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Por tercera vez en una docena de años, el controvertido empresario-político Silvio Berlusconi será primer ministro de Italia. Su victoria ha sido clara, contra pronósticos y deseos de la mayoría de los analistas. Tiene un programa de modernización y para aplicarlo puede que recurra a grandes pactos de Estado con su medio rival y medio aliado, el líder del centro izquierda, Walter Veltroni, dice el autor.

 

CIRCULAN EN ITALIA RUMORES INSISTENTES de un encuentro secretísimo entre el ganador de las elecciones italianas, Silvio Berlusconi, y su rival y perdedor, Walter Veltroni. La indiscreción procede de fuentes parlamentarias, y ha sido desmentida por el portavoz del Cavaliere, Paolo Bonaiuti. Pero se insiste en que el encuentro se produjo el pasado 15 de abril por la tarde, tras una conferencia de prensa del electo nuevo primer ministro. Habría tenido lugar en casa de su hombre de confianza, Gianni Letta, y habría participado también en el contubernio el lugarteniente de Veltroni, Goffredo Bettini.

“No habrá un gobierno Veltrusconi pero es muy probable que haya importantes pactos de Estado veltrusconianos en cuestiones estratégicas” Aunque no se confirmara, el río suena porque lleva mucha agua. En Italia acabamos de vivir una auténtica revolución de palacio que ha cambiado en buena medida el panorama político. Esa revolución nace de los acuerdos secretos por los que hace unos meses los líderes de la izquierda –el nuevo Partido Democrático (PD)–, y la derecha –el nuevo Partido de la Libertad (PDL)– decidieron dar un paso para asegurar el bipartidismo y dejar de depender de los partidini, la galaxia que asfixiaba a los dos grandes partidos políticos italianos e impide toda reforma del sistema electoral y sus clientelismos.

No habrá un gobierno Veltrusconi pero es muy probable que haya importantes pactos de Estado veltrusconianos en cuestiones estratégicas. Una situación parecida a la española, pero al revés. En ambas se necesita desatascar reformas y ajustes que vienen dificultando fuerzas políticas con nulo sentido nacional y una influencia excesiva para su peso real. Si bien Veltroni y Berlusconi no cumplieron su presunto compromiso de que no hubiera elecciones hasta realizar la reforma, si que pactaron hacerlo al revés, ir a unas elecciones que permitieran la reforma. Y en esas estamos.

EL VOTO ÚTIL

Han desaparecido del arco parlamentario siglas veteranas como comunistas, socialistas y verdes. Los grupos parlamentarios del Senado han pasado de unos veinte a tres y los de la Cámara de Diputados de dos docenas a solamente seis. “En votos, el centro derecha obtuvo 17 millones de votos, mientras que el centro izquierda se quedó en 13,6 millones” El federalismo se ha afianzado en el norte y ha comenzado a rodar en el sur, donde se necesita aún más para poder librarse de su secular atraso.

En la Cámara, el PDL tendrá 272 diputados; el PD, 211; Lega Nord (aliados de Berlusconi, federalistas del norte dirigidos por Umberto Bossi), 60; UDC (los restos de la democracia cristiana, ex-aliados de Berlusconi, dirigidos por Pier Ferdinando Casini), 36; IDV (Italia de los Valores, dirigida por el ex juez Di Pietro, aliados de Veltroni), 28; MPA (Movimiento por la Autonomía, nueva agrupación en las regiones del sur, aliados de Berlusconi), 28.

“Los electores se han inclinado por el voto útil respondiendo al plan secreto de Berlusconi y Veltroni” En votos, el centro derecha obtuvo 17 millones de votos (13,6 el PDL, 3 la Liga y 410.000 el PDA), mientras que el centro izquierda se quedó en 13,6 millones (12 para PD, 1,5 para Di Pietro). Y obtuvieron dos diputados SVP (minoría alemana de Bolzano) y Aut.Lib.Democratie (autonomistas del Valle de Aosta).

Los electores se han inclinado por el voto útil respondiendo al plan secreto pactado por Berlusconi y Veltroni, con el respaldo del establishment y los poderes fácticos, especialmente en el Senado, donde se exigía un mínimo del 8 por ciento de los votos para estar presente.

EL FIN DE LA DEMOCRACIA CRISTIANA Y DEL PARTIDO SOCIALISTA

“El gran éxito de la Liga se ha debido a su insistencia en la tradición italiana, en la defensa de los valores tradicionales y en la vigilancia sobre los peligros reales que representa la inmigración masiva” Los votantes católicos no se han dejado arrastrar por los restos de la democracia cristiana y han votado por quienes les ha parecido conveniente, más por Berlusconi en el sur y más por Bossi en el norte. Han aplicado la consigna de Benedicto XVI de votar por quien defiende vida, familia y libertad de educación, los llamados valores no negociables, es decir, la derecha, si bien en parte laica. La UDC desaparece del Senado, y con ello desaparece su capacidad de chantaje. Mantiene dos millones de votantes, un 5,5 por ciento del electorado, una cifra bien inferior al tercio de los italianos que aún va a misa al menos una vez por mes.

El gran éxito de la Liga se ha debido a su insistencia en la tradición italiana, en la defensa de los valores tradicionales y en la vigilancia sobre los peligros reales que representa la inmigración masiva, sobre todo musulmana. Todo ello puede ser tachado demagógicamente de xenófobo o derechista, pero son preocupaciones bien reales y bien legítimas para ser defendidas. Su lema va a ser federalismo hoy o secesión mañana. “Quedan McCain (Berlusconi) vencedor y Obama (Veltroni) en la oposición. Un partido de derechas y un partido de izquierdas: ambas moderadas, pro-yanquis, dispuestas a un bipartidismo viable”

Y la nueva (y orgullosa de serlo) La Derecha ha conseguido 800.000 votos. Todos ellos, los de la Liga, los de UDC y los de la derecha con mayúsculas, serán votos a tener en cuenta por el Onorevole (honorable) Berlusconi, en cuanto afianzan su victoria y la extienden más allá de sus siglas.

El comunista Bertinotti ha pasado en unas horas de presidente de la Cámara de Diputados, a tener que dimitir de la dirección de su Partido de Refundación Comunista. Los Verdes, oportunistas verdirrojos que se negaron a seguir la estela moderada de su antiguo líder Francesco Rutelli, pueden haberse convertido en pequeña historia para siempre. Se han acabado la democracia cristiana y el partido socialista. Quedan como hemos venido diciendo McCain (Berlusconi) vencedor y Obama (Veltroni) en la oposición. Un partido de derechas y un partido de izquierdas: ambas moderadas, ambas pro-yanquis, ambas dispuestas a un bipartidismo viable.

BERLUSCA, BERLUSCA

Berlusconi plantea reducciones de impuestos en todos los ámbitos, simplificación de las administraciones públicas, liberalización en todos los órdenes, y entre las nuevas obras públicas, la unión de Sicilia a la península por un gigantesco viaducto. “Llevado al poder de nuevo por una abrumadora victoria en 2001, prometió revolucionar a la conservadora Italia, pero la economía apenas creció durante sus cinco años en el poder” Durante toda la campaña electoral se sintió seguro de ganar y redujo al mínimo los riesgos de confrontación con su adversario. Siempre se quejó de que había perdido injustamente las anteriores elecciones de 2004, y ahora vuelve con notables retoques en su aspecto y renovadas energías. Pidió en los últimos días de campaña veinte senadores de mayoría para poder actuar con libertad, y dicho y ello, los ha conseguido.

Berlusca, como le denominan muchos amigos y enemigos, nació en Milán en septiembre de 1936, entró en política en enero de 1994 promoviendo un mensaje de se puede ser rico como yo. Fue elegido como primer ministro en mayo de ese año, pero sobrevivió sólo ocho meses, languideciendo durante más de seis años en la oposición. Llevado al poder de nuevo por una abrumadora victoria en 2001, prometió revolucionar a la conservadora Italia, pero el cambio llegó más lento de lo que muchos esperaban y la economía apenas creció durante sus cinco años en el poder. “Combinando el discurso afable del magnate pródigo, con un toque populista muy adecuado a la idiosincrasia italiana, la revista Forbes le calcula una fortuna de unos 7.570 millones de euros” En abril de 2006, Berlusconi perdió las elecciones por el margen más estrecho en la historia italiana, estando a punto de ganar a pesar de que los sondeos de opinión le deban por derrotado por amplia margen hasta los últimos días de la campaña.

Berlusconi hizo su fortuna durante un boom inmobiliario en Milán, en la década de 1960. Luego pasó a la televisión, y su familia es ahora propietaria de la principal red de televisión privada del país. Sus intereses también incluyen el importante club de fútbol italiano AC Milan. Ha sido repetidamente acusado de conflicto de intereses entre sus proyectos políticos y económicos, y ha sufrido numerosas investigaciones por corrupción sobre su persona y sus compañías. Fue sometido a juicio a finales de 2006, acusado de fraude en su grupo Mediaset, controlado por su familia. Nunca ha sido condenado.

“Los italianos han elegido la antítesis de los españoles, demostrando que son pueblos parecidos pero muy diferentes” Combinando el discurso afable del magnate pródigo, con un toque populista muy adecuado a la idiosincrasia italiana, la revista Forbes le calcula una fortuna de 12.000 millones de dólares, unos 7.570 millones de euros. A finales de 2006, tras sufrir un desmayo, fue internado en un hospital con un problema cardíaco menor. En enero de 2007, fue sometido a una operación cardíaca en un hospital en Estados Unidos. En noviembre de 2007 disolvió su partido Forza Italia, así como su alianza Casa de las Libertades con católicos, separatistas del norte y post fascistas y ha llamado a su nuevo grupo “Pueblo de las Libertades”. Su principal aliado es Giancarlo Fini, el hombre que ha llevado a la extrema derecha hasta el centro político en un espectacular viaje ideológico.

ITALIA NO ES ESPAÑA

Así que tenemos a Berlusconi en Italia, y a Zapatero en España. El primero, continua la deriva continental hacia la derecha, una deriva imparable, en la que la única anomalía es el caso español. Berlusconi y Zapatero. ¿Qué es peor, que es mejor? Los italianos han elegido la antítesis de los españoles, demostrando una vez más que son pueblos parecidos pero muy diferentes.

“Donde España reelige a Zapatero, Italia reelige a Berlusconi, y ni su izquierda, la seria, la de Veltroni, quiere saber nada con los extremismos ibéricos que sólo gustaban a la izquierda comunista” Italia no gusta de saltos en el vacío, de experimentos sociales, y por eso miró siempre con desconfianza el modelo autonómico español hasta que los hechos la dieron la razón y ya no quieren separarse ni los condottieri venecianos del dogo Bossi. A los italianos no se les ocurrirá partir en dos la Toscana con una autopista para fomentar el turismo y el crecimiento. Prefieren ver los cipreses en las colinas del horizonte, o si no los ven, al menos saber que están ahí.

Los italianos montan naves industriales y granjas agrícolas integradas en el paisaje, y salvo 4 ó 5 grandes ciudades, viven en una red de docenas de municipios entre cien mil y diez mil habitantes, conservadas a escala humana, que son una gozada para vivir en ellas aún si hubiera que ganar menos sueldo a cambio. Italia, en fin, no destruye sus parajes naturales ni crea cordilleras de cemento que asustan a las nubes con tal de aumentar un punto de ese producto nacional bruto, nunca mejor dicho: bruto y mil veces bruto.

Donde España reelige a Zapatero, Italia reelige a Berlusconi, y ni su izquierda, la seria, la de Veltroni, quiere saber nada con los extremismos ibéricos que sólo gustaban a la izquierda comunista, que se acaba de dar el mismo tortazo que su homónimo español, Izquierda Unida. “Berlusconi no es más ladrón ni corrupto que los demás, y las persecuciones judiciales nunca han llegado a demostrarle grandes pecados” Durante siete años viviendo en Italia, he podido diseccionar la verdad del personaje, de la propaganda adversa que lo atufa. Don Silvio es un gran empresario, con los defectos y las virtudes que pueden atribuirse a este tipo de personas, incluida la comprensible obsesión por pagar menos impuestos. Pero además, es un gran empresario de la comunicación, igualito a otros españoles, como el fallecido Jesús de Polanco, sólo que en vez de dirigir la política mediante intermediarios, bajó al ruedo personalmente.

Berlusconi no es más ladrón ni corrupto que los demás, y las persecuciones judiciales nunca han llegado a demostrarle grandes pecados. Es más astuto y simpático que la mayoría de los políticos en ambas orillas del Mediterráneo, y como el español José María Aznar tiene el gran mérito de haber unificado a la derecha, laminado los extremismos y ayudado a reciclar a los nostálgicos de Mussolini. Demasiados méritos para que le sean perdonados por las poderosas maquinarias de agit-pro que une los intereses de la izquierda ideológica con los de las altas finanzas, que al menos desde los años noventa han comprobado que se resguardan mejor tras el guirigay folclórico buenista que con los mensajes adustos conservadores.

“Berlusconi ha señalado, entre las prioridades de su futuro Gobierno, el cierre de las fronteras para luchar contra la criminalidad y evitar la inmigración ilegal”

Berlusconi va a hacer una política de crecimiento y de liberalización hasta donde le dejen, un tanto parecida a la de los gobiernos de Aznar que sacaron al país, a mitad de los años noventa del pasado siglo, de la crisis económica donde lo había sumido Felipe González y su ministro de Economía Solbes, hoy de nuevo a cargo de las cuentas nacionales. Berlusconi seguirá siendo atípico primer ministro dueño de un equipo de fútbol, cliente de la mejor cirugía estética, chistoso y bastante histriónico. A las izquierdas a la boloñesa (ricas, cultas y buenísimas) les pone de los nervios, les saca de quicio. De la misma manera que el flautista de Hamelin, digo de León (ciudad de nacimiento del actual presidente del Gobierno español), provoca chirridos neuronales a la gente consecuente, progresista y avanzada de la derecha española.

Berlusconi ha señalado, entre las prioridades de su futuro Gobierno, el cierre de las fronteras para luchar contra la criminalidad y evitar la inmigración ilegal, y como los dos primeros problemas que solucionar, la crisis de las basuras de Nápoles y la venta de Alitalia, las ruinosas líneas aéreas nacionales.

LA PINZA NORTE-SUR, EL REDUCTO CENTRAL

“El Partido Demócrata (PD) de Walter Veltroni sólo ha obtenido buenos resultados en las tradicionales regiones rojas del centro del país” La coalición de centro-derecha de Silvio Berlusconi ha redondeado su aplastante victoria en las elecciones generales italianas con un triunfo en las regionales de Friuli-Venezia-Giulia y Sicilia, que se disputaban al mismo tiempo. En Sicilia, el candidato del Pueblo de la Libertad (PDL), Raffaele Lombardo, marcó el récord histórico de la isla al lograr el 68 por ciento de los votos. En Venecia y sus comarcas vecinas, partía favorito el actual gobernador de centro-izquierda, Riccardo Illy. Pero el auge del centro-derecha en el norte arrebató a la izquierda la única región que mantenía más allá del río Po.

Ambos resultados confirman una clave decisiva de estas elecciones: el norte (sustentado en el gran aumento de la Liga Norte) y el sur olvidado por Roma, son la base del triunfo de la derecha. “Berlusconi: Se vivirán momentos difíciles y se requerirá una fuerte renovación para hacer las reformas necesarias que tendrán incluso contenidos de impopularidad” El Partido Demócrata (PD) de Walter Veltroni sólo ha obtenido buenos resultados en las tradicionales regiones rojas del centro del país, como Emilia Romagna, Umbria, Toscana y Marche. Regiones ricas y cultas, regiones de funcionarios y profesores, regiones sin problemas, desde las que se puede uno permitir todo tipo de bienintencionadas prédicas.

El desastre de la izquierda se puede agravar con otra sorpresa. En las municipales de Roma, que también coincidían en la cita electoral pero cuyos resultados aún no se conocen, se arriesga a perder la alcaldía después de 15 años. Su candidato, el incombustible Francesco Rutelli, ganó un 46 por ciento de los votos, frente a los 40 por ciento de su rival, Gianni Alemanno, pero al no superar la barrera del 50 por ciento ambos deberán acudir a una segunda vuelta en dos semanas.

DIFÍCIL TERCERA REPÚBLICA

“Berlusconi ve favorablemente la idea lanzada por Walter Veltroni de un formar un gobierno sombra del PD” Berlusconi ya ha anunciado que el país vivirá momentos difíciles y que su gobierno impulsará reformas con contenidos impopulares. Se vivirán momentos difíciles y se requerirá una fuerte renovación para hacer las reformas necesarias que tendrán incluso contenidos de impopularidad. La advertencia del futuro primer ministro fue lanzada en su primera reunión tras la victoria con sus aliados, Umberto Bossi de la Liga Norte, Gianfranco Fini (Alianza Nacional, ahora fusionado con Fuerza Italia) y Raffaele Lombardo, del Movimiento para las Autonomías (MPA), socios de la futura mayoría oficialista.

En la cumbre en su residencia privada romana de Palacio Grazioni, Berlusconi expresó asimismo una palpable apertura hacia la oposición, el Partido Democrático (PD, centro-izquierda) de Walter Veltroni. Por el bien del país, dijo Berlusconi, se podría repescar de la formación opositora, dirigentes que se sumen al futuro gobierno, citando el modelo Sarkozy, en referencia al modo en que el presidente francés incluyó a políticos socialistas en su gobierno, incluido el actual ministro de Exteriores, Bernard Kouchner. Berlusconi dijo también que ve favorablemente la idea lanzada por Walter Veltroni de un formar un “gobierno sombra” del PD, según el modelo británico, en el que la principal fuerza opositora designará un responsable frente a cada ministro del gobierno.

Va a ser una legislatura dialogante que intentarán alterar las fuerzas más extremistas. Los sindicatos sin duda irán a la huelga general. Los medios sacarán punta a los histrionismos del primer ministro. Pero Italia podría aprobar en los próximos cuatros años algunas de sus asignaturas pendientes. Los más optimistas ven el inicio de una Tercera República Italiana, tan esperada desde hace unos decenios.