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Polonia: fin del gobierno, pero no de la crisis política

[1]Tras dos años de crisis, el gobierno polaco ha saltado por los aires. Ley y Justicia –el partido de los gemelos Kaczynski— ha reconocido que la situación es insostenible, convocando elecciones anticipadas. Pero, ¿qué razones explican esta decisión?

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EL DETONANTE DEL ÚLTIMO ESCÁNDALO político en Polonia ha sido la presunta implicación del conflictivo Andrzej Lepper, ministro de Agricultura y vicepresidente del gabinete, en un nuevo caso de corrupción. El líder de Samoobrona [4] (partido de corte populista que junto a la ultraderechista Liga de Familias Polacas [5] formó una coalición de gobierno con Ley y Justicia [6] en mayo de 2006) fue destituido porque habría promovido la recalificación de terrenos agrícolas en la región de Mazuria, convirtiéndolos en edificables y multiplicando así su precio de venta. A pesar de las sospechas sobre la implicación de Lepper en dicha operación, su retirada de la misma en el último momento ha impedido obtener evidencias claras al respecto.

Y aquí viene la segunda parte de este escándalo: al parecer se produjo una filtración que habría permitido a Lepper apartarse de las recalificaciones de Mazuria justo antes de que la Oficina Central Anticorrupción consiguiera probar su participación en las mismas.

TORMENTA POLÍTICA
La inevitable pregunta ahora es ¿cómo llegó hasta Lepper dicha información secreta? Según el primer ministro polaco, Jaroslaw Kaczynski [7], fue el ministro del Interior, Janusz Kaczmarek, quien le alertó sobre la investigación que se llevaba a cabo. Dicha tesis resulta un tanto sorprendente, debido a que Kaczmarek, miembro de Ley y Justicia y político de larga trayectoria, era considerado un hombre de toda confianza por parte de los Kaczynski. En cualquier caso, a mediados de agosto era destituido de su cargo.

Tras la destitución de Kaczmarek el culebrón político no ha hecho sino enredarse. Lepper ha proclamado la inocencia del ex-ministro y ha acusado a otro miembro del gobierno, el titular de Justicia Zbigniew Ziobro, de revelarle las intenciones de la Oficia Central de Anticorrupción. Ziobro ha respondido entregando una grabación que recoge su último encuentro con Lepper en junio y que desmentiría la versión del líder de Samoobrona. Sin embargo, en el seno de la Comisión de Investigación convocada al respecto, los diputados de la oposición han declarado que dicha grabación inculparía claramente a Ziobro en todo este entramado.

Hay que señalar que cuando se inició esta tormenta política en julio, Ley y Justicia intentó salvar la coalición esforzándose para que la salida del gobierno de Lepper no arrastrara a su partido. Hace menos de un año el líder de Samoobrona ya fue expulsado del gabinete por no aprobar los presupuestos generales para 2007, siendo readmitido poco después. Sin embargo, en esta ocasión la reconciliación no ha sido posible.

El primer ministro polaco exigió a sus socios de gobierno que se comprometieran a apoyar las propuestas de Ley y Justicia en una serie de cuestiones fundamentales. Tanto Samoobrona como la Liga de Familias Polacas se negaron a secundar la iniciativa de Kaczynski, de modo que a finales de julio fueron expulsados de la coalición. Poco antes ambos partidos ya habían anunciado su intención de acudir juntos a la próxima convocatoria electoral. Su principal motivación es la incapacidad de ambos de obtener el mínimo 5 por ciento de los votos exigido por la ley para acceder a las cámaras.

Respecto a la ruptura del gobierno, el principal dirigente de la Liga de Familias Polacas, Roman Giertych, hasta entonces ministro de Educación y también vicepresidente del gabinete, acusó a los Kaczynski de planear utilizar información de los servicios secretos para arremeter contra sus adversarios políticos en la próxima campaña electoral.

LA MOTIVACIÓN DE LOS KACZYNSKI
Volviendo a la convocatoria anticipada de los próximos comicios, cabe preguntarse si tal alternativa ha sido inevitable o si podría conllevar alguna ventaja para el partido de los Kaczynski. En principio las elecciones no le convienen por un motivo fundamental: los magros resultados que prevén las encuestas. Según las mismas la derecha liberal del Movimiento Cívico resultaría ganadora, con un 33 por ciento de los votos. Entonces, ¿qué ha motivado la decisión de los Kaczynski?

En primer lugar existe una razón económica. La Comisión Electoral del Estado ha detectado irregularidades en la financiación de Ley y Justicia, suspendiendo de momento las subvenciones públicas a esta formación durante la actual legislatura. Por tanto, acabar con la misma podría ser una salida para obtener de nuevo fondos para el partido.

Por otro lado, las acusaciones de obtener de los servicios secretos informaciones sobre políticos de la oposición podrían tener algún fundamento. Al parecer sus teléfonos y los de algunos conocidos periodistas fueron pinchados y tanto unos como otros fueron objeto de estrecha vigilancia. Con el adelanto de las elecciones, Ley y Justicia intentaría evitar una posible investigación sobre el espionaje que de manera ilícita se ha llevado a cabo, así como sobre la utilización irregular de tales informaciones privilegiadas.

Las elecciones anticipadas se celebrarán a finales de septiembre o principios de octubre. Antes de disolverse, el Parlamento debería votar algunas de las leyes más importantes que se han discutido a lo largo de los últimos meses. Entre ellas, la que fije por fin la incorporación de Polonia al Acuerdo de Schengen en enero de 2008. También está pendiente la decisión sobre la instalación de un escudo antimisiles estadounidense en territorio polaco, cuya gravedad merecería un contexto político mucho más sereno que el actual.