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Cómo desactivar la bomba de relojería en Gaza

 

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El derribo de la valla en la frontera Rafah entre Gaza y Egipto no respondió a la indignación de los palestinos ante las sanciones de Israel, dice el autor, sino que forma parte de la estrategia política de Hamás que aspira a implementar su Revolución Islámica en Palestina. El objetivo es el establecimiento de una Sociedad Islámica, sobre la que construir después el Estado palestino, y no al revés. Para desactivar la bomba de relojería de Gaza, el presidente palestino Abu Mazen debe alcanzar un acuerdo comprensible con Israel, que implique a los países vecinos y también a los europeos y no excluya a las facciones radicales, afirma.

(Desde Jerusalén Este) LA VIOLENTA REAPERTURA DE LA FRONTERA DE RAFAH con Egipto a finales de enero ha sido interpretada en un primer momento como una furiosa respuesta por parte de los habitantes de Gaza a las sanciones, que han transformado a Gaza en una gran prisión sin posibilidad de acceder al exterior.

Pocos días después de que la valla fuera destruida, las percepciones de lo ocurrido cambiaron, cuando todo el mundo supo que Hamás hizo explotar las fronteras no para beneficio de la gente, sino para el suyo propio.

Hamás, beneficiada por las sanciones, está intentando obtener reditos de haber derribado la frontera de Rafah.

CREAR EL MODELO EXPANSIVO DEL ISLAM

Gracias a las sumas de dinero que ha seguido obteniendo del contrabando a través de los túneles entre Rafah y Egipto durante el período de sanciones, Hamás ha podido alimentar a sus miembros y pagar salarios a sus empleados, así como a su ala militar. La organización también ha continuado recolectando impuestos de diferentes tipos de los habitantes de Gaza, y, del mismo modo, Hamás ha obligado a los mencionados contrabandistas de los túneles a pagar honorarios que han proporcionado al grupo mayores fondos.

“Abu Mazen ha dejado claro que los problemas que afectan a todas las fronteras en torno a Gaza (incluyendo aquéllas que la unen con Cisjordania a través de Israel) deben ser abordados, y no sólo la frontera de Rafah” Ahora, con la explosión de las fronteras, Hamás aspira a implementar su programa para una Revolución Islámica, a expensas de la unidad entre Gaza, Cisjordania y Este de Jerusalén, los tres componentes del Estado palestino a establecer.

Por esta razón, Hamás desea permanecer en la frontera egipcia. Por un lado, aspira a obtener la legitimación árabe a su gobierno impuesto en Gaza; por otro, Hamás ha dado este paso para crear modelo expansivo del Islam.

Es la primera vez que los Hermanos Musulmanes, de quienes Hamás forma parte, ostentan el poder, de ahí que estén alentando a Hamás a crear un Emirato Islámico en Gaza que creará vínculos con las diferentes organizaciones islámicas en el mundo influenciándolas para implementar cambios. He aquí, precisamente, uno de los éxitos del proceder de Hamás.

“Parece que Israel debería levantar las sanciones impuestas sobre Gaza y negociar un plan de paz con Mazen, tanto para Cisjordania como para Gaza” Esta estrategia tiene por supuesto sus implicaciones para la unidad entre Cisjordania y Gaza, que representan las bases para el proyecto nacional palestino de la OLP. El objetivo de Hamás es el establecimiento de una Sociedad Islámica, sobre la que construir después el Estado palestino, y no al revés.

En consecuencia, este objetivo implica que la apertura de puertas a los potenciales países islámicos vecinos supone el primer paso para construir la sociedad islámica, y así, de acuerdo con su estrategia, así, podrá llegar después el Estado Palestino.

ABU MAZEN NEGOCIA EL CAMINO

¿Qué debería hacer frente a este proceso el presidente palestino, Abu Mazen, los países árabes y, especialmente, Egipto? Asimismo, ¿qué debería hacer Israel?

“Egipto debería coordinar sus iniciativas hacia Gaza con Mazen; ello incluye la ideación de un plan para reabrir la frontera de Rafah, los acuerdos previos, la cooperación para proteger la seguridad nacional de Egipto, y la inclusión de Hamas para cumplir con el compromiso de paz con Israel” Por cuanto se refiere al presidente Abu Mazen, ya ha comenzado a actuar en diferentes aspectos: el primero de ellos es la reiteración de su llamada apelando el retorno de los observadores de la Unión Europea a la frontera de Rafah, para reabrirla sobre las bases de previos acuerdos con Israel. Hamás ya ha rechazado esta propuesta porque le coloca fuera de las fronteras, y también porque le concede a Israel el derecho para controlar, mediante cámaras, la frontera.

En segundo lugar, Mazen ha dejado claro que los problemas que afectan a todas las fronteras en torno a Gaza (incluyendo aquéllas que la unen con Cisjordania a través de Israel) deben ser abordados, y no sólo la frontera de Rafah. Para tal fin, Mazen hizo un llamamiento a Israel para acordar un plan de apertura de todas estas fronteras y ponerlas bajo el control de su propia guardia presidencial. De este modo, Gaza y Cisjordania estarían unidas.

Por supuesto, para que funcione, Israel tendría que aceptar el plan, reabrir las fronteras y levantar las sanciones que afectan a los pobres habitantes de Gaza (no a Hamás, que continúa obteniendo del contrabando cuanto desea pese a las sanciones).

UN PLAN DE PAZ CONPRENSIVO PARA TODAS LAS PARTES

Finalmente, Mazen está intentando alcanzar un acuerdo con Israel para llegar a una negociación de paz comprensiva que implique los territorios de Cisjordania y Gaza. De ahí que las negociaciones para la paz no dejarán fuera a Hamás, en el sentido de que Israel no negociará con el grupo a través de Egipto y otros partidos, dado que la continuidad de estos contactos indirectos con Hamás harían, según el partido, inviable aceptar las condiciones de Mazen para volver a la mesa de negociaciones.

Pero, ¿por qué ha de ser allí el diálogo con Abu Mazen, de modo que él pueda convertirse en mediador entre Hamás y la comunidad árabe e internacional, cuando todo ello puede llevarse a cabo sin él? Esto es, exactamente, lo que los líderes de Hamás preguntarán.

Todo lo expuesto sugiere que Israel debería levantar las sanciones impuestas sobre Gaza y negociar un plan de paz comprensible con Abu Mazen, tanto para Cisjordania como para Gaza. Además, ello debería dirimir la cuestión de Gilaad Shalit [1], el soldado israelí capturado en Gaza, con Abu Mazen, y no con Hamás. Por su parte, Egipto debería coordinar sus iniciativas hacia Gaza con Abu Mazen; ello incluye la elaboración de un plan para reabrir la frontera de Rafah, que sirvan para avanzar en la protección de la seguridad de Egipto, y la inclusión de Hamas, así como de otras facciones, como la yihad islámica, para cumplir con el compromiso de paz con Israel. Egipto precisa además debatir el asunto de Gilaad Shalit con Abu Mazen, y el acuerdo que coordina su liberación debería ser ratificado por Mazen o al menos totalmente coordinado por él.

Respecto a la Unión Europea, deberían traer de vuelta a sus observadores a la frontera de Rafah, cuando las partes estén de acuerdo.

Si todo lo mencionado se combina con un plan claro para el desarrollo de Gaza, que cuenta con la cooperación directa de la gente, entonces el nacionalismo palestino resucitará, y el Estado palestino podrá ponerse en marcha.