lulaygabrielli1.jpgNadie pone en duda la fuerza arrolladora de la economía brasileña actual. Efectivamente, la producción de Brasil representa un tercio del total de América Latina. Grandes conglomerados locales en áreas siderurgicas, mineras, petroleras y manufacturera dan los pasos hacia la globalización. Sin embargo, el optimismo decrece al atender algunos datos empíricos: ¿por qué el crecimiento de la economía carioca no es el que se espera, incluso es inferior al 5 por ciento promedio de sus vecinos? ¿Es responsabilidad del Banco Central de Brasil y de su política monetaria? La división de los analistas.

(Desde San Pablo) UN CÚMULO DE BUENAS NOTICIAS y anuncios está alimentando el clima optimista en el ambiente económico brasileño.

Este ciclo virtuoso de la economía está fundamentado en aspectos tales como los anuncios de inversiones significativas de grandes conglomerados locales en áreas siderurgicas, mineras, petroleras y manufactureras, tanto en Brasil como en el exterior, constituyendo así los primeros pasos de las empresas brasileñas hacia la globalización.

Contribuye a estos avances el desarrollo de un mercado de capitales local cada vez mas sofisticado, operando con volúmenes importantes, y la capacidad reciente de estas empresas de financiarse a través de la participación en el mercado accionario de Nueva York.

OPTIMISMO EXUBERANTE

En el plano doméstico, es cada vez más creciente el número de empresas que abren su capital en la bolsa a través de las ofertas iniciales de acciones, conocidas por aquí a través de su sigla en ingles, IPO.

“La tasa de inversión anual en los últimos 5 años no supera el 17 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), inferior al 21 por ciento que manifiesta la región” También en el campo de las finanzas es importante destacar que la bolsa de valores de Sao Paulo aumentó su valor ocho veces desde el año 2002 hasta hoy, reflejando así factores tales como las expectativas favorables del mercado sobre el desempeño de la economía, la expectativas de alcanzar el grado de inversión (investment grade rate) evaluado por las agencias de riesgo, y finalmente un elevado nivel de liquidez internacional.

Éste último elemento fue responsable, en una elevada proporción, de una ola de inversiones directas extranjeras en Brasil sin precedentes en los últimos años, alcanzando cifras del orden de los 35 mil millones de dólares durante 2007. Asimismo, las mayores tasas de interés domésticas con respecto a las internacionales, creó un diferencial que atrajo magnitudes considerables de capitales financieros al mercado bursátil local, favoreciendo el creciente desarrollo de esta institución como herramienta de ahorro y financiación del sector privado.

Sin embargo, este optimismo exuberante contrasta con algunas dudas que surgen de un análisis basado en datos empíricos y no tanto en las expectativas futuras.

EL PAIS NO CRECE COMO DEBERÍA

El Producto Interior Bruto brasileño refleja el carácter hegemónico de su economía en la región, siendo responsable de un tercio de la producción de América Latina, pero su crecimiento medio de alrededor del 3 por ciento al año, en el último quinquenio, ha estado por debajo de la media regional, que alcanzó niveles cercanos al 5 por ciento anual.

“el crecimiento potencial de la economía brasileña muestra una alta sensibilidad a la formación de capital productivo fijo” Países como Chile, Argentina, Venezuela y Perú, entre otros, crecieron más que Brasil. La tasa de inversión anual en los últimos 5 años no supera el 17 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), inferior al 21 por ciento que manifiesta la región.

La discusión aquí es si las altas tasas de interés fijadas por el Banco Central brasileño, consecuencia directa de la utilización de la política monetaria como herramienta prioritaria de control de la inflación, es la causa de que Brasil pierda la oportunidad de crecer al ritmo de las tasas en que los países emergentes más relevantes crecen hoy, como Rusia, China e India. La respuesta divide la opinión de los analistas y economistas locales.

Según un estudio reciente de la Fundación Getulio Vargas, el crecimiento potencial de la economía brasileña muestra una alta sensibilidad a la formación de capital productivo fijo.

“¿Son las altas tasas de interés fijadas por el Banco Central brasileño, para controlar la inflación, causa de que Brasil no crezca al ritmo de los países emergentes?

El mencionado estudio muestra que dado el crecimiento de la fuerza de trabajo, la mejoría educacional, y los aspectos vinculados a la productividad, como incorporación de tecnología y calidad institucional, la economía no crecería en más de un 5,5 por ciento al año, y una condición necesaria para que se dé tal crecimiento es que las tasa de inversión sea de un 22 por ciento del PIB, significativamente mayor que el 17 por ciento actual. Para alcanzar este ultimo valor, el crecimiento de las inversiones debe ser mayor que el del PIB.

Dada la vigencia de altas tasas de interés para cumplir con las metas de inflación, y dado el contexto internacional de liquidez, la pregunta es cómo viabilizar las inversiones necesarias para acelerar el crecimiento del PIB a niveles compatibles con el de los países emergentes.

Brasil, ¿está realmente perdiendo la oportunidad que le brinda la liquidez mundial actual?