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Una telenovela caribeña dejó mal parada a la política

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En América Latina se ha consolidado un peligroso populismo de izquierdas y de derechas que genera una exaltada cultura de masas al influjo del caudillo. Los cuatro mandatarios implicados en la crisis andina y reconciliados en la Cumbre del Grupo de Río (Chávez, Correa, Ortega y Uribe) actuaron como populistas. Mientras tanto, las FARC agonizan, pero no están derrotadas y darán todavía golpes mediáticos en el futuro próximo, dice el autor.

(Desde Montevideo) TODA AMÉRICA LATINA FESTEJA que no haya prosperado una eventual guerra en la región. Pero esos festejos están empañados por una semana de insultos y descalificaciones, más adecuados para jóvenes pandilleros que para cuatro presidentes.

Después de siete días ante las cámaras de televisión de todo el mundo, en donde no se escatimaron ofensas e insultos, todo terminó con apretones de manos y palmadas en la espalda, en medio de risas. Fue una telenovela caribeña barata que deja muy mal parada a la política, en un continente en donde los sondeos alertan sobre la baja credibilidad en las instituciones democráticas. “¿Por qué Venezuela, Ecuador y Nicaragua de pronto pusieron un freno a la disputa en la capital de República Dominicana?”

Pero qué pasó para que, en pocas horas, la arremetida violenta acompañada de la movilización de tropas en las fronteras, retiro de embajadores y ruptura de relaciones de los presidentes Hugo Chávez, Rafael Correa y Daniel Ortega contra su colega Álvaro Uribe, quedara en el más tropical de los realities show y no en una conflagración bélica. Por qué los gobiernos de Venezuela, Ecuador y Nicaragua, que tenían acorralada a Colombia en el ámbito internacional por la violación de la soberanía ecuatoriana, de pronto (e inesperadamente) pusieron un freno a la disputa en la capital de República Dominicana.

EL REVELADOR CONTENIDO DEL ORDENADOR DE RAÚL REYES

Una de las respuestas para este cambio repentino de estrategia está en los materiales y documentos de los ordenadores de Raúl Reyes [1], el número dos de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), abatido por tropas colombianas en territorio ecuatoriano. “La amistad de Chávez con las FARC se remonta al menos al año 1992, cuando estuvo en prisión por un intento fallido de golpe de Estado en Venezuela y las FARC le enviaron 150.000 dólares” En unas 36 páginas que fueron desclasificadas, Chávez y Correa aparecen implicados por los guerrilleros de las FARC.

Pero también los documentos incautados dan cuenta de los contactos de los insurgentes con pro etarras, autorías de atentados, compra de misiles por cocaína a través de mercenarios libaneses, la búsqueda de 50 kilos de uranio, el pedido de 100 millones de dólares prestados al líder libio Muammar Gaddafi [2] en el año 2000 para comprar misiles tierra-aire, negocios con narcotraficantes colombianos y mexicanos, vínculos con el mayor traficante mundial de armas, el ruso Víctor Bout [3], detenido en Tailandia, entre otras revelaciones, porque aún no se han conocido los contenidos de todos los materiales capturados.

Según los documentos, la amistad de Chávez con las FARC se remonta al menos al año 1992, cuando estuvo en prisión por un intento fallido de golpe de Estado en Venezuela y las FARC le enviaron 150.000 dólares. Hoy es el presidente venezolano que paga el favor a los guerrilleros.

¿AMISTADES? PELIGROSAS

“Para el gobierno de Ecuador, las FARC son una organización insurgente de gente con propuestas políticas y sociales que comprende” Los documentos revelan una eventual reunión clandestina entre un rebelde y Chávez en Caracas para discutir proyecto político-militar conjunto. Chávez, señala la guerrilla en un documento posterior, sugirió que las FARC graben en video cualquier ataque del ejército de Colombia en la selva para ser usado con fines de propaganda.

También en un memorando fechado en enero la guerrilla informa sobre una reunión de las FARC con el ministro ecuatoriano de Seguridad, que señaló que Correa está interesado en mantener relaciones oficiales con las FARC y que decidió no ayudar a Colombia en contra de los rebeldes. Para el gobierno de Ecuador, las FARC son una organización insurgente de gente con propuestas políticas y sociales que comprende, dice el memorando.

“Lo que parecía una derrota para el gobierno de Uribe, permitió al final a Colombia apuntarse un primer triunfo al lograr que el Consejo Prmanente de la OEA no le impusiera sanciones”El histerismo mediático de Chávez y sus aliados fue bajando repentinamente de tono, casi en forma paralela a la desclasificación de los documentos de la guerrilla. El presidente venezolano se esforzó para buscar un acuerdo en la cumbre del Grupo de Río, antes que las revelaciones pudieran llevar el diferendo por un rumbo incontrolable que los implicara aún más. Claro que este tipo de relaciones no es una novedad para nadie. Históricamente, bajo lo que se llamó el internacionalismo, la izquierda supo globalizarse y colaborar por encima de las fronteras y con todo lo que tenía a su alcance. Es algo lógico, entonces, que organizaciones y Estados, que coinciden ideológicamente, pongan sus estructuras al servicio de su causa.

UNA DERROTA PARA URIBE QUE SE TORNÓ TRIUNFO

“Uribe aclaró que mientras las FARC no den muestras de dejar las armas y respetar los derechos humanos, seguirán siendo consideradas un grupo terrorista” El episodio dejó también ganadores y perdedores. Lo que en principio parecía una derrota para el gobierno de Uribe, después de verse cercado por aliados estratégicos como Venezuela, Ecuador y Nicaragua, tras la crisis que desató la Operación Fénix en la que fue abatido Raúl Reyes, le permitió al final a Colombia apuntarse un primer triunfo al lograr que el Consejo Permanente de la OEA no le impusiera sanciones. Allí sólo le bastó con pedir perdón por violar la soberanía ecuatoriana ante sus 34 miembros.

Logró también que Nicaragua, que se sumó a la ruptura diplomática, replanteara su decisión 24 horas después, hecho que dejó mal parada al gobierno sandinista por su seguidismo al régimen de Chávez. “Las FARC agonizan, pero no están derrotadas y darán golpes mediáticos en el futuro próximo”

El presidente Uribe (más allá del pedido de perdón) se mostró firme en todo momento y anunció que continuará con su política de seguridad democrática. Le dejó claro a la comunidad internacional que mientras las FARC no den muestras de dejar las armas y respetar los derechos humanos, seguirán siendo consideradas un grupo terrorista, como lo son hoy para la Unión Europea y Estados Unidos.

EL DETERIORO DE LAS FARC

“Desde agosto del 2002, más de 8.800 combatientes de las FARC han desertado y sólo en los últimos dos años 3.591 perecieron en combates, mientras que 6.850 fueron capturados” Uribe también tuvo un triunfo en el campo militar en el marco de su lucha contra el terrorismo. Mató a Raúl Reyes y luego a su sucesor en el secretariado de las FARC, Iván Ríos, no por bombas inteligentes del gobierno, sino a manos de sus propios camaradas. Esto tendrá profundas implicaciones estratégicas en el futuro inminente. El joven jefe guerrillero fue asesinado por uno de sus hombres, tras el asedio que sufría el grupo insurgente desde el 17 de febrero por un operativo militar del gobierno. El insurgente que desertó lo mató, entregó su cédula, pasaporte, ordenador personal y (tan macabro como significativo) una de sus manos. El efecto desmoralizador y de quiebre, el deterioro de la narco-guerrilla, es demoledora. Las FARC agonizan, pero no están derrotadas y darán todavía golpes mediáticos en el futuro próximo.

Desde agosto de 2002, cuando asumió el poder Uribe, más de 8.800 combatientes de las FARC han desertado y sólo en los últimos dos años 3.591 perecieron en combates, mientras que 6.850 fueron capturados. “Cómo es posible que, ante este drama que se arrastra desde hace varias décadas, con muertos, secuestrados, desaparecidos, desplazados por el terrorismo paramilitar y guerrillero, la crisis haya terminado en el más tropical de los realities showHasta la fecha, 3.247 efectivos de las Fuerzas Armadas han muerto en medio de la lucha contra la guerrilla y más de 9.300 resultaron heridos.

Hoy a cúpula de las FARC está encabezada por el fundador Pedro Antonio Marín [4], conocido como Manuel Marulanda Vélez o Tirofijo, quien tiene 77 años de edad. Los demás integrantes son Guillermo León Saenz Vargas [5] (Alfonso Cano), Julio Suárez Rojas [6] (Jorge Briceño o Mono Jojoy), Luciano Marín Arango (Iván Márquez), Rodrigo Londoño Echeverri (Timochenko) y Milton de Jesús Toncel Redondo [7] (Joaquín Gómez).

Por eso cabe preguntarse cómo es posible ante este interminable drama que se arrastra desde hace varias décadas, con muertos, secuestrados, desaparecidos, desplazados por el terrorismo paramilitar y guerrillero, haya terminado en el más tropical de los realities show. La impronta del populismo en la región es una de las respuestas.

EL POPULISMO NO DISTINGUE IZQUIERDAS NI DERECHAS

“Hay que exaltar esas diferencias con los enemigos radicalizándolas ante tumultuosos espectáculos mediáticos. Así fueron los discursos de los presidentes durante el pico más alto del conflicto regional” El populismo no distingue izquierdas ni derechas, aunque hoy muchos países con gobiernos de izquierda lo hayan adoptado. Desde fines de los 90, en parte de América Latina se ha revitalizado un discurso populista, uno de cuyos vértices tiene un tono nacionalista beligerante. El populismo, más allá de las variaciones que en política económica adopte en cada momento histórico, genera una peligrosa y exaltada cultura de masas que se mueven al influjo del caudillo.

El populismo también fustiga por sistema al enemigo exterior. Inmune a la crítica y alérgico a la autocrítica, necesitado de señalar chivos expiatorios para sus fracasos. El régimen populista (más nacionalista que patriota) requiere desviar la atención interna hacia el adversario de fuera. Esta proyección masiva de lo malo que ocurre en el país, en el extranjero poderoso, es publicitada por los políticos populistas y sirve para relativizar y proteger su comportamiento corporativo, rayando en muchos casos con el fascismo, en el uso del Estado.

Hay que exaltar esas diferencias con los enemigos radicalizándolas ante tumultuosos espectáculos mediáticos. Así fueron los discursos de los presidentes durante el pico más alto del conflicto regional. Los cuatro mandatarios, más allá de sus proclamadas ideologías, actuaron como típicos populistas.

El populismo mina y liquida las instituciones de la democracia liberal. Ése es uno de los peligros que hoy amenazan a algunos de las países de la región. Episodios desgraciados como los que se vivieron recientemente, nos puede llevar por caminos de los cuales luego es muy difícil retornar.