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Turquía: el corazón en Oriente y la cabeza en Occidente

turquia.jpgLa pugna entre laicismo e islamismo sacude de nuevo a Turquía, tras anunciar el primer ministro Erdogan su intención de revocar la prohibición del uso del velo islámico en la Universidad. El Ejecutivo sostiene que la medida pretende equiparar la legislación turca con la normativa de la UE en materia de derechos humanos, pero los sectores laicos denuncian la violación de los principios seculares y la inconstitucionalidad de una iniciativa que vuelve a poner de relieve el contraste cultural de un país entre Oriente y Occidente.

EL PRIMER MINISTRO TURCO, Recep Tayyip Erdogan [1], anunció durante su reciente visita a Madrid, donde participó en el primer Foro de la Alianza de Civilizaciones [2], que el Parlamento de Ankara aprobará en pocos días un proyecto de ley que invalida la prohibición del uso del pañuelo islámico en las universidades.

“la prohibición del velo islámico fue decretada por los militares, garantes de la laicidad del Estado turco, tras el golpe de Estado de 1980” Según el jefe del Ejecutivo, dicha medida pretende equiparar la legislación turca en materia de derechos humanos con la normativa jurídica de la Unión Europea.

Se trata de un paso importante para acabar con el trato injusto al que están sometidas las jóvenes que desean acceder a la enseñanza universitaria, manifestó el dignatario turco, recordando que ya en el año 2002 el programa de la agrupación que lidera, el AKP [3] (Partido para la Justicia y el Desarrollo), contemplaba esta medida.

¿LIBERTAD DE CONCIENCIA O MEDIDA ANTICONSTITUCIONAL?

Conviene recordar que la prohibición del velo islámico fue decretada por los militares, garantes de la laicidad del Estado turco, tras el golpe de Estado de 1980. Ya en aquel entonces, la tentación islamista parecía haberse adueñado de ciertos sectores de la sociedad, descontentos con la inoperancia de una clase política corrupta. “Las mujeres catedrático advierten, por su parte, que prefieren dimitir antes que dar clases a estudiantes tocadas con en pañuelo islámico”

Pero en el caso del actual Gobierno, el problema no se limita a meras opciones de libertad de conciencia, como afirman los islamistas. Se trata, en efecto, de una pugna entre el kemalismo, sistema laico introducido en 1923 por el Padre de la Patria, Mustafá Kemal Atatürk [4], y el ideario de los demócratas conservadores de Erdogan, poco propensos a aceptar el aberrante calificativo de islamistas moderados, acuñado por el actual inquilino de la Casa Blanca, George W. Bush.

Sabido es que los militantes del AKP se han fijado como meta recuperar las raíces musulmanas del país otomano e islamizar a la diáspora turca. Se trata de objetivos que figuran en los documentos básicos del Partido para la Justicia y el Desarrollo. “Los dirigentes de los partidos laicos creen que los grupos marginales presionan para obligar a los miembros del Ejecutivo y del Poder Legislativo a acabar con el laicismo” De ahí, tal vez, los recelos de quienes se resisten a aceptar la idea de contar con un socio musulmán en el club cristiano de Bruselas.

Para los sectores laicos de Turquía, la cuestión del velo en las universitarias tiene, sin embargo, mayor trascendencia. Tras esos cambios, la República se convertirá inevitablemente en un Estado religioso, estima Mustafá Akaydin, presidente del Consejo Interuniversitario del país otomano.

Sus colegas de la Universidad de Estambul no dudan en calificar la iniciativa gubernamental de violación de los principios del secularismo, que va en contra de la Constitución, aunque se disfrace de mera defensa de la libertad religiosa. Las mujeres catedrático advierten, por su parte, que prefieren dimitir antes que dar clases a estudiantes tocadas con el pañuelo islámico.

ACABAR CON LA SACROSANTA LAICIDAD

Los dirigentes de los partidos laicos no disimulan su preocupación ante la posibilidad de que la medida se aplique, en un futuro no muy lejano, a las funcionarias públicas. Estiman, en efecto, que los grupos marginales ejercen fuertes presiones para obligar a los miembros del Ejecutivo y del Poder Legislativo a acabar con la sacrosanta laicidad.

La pugna entre kemalismo e islamismo (perdón, democracia conservadora) no hace más que empezar. Ni que decir tiene que de su desenlace depende mucho más que el porvenir de la candidatura de Ankara a la Unión Europea. A buen entendedor…