ahmadineyadarshin.jpgEl autor argumenta que, lejos de estar aislado, Irán mantiene múltiples relaciones políticas y económicas billonarias de alcance global. Las sanciones comerciales a Irán se convierten por tanto en una estrategia inútil que debe ser sustituida por un esfuerzo sistemático e integral con el fin de entablar relaciones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán. Las conversaciones en curso acerca de la seguridad de Irak suponen un paso en la dirección correcta, afirma.

(Desde Londres) ¿IMPORTAN LOS HECHOS EN LAS RELACIONES INTERNACIONALES? Un día después de que el National Intelligence Estimate (NIE) afirmara con carácter de alta confidencialidad que Irán no está desarrollando armas nucleares, el presidente George W. Bush se puso frente a las cámaras para declarar que el NIE deja claro que Irán necesita ser tomado en serio como una amenaza para la paz. Es decir, escogió una condición aparentemente verdadera (Irán no está desarrollando armas nucleares) y la transformó en otra (Irán es una amenaza para la paz internacional y el orden mundial), una que resulta más adaptable para su agenda política. “Si cree que Irán está aislado, que el país actúa contra la voluntad de la comunidad internacional, está usted desinformado” En este caso, hay que presentar a Irán como un país peligroso, aislado, irracional y como una amenaza para la paz internacional.

Siempre que los hechos se presenten en contradicción con este discurso, se manipulan inmediatamente para servir a la causa mayor, que no es sino rechazar al país. No se necesitan años de estudio para ser capaz de ver tal cosa.

¿UN PAÍS AISLADO?

Esto nos lleva a otra cuestión: ¿puede el observador neutral de la política mundial informar sobre lo que Irán es y lo que el país no es dependiendo exclusivamente de los principales medios internacionales?

Si usted cree que Irán está aislado, que el país actúa en contra de la voluntad de la comunidad internacional, y que la mayoría del mundo se siente amenazada por Teherán, entonces usted está desinformado. A menos que, por supuesto, definamos comunidad internacional como un exclusivo club occidental de naciones ricas (y blancas). “Incluso la Alemania de Merkel, un fuerte apoyo del régimen de sanciones de Estados Unidos, no pudo resistirse al mercado iraní”

El Movimento de Países No Alineados (MPNA) que comprende 118 países, la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) con 56 miembros, y una serie de otras organizaciones intergubernamentales han respaldado repetidamente la idea de que el programa nuclear iraní tiene fines pacificos. Además, como activista antibélico que soy, uno ha de estar satisfecho por el respaldo a Irán por parte del movimiento global antibélico, desde el Stop the Coalition y la Campaign Against Sanction and Military Intervention in Iran (CASMII), hasta el Human Shield Movement. De hecho, en términos de la argumentación y de la cantidad de gente que está en contra de la agresión a Irán, es la Administración Bush, junto al nuevo elenco de líderes de derechas como Nicolás Sarkozy y Ángela Merkel (pese a las diferencias), los que están aislados.

ACUERDOS DE BILLONES DE DÓLARES

Ciertamente, las sanciones forzadas por Estados Unidos han complicado la implementación de negocios en Irán; éste es especialmente el caso del iraní medio que depende del sistema bancario y no dispone de capital más allá de los límites nacionales salvo mediante el establecimiento, por ejemplo, de sucursales en el extranjero, que es precisamente lo que las grandes compañías iraníes están haciendo para soslayar las sanciones. Es más, el Estado iraní no parece tener dificultades para cerrar acuerdos de billones de dólares. Sólo en el pasado año, Irán firmó un contrato valorado en más de 1.500 millones de dólares con compañías nacionales de petróleo y petroquímicas de China para desarrollar por doquier proyectos de petróleo. La compañía china Sinopec tiene un contrato por 1.500 millones de dólares para enriquecer la refinería iraní Arak, y otros contratos valorados en más de 35.000 millones de dólares para desarrollar el yacimiento de gas Yadavaran y el bloque de combustible en Gamsar.

“desde una perspectiva geo-estratégica, la órbita de la política exterior de Irán no se limita a Estados Unidos y a Europa Occidental” Un rápido estudio de los recientes acuerdos firmados por compañías iraníes en otros sectores de la economía del país revelan un cuadro similar: Huawei, la empresa de equipamiento de telecomunicaciones más grande de China, firmó un acuerdo con Irancell, la principal operadora de telefonía móvil de Irán para expandir la cobertura de red; Rusia negoció la venta de 30 aviones comerciales Tupolev a Irán por 700 millones de euros; la marca de coches china Chery formó parte de un proyecto conjunto de 180 millones de euros con Iran Khodro, la fábrica de coches más grande del país; la compañía saudí Zenel cerró un acuerdo con la compañía iraní Power Generation, Transmisión and Distribution Company, valorado en 300 millones de euros; Turquía firmó un acuerdo anticipándose a la construcción conjunta de tres centrales eléctricas termales (dos en Irán y una en Turquía) con capacidad para 2000 megavatios cada una, así como varias plantas hidroeléctricas en Irán con una capacidad total de 10000 megavatios; y Rusia entregó el primer envío de varillas de combustible de uranio enriquecido a la central de energía nuclear de Bushehr, en el sur de Irán.

Incluso la Alemania de Merkel, no pudo resistirse al mercado iraní; la Oficina Alemana para el Comercio Exterior indicó este mes que, aunque han descendido las exportaciones alemanas hacia Teherán, las importaciones desde Irán han aumentado casi el 50 por ciento hasta alcanzar los 580 millones de euros. “La política de confrontación sólo sirve a la agenda política de la minoría conservadora en crisis a ambos lados”

La denominada política de aislamiento de Irán es, pues, un mito. Entre septiembre y diciembre de 2007, el país acogió la segunda Asamblea Parlamentaria Asiática que llevó o delegados de 39 países asiáticos; la Conferencia de Países No Alineados sobre Derechos Humanos y Diversidad Cultural respaldó la propuesta de Irán de establecer un centro cultural y de derechos humanos en Teherán; y en una cumbre de los Estados que bordean el Mar Caspio, atendida por Vladimir Putin, éste firmó un acuerdo respaldando el derecho de Irán a la energía nuclear. Es más, en el mismo período, durante una gira por los países sudamericanos, Ahmadinejad se comprometió a extender las inversiones multimillonarias de Irán en Bolivia, Ecuador y Venezuela. Además, se convirtió en el primer presidente iraní en comparecer ante la cumbre anual del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), que acoge a las monarquías de la Península arábiga, y el primer presidente iraní en realizar la hajj invitado por el rey Abdullah de Arabia Saudí.

Entonces, desde una perspectiva geo-estratégica, la órbita de la política exterior de Irán no se limita a Estados Unidos y a Europa Occidental. Pero ésta ha sido una decisión consciente aplicada sistemáticamente tras la revolución iraní de 1979, más que un resultado de las sanciones o un producto de políticas occidentales hacia el país.

¿TODAS LAS OPCIONES SOBRE LA MESA?

Dado que la realidad sobre el terreno reemplaza los cálculos estratégicos del lobby anti-iraní, sancionar a Irán supone un esfuerzo inútil. La política de confrontación sólo sirve a la agenda política de la minoría conservadora en crisis a ambos lados

“¿No sería más productivo dejar de ignorar la realidad del Irán contemporáneo y continuar creyendo que la política de las sanciones económicas y los ataques preventivos son la solución?”

Tanto los neoconservadores iraníes como los estadounidenses sólo pueden funcionar en el contexto del conflicto. Tanto Bush como Ahmadinejad han construido sus carreras políticas sobre la base de la dicotomía nosotros-contra-ellos, a la que la mayoría se opone. Para allanar el camino de cara a la racionalización de la relación entre ambos países, una vez que sendos líderes abandonen el cargo, la frase todas las opciones están sobre la mesa debería reinterpretarse para entenderla como que habrá un esfuerzo sistemático para establecer relaciones diplomáticas. Las conversaciones en curso acerca de la seguridad de Irak suponen un paso en la dirección correcta. No lo es el exagerar el reciente enfrentamiento entre las lanchas patrulleras de la Guardia Revolucionaria iraní y la marina estadounidense.

He argumentado repetidamente que el distanciamiento de Irán de la política exterior utópica-romántica, durante la primera década tras la revolución islámica de 1979, ha dado paso a una suerte de realismo-utópico que continúa guiando las elites de la política exterior del país hacia la defensa de un orden mundial bastante más igualitario, pero con métodos menos escandalosos para alcanzar tal objetivo.

Dentro de esa modificada cultura política, que reemplaza la retórica de Ahmandinejad, todas las opciones están sobre la mesa, aún en distensión con Israel a través de las facciones antisionistas del país. ¿No sería más productivo dejar de ignorar la realidad del Irán contemporáneo y continuar creyendo que la política de las sanciones económicas y los ataques preventivos son la solución?