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De Fujimori a «Fuji-tivo»

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Sepa por qué es tan importante para Perú que la Corte Suprema de Chile apruebe la extradición de Fujimori.

ADEMÁS: Fujimori, a punto de ser extraditado a Perú [2], por Ricardo Israel Z.


ALBERTO FUJIMORI FUE ELEGIDO PRESIDENTE DE PERÚ en 1990, logrando derrotar a Mario Vargas Llosa [3] en segunda vuelta electoral, luego de ser prácticamente un desconocido en el campo polític

La mayoría de la población le dio su respaldo al confiar en la promesa electoral de no aplicar políticas de shock como correctivo a los desequilibrios en la economía. Menos de un mes después de asumir el gobierno, incumplió su principal promesa.
Al margen de si esa era la vía correcta o no (Alan García dejó un país en ruinas) Fujimori dio la primera señal de lo que sería su estilo de gobierno.

[4]UN RECORRIDO TURBULENTO

En abril de 1992, dio un auto-golpe y disolvió el Congreso de la República e inició una campaña de persecución a sus enemigos políticos. Fujimori emprendió un camino sin regreso en un gobierno corrupto, autoritario, manipulador y sin respeto por los derechos humanos. Reelecto en 1995 –en primera vuelta y con un sorprendente apoyo popular– su segundo gobierno se caracterizó por enfrentar constantes denuncias sobre corrupción y por el papel cada vez más importante que tomó su asesor en la sombra Vladimiro Montesinos, quien controlaba todas las labores del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN).

En el año 2000, luego de ser electo por tercera vez (con muchas dudas sobre la transparencia del proceso electoral) se hizo público un vídeo donde se pudo confirmar lo que era un secreto a voces: la red de corrupción que existía en el gobierno y que se manejaba desde el SIN. En dicho vídeo (curiosamente, grabado secretamente por Montesinos) se puede apreciar cómo se sobornaba a un congresista de la oposición recientemente electo para que pase a formar parte de la bancada de gobierno. Ante este descubrimiento, Fujimori anunció el adelanto de elecciones en medio de un clima social y político muy tenso.

Un par de meses después, Fujimori comunicó desde Asia (vía fax) al Congreso su dimisión como presidente de la República, y se estableció en Japón, país que lo acogió al ser reconocido como ciudadano japonés. Cabe señalar que durante muchos años investigaciones periodísticas en Perú denunciaron la doble nacionalidad peruano-japonesa de Fujimori, lo cual fue rechazado en su momento por el ex presidente.

CORRUPCIÓN Y ABUSO DEL PODER

Durante los años siguientes las autoridades peruanas intentaron en vano lograr la extradición de Fujimori de Japón. Sin embargo, cerca de cinco años después que renunciara a la presidencia, el ex presidente realizó un movimiento poco entendido hasta ahora: dejó Japón y se dirigió a Chile, donde fue detenido y se encuentra en arresto domiciliario desde entonces. Aparentemente Fujimori quería regresar a Perú y tener una participación activa en el proceso electoral de 2006. De alguna forma pensó que podía evadir los procesos que tiene en su contra.

Así, las autoridades peruanas iniciaron la tarea de extraditar a Fujimori. Dentro de los principales motivos que fundamentan el pedido de extradición del hoy también ciudadano japonés se encuentran la violación de los derechos humanos y la corrupción y abuso en el ejercicio del poder. Dentro de estas causas, cabe destacar la matanza de jóvenes universitarios en 1992, que según un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, Fujimori debió tener conocimiento, dado que fue realizado por el grupo Colina dirigido por el SIN el cual cumplía un Servicio de Inteligencia política de Estado consistente en la identificación, el control y la eliminación de aquellas personas que se sospechaba pertenecían a los grupos terroristas o contrarios al régimen de Fujimori, mediante acciones sistemáticas de ejecuciones extrajudiciales indiscriminadas, asesinatos selectivos, desapariciones forzadas y torturas.

Sin embargo, hace algunos días, la justicia chilena desestimó el pedido de extradición. El juez que llevó el proceso afirma que no existen los medios probatorios necesarios. ¿Es que él está juzgando ya a Fujimori o sólo se debió limitar a verificar si hay indicios para que proceda la extradición y la encargada de evaluar la culpabilidad debiera ser la justicia peruana? Asimismo, afirma que no recibió presiones políticas ni de su gobierno ni de algún gobierno extranjero. Sin duda, en la sociedad peruana ha quedado un haz de duda al respecto. ¿Habrá ejercido Japón influencia sobre el desarrollo del caso? ¿Qué rol jugó el Gobierno chileno?

¿POR QUÉ CHILE RECHAZA LA EXTRADICIÓN?

En paralelo, en un acto que sorprendió, incluso a los militantes y seguidores de su partido político en Perú, Fujimori lanzó su candidatura al Senado japonés. Es sin duda, la última gran estrategia del ex presidente para tratar de librarse de ser juzgado en Perú. Si no se consigue la extradición y consigue ser senador, será más que difícil ver en un futuro cercano a Fujimori declarando ante la justicia peruana.

No conseguir la extradición de Fujimori sería un duro revés para el gobierno aprista. Más aun cuando se le acusó en algún momento de pactar secretamente alianzas con los congresistas fujimoristas. El gobierno de García atraviesa un momento social complicado que contrasta con la buena situación macroeconómica del país. Que Fujimori se libre de ser juzgado en el país incrementaría el descontento social y daría argumentos a movimientos nacionalistas para iniciar protestas a lo largo del país.

Esperamos que la Corte Suprema de Chile apruebe la extradición de Fujimori. El ex presidente se burló de todos los peruanos e hizo un inmenso daño al país. Perú –donde la clase política, cada vez más, está venida a menos– necesita ejemplos claros de que no se pueden quedar impunes los actos de corrupción –y sobretodo a gran escala como en la década pasada– y de violación de los derechos humanos. Los peruanos hoy, exigimos justicia.