A pesar de las medidas llevadas a cabo en Pakistán por el presidente Pervez Musharraf, cuya más reciente manifestación ha sido la declaración del Estado de Excepción y la suspensión de la Constitución, no parece claro que el jefe de las fuerzas armadas pueda mantenerse en poder durante mucho tiempo más, pues a los problemas que tiene con el ejército y la oposición se le suman las presiones ejercidas por sus principales aliados internacionales. ¿Volverá, de nuevo, Benzair Bhutto al poder?

LA RECIENTE ELECCIÓN DE PERVEZ MUSHARRAF como presidente de Pakistán no ha conseguido frenar el inminente cambio político que se atisba en el país. Desde que en mayo pasado Musharraf destituyera al presidente del Tribunal Supremo, la estabilidad de Pakistán se ha visto minada con incidentes como la toma de la Mezquita Roja o el intento de asesinato de la líder de la oposición, Benzair Bhutto. Así, todo parece apuntar a que tarde o temprano Musharraf va a ser obligado a abandonar la política y permitir que la población pueda elegir libremente a sus dirigentes.

“El Ejecutivo alega que el poder judicial bloquea la lucha antiterrorista. Sin embargo, la verdadera razón es el proceso abierto contra Musharraf por su doble condición de Jefe de Estado y jefe del ejército”

El Jefe del Estado de Pakistán, Pervez Musharraf, decretaba el pasado 4 noviembre el estado de emergencia suspendiendo la Constitución. Sin embargo, lejos de aguantar el golpe, la población encabezada por los abogados de Karachi y Lahore, se echó a las calles para protestar contra las medidas tomadas por el gobierno. Las protestas masivas fueron alentadas por Iftikar Mohammed Chaudri, el restituido presidente del Tribunal Supremo que fue inhabilitado por Musharraf tras criticar la política del ejecutivo.

Lejos de reconsiderar su postura, el gobierno pakistaní ha reaccionado de forma violenta y desproporcionada. Los abogados que se apostaban en las puertas de los tribunales para protestar contra la suspensión de la Constitución fueron brutalmente reprimidos y en muchos casos acabaron en los calabozos de la ciudad, bloqueando el sistema judicial del país. En total, se calcula que más de 1.200 personas han sido encarceladas.

El Ejecutivo pakistaní alega que el poder judicial está bloqueando la lucha antiterrorista del gobierno de Musharraf, lo que les impide cooperar con sus principales socios internacionales, Estados Unidos y el Reino Unido. Sin embargo, la verdadera razón es el proceso abierto contra Musharraf por su doble condición de Jefe de Estado y jefe de las fuerzas armadas, algo que está prohibido expresamente por la Constitución pakistaní.

Además, con la declaración del estado de emergencia parece que las elecciones parlamentarias de enero pueden llegar a retrasarse incluso un año, algo que fue apuntado por el primer ministro Shaukat Aziz.

CRÍTICAS DESDE EL EXTERIOR

Sin embargo, lejos de ser aceptado por la comunidad internacional, los principales aliados de Pakistán han reaccionado con duras críticas. El responsable del Foreign Office David Miliban, no sólo ha criticado la decisión de Musharraf sino que ha negado que haya sido llevada a cabo pensado en la lucha antiterrorista. Según Miliban, la medida atiende más a cuestiones internas que a razones relacionadas con la lucha contra el terrorismo.

“Londres y Washington están instigando un cambio político que situaría a Benzair Bhutto en la presidencia, ya que Musharraf ha permitido la reorganización de grupos vinculados a Al-Qaeda en el norte del país”

Por su parte, el presidente George W. Bush delegó el asunto en la secretaria de Estado, Condolezza Rice, quien se puso en contacto con el General Musharraf para trasmitirle su pesar.

Ambos gobiernos han anunciado una revisión de las ayudas a Pakistán, lo puede suponer un serio contratiempo para Islamabad ya que desde 2001 Estados Unidos ha enviado a Pakistán más de 1000 millones de dólares en cooperación militar. Incluso, Washington ha cancelado la reunión anual de alto nivel que se celebra todos los años entre los dos países para discutir los principales temas relacionados con la defensa.

El tercero en discordia, China, parece estar de acuerdo con Londres y Washington habida cuenta que tanto el portavoz del Pentágono, Geoff Morrell como el mismo secretario de Defensa Robert Gates se encontraban en Beijing cuando se produjo la crisis y se anunció la suspensión de encuentro.

UNA SITUACIÓN MUY COMPLICADA

A pesar de las medidas llevadas a cabo por Musharraf, no parece claro que el jefe de las fuerzas armadas pueda mantenerse en poder durante mucho tiempo ya que a los problemas que tiene con el ejército y la oposición se le suman las presiones llevadas a cabo por sus principales aliados internacionales.

Desde Londres y Washington se está instigando un cambio político que situaría a Benzair Bhutto en la presidencia, ya que además de inestabilizar el país, Musharraf ha permitido la reorganización de los grupos vinculados a Al-Qaeda en el norte del país.

A modo de conclusión, podemos decir que Musharraf se encuentra en una situación muy complicada, ya que en la actualidad ha perdido sus apoyos tanto en Pakistán como en el exterior.