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Brasil y los efectos de la turbulencia financiera internacional

brasilbovespa.jpgBrasil recibe hoy flujos importantes de capital, en forma de inversiones directas, tanto como financieras, inducidas en parte por el diferencial de los tipos de interés estadounidense y domésticos. ¿Qué sucedería si Estados Unidos entra  efectivamente en una recesión y la Reserva Federal decide seguir bajando los tipos? ¿Cuáles serían las consecuencias para la economía local?

(Desde San Pablo) EL EXCESO DE LIQUIDEZ INTERNACIONAL de los últimos años, alimentado por sucesivas bajas en los tipos de interés en Estados Unidos, ha producido un fenómeno de valorización sin precedentes de los activos financieros. Una publicación de McKinsey Global Institute [1] demuestra que, desde 1980 hasta el presente año, los activos financieros globales suman tres veces más valor que el PIB global. Esta disociación entre economía real y su reflejo de valor monetario, o valor financiero, es una expresión irracional de las expectativas económicas, caracterizando el perfil meramente especulativo de los mercados bursátiles globales. “La inversión privada en Estados Unidos cayó un 10,2 por ciento el último trimestre de 2007; la inversión en construcción civil se redujo en casi un 24 por ciento”

El exceso de liquidez norteamericano también ha producido una oferta irresponsable de créditos hipotecarios, favorecidos por la ausencia de mecanismos eficientes de fiscalización y control, tanto de organismos oficiales como privados. La cartera de inversiones de los fondos y de los bancos contiene, entonces, títulos de dudosa solvencia o títulos sobrevaluados.

Consecuencia de ello, es la reticencia de los bancos a prestar dinero entre ellos, debido a la desconfianza generalizada del sistema. Situación que lleva a una restricción de la liquidez y, por lo tanto, del crédito.

EL IMPACTO SOBRE LOS PAÍSES EMERGENTES

La Reseva Federal de Estados Unidos [2] ha reaccionado con una reducción sucesiva de los tipos de interés, en un intento de compensar la iliquidez generada por la desconfianza y, junto a reducciones puntuales de impuestos, mantener el crédito y el consumo.

“Para superar la crisis deberían preservarse indicadores como: expectativas inflacionarias controladas, niveles de inversión en infraestructura, superávit fiscal primario, aumento de la renta y el consumo a través de mayor empleo” Sin embargo, es poco probable que la economía norteamericana se reestablezca como consecuencia de estas medidas. Por lo menos, así lo manifiesta la desaceleración del consumo en el último trimestre del 2007 con respecto del trimestre anterior. Según el Bureau of Economic Analysis [3], la inversión privada cayó 10,2 por ciento en el periodo mencionado, y, lo que es más dramático, la inversión en construcción civil se redujo en casi un 24 por ciento. Los efectos multiplicadores sobre el consumo y el empleo de esta reducción pueden ser significativos.

Ante este escenario, los países emergentes se preguntan cuál será el impacto en sus exportaciones, en sus tipos de cambio y en sus niveles de actividad.

Y, en el caso que nos preocupa, Brasil, a pesar de la solidez y consistencia de los fundamentos macroeconómicos que luce la economía brasileña, no se puede afirmar que la misma es invulnerable a las turbulencias internacionales.

LOS EFECTOS RECESIVOS

Brasil cuenta hoy con uno de los niveles de reserva internacional más altos de su historia, la inflación está bajo control y las cuentas fiscales mantienen la relación entre la deuda y el Producto Interior Bruto (PIB) constante. “La vulnerabilidad de la economía brasileña podría ser probada en el caso de revertirse el flujo de capitales” Las exportaciones han manifestado un crecimiento récord en los últimos años, triplicando su valor desde el año 2000.

Según algunos analistas, la receta para superar la crisis debería ser la preservación de algunos indicadores tales como: expectativas inflacionarias controladas, niveles de inversión en infraestructura, superávit fiscal primario, aumento de la renta y el consumo a través de mayor empleo.

Sin embargo, y en cuanto Estados Unidos optó por bajar el tipo de interés para estimular la actividad, el Banco Central brasileño ha expresado en su último reporte que puede aumentar el tipo de interés y los depósitos compulsivos de los bancos, caso sea necesario. Si así lo hiciese, el efecto sobre la inversión, el empleo y el consumo produciría una reducción significativa en los niveles de actividad económica, y la economía brasileña sufriría los efectos recesivos del escenario internacional.

Finalmente, cabe destacar que la vulnerabilidad de la economía brasileña podría ser probada en el caso de revertirse el flujo de capitales. Brasil recibe hoy flujos importantes de capital, en forma de inversiones directas, tanto como financieras, inducidas en parte por el diferencial de los tipos de interés estadounidense y domésticos. En el caso de producirse una salida de capitales forzada por expectativas desfavorables e iliquidez internacional, debería evaluarse seriamente las consecuencias que podría tener sobre la economía local.