lucessombras.jpgLa polarización de Bolivia, el auge de popularidad de Tabaré Vázquez, el declive del respaldo a Bachelet, la Asamblea Constituyente de Ecuador, la derrota de Ortega ante el Parlamento nicaragüense, la ardua tarea de hallar un sucesor de Lula, la supuesta financiación paralela de la campaña de Cristina Fernández de Kirchner, el traspiés del proyecto de reforma constitucional de Chávez, o la esperanza ¿frustada? ante la posibilidad de que tres rehenes de la guerrilla colombiana fueran liberados… Son algunos de los asuntos que han regido el ocaso del año recién despedido en América Latina.

(Desde Buenos Aires) HA SIDO BASTANTE SINGULAR el final de 2007 en América Latina. Luces y sombras se entremezclaron de manera muy volátil. De una parte, se consolidó el bloque de quienes apuestan por el cambio. El encuentro de sus principales dirigentes para sentar las bases del Banco del Sur, la asunción de la presidencia de Argentina por parte de Cristina Fernández, y poco después su asunción de la presidencia rotativa del Mercosur en Montevideo, los mostró joviales y optimistas.

Aparecieron ante los medios como un conjunto de mosqueteros sin ataduras, confraternizando al margen de cualquier protocolo. Incluso la presencia de Cristina Fernández en Uruguay, recibiendo de Tabaré Vázquez su nueva investidura, resultó mucho más distendida de lo que podía presumirse tras el largo diferendo por la papelera Botnia.

Esta disposición es un dato real, atribuible al creciente conocimiento mutuo entre los más encumbrados protagonistas. Pero la confluencia contrasta con las dificultades diversas que aparecen en cada uno de los respectivos contextos.

LOS CLAROSCUROS

La mayor de ellas se relaciona con la situación en Bolivia. Y aquí de nuevo aparece el rasgo paradójico: es viable percibir y valorar. “Al declive del respaldo a Bachelet se suma la crisis de una de las patas de la Concertación De una parte, la dureza de la polarización lleva a que incluso pueda sorprender que no se haya llegado a un punto de no retorno. Sin embargo, a la paciencia y a la insistencia en negociar que emerge una y otra vez, se suma la percepción, particularmente para las huestes opositoras, que quienes componen el bloque de países que respaldan a Evo Morales no habrá de permanecer neutral ante un amago escisionista. La visita del presidente Lula a Bolivia en uno de los momentos más álgidos de la confrontación, anunciando nuevas inversiones brasileñas, fue un dato de peso, mayor aún que las explícitas advertencias de Hugo Chávez.

“No será fácil suceder a Lula. No hay nombres evidentes y los que más suenan no pertenecen a las filas petistas”Por otra parte, los pronósticos uruguayos anticipan dudas. Sube el respaldo en las encuestas a Vázquez, que no habrá de postularse para una reelección, pero desciende la intención de voto por el Frente Amplio. En Chile, al declive del respaldo a Bachelet se suma la crisis de una de las patas de la Concertación. La Democracia Cristiana expulsó de sus filas al histórico Andrés Zaldívar y el Gobierno se quedó sin mayoría en el Senado de la Nación. En Ecuador, Correa continúa manteniendo firme su iniciativa en la Constituyente, pero las variables de la economía dolarizada de su país resultan muy difíciles de manejar. En Nicaragua el Parlamento votó en contra del intento del Ejecutivo de darle sustento institucional a los Consejos de poder ciudadano aduciendo que son una polea de transmisión que pretende extender atribuciones de Ortega con fines partidarios.

LA SUCESIÓN DE LULA Y LAS ¿CUENTAS PARALELAS? DE CRISTINA

En Brasil, los sobresaltos del año que se va parecen lejanos pero se acercan los tiempos en que el Partido de los Trabajadores (PT) y sus aliados poco consistentes deberán encontrar un liderazgo alternativo para pretender suceder al carismático Lula. No será fácil. No hay nombres evidentes y los que más suenan no pertenecen a las filas petistas.

“El descrédito de la administración Bush es tal que las enfáticas palabras de Cristina y Néstor Kirchner respecto a la injerencia norteamericana en el incidente del maletín encuentran asentimiento en la población” En Argentina, a días de recién asumida la presidenta, los medios destacan un affaire similar al que se zarandeó con insistencia en Brasil. Las presuntas cuentas paralelas para financiar la política. Se trata de una hipotética donación del gobierno venezolano a la campaña de Cristina llevada en una maleta por un empresario venezolano-norteamericano en un vuelo contratado por funcionarios argentinos.

Extraña que semejante transferencia no haya viajado en valija diplomática y se encontrara a merced de los erráticos aduaneros del aeropuerto de Ezeiza. Máxime cuando con diferencia de horas llegaba Chávez en avión oficial a Buenos Aires, con plenas posibilidades de portar donaciones varias. Que el mentado affaire, que recién comienza, se esté ventilando en los tribunales de Miami, una vez que el susodicho empresario decidiera colaborar con el FBI como forma de evitar la extradición a Argentina y que esa agencia haya descubierto presuntos agentes venezolanos tratando de llegar a algún acuerdo con el viajero, le permitió al gobierno argentino expresar una dura denuncia sobre la injerencia norteamericana.

Es que el descrédito de la administración Bush es tal que las enfáticas palabras de Cristina y Néstor Kirchner encuentran asentimiento en la población. La oposición ha debido moderarse pero sigue a la expectativa esperando nuevos elementos de juicio. En cualquier caso, se trata de un serio alerta para el nuevo gobierno. Lo contundente del triunfo no asegura días apacibles.

EL TRASPIÉS DEL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI Y EL REMANENTE COLOMBIANO

Dejamos para el final el traspié en el referéndum venezolano del socialismo del siglo XXI. Aún no deja de sorprender los errores de cálculo del oficialismo y su afán por generar marcos jurídicos que anticipen lo que vendrá cuando en general se supone que deberían consolidar lo alcanzado. “Pasado el chubasco en las paredes venezolanas ha aparecido un lema: por ahora… El enorme despliegue propagandístico que reclamaba por el No para evitar tener que compartir habitaciones hogareñas con extraños o perder la patria potestad de los hijos, como incluso lo decían cables de agencias internacionales, parece haber podido más que las apelaciones de lealtad a la conducción del proceso. Ante la duda, abstente. Los votantes hicieron lo que debería haber hecho el gobierno.

Pero en el encuadre en el que estamos reseñando estos hechos, la llamada a la moderación y a la consulta regional de los pasos que se dan en cada país, parece haber encontrado en Venezuela oídos sensibles. Hugo Chávez lo dijo: no era el momento. Quizá tampoco eran los términos. Pasado el chubasco en las paredes venezolanas ha aparecido un lema: por ahora… rememorando las palabras de Chávez que habrían de encumbrarlo tras la derrota de la asonada que encabezara en 1992.

El año se cerró con un acontecimiento que parecía ser esperanzador. Néstor Kirchner, Marco Aurelio García, el principal entendido en política exterior del gobierno de Lula, y el propio Chávez, a la vera de la jungla, esperando que de ella surjan tres prisioneros de uno de los más largos y costosos conflictos de la región. Que estas operaciones humanitarias puedan ser el antecedente que devuelva a la escena de la política a este atávico enfrentamiento, único remanente de un mundo convulsionado que va quedando atrás, puede resultar un alumbramiento que inspire a todo un continente. Pero las dificultades han llevado a que el operativo, momentáneamente, se frustre. ¿Estarán todos interesados en que esto realmente ocurra? Las sombras de la jungla por ahora no dejan pasar la luz.