- Safe Democracy Foundation - http://spanish.safe-democracy.org -

La sucesión de Putin

[1]
Mucho se está debatiendo sobre la persona que encarnará la presidencia de Rusia en sustitución a Putin. Pero, la discusión se acerca más a cómo perpetuar la sombra del actual jefe de Gobierno: un asunto del que parece discrepar no tanto la oposición, como el propio aparato de poder putiniano.


SABIDO ES QUE DESDE TIEMPO ATRÁS se discute, en Rusia como fuera de ella, sobre la sucesión del presidente Vladimir Putin. Conforme a lo que reza la Constitución en vigor, el cargo de presidente sólo puede ejercerse durante dos mandatos consecutivos, algo que impide a Putin contender en las elecciones que deben celebrarse el próximo mes de marzo de 2008.

Varias son las opciones que políticos y analistas han manejado para, mal que bien, dejar a Putin en la cabeza del Kremlin. Se ha hablado, así, de una reforma de la Constitución, relativamente sencilla habida cuenta de la cómoda mayoría de la que disfrutan en el Parlamento los partidos putinianos. Se ha sugerido que podrían permutarse las atribuciones respectivas del presidente y del primer ministro para de esta suerte transferir a este último (un puesto, que recaería, entonces, en Putin) el grueso del poder ejecutivo. Se ha señalado también, en fin, y zanjemos aquí el listado de argumentos esgrimidos, que la hoy por hoy un tanto olvidada federación que Rusia y Bielorrusia aspiraban a crear llevaría aparejada la gestación de una presidencia que pasaría a recaer en el mentado Putin.

La mayoría de los estudiosos considera, sin embargo, que la decisión de Putin, en el sentido de no escarbar en ninguna de las posibilidades anteriores (y en algunas más que hemos dejado en el olvido) es firme, de tal suerte que, en lo que interesa a nuestro argumento, el actual presidente no contendrá en modo alguno en las elecciones de marzo. Una de las consecuencias de semejante asunción ha sido, como por lo demás resultaba inevitable, que se han multiplicado los rumores en lo que atañe a cuál será el candidato avalado por el actual presidente.

Dejemos claras las cosas al respecto: nadie duda de que, las reglas del juego como están, es a Putin a quien corresponde elegir sucesor, que (encuestas en mano y aparatos de comunicación y manipulación de por medio) será refrendado por la mayoría de los rusos dentro de unos meses. Los nombres que con mayor frecuencia se han asomado a los pronósticos han sido los de Serguéi Ivanov [2] y Dmitri Medvédev [3].

[4] EL APARATO DE PODER PUTINIANO
La designación, días atrás, de un nuevo primer ministro ha disparado, sin embargo, las especulaciones, tanto más cuanto que el beneficiado por el cargo, Víctor Zubkov [5], en modo alguno ha descartado la posibilidad de contender en las elecciones presidenciales. En esta tesitura parece inevitable adelantar una posible explicación de los hechos que daría al traste con las opciones de Ivanov y Medvédev.

Según la percepción que nos ocupa, muy polémica, Putin estaría preparando su regreso a la presidencia para el 2012, o incluso para antes en el caso de que el mandato presidencial de su sucesor pudiese acortarse. Al respecto, en la decisión de promover, con ínfulas de presidente provisional, a un nuevo y maleable primer ministro pesaría mucho un incipiente recelo en lo que se refiere a las aspiraciones de los citados Ivanov y Medvédev, que a los ojos de Putin habrían adquirido un protagonismo excesivo y podrían convertirse en competidores importantes en el futuro.

Si semejante interpretación se ajusta a la realidad (algo que hoy por no estamos en condiciones de aseverar), estaría servida, con todo, una conclusión interesante: las únicas posibilidades de cambio en la dirección de Rusia que se revelan hoy no nacen de una maltrecha oposición, sino de la perspectiva de que en el seno del aparato de poder putiniano se revelen disensiones profundas. Y es que, naturalmente, el ascenso de Zubkov en detrimento de los Ivanov y los Medvédev parece inequívocamente llamado a provocar una reacción, que no hay motivo alguno para pensar sería débil y respetuosa, del lado de estos últimos.