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Con el maletín, llegó el escándalo

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El caso del maletín ha sacudido a la opinión pública de Argentina y Venezuela; 800 mil de dólares viajaron sin control en un vuelo contratado por sus respectivas empresas petrolíferas estatales (PDVSA y ENARSA). Muchos interrogantes, y, de momento, pocas respuestas. ¿Diplomacia paralela?


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TANTO LAS AUTORIDADES VENEZOLANAS como las argentinas niegan que exista una diplomacia paralela entre ambas naciones, pero lo cierto es que hay todo un embrollo y muchas explicaciones que dar a la opinión publica tras el escándalo del maletín, con 800.000 dólares, que el ciudadano venezolano, Guido Antonini Wilson, intentó ingresar a Argentina sin hacer las declaraciones de rigor y violando los controles aduaneros correspondientes.Las particularidades o enredos de este caso han mantenido sacudido el escenario político venezolano-argentino los últimos días y en el contexto del encuentro Chávez-Kirchner reciente en Buenos Aires, y no es para menos en vista de las contradicciones, sobre todo, porque ambos gobiernos prometieron realizar a fondo las investigaciones pertinentes y aplicar la justicia a los responsables, pero la primera interrogante sin respuesta inmediata o clara, tanto para los funcionarios chavistas como los de Kirchner, fue a quién correspondió realmente la investigación.

NO CUALQUIER VUELO
Prueba de ello, es que el fiscal general de la República Bolivariana de Venezuela, Isaías Rodríguez, solicitó al Procurador General de Argentina, Esteban Righi, información oficial sobre los hechos a los efectos de determinar si el Ministerio Público venezolano debe abrir una investigación sobre algún supuesto hecho punible ocurrido.

Por su parte, el segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional, Roberto Hernández, dio por hecho que, por el momento, el asunto está en manos de la justicia argentina, y el ministro del Poder Popular de Relaciones Interiores, Pedro Carreño, comentó que el Estado venezolano no tiene por qué asumir el caso porque las responsabilidades son personales. No obstante, en declaraciones publicadas en el diario argentino El Clarín [3], el jefe de Gabinete de Kirchner, Alberto Fernández, sostuvo que ellos (Venezuela) sabrán lo que tienen que hacer, hay alguien que tiene que explicar (el hecho) y no somos nosotros.

Mientras tanto, en Argentina, el titular del Órgano de Control de Concesiones Viales (OCCOVI [4]), Claudio Uberti, fue obligado a dimitir, por no consultar a sus superiores que embarcaría, en un avión rentado por la petrolera argentina ENARSA, a personas ajenas a la delegación oficial.

Y es que allí, está parte de la interrogante ¿cómo o invitado por quién? Antonini Wilson viajó, con un maletín lleno de dólares americanos, en un vuelo privado contratado sólo para trasladar a funcionarios de las estatales petroleras venezolana y argentina (PDVSA [5] y ENARSA [6]) quienes trabajan en acuerdos de cooperación energética. El ministro de Energía y Minas y presidente de PDVSA, Rafael Ramírez, abogó por el hecho de que entre las dos estatales petroleras existe una relación muy fluida.

[7] CADA INVESTIGACIÓN, SU CURSO
Además de Wilson, en el avión viajaban empleados de PDVSA, sin rango gerencial o directivo, quienes también están bajo sospecha. La estatal venezolana, en un comunicado, dejó claro que ha abierto una investigación para determinar la circunstancia en que se produce la presencia de tales empleados, junto a otros venezolanos, incluyendo al ciudadano Antonini Wilson, en esa aeronave. Nadie sabe cómo el hombre llegó allí.

Del lado argentino, las investigaciones tienen otro ritmo porque el caso se quedó inicialmente sin juez, ya que por razones de decoro la magistrado, Marta Novatti, se desentendió de la causa por abrir el caso como un sumario administrativo y no un delito, lo que no permitió, en un principio, la detención del venezolano en el aeroparque porteño Jorge Newbery. Luego, el juez Diego Zysman Quirós también se desentendió del caso por considerar endebles las razones de Novatti y lo remitió a Cámara de Apelaciones en lo Penal y Económico para que el Tribunal de Segunda Instancia resolviera la situación. Después, es Novatti, en nombre de la justicia argentina, quien asume el asunto y ordena la captura internacional del venezolano quien actualmente se encuentra bajo investigación de acuerdo con lo dicho por el director del FBI [8], Robert Muller.

Lo curioso es que trascendió que Guido Antonini Wilson viajó a Estados Unidos, país donde reside, desde Uruguay, es decir, se fue con aparente tranquilidad desde Argentina dejando en el ambiente cierta suspicacia sobre si tuvo alguna complicidad para trasladarse con ligereza hasta Montevideo y de allí a Miami, según confirmaron varios medios de comunicación. Las autoridades, tanto argentinas como venezolanas, esperan que el hombre, quien fue detenido en su casa de Estados Unidos, según la policía argentina, emita una explicación en cualquier momento.

¿CONSPIRACIÓN?
Otro punto no menos importante, es explicar el origen de los dólares, ya que por ley en Venezuela existe un estricto control cambiario desde el año 2003, aparentemente supervisado por las autoridades, por lo que se debe explicar de qué presupuesto, partida o bolsillo salieron los 800.000 mil dólares y cómo pasaron todos los controles aduaneros. Al respecto, las declaraciones del canciller venezolano, lejos de dar una explicación sobre lo sucedido, retoman la retórica de la conspiración contra la revolución bolivariana. Hay que explicarle a la población, sobre todo a la venezolana que vive diario las limitaciones y otras consecuencias del control de cambio, cómo ese ciudadano pasó olímpicamente con tanto dinero y en un maletín.

El cuestionable argumento del canciller venezolano, Nicolás Maduro, fue decir que todos los días se registran en los aeropuertos incidentes como el ocurrido en Argentina, pero que se arma el escándalo por el interés de Estados Unidos en que no se concrete la unión de los países del sur.

Por ultimo, es necesario que las autoridades aclaren para qué seria destinado ese dinero en Argentina; los funcionarios en Buenos Aires salieron adelante y pretendieron aclarar, ante las asaltantes dudas, que lo sucedido no tiene por qué empañar la imagen de Kirchner y de su esposa Cristina quienes están en plena campaña electoral.

A menos que se den las explicaciones pertinentes sobre lo ocurrido, este es un tema más que deja al descubierto los intrínsecos problemas de corrupción que existen en buena parte de América Latina, donde se ha convertido en una práctica común que los presupuestos o partidas sean utilizados para fines personales o para cuestionables ayudas políticas.

EL ENQUISTAMIENTO DE MUCHOS VICIOS
El asunto pone en evidencia que los problemas estructurales de la región tienen que ver con el enquistamiento, por décadas, de vicios administrativos, económicos y políticos los cuales imposibilitan cualquier intento de reforma y que desvirtúan notablemente los cambios que en teoría promueven, con las diferencias de rigor, los gobiernos de Chávez y de Kirchner. Los cambios en el Continente prometen ser de forma, pero difícilmente de fondo y de allí que los procesos nazcan viciados aunque estén plagados de supuestas buenas intenciones.

¿Partida paralela entre Venezuela y Argentina? Es la capciosa interrogante a despejar sobre todo porque no es la primera vez que se compromete a los gobiernos latinoamericanos, sobre todo al venezolano, con cuestionables colaboraciones hacia uno u otro candidato presidencial de preferencia en la región. Mucho se denunció sobre las colaboraciones, en dudosas circunstancias, dadas, en sus respectivos momentos, al candidato Manuel López Obrador en México, así como al aspirante a la presidencia peruana, Ollanta Humala y al mandatario Evo Morales, en Bolivia.

Son las democracias y los pueblos quienes se debilitan cada vez más con estas prácticas que hacen tambalear las estructuras de Poder y ponen en tela de juicio a sus representantes por más que intenten ondear las banderas de cambio.