zpelecciones.jpgEl Partido Socialista sabe que su campaña electoral se debe activar los últimos días, con especial énfasis en la última semana previa al 9 de marzo (día de los comicios), reclutando electores donde había abstencionistas, intensificando los valores y las emociones. Mientras, al Partido Popular y a su líder, Mariano Rajoy, esta competición se les está haciendo larga, excesiva, afirma el autor.

(Desde Madrid) APOSTAR ES SINÓNIMO DE RIESGO; cautela lo es de sosiego. En una campaña electoral hay que combinar con acierto ambas actitudes. En la competición que ahora comienza en España, y aunque formalmente aún reste un mes para el inicio oficial de la campaña, el partido socialista y su líder, José Luis Rodríguez Zapatero, han apostado por la cautela. Tanto en sus listas de candidatos como en su programa electoral, predomina lo ya conocido.

“El PSOE sabe que parte del juicio de los ciudadanos, el 9-M, no será sobre lo que fue, o lo que puede hacer, sino sobre lo que ha hecho estos cuatro años” Han intensificado los mecanismos de comunicación habituales de un partido de gobierno, con el recurso al posicionamiento –a veces excesivo– de su imagen, y la de su secretario general, Pepiño Blanco; el control de la agenda, no sólo temática sino de eventos, y, lo que es más importante, una comunicación basada en la gestión de gobierno.

Con esos recursos se han bastado hasta ahora para caminar durante el periodo de pre-campaña: comunicación y más comunicación.

LA PRUDENCIA ESTRATÉGICA DEL PSOE

Con la apertura oficial de la campaña, los socialistas agitarán los fantasmas ya conocidos, como la Guerra de Irak, para apostar por el recurso a los sentimientos y las emociones de una buena parte de su electorado de 2004, que a día de hoy no muestra el entusiasmo por el talante que demostró hace cuatro años.

“El PP ha desgranado sus propuestas durante estos meses, sin acompañarlas de unos portavoces que cautiven a esos ciudadanos-electores tradicionalmente anómicos ante las ofertas de campaña”Éste es un aviso para quien piense que el PSOE dormita durante estos días, frente al ímpetu de los populares. Simplemente no ha entrado aún en campaña, se mantiene cauto, incluso a veces excesivamente reactivo, y recurre a las tácticas tradicionales de un partido de gobierno, que sabe que parte del juicio de los ciudadanos, el próximo 9-M no será sobre lo que fue, o lo que puede hacer en el futuro, sino sobre lo que ha hecho estos cuatro años.

Desde 1993, y con la excepción de 2000, donde se equivocó de estrategia, a pesar de las advertencias del actual ministro del Interior, Alfredo Rubalcaba, sobre que ese no era el camino, el PSOE sabe que sus campañas se deben activar los últimos días, con especial énfasis en la última semana, reclutando electores donde había abstencionistas, intensificando los valores y las emociones.

UNA LARGA COMPETICIÓN PARA EL PP

Mientras, al Partido Popular y a su líder, Mariano Rajoy, esta competición se les está haciendo larga, excesiva. Y aún les queda camino. Ya hace rato que entraron en campaña. Es más: sólo hacen campaña. Se han olvidado, como en los últimos ocho años, que la campaña es un proceso comunicacional, y que éste es el aspecto que debe predominar en la misma.

Hacerse ver, hacerse escuchar, llegar a los públicos con un mensaje único y inequívoco, diferenciador, es mucho más importante que ventilar sus problemas internos ante la audiencia. “A cada punto por encima del 67 por ciento de participación, las esperanzas de los populares se verán un punto más frustradas”Campaña, y más campaña. Han desgranado sus propuestas durante estos meses (propuestas de campaña), pero no han acompañado las mismas de una imagen, de unos portavoces, que se arriesguen a cautivar a esos ciudadanos-electores que se muestran tradicionalmente anómicos ante las ofertas de campaña. Y menos mal que cuando la familia, el terrorismo, o la ruptura del Estado, agotaban el discurso, se encontraron con la Economía (recurso a la campaña de Bill Clinton: es la economía, ¡estúpido!).

Demasiadas apuestas para aguantar todo el tiempo que aún les queda… ¡de campaña!

MARGEN DE MANIOBRA ACOTADO

Pero para ambos partidos aún hay espacio de maniobra. Más reducido en el caso del PP y su líder, que tienen que remontar antes de la campaña oficial los entre 2 y 3 puntos de diferencia que, según las encuestas, les separan del PSOE.

Un margen de maniobra acotado, si no surgen temas específicos de coyuntura, o se producen sucesos inesperados y por nadie queridos, a dos cuestiones: el desempeño de ambos líderes en sus debates televisivos (ahí el presidente hará campaña; se desconoce si Rajoy hará comunicación), y el nivel de movilización que logre el PSOE durante la semana previa al 9-M, y por tanto, el nivel de participación que se produzca en las elecciones: a cada punto por encima del 67 por ciento de participación, las esperanzas de Génova (en alusión al nombre de la calle donde se encuentra la sede del PP en Madrid) se verán un punto más frustradas.