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En Bucarest, la OTAN llevó a cabo lo que parecía constituir su magna cumbre desde el fin de la Guerra Fría, pero que finalmente se cerró con varias discrepancias entre los principales miembros, pocos resultados frente a los esperados, compromisos diversos tanto con Rusia como con los miembros de la Alianza y sobre todo con importantes concesiones a Moscú.

(Desde Monterrey) EL PRESIDENTE GEORGE W. BUSH tuvo que aceptar que su última presencia en una cumbre del organismo militar occidental no logró ni incrementar de manera importante el número de miembros de la Alianza, ni presionar a sus aliados para aumentar su participación en el esfuerzo de guerra en Afganistán, ni tampoco desarrollar fuera de la presencia rusa, el escudo anti-misiles en el oriente europeo. Con un presidente debilitado y cuestionado, Washington no logró imponer sus principales ideas a una cumbre cada vez más compleja y diversa.

“Solamente Croacia y Albania lograron ingresar”

Frente a la cuestión afgana, el presidente norteamericano tuvo que aceptar las presiones internas existentes en los países aliados que impiden respaldar mayormente la invasión en el país centroasiático. Bildunterschrift: Quiero que nuestros aliados tomen las decisiones que puedan asumir. Quiero que la canciller Merkel viva bien con los resultados. En otras palabras, no quiero exigir a terceros Estados nada a lo que políticamente no puedan comprometerse, dijo el líder estadounidense en una entrevista publicada por el diario alemán Die Welt, al finalizar la cumbre.

PROBLEMAS PARA LA CASA BLANCA

Esta decisión de “no presionar” a los Estados miembros, aunque el objetivo original de la cumbre era precisamente un aumento sustancial en el esfuerzo de guerra, puede conllevar serios problemas a la diplomacia de la Casa Blanca. En efecto, sigue la amenaza canadiense de retirar sus tropas en caso de que no se produzcan relevos en la región meridional, la más peligrosa de Afganistán. Así, mientras que Alemania seguirá con su política de tener soldados solamente en la parte septentrional del país como apoyo logístico y humanitario, solamente Francia se comprometió en aumentar sus efectivos de 1.600 hombres con otros 1.000 soldados, que el presidente Sarkozy había ya anunciado durante su viaje a Gran Bretaña antes de la cumbre de la OTAN.

“La política norteamericana de concentrar sus efectivos en Irak está resultando contraria a sus intereses en Afganistán”

La política norteamericana de concentrar sus efectivos en Irak está resultando contraria a sus intereses en Afganistán en el cual se buscaba comprometer más a la OTAN que a los propios soldados estadounidenses.

EL INGRESO DE CROACIA Y ALBANIA

En relación a la ampliación de la Alianza, las contradicciones entre los países miembros se hicieron sentir. Solamente Croacia y Albania lograron ingresar. Macedonia recibió la negativa de Grecia, que ya había bloqueado su solicitud para la Unión Europea. El diferendo se centra en el nombre del país que corresponde a la ilustre cuna de Alejandro el Magno, pero sobre todo por los temores de Atenas que en el futuro aprovechando el nombre, Skopje pueda reivindicar ciertos territorios griegos. Mientras que dure el problema de la denominación territorial Macedonia se enfrentará en todos los foros a la negativa de Atenas.

En el caso de Ucrania y Georgia, prevaleció la posición rusa. Con Ucrania, Moscú tiene una relación especial, en particular por la orientación pro-rusa de la parte oriental del país, contrariamente a la otra mitad que se siente más occidental que eslava. Además, religiosamente, la ortodoxia uniata que prevalece en la parte occidental se considera romana apostólica, mientras que la zona cercana a Rusia se alinea con la corriente ortodoxa de Moscú.

RUSIA, UCRANIA Y GEORGIA

En la esfera estratégica, Rusia tiene un convenio con Kiev para el uso del puerto militar de Sebastopol en el Mar Negro hasta el año 2017. Así, la presencia rusa en una parte de Ucrania impide a esta última ser miembro pleno de la OTAN hasta el vencimiento del acuerdo con Moscú. De hecho Rusia ya está buscando puertos alternativos para paliar la pérdida de Sebastopol. Sin embargo, la salida de Rusia de la base naval ucraniana podría significar el regreso a la reivindicación de Crimea que Moscú “regaló” a Kiev durante la década de los años cincuenta como parte de la conmemoración del quinto centenario de la unificación de los dos países (Rusia entregó Crimea a Ucrania, pero la península sigue siendo habitada por Rusos que de hecho en la década de los años noventa declararon su independencia de Ucrania).

“Los países europeos dependen demasiado del gas ruso a través de los gasoductos que Gazprom, el gigante ruso del gas ha desarrollado para llevar la energía a todo el continente europeo”

La problemática de Georgia es prácticamente similar. La ex República soviética busca su ingreso a la OTAN para lograr respaldos de las fuerzas occidentales en su lucha contra el separatismo osetio y abjazio apoyados por Moscú para presionar Tbilisi en su juego de control de su “extranjero cercano”, como Moscú denomina a las ex Repúblicas de la Unión Soviética.

EUROPA NECESITA GAS

Por otra parte, los países europeos dependen demasiado del gas ruso a través de los gasoductos que Gazprom, el gigante ruso del gas ha desarrollado para llevar la energía a todo el continente europeo. Hoy día, el consumo de gas en la Unión Europea es un arma para Rusia para lograr sus objetivos políticos como se ha demostrado en Bucarest cuando los más importantes miembros de la Alianza buscaron evitar una confrontación con Moscú, posponiendo la entrada de Ucrania y Georgia en la OTAN.

“La reestructuración profunda de la OTAN tan anunciado, como el cambio de estrategia en la guerra en Afganistán y la mayor ampliación de la Alianza se dejaron para la próxima cumbre”

Finalmente, en la cuestión del escudo nuclear que implica la instalación de diez misiles interceptores en Polonia y un radar ultra moderno en la República Checa, es el propio presidente norteamericano que negoció con Putin para permitir que Rusia esté presente en todos los niveles del desarrollo de la defensa para lograr una protección no solamente del mundo occidental, sino también de Rusia. De hecho, se trató más bien de evitar la confrontación con Moscú permitiendo al país tener una presencia en el desarrollo del escudo anti-balístico.

Así, la reestructuración profunda de la OTAN tan anunciado, como el cambio de estrategia en la guerra en Afganistán y la mayor ampliación de la Alianza se dejaron para la próxima cumbre cuando un nuevo inquilino de la Casa Blanca pueda tomar iniciativas más relevantes sin el peso negativo que tiene el actual presidente George W. Bush.