿qué debería hacer Abu Mazen?

Abu Mazen debería trabajar en torno a dos estrategias: la primera de ellas exigiría actuar sobre el terreno como si el acuerdo con Hamás no fuera posible. Esta opción incluiría la construcción de las estructuras de la ANP, implementando planes de desarrollo en Gaza y Cisjordania, reconstruyendo las fuerzas de seguridad en Gaza en cooperación con Fatah y probablemente con otras facciones de la OLP, deslegitimando a las ramas militares de Hamás (y no sólo al Ejecutivo), y llevando ante la justicia en Cisjordania a los miembros de las ramas militares de Hamás.

La segunda estrategia sobre la que debería trabajar sería la del diálogo, adhiriéndolo a su postura de realizar este diálogo condicional para tornar la situación de vuelta a lo que era antes del Golpe de Estado en la Frontera de Gaza.

ISRAEL
Israel debería dar siete pasos importantes, además del que ha supuesto su decisión de liberar los fondos económicos palestinos para entregarlos al nuevo gobierno liderado por Salma Fayyad.

PRIMERO
Permitir a Egipto que redistribuya una gran fuerza militar en la frontera con Gaza para detener el contrabando de armas por parte de Hamás. Esto podría implicar modificaciones al Acuerdo de Paz de Camp David de 1978, entre Egipto e Israel, e incluso la creación de un nuevo acuerdo, pero aún así sería mejor que pedir que se distribuya una fuerza internacional, algo que Egipto ya ha rechazado.

SEGUNDO
Levantar el veto a la construcción de fuerzas de seguridad de la ANP y proveerlas de armas y municiones en Cisjordania, para construir una fuerza que sea capaz de impedir que en cualquier momento se repita aquí el golpe de Estado de Gaza.

TERCERO
Iniciar negociaciones con Abu Mazen respecto al horizonte político, apoyándole en las cuestiones sobre seguridad y economía, lo cual contribuiría a mostrarle ante los ojos de su gente como un colaborador. Por lo menos, podría mostrarles resultados políticos tangibles. Estos resultados políticos tangibles no han de ser menos que un acuerdo sobre los posibles destinos (dos soluciones para los respectivos Estados) y un plan sobre cómo llegar a este punto sin tener un período de tiempo acordado de antemano.

CUARTO
Facilitar el proceso para que la ayuda humanitaria sea llevada a la Frontera de Gaza, y diferenciar entre el boicot a Hamás y la necesidad de no boicotear a la gente de Gaza, porque ante este boicot, de darse, no les dejará más opción que respaldar a Hamás frente a Israel, y lo que se necesita es una política que ayude a desconectarles de Hamas.

QUINTO
Mantener el tránsito de Israel a Gaza abierto para aquéllos que están contra los actos de Hamas, y permitir a los miembros del nuevo gobierno de Ramala viajar libremente a Gaza y regresar cuando su trabajo así se lo exija.

Los tránsitos estarían administrados por parte de los palestinos, de los civiles palestinos que ya trabajan en los cruces fronterizos.

SEXTO
Permitir a Jordania enviar Tropas Bader del Ejército de Liberación Palestino desde Jordania hasta Cisjordania para ayudar a las fuerzas de seguridad palestinas, y también para permitir a Jordania ayudar al entrenamiento de las fuerzas de seguridad de la ANP en Cisjordania.

SÉPTIMO
Trabajar con Egipto y con la Unión Europea en el seguimiento en Gaza para:

A) Reconfigurar, por parte de los egipcios y los europeos en cooperación con la policía civil palestina, del tránsito fronterizo de Rafah para que sea directo.

B) Disponer de equipos militares egipcios para que residan en Gaza con el fin de proteger el proceso de establecer unas nuevas estructuras de seguridad de la AP en Gaza.

C) Permitir que haya observadores egipcios y europeos en la frontera entre Gaza e Israel.

LOS PAÍSES ÁRABES
Egipto: Como se ha mostrado anteriormente, Egipto deberá tener un gran papel en las fronteras de tránsito de Rafah, dentro de Gaza, para ayudar a reconstruir las fuerzas de seguridad palestinas, y en las fronteras entre Gaza e Israel. Es más, Egipto tendrá un gran papel en la reconducción de los palestinos a un nuevo acuerdo político que se ajuste a los anteriores acuerdos de la OLP con Israel.

Jordania: está esperando cumplir un importante rol respecto al reentrenamiento de las fuerzas de seguridad de la ANP en Cisjordania, así como al envío de fuerzas Bader (brigada controlada por la OLP y leales al moderado presidente Mahmoud Abbas) a Cisjordania.

Siria: Por un lado, Siria debería ayudar al encuentro entre las facciones palestinas. Por otro, a través de la presión internacional, conseguir que se expulse a los líderes de Hamás de Siria, o bien presionarles para que ejecuten cambios políticos en sus posiciones.

Si se creara un proceso político entre Siria e Israel, los sirios se movilizarían contra Hamás, o, lo más probable, moderarían sus posiciones.

La Liga Árabe y otros países árabes deberían ayudar a reunir a los lados palestinos para crear un nuevo acuerdo político y de seguridad. Además, deberían otorgar mayor promoción de la iniciativa de paz árabe, y hallar fórmulas para orientar el proceso hacia una solución comprensiva en Oriente Medio.

El mundo y el Cuarteto (Estados Unidos, UE, Rusia Y ONU)
En primer lugar, se debería boicotear al gobierno mediante golpe de Estado de Hamás en Gaza, excepto para intentar influir en sus actitudes si aún es posible a través de países relevantes como Turquía.

Por otro lado, habría que ayudar al funcionamiento de la frontera de tránsito de Rafah, así como a reconstruir las fuerzas de seguridad de la AP en Cisjordania y Gaza, y a crear un proceso de paz claro entre Abu Mazen y Ehud Olmert con un claro acuerdo sobre el destino.

El Cuarteto no debería descuidar el trabajar con un actor clave como es Siria para presionar al liderazgo de Hamás.

Finalmente, aunque no por ello menos complejo, el mundo y el Cuarteto deberían enfocar sus esfuerzos a la creación de un proceso de paz comprensivo y realista en Oriente Medio.

Safe Democracy publicará la tercera parte de este análisis en los próximos días.

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