marcelotokman.jpgEl estrangulamiento energético amenaza la sostenibilidad del crecimiento económico de Chile, razón por la cual el Gobierno de Michelle Bachelet está apostando con fuerza por el desarrollo de la energía hidroeléctrica en la Patagonia.

(Desde Santiago) CHILE IMPORTA DOS TERCIOS DE LA ENERGÍA que consume, nos confirmaba recientemente el ministro chileno de Energía, Marcelo Tokman.

Prácticamente todo el petróleo que consume Chile es importado. Más del 90 por ciento del carbón, también. “Con este proyecto, ENDESA confirma que Chile es su destino estratégico en América Latina” Y el gas se ha convertido en los últimos tiempos en una pesadilla para las autoridades chilenas, por las nuevas exigencias productivas de Argentina, habitual proveedor de Chile, y por los cambios de política energética en Bolivia. Tokman admite que el gas natural ya no alcanza para generación eléctrica alguna.

Este estrangulamiento amenaza seriamente el funcionamiento normal de la economía chilena. De ahí que el Gobierno haya colocado la política energética en el centro de sus prioridades. La clave de este esfuerzo está en la diversificación de la matriz. El objetivo del gobierno Bachelet (nos señalaba el ministro Tocman) es tener en 2011-2012 una matriz energética mucho más segura que la que tenemos actualmente.

LA ENERGÍA HIDROELÉCTRICA, UN AS BAJO LA MANGA

Para ello, el gobierno empleará todos los recursos de que dispone. No se va a renunciar a la generación térmica en base a carbón, aunque se reconoce que por su alto efecto contaminante hay otras opciones preferidas. “Las autoridades y los responsables de las empresas argumentan que la energía hidroeléctrica es limpia y sostenible y citan los casos de Canadá, Noruega o Nueva Zelanda” Se considera emblemático el proyecto de introducción del GENEL en Chile, en el norte y centro del país, para compensar los problemas de suministro procedente de Argentina.

Pero la gran apuesta será el desarrollo de la energía hidroeléctrica. Éste es un recurso muy potente de Chile, pero la variabilidad pluviométrica ha condicionado su desarrollo. Sin embargo, el actual proyecto estrella parece esquivar este riesgo. Se trata de construir varias centrales hidroeléctricas en la Patagonia, donde algunos de sus ríos tienen caudal de agua asegurados. En concreto, los ríos Baker y Pascua, alimentados por los cuerpos glaciares Hielo Norte y Hielo Sur, tienen lo que Hernán Salazar denomina comportamiento contracíclico; es decir, variabilidad muy reducida.

“En los próximos años, para transportar la energía, Chile levantará el tendido eléctrico de alta tensión más largo del mundo: más de dos mil kilómetros” Salazar es el gerente de HidroAysén, la compañía que construirá las presas. ENDESA controla el 51 por ciento de HidroAysén y el 49 por ciento restante pertenece a la chilena COLBUN. Con este proyecto, ENDESA confirma que Chile es su destino estratégico en América Latina: allí obtiene las tres cuartas partes de sus beneficios en la región.

El proyecto HidroAysén, con ser importante, no resolverá, por supuesto, las necesidades energéticas de Chile, ya que, cuando esté desarrollado plenamente, sólo satisfará alrededor de una quinta parte de la demanda del llamado Sistema Interconectado Central, el mecanismo de conexión eléctrica del que depende el 90 por ciento del consumo del país.

LOS OBSTÁCULOS

Pero antes de echar a andar el represamiento de los ríos patagónicos se enfrenta con serios problemas. Una amplia coalición de ecologistas, empresarios locales, agricultores, ganaderos, pescadores, profesionales y asociaciones vecinales y culturales se oponen frontalmente al proyecto, por el impacto ecológico y los cambios en la cultura y costumbres que producirán en la región. “La campaña contra las represas desborda la región chilena. Poderosas organizaciones ecologistas internacionales se han comprometido seriamente en el intento de salvar la Patagonia”

Las autoridades y los responsables de las empresas argumentan que la energía hidroeléctrica es limpia y sostenible y citan los casos de Canadá, Noruega o Nueva Zelanda, países muy respetuosos con el medio ambiente y que han apostado claramente por esta modalidad de generación de electricidad.

Pero hay otra razón que concita un rechazo importante. La energía que producirán los ríos Baker y Pascua no se quedará en el lugar, sino que irá a alimentar las necesidades energéticas de Santiago, con sus seis millones de habitantes y su miríada de empresas alrededor de la megaurbe, y de las compañías mineras de la tercera y cuarta regiones, aún más al norte.

Ello significa que en los próximos años, para transportar la energía a estos lugares, Chile levantará el tendido eléctrico de alta tensión más largo del mundo: más de dos mil kilómetros. Es una cuestión económica. Como la demanda de energía en la zona es muy escasa, el precio de convertir la electricidad de continua a alterna para bajarla no resulta rentable.

La campaña contra las represas desborda la región chilena. Poderosas organizaciones ecologistas internacionales y un buen número de celebridades norteamericanas de Hollywood y otros ámbitos se han comprometido seriamente en el intento de salvar la Patagonia.

EL GOBIERNO ADOPTA LA NEUTRALIDAD

“Todo indica que ENDESA seguirá haciendo negocios en Chile”El gobierno contempla con incomodidad la disputa. En principio, adopta un principio de neutralidad. El director de la CONAMA (Comisión Nacional de Medio Ambiente), Álvaro Sapag, se limitó a señalarnos que el país necesita esa energía y que el proyecto será aprobado si supera la evaluación de impacto ambiental, a punto de iniciarse.

El Director General de Aguas, Waissman, nos desveló que ENDESA tuvo que modificar su solicitud de derechos de agua porque la petición inicial suponía el control de la cuenca completa del río Baker. Desde la dictadura de Pinochet, el uso del agua está privatizado en Chile.

“Son las centrales hidroeléctricas de Patagonia las que ocuparán el centro de la atención mediática en los próximos meses”

El Gobierno de Chile se muestra en general favorable a las operaciones de ENDESA a través de sus filiales y socios en Chile. La polémica por la construcción de la central de Ralco, debido al desplazamiento de comunidades mapuches, aún no se ha apagado. Algunas reclamaciones de poblaciones locales se encuentran en los tribunales. Los ecologistas denuncian el comportamiento poco transparente de la compañía española.

Sin embargo, todo indica que ENDESA seguirá haciendo sustanciosos negocios en Chile. Más aún, el país andino servirá incluso para proyectar su imagen de empresa comprometida con el medio ambiente. El pasado diciembre, la presidenta chilena, Michelle Bachelet, y el presidente de ENDESA, José Manuel Entrecanales, inauguraban un parque eólico en Canela, al norte del país, con una capacidad inicial de 18 megavatios, pero potencial de hasta 90.

Los ecologistas lamentan que estas iniciativas sean tan escasas y reclaman un mayor esfuerzo para desarrollar no sólo el potencial eólico, sino también el solar, el mareomotriz y el geotérmico (a partir de los volcanes). El ministro Tocman nos aseguró que el Gobierno no descuida ninguno de estos recursos y nos relató algunas de las actuaciones (legislativas y en I+D) en curso. Pero son las centrales hidroeléctricas de Patagonia las que ocuparán el centro de la atención mediática en los próximos meses.