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La Antártida, ¿fuente de nuevos conflictos?

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La razón del interés en la Antártida es fácil de entender: no sólo por las muy probables riquezas de petróleo, gas y minerales, sino por algo que podría ser aún de mayor importancia en el futuro, y que no es posible ni probable, sino que está allí: el agua dulce, de la cual la Antártida debiera ser la reserva conocida más grande.


(Desde Santiago de Chile) EL LLAMADO CONTINENTE HELADO vivía una armónica situación hasta que, en octubre de 2007, el Reino Unido declaró su intención de extender una plataforma continental de más de doscientas millas a la comisión respectiva de la ONU sobre Derecho del Mar [1], a partir de las Malvinas [2] y las Islas Georgia [3]. La superficie no es menor, ya que Reino Unido estaría pretendiendo hasta un millón de kilómetros cuadrados de superficie marítima en el continente blanco.

El problema es que esa extensión no sólo llega hasta la Antártida, sino que también se superpone a territorios que hoy Chile y Argentina reclaman como propios, con lo que pone en marcha un movimiento que prácticamente obliga a actuar de forma similar a los países firmantes hace medio siglo del Tratado Antártico [4], de los cuales, siete reclamaron soberanía inmediatamente. Los otros seis que acompañaron entonces como países reclamantes al Reino Unido son Argentina, Australia, Chile, Francia, Nueva Zelanda y Noruega.

Además, el Reino Unido desequilibró un mecanismo que había funcionado sin mayores fricciones desde 1959, año en que se aprobó el Tratado Antártico que congeló toda reclamación por 50 años, impidió su explotación económica o utilización militar, con lo que se adelanta en la práctica la revisión del Tratado que correspondía al año 2009.

UN CONFLICTO GLOBAL QUE SE NOS ECHA ENCIMA

El tema es complicado mucho más allá de la falta evidente de compromiso con el medio ambiente, ya que desde 1959 muchas cosas han cambiado. “Los conflictos del futuro no sólo surgirán por la posesión de hidrocarburos, sino que al igual que en la más remota antigüedad, de la necesidad de controlar el líquido elemento” En primer lugar, aunque no hayan estado entre los signatarios originales, la mayoría de los países tiene algún tipo de presencia en el día de hoy, sobre todo con bases propias.

En segundo lugar, hay actores relevantes que necesariamente deben ser considerados el año 2009, tales como Estados Unidos que no figura entre los originales y por lo tanto, ha sido desde entonces un propulsor de que no debería permitirse reclamaciones de soberanía territorial, sino que debe ser un patrimonio común de la humanidad. ¿Mantendrá esa misma posición en 2009?

En tercer lugar, el poder real que representan hoy en todo sentido países que entonces eran marginales, de los cuales el caso más notorio es China.

En cuarto lugar, el movimiento ambientalista y la opinión pública mundial son actores relevantes en cualquier discusión al respecto.

“La razón por la que el Reino Unido actuó así tiene que ver con lo mal que están sus relaciones con la Rusia de Putin”Y por último, las empresas transnacionales, que disponen de recursos tecnológicos y financieros que no estaban a su alcance hace medio siglo.

Por lo anterior, al patear el bucólico tablero de reclamaciones Antártidas, el Reino Unido puso en marcha un conflicto global que se nos va a venir encima.

La razón del interés en la Antártida es fácil de entender. No sólo por las muy probables riquezas de petróleo, gas y minerales, sino por algo que podría ser aún de mayor importancia en el futuro, y que no es posible ni probable, sino que está allí: el agua dulce, de la cual la Antártida debiera ser la reserva conocida más grande. Y no hay duda que los conflictos del futuro no sólo surgirán por la posesión de hidrocarburos, sino que al igual que en la más remota antigüedad, de la necesidad de controlar el líquido elemento.

RESPUESTA A LA SORPRESA DE RUSIA

La pregunta es por qué actuó así un país como el Reino Unido, que no ignoraba que no sólo estaba violando el Protocolo sobre Protección Ambiental, sino que también ponía en marcha un mecanismo que entraba en colisión con el Tratado Antártico, al hacer una presentación ante la ONU que no tiene otro destino que su archivo al menos hasta el 2009.

“Moscú realizó con éxito una inmersión inédita hacia el fondo marino del Polo Norte, instalando una bandera rusa fabricada con titanio a 4.302 metros de profundidad” ¿Ignoraban esto los diplomáticos británicos? Por supuesto que no. Tampoco su objetivo principal era molestar a actores menores, desde su punto de vista, como pueden ser las pretensiones de soberanía que con esfuerzo y dedicación han hecho Chile y Argentina. Nada de eso. La razón por la que el Reino Unido actuó así debe buscarse en el otro extremo del mundo y tiene que ver con una pelea de perros grandes y con una evidencia más de lo mal que están sus relaciones con la Rusia de Vladimir Putin.

En efecto, la acción británica no tiene otra explicación que transformarse en una respuesta a la sorpresa que Rusia le dio al mundo, cuando en agosto de 2007 realizó con éxito una inmersión inédita hacia el fondo marino del Polo Norte, instalando una bandera rusa fabricada con titanio a 4.302 metros de profundidad. Lo que Moscú buscaba era demostrar que posee derechos sobre una superficie de 1,2 millones de kilómetros cuadrados, que serían una extensión de su territorio, a ser probado en caso que avance el calentamiento global. Lo que consiguió fue la inmediata respuesta de Estados Unidos y naciones normalmente tan pacíficas como Canadá y Dinamarca, que tienen la misma pretensión, pensando en las reservas de petróleo y gas.

En resumen, el reclamo británico puso en marcha antes del 2009 una virtual carrera por la revisión del Tratado Antártico, obligando a otros países a dar pasos que no tenían previsto hasta esa fecha, y también inauguró un conflicto que por diplomáticos que sean los canales, va a tener alcances globales dadas las recompensas que hay en la Antártida. Probablemente el Reino Unido no hubiera dado este paso si no fuera por la acción rusa en el otro polo.

La pregunta que queda flotando es ¿qué pasará con el espíritu del Tratado Antártico de una reserva para la humanidad dedicada sólo a fines científicos y pacíficos?