Paraguay, uno de los países más pobres de América Latina, no sólo celebra elecciones presidenciales en abril de 2008, sino que enfrenta el serio dilema de encontrar opciones estratégicas realistas que le permitan salir del pozo, tras décadas de estancamiento económico y crisis institucional.

 

DESPUÉS DE QUE ARGENTINA cierre el año electoral con las elecciones presidenciales del 28 de octubre, se desarrollarán en abril de 2008 los comicios en uno de sus países vecinos: Paraguay.

Este país de fuertes raíces guaraníes se enfrenta a la posibilidad de cambio con la sorpresiva aparición de Fernando Lugo Méndez, ex obispo de la diócesis de San Pedro, tras sesenta años de preeminencia del Partido Colorado, en las sombras o en el poder formal.

Paraguay no es precisamente un país que caracterizado por el desarrollo, sino más bien lo contrario: es el segundo país más pobre de la América del Sur, tras Bolivia.

El crecimiento económico bruto fue de alrededor del 2 por ciento desde el año 1992 al 2002, mientras que el crecimiento demográfico llegó al 2,3 por ciento, lo que llevó a un descenso de su Producto Interior Bruto per cápita. Su crecimiento actual promedia el 3 por ciento.

Ante la falta de progreso y estancamiento económico de los últimos años, muchos de sus ciudadanos han buscado trasladarse a los países fronterizos, emigrando hacia Brasil o a Argentina para transferir parte de sus ingresos a su país de origen vía remesas. Cuando tembló la región en 2001 y 2002, la endeble economía paraguaya fue golpeada. Cabe recordxar que su economía está basada en la producción agroganadera (soja, vacunos) y el comercio, por cierto, en muchas de sus facetas, ilegal.

Las perspectivas para Paraguay son poco prometedoras tomando en cuenta el estado de sus instituciones políticas y reguladoras. El Estado está atravesado por intereses que no representan al bien común de la sociedad y generan una reproducción de círculos viciosos relacionados con circuitos de intercambio de bienes ilegales, tráfico de droga, lavado de dinero y diversas formas de falsificación.

LA PRESIÓN DE LA HISTORIA, DE ESTADOS UNIDOS Y DE BRASIL

En estas circunstancias, la corrupción estructural y la falta de políticas sociales inclusivas (por falta de fondos o voluntad), son parte de un contexto de fácil resolución. Tras la desafortunada Guerra de la Triple Alianza, las opciones estratégicas del país se resumen en dos: insertarse en el ámbito sudamericano de forma pacífica o la posibilidad de que sus destinos estén regidos por una potencia neocolonialista.

A la situación regida por dirigencias políticas corruptas y endogámicas, se añade la presión cada vez más fuerte de dos potencias: Estados Unidos y Brasil.

“Como buen caudillo sudamericano y con gran tradición en Paraguay, el actual presidente Duarte Frutos intentó infructuosamente tratar de modificar la Constitución para presentarse como candidato a un nuevo mando” Brasil, con su histórica concepción geopolítica de las fronteras vivas junto con su creciente poder económico, está teniendo una presencia cada vez más importante en las regiones del Alto Paraná y Canindeyú ya que cuenta con la presencia de los denominados brasiguayos, inmigración paraguaya, quienes controlan grandes extensiones de tierras (alrededor de 1.200.000 hectáreas).

Estados Unidos, con el objeto de expandir sus intereses en el Cono Sur, ha elegido a Paraguay como base territorial con el fin de tener un mayor acceso a los principales recursos naturales de la región (reservas de hidrocarburos de Bolivia y la reserva de agua dulce del acuífero guaraní) y también para controlar las actividades relacionadas con el crimen organizado y su posible vinculación con el terrorismo global desde la Triple Frontera (Brasil, Argentina y Paraguay).

La base militar en Mariscal Estigarribia y el acuerdo de inmunidad para tropas de Estados Unidos aprobado por el actual gobierno pueden ser (como se advirtiera en su día en el diario paraguayo ABC Color) un primer paso para llevar cristalizar la estrategia norteamericana en la región del Mercosur. El actual presidente Nicanor Duarte Frutos criticó el hecho de que la triple frontera siempre aparece en el discurso de Washington únicamente como un escenario en el que imperan organizaciones que financian al grupo integrista chiií Hezbolá (ABC Color, 24/9/2007).

ELECCIONES 2008: OPCIONES INTERNAS

Como buen caudillo sudamericano y con gran tradición en Paraguay, el actual presidente Duarte Frutos intentó infructuosamente modificar la Constitución para presentarse como candidato a un nuevo mando. Al fracasar este intento, se dispuso que dentro del Partido Colorado se realizaran elecciones internas el día 16 de diciembre, en las cuales aparecen tres candidatos: en primer lugar, la actual ministro de Educación, Blanca Ovelar, delfín del actual presidente y cercana a una visión más social; el actual vicepresidente, Luis Castiglioni, cercano a sectores relacionados con Estados Unidos y actualmente liderando las encuestas; y el presidente del Partido Colorado, José Alderete, con menos posibilidades.

“Hasta el seis de septiembre el mapa político era claro, pero ese día se produjo la liberación del ex general Lino César Oviedo de la prisión militar de Viñas Cue, quien en estos momentos lidera las preferencias” Otro bloque político se centra en la figura de Fernando Lugo Méndez quien lideró en primera instancia el Movimiento Popular Tekojoja (Unión e Igualdad en guaraní), que últimamente se alió con el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), la segunda fuerza política del país para conformar la Alianza Patriótica para el Cambio junto a otros partidos como País Solidario, Encuentro Nacional, Revolucionario Febrerista, Demócrata Cristiano, o Socialista Paraguayo.

Lugo realiza una crítica antisistema: ataca fuertemente a las mafias enquistadas en los diferentes ámbitos de la sociedad, propone una reforma agraria frente al escándalo de la acumulación de tierras (alrededor del 80 por ciento de las tierras está en manos del 2 por ciento de la población), denuncia la amenaza del monocultivo de soja que, según el sociólogo Tomas Palau, agudizó la pobreza y expresa además una visión pluralista en materia internacional sobre la base de la libertad, que podría traer algunos cambios en su (inexistente) relación con la República Popular China.

Lo cierto es que hasta el 6 de septiembre el mapa político era claro, pero ese día se produjo la liberación del ex general Lino César Oviedo de la prisión militar de Viñas Cue, quien en estos momentos, según encuestas publicadas, lidera las preferencias. Lino Oviedo se postula por el Partido Unión Nacional de Ciudadanos Éticos (UNACE) y, si bien no se ha posicionado de manera clara sus intereses, están más cercanos al partido gobernante que a la alternativa de Lugo.

Su salida de prisión vino de la mano de fuertes presiones internas al partido gobernante con el objeto de quebrar al frente opositor de Lugo para mantener el poder y asegurar el respeto de las reglas de juego económico y político.