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De qué hablamos cuando hablamos de paz

Lenguaje y diplomacia en Oriente Medio [1]

Por George Chaya (para Safe Democracy)

Los conceptos y el lenguaje en el mundo árabe son diametralmente distintos y hasta (en algunos casos) opuestos a los de Occidente. Es necesario abordar esta cuestión para no seguir fracasando con los sucesivos procesos de paz en Oriente Medio.


[2] George Chaya es experto en terrorismo y conflictos religiosos en Oriente Medio. Es miembro fundador del Consejo Mundial de la Revolución de los Cedros y asesor del Comité Libanés Internacional.

Dirige el Buró de Informaciones Libanesas para América Latina.

LAS BARRERAS DEL LENGUAJE, CULTURALES Y CONCEPTUALES que separan a las partes que negocian son mayores que las difíciles negociaciones que se llevan a cabo por años. Sin perjuicio de que el lenguaje de las negociaciones sea el inglés, cada parte en el proceso piensa en su lengua materna y, consciente e inconscientemente, negocia a través de su propia idiosincrasia y parcialidad cultural.

Estados Unidos y aún los israelíes, tienen poca —por no decir ni cercana— idea de lo que pasa por las mentes de los palestinos y del resto del mundo árabe. Los conceptos y el lenguaje en el mundo árabe son diametralmente distintos y hasta opuestos de los de Occidente.

ALTO EL FUEGO
Juzgo a modo de mejor ejemplo citar el uso del término alto el fuego, un concepto central y de vital importancia en la búsqueda de esta paz tan lejana según los hechos y los años que lleva el conflicto y sus numerosas crisis. Cada parte involucrada usa tal palabra, pero para cada uno adquiere un significado y connotaciones culturales diferentes.

En inglés, como lo entiende Estados Unidos, el término alto el fuego significa el fin total por una parte de cualquier actividad que una segunda parte pueda interpretar como agresiva. En hebreo el término es traducido como Hafsakat esh. Para los israelíes el alto el fuego significa que los palestinos tienen que detener todos los atentados contra ellos, pero si Israel tiene conocimiento de un atentado terrorista inminente pueden y deben actuar para evitarlo. En árabe, el término utilizado para el alto el fuego y la tregua es Hudna, y para los palestinos significa el cese temporal de hostilidad y/o escalada de hostilidades contra un enemigo real hasta que puedan vencerlo en el futuro. Estas diferencias son suficientes para mandar a pique cualquier acuerdo que sea firmado.

En la idiosincrasia árabe hay tres tipos de pactos de paz: Hudna, Atwah y Sulha. Todas estas palabras tienen sus orígenes en la Ley Tribal del mundo árabe: la hudna es un principio fundamental reconocido por cada árabe. Es un concepto legal aplicado a las tribus. Es algo temporal, La hudna es utilizada como vehículo para lograr el siguiente paso: atwah, que es un compromiso intemporal o de más largo plazo. Un acuerdo final de paz no es alcanzado hasta que el siguiente paso no desea logrado. La hudna más famosa tuvo lugar en el año 628 cuando el profeta Mohamad firmó la paz con los ancianos de Medina en la ciudad de Huday Biyyah. El acuerdo al que se arribó duraba 9 años, 9 meses y 9 días. Dos años mas tarde Mohamad violó el pacto y atacó destruyendo y venciendo a los líderes tribales.

Esta historia del Corán enseña a los seguidores del Islam dos lecciones importantes: en primer lugar, que un musulmán puede firmar un acuerdo con no creyentes cuando este es débil y ese acuerdo es en su propio interés. La segunda lección es que, después de haberse revitalizado y fortalecido, puede romper el acuerdo. Esta es la versión coránica o islámica del Caballo de Troya (el gesto o el regalo pueden convertirse en catalizadores de la derrota).

LA HUDNA EN LA HISTORIA
En la historia árabe (incluyendo a los árabes que viven en Israel) los Acuerdos de Armisticio de 1949 firmados en Rodas entre Israel y sus vecinos árabes, son considerados un período de hudna. En inglés el tratado fue denominado armisticio y en hebreo, hafsakat aish.

En septiembre de 1993 los líderes Bill Clinton, Yasser Arafat y Yitzhak Rabin firmaron los Acuerdos de Oslo en la Casa Blanca. Esto fue presentado como un paso importante hacia la paz. Un mes más tarde en Ciudad del Cabo, Yasser Arafat denominó al tratado de Oslo, como el pacto de Huday Biyyah.

Todos los que oyeron y comprendieron en idioma árabe estas palabras supieron de la importancia de los dichos de Arafat y, de que esta hudna era un acuerdo hecho para ser roto en el momento adecuado.

Respecto a las negociaciones de paz entre palestinos e israelíes, si la historia ha enseñado algo a las partes, es que el alto el fuego es mucho más que una palabra para lograr sinceramente la paz, como también, lo engañoso y fraudulento de los enfoques lingüísticos tribales en la consecución honorable que se dice perseguir para alcanzarla.

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