En el escenario político brasileño ya no existirá la posibilidad de migrar de un partido a otro. La medida, adoptada por la Corte Suprema, se produce cuando los flujos de la migración de parlamentarios comenzaban a favorecer al Partido de los Trabajadores de Luiz Inácio Lula da Silva.

 

FINALMENTE LA CORTE SUPREMA ha resuelto que los cargos de los parlamentarios pertenecen a los partidos. Se pone fin de esta forma a una singular migración que caracterizaba la escena política brasileña, que incluso superaba a los cambios de camiseta en las vísperas de cada campeonato de fútbol. Con el agravante que aquí el libro de pases estaba abierto todo el año. Desde la última elección parlamentaria, cerca del 9 por ciento de los legisladores se habían mudado de bancada.

Esta modalidad, que no es nueva, se potencia con el régimen electoral brasileño donde los nombres y el orden en que acceden a las cámaras lo definen los votantes. De allí que las campañas se tornen una empresa personal y las leyendas, o sea los partidos, un mero receptáculo formal.

Quienes más cómodos se encontraban con este sistema eran los adinerados representantes de regiones donde la disputa política aún no llegaba a alterar los manejos clientelísticos y los representantes del establishment se eternizaban en sus cargos.

NEGOCIAR PARA PERMANECER

El Partido de los Trabajadores (PT), siempre había reclamado reintroducir la lista completa definida por los partidos y que fueran éstos los poseedores de las bancadas, además de demandar el límite de tres períodos para las posibles reelecciones. Su insistencia se había reforzado después de los affaires de la caja dois con cuyos fondos se habría procurado la lealtad de bancadas minoritarias, muchas de ellas largamente dedicadas al chantaje y la venta del voto en los temas cruciales. Sus esfuerzos habían sido vanos. El voto de los principales interesados bloqueaba sistemáticamente la reforma política en las cámaras.

“(…) las elecciones municipales del 2008 se van a llevar a cabo sin que pueda esperarse que el desgaste acote las filas del oficialismo

Paradójicamente, o quizá no tanto, la resolución de la Corte llega en un momento en el que los flujos de la migración de parlamentarios comenzaban a favorecer el PT, al dirigirse a nuevas siglas que se alinean con la alianza gubernamental. La razón es bien simple. Después del claro triunfo de Lula en la segunda vuelta, todos los indicadores de la situación de la economía se han seguido moviendo en la dirección esperada por los cautos administradores gubernamentales.

Por otra parte los planes de Bolsa Família y Pró-Uni le siguen cambiando aspectos sensibles a la vida a millones de brasileños. Así las cosas, las claves elecciones municipales del 2008 se van a llevar a cabo sin que pueda esperarse que el desgaste acote las filas del oficialismo. Y si el objetivo es permanecer, hay que prepararse para negociar con el gobierno.

Estos vientos sostenidos a favor del gobierno Lula también se sintieron en el seno del 3º Congreso del PT que se llevó a cabo el pasado septiembre. La amplia diversidad de corrientes en su seno, incluso las más radicales, consensuaron en buena medida las definiciones que alentaba la bancada más cercana al oficialismo. Más de 900 delegados votaron propuestas y resoluciones, la más de las veces haciendo confluir distintos textos en un notable ejemplo de civilización política. No sólo se aventaban las especulaciones de posibles escisiones, sino que se otorgaba al gobierno un claro respaldo, con vistas a facilitar la culminación del período faltante.

Por cierto, también se acordó convocar a una Asamblea Constituyente destinada a ser el conducto por el cual los dos principales objetivos de la reforma política puedan llevarse a cabo: La lista completa de candidatos y la prohibición del financiamiento privado de las campañas políticas.

EL FUTURO DEL PT… SIN LULA

Al PT, presumiblemente el único de los grandes alineamientos que puede preciarse de ser un partido realmente existente (y seguramente uno de los pocos a escala global), le cabe la ardua tarea de recuperar crédito tras los affaires que los medios se cansaron de ventilar y llegar con solvencia a las elecciones del 2010. Ya no podrán contar con Lula. La constitución no lo permite y nadie sueña siquiera con ocasiones para modificar esta disposición.

“la bonanza económica, que ha disipado en parte las discordias, no permite hacer olvidar las cuentas pendientes

El congreso ratificó las aspiraciones de volver a ser cabeza de una coalición y por tanto poder llegar a definir como candidato a alguien de sus filas. Era de rigor. Máxime cuando el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el ambiguo partido del centro político que hoy respalda al gobierno, había celebrado las insinuaciones del propio Lula de que quien lo sucediera podía provenir de las filas de alguna fuerza aliada.

Algunos días antes, los partidos más pequeños que forman parte de la alianza, entre ellos los comunistas del PCdoB y los socialistas, habían coincidido en proponer a Ciro Gomes, un hombre de izquierdas que no pertenece al PT y ha sido un consecuente integrante del gabinete del presidente, además de haber sido candidato oponente en las lides presidenciales. No será sencillo encontrar un nombre alternativo.

Mientras tanto, la bonanza económica que ha disipado en parte las discordias, no permite hacer olvidar las cuentas pendientes. El pueblo brasileño continúa su marcha, con la antigua sabiduría para negociar conflictos y con la perseverante esperanza de dejar de ser el país donde los contrastes entre la riqueza y la pobreza resultan más hirientes.