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Qué implica el aumento de los alimentos para el mundo

rizhambre.jpgLos alimentos aumentan por el cambio climático, por el mayor ingreso de economías emergentes como China e India, por la creciente demanda de biocombustibles y por la especulación, dice el autor. Sepa a continuación qué ocurrirá en los próximos años y qué se puede hacer para evitar el hambre de millones de personas.

(Desde Santiago de Chile) EL AUMENTO DE PRECIOS DE LOS ALIMENTOS ha desencadenado estallidos sociales en alrededor de 40 países, los que incluyen lugares geográficos tan variados como Filipinas, Haití, Egipto, Indonesia y varias naciones de África.

La preocupación no sólo ha estado en las calles, sino que instituciones como la FAO [1] y el Banco Mundial [2] han estado estudiando el tema, además de polémicas entre líderes como Fidel Castro y Lula en relación al impacto de los biocombustibles, atribuyéndole el primero la culpa de esta situación, discrepando Lula no sólo de esta opinión, sino también de la del primer ministro británico Gordon Brown. “Dos situaciones no merecen dudas: hay protestas sociales por el alza de los precios y hay elementos que explican esta situación”

En todo caso, según la FAO, el precio de los alimentos ha aumentado en casi un 75 por ciento en algunos casos en los últimos tres años, y el Banco Mundial pronostica que los precios no bajarán en al menos siete años, es decir, el alza seguiría hasta el 2015, por lo que según su presidente Robert Zoellick, cien millones de personas podrían encontrarse en riesgo grave en el futuro cercano.

Por cierto, que tanto la FAO como el Banco Mundial se han equivocado (y muchas veces) en el pasado, pero hay dos situaciones que no merecen dudas: que hay protestas sociales causadas por el alza de los precios y que hay un conjunto de elementos que explican esta situación.

¿QUÉ HACER?

Entre las razones que se destacan figuran el cambio climático, el mayor ingreso de economías emergentes como China e India, la creciente demanda de biocombustibles y por cierto, la especulación. “Debe haber voluntad política para enfrentar La situación, sobre todo en los países más ricos, ya que serán los pobres los más afectados” Estos elementos pueden ser combinados de distintas formas y se le puede atribuir a unos mas importancia que otros, pero no hay duda que los cuatro están presentes.

Las preguntas son dos: ¿qué ocurrirá? Y, ¿qué se puede hacer al respecto?

Lo primero es, indudablemente, tomar conciencia respecto a esta grave situación, y la seguridad alimenticia debe ingresar en la lista de elementos que afectan gravemente la seguridad mundial, al nivel del terrorismo o el narcotráfico, sólo por mencionar a dos muy conocidos.

En segundo lugar, debe haber voluntad política para enfrentar esta situación, sobre todo en los países más ricos, ya que, al igual que en otras crisis, serán los pobres del mundo los más afectados. “La posesión y acceso a los alimentos va a determinar confrontaciones entre naciones y grupos sociales”Y si no lo hacen por razones altruistas, deben hacerlo por razones egoístas, ya que en momentos de fuerte presión inmigratoria, estos pobres, a pesar de muros y controles fronterizos, tenderán a desplazarse hacia lugares donde exista abundancia de alimentos, es decir, las ciudades de los países más prósperos.

En tercer lugar, desde el punto de vista del conflicto, no hay duda que la posesión de alimentos y su acceso a ellos, va a determinar confrontaciones entre naciones y entre grupos sociales al interior de estas.

MAYOR PRODUCCIÓN, REFORMULACIÓN TEÓRICA Y TECNOLOGÍAS

“Tan sólo China duplicó su demanda de carne entre los años 1999 y 2005, y sigue creciendo” En cuarto lugar, no hay duda que va haber necesidad de aumentar la producción mundial de alimentos, aunque no hay seguridad que ello vaya a solucionar el problema del precio y de la creciente demanda.

En efecto, la producción mundial ha venido creciendo sostenidamente desde la revolución verde [3] de los sesenta, pero el crecimiento productivo no ha podido emparejarse con el aumento de la demanda en países como India y China, que no sólo, por rara vez en su historia, no tienen hambrunas, sino que su nueva riqueza los lleva a demandar productos que no eran parte de su dieta histórica, como el trigo o la carne. “La producción agrícola, vista como signo de subdesarrollo, pasa a ser un elemento de importancia para el crecimiento de los países” Tan sólo China duplicó su demanda de carne entre los años 1999 y 2005, y sigue creciendo.

En quinto lugar, al igual que otros commodities, incluyendo el petróleo, esta situación va a generar desplazamientos en la tabla comparativa de riquezas entre países productores y consumidores, y como consecuencia varias teorías económicas van a tener que ser revisadas, al menos por algún tiempo, ya que la producción agrícola, que era vista como signo de subdesarrollo, pasa a ser un elemento de importancia para el crecimiento de los países.

En sexto lugar, la tecnología va a ser mucho más necesaria, y contrariamente a lo que pudiera pensarse, su concurso va a ser clave para enfrentar esta situación.

CAMBIOS EN EL DEBATE ECONÓMICO Y CLIMÁTICO

En séptimo lugar, el debate económico también va a tener que adaptarse a esta situación, “La discusión en torno al impacto del cambio climático va a tener que adquirir una tonalidad, tanto más urgente como más práctica” ya que es indudable que esta coyuntura se va a traducir en inflación, afectando en forma desigual a los distintos sectores sociales, ya que mientras más pobres, mayor es el porcentaje que se destina a alimentos, por lo que el precio del arroz o del pan puede determinar buena parte de los ingresos diarios de los más desposeídos.

Es así como países, no sólo estatistas sino algunos creyentes en el libre comercio, pueden empezar a adoptar restricciones a la exportación de alimentos y/o controles de precios, como lo han hecho, por lo demás, dieciséis países en las últimas semanas, incluyendo a Argentina, Filipinas, Rusia, Venezuela, Ucrania y otros. Además de la dudosa efectividad económica de estas medidas, hay casos donde se ha llegado a lo anecdótico, como la orden del presidente Mubarak [4] al ejército egipcio para que se ponga a hornear pan y así aumentar la oferta en el mercado. “El debate se va a orientar no sólo hacia una visión global, sino en términos de países perdedores y ganadores”

En octavo lugar, la discusión en torno al impacto del cambio climático va a tener que adquirir una tonalidad, tanto más urgente como más práctica.

En efecto, cada vez menos gente discute que el clima está cambiando, radicándose el debate en las causas, en su impacto y, si es necesario, alterar la cadena productiva. Sin embargo, al agregarse el alza de precios de los alimentos, ello adquiere una urgencia distinta, donde el debate se va a orientar no sólo hacia una visión global, sino en términos de países perdedores y ganadores. Es así como a modo de ejemplo, la balanza comercial de Paraguay, Argentina y Bolivia se ha incrementado como resultado del alza de los alimentos, mientras que Eritrea, Mauritania, Gambia y varios otros, se incluyen entre los perdedores.

GEOPOLÍTICA, ESCASEZ Y ESPECULACIÓN

“No hay duda que la especulación está presente cuando el arroz ha subido sobre el 70 por ciento en dos meses en países de oriente” En noveno lugar, ello presenta una situación distinta, desde el momento que tanto el cambio climático como el alza de precios va a generar ganadores y perdedores al producirse una transferencia de recursos entre países y áreas del mundo. Al respecto no siempre van a coincidir, y regiones como América Latina, que pueden beneficiarse del alza de precios, pueden perjudicarse por el lado del cambio climático, de la inflación y de los conflictos sociales.

A lo anterior hay que agregar el impacto de las sequías que afectan a países tan distintos como Australia, España y Chile, ya que sequías siempre han existido, siendo la novedad el argumento de los gobiernos, que rara vez han sido tan fuertes. “Mientras más pobres sean las familias y los países, esta crisis puede tener efectos catastróficos”

En décimo lugar, no hay duda que la especulación está presente cuando el precio del arroz ha subido sobre el 70 por ciento en dos meses en países de oriente, y el precio del trigo casi se ha triplicado desde el inicio del año 2006.

Por último, está el impacto del precio del petróleo en la producción y transporte de los alimentos.

¿CAMBIO ESTRUCTURAL O CRISIS COYUNTURAL?

En resumen, no sabemos todavía si esta situación va a determinar un cambio estructural o se va a considerar una de las tantas fases pasajeras de la economía mundial. Sin embargo, se mire como se mire la situación, no hay duda que mientras más pobres sean las familias y los países, esta crisis de alimentos puede tener efectos catastróficos.

En el fondo, el tema no es ni siquiera económico ni medioambiental, sino ético, ya que de lo que estamos hablando es de la razón por la que el mundo en términos absolutos es capaz de producir alimentos en exceso, pero es incapaz de distribuirlos adecuadamente, al menos a los precios que los pobres puedan pagar.

Es así como algún historiador del futuro que mire a nuestro mundo hacia atrás en dos o tres siglos más, le va a ser muy difícil entender por qué se generaron situaciones de este nivel a principios del siglo XXI.