El futuro gobierno argentino deberá plantear una solución justa a los sectores más castigados, sin desequilibrar el crecimiento económico y atraer una nueva oleada de inversiones; asimismo, deberá procurar la armonía política entre los aliados regionales y la apertura a otros mercados, buscando mejorar la relación con los países más desarrollados, todo ello revitalizando a las instituciones, según el autor.


A PUNTO DE LLEVARSE A CABO LA ELECCIÓN PRESIDENCIAL EN ARGENTINA, la victoria de la candidata oficialista Cristina Fernández de Kirchner, se presenta como un hecho ante la atomización de una oposición que se presenta dividida como nunca sucedió en la historia política argentina.

En sintonía con esto, el discurso pronunciado por el presidente Néstor Kirchner en la 62º Asamblea Anual de las Naciones Unidas, llevada a cabo el mes pasado de septiembre en Nueva York, dejó en claro los ejes que el Estado argentino tendrá en su política exterior para (al menos) los próximos cuatro años: realineamiento con Estados Unidos y un progresivo congelamiento en las relaciones con el gobierno del venezolano Hugo Chávez, sin que esto afecte a los acuerdos alcanzados en el marco del Mercosur.

VENTAJA ELECTORAL

El sistema electoral argentino prevé que si el primero de los candidatos se alza con el 40 por ciento de los votos, manteniendo una diferencia de diez puntos porcentuales, o más, con el segundo, inmediatamente se transforma en el vencedor de la contienda electoral. Este sistema, Argentina lo comparte (en América Latina) con Ecuador y Nicaragua, a diferencia de Brasil, Chile, Perú, Colombia, Uruguay y Venezuela, entre otros, donde es necesario obtener el 50 por ciento de los votos para ganar en la primera vuelta.

Si Argentina tuviera este sistema electoral, el oficialismo se vería en problemas para ganar en primera instancia, ya que según las últimas encuestas, la candidata del oficialista Frente para la Victoria contaría con el respaldo del 45 por ciento de intención de votos. Así y todo, es de destacar que una segunda vuelta sería beneficioso para la candidata oficialista, ya que legitimaría ampliamente su victoria en las urnas.

“Una de las peleas de mayor relevancia que se dan puertas adentro del oficialismo, es entre dos sectores con visiones económicas diferentes” Por otro lado, lo novedoso de esta elección, es que no existe ningún candidato de la oposición que arañe el 20 por ciento de intención de voto.

En este terreno, el segundo puesto no se encuentra aún definido y por diferencias de hasta tres puntos porcentuales, lo vienen disputando la candidata de la Coalición Cívica (CC), Elisa Carrió y de Una Nación Avanzada (UNA), el ex ministro de Economía de la primera etapa de este gobierno, Roberto Lavagna.

Por lo demás, en el cuarto puesto aparece con claridad, el actual gobernador de San Luís, Alberto Rodríguez Saa, por el FREJULI (que representa a los sectores más ortodoxos del peronismo, incluidas las huestes del ex presidente Carlos Menem), seguido por dos de los candidatos de la derecha vernácula: Ricardo López Murphy y Jorge Sobisch. El primero, un devaluado aliado del próximo Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri y el segundo, ex aliado también, del empresario devenido en Jefe de Gobierno porteño.

IRÁN Y EL DISCURSO ARGENTINO EN LA ONU

En momentos en que Irán intenta profundizar su relación con distintos países latinoamericanos, principalmente Nicaragua, Bolivia, Ecuador y, por supuesto, Venezuela, el discurso pronunciado por el presidente argentino, en la 62º Asamblea Anual de Naciones Unidas, marca una línea divisoria en esta parte del planeta, al intento iraní de buscar romper el creciente aislamiento mundial que está sufriendo.

Mucho más alineado a la posición estadounidense, y en sintonía también, con el Partido Demócrata (favorito en las próximas elecciones de 2008, para suceder a los republicanos) el discurso del presidente argentino no sólo le exige al régimen iraní colaboración para esclarecer el brutal atentado a la AMIA, que se cobró la vida de 85 argentinos, sino que además, revela la implicancia de Irán en distintas acciones terroristas alrededor del mundo.

LAS DOS VISIONES ECONÓMICAS DEL OFICIALISMO

Una de las peleas de mayor relevancia que se dan puertas adentro del oficialismo, es entre dos sectores con visiones económicas algo diferentes.

Por un lado, los más progresistas que impulsan al actual ministro de Economía Miguel Peirano a que continúe en su puesto y que tienen como horizonte proseguir con las actuales líneas económicas que, entre otros puntos, privilegia un dólar alto para estimular las exportaciones y el crecimiento económico (que hasta la fecha lleva 57 meses de desarrollo ininterrumpido).

“Se baraja la posibilidad de que Cristina le pague al Club de París el total de su deuda (6.000 millones de dólares), en seis cuotas anuales, con el objetivo de presentarse ante el mundo como un país más confiable” Por otro lado, la visión de sectores más ortodoxos (motorizados por banqueros y algunos empresarios locales) que buscan colocar al actual director del Banco de Inglaterra, Mario Blejer, como próximo ministro de Economía. Éstos pugnan por una subida en las congeladas tarifas y, asimismo, buscan una reducción paulatina del gasto público y la revisión de los acuerdos con los distintos organismos de crédito internacional, entre ellos el Fondo Monetario Internacional y el Club de París; si bien se le pagó con reservas el total de la deuda al FMI, el ascenso del dirigente socialista francés Dominique Strauss Kahn, como director gerente del organismo en noviembre próximo abriría las puertas para una posible renegociación con el Club de París, al que Argentina nunca renunció. Se baraja la posibilidad de que un futuro gobierno de Cristina Fernández de Kirchner le pague al Club de París el total de su deuda (unos 6.000 millones de dólares), posiblemente como se anunció; en seis cuotas anuales, con el objetivo de acercar más inversiones del extranjero y poder presentarse ante el mundo como un país más confiable, desde el punto de vista macroeconómico.

Este plan no sólo incluye un aumento en las distintas tarifas de los servicios públicos, sino que busca presentar a Argentina con mayor solidez económica ante los distintos Estados y multinacionales europeas y estadounidenses que operan en el país para atraer inversiones.

EL DESAFÍO DE EQUILIBRAR

Argentina necesita de nuevas inversiones. Necesita generar nuevos puestos de trabajo, combatir contra el trabajo en negro, que continúa siendo alto y frenar la inflación, absurdamente minimizada (y en el peor de los casos, negada) por funcionarios de este gobierno que ya transita su fin. Y necesita trabajar por la abultada deuda social .

Tales son los principales desafíos de la futura gestión, que deberá sortear lo mejor posible, el desafío de plantear una solución justa a los sectores más postergados, equilibrando el fenomenal crecimiento económico, como así también mantener una armonía política entre los aliados latinoamericanos (sin abandonar los proyectos asumidos en el marco del Mercosur) y la apertura a otros mercados (en Asia) buscando un nuevo tipo de relación con los países más desarrollados.

Si gran parte de esto se logra con éxito, revitalizando a su vez a las instituciones de la democracia argentina, entonces sí se podrá hablar de profundizar el cambio, como reza el eslogan de campaña de Cristina Fernández de Kirchner