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El impacto del alza de los precios en América Latina

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La crisis derivada de los altos precios de los alimentos ha dejado de ser una amenaza; es una realidad cuyas consecuencias pueden ser devastadoras. Diversos países latinoamericanos pueden ser muy afectados.

(Desde Nueva York) MULTITUDES PROTESTARON EN HAITÍ, Egipto, Filipinas, Malasia, Indonesia y otros países por hambre. En Haití las manifestaciones llevaron a seis muertes, y a la renuncia del primer ministro. El Presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick [1], advirtió que 33 países están en riesgo de explosión social porque los aumentos han dejado a amplios sectores sin margen de supervivencia. En Nigeria las familias gastan el 73 por ciento de su presupuesto en alimentos, en Vietnam el 65 por ciento, y en Indonesia el 50 por ciento. “¿Por qué un mundo en condiciones de producir alimentos para mucho más que su población actual, genera esta situación?”

Los precios de los alimentos se duplicaron en los últimos 3 años, y subieron un 48 por ciento desde fines del 2006. El trigo subió un 120 por ciento en el último año, alcanzando su precio más alto en 28 años. El maíz, por su parte, duplicó su precio en los últimos 2 años.

Los ministros de Economía del mundo, reunidos en la Asamblea del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, consideraron que es una amenaza mayor a la estabilidad política y económica que, incluso, los actuales tumultos en los mercados de capitales.

QUÉ DICEN LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES

¿Por qué un mundo, que tecnológicamente está en condiciones de producir alimentos para mucho más que su población actual, “El relator especial de la ONU llama a las políticas de biocombustibles un crimen contra la humanidad está generando esta gravísima situación?

Los análisis de los organismos internacionales coinciden. Hay un aumento de costes por el aumento del petróleo, un aumento de la demanda de proteínas de China e India, y también incide el cambio climático, que ha afectado duramente a países productores como Australia.

A todo ello se suma, según análisis como los del Banco Mundial y otros, el impacto de las políticas que tienden a reemplazar tierra usada para producir alimentos por biocombustible,“Los alimentos han subido un 20 por ciento en las últimas 3 semanas” y los subsidios al biocombustible. El relator especial de la ONU, Ziegler [2], las llama a tales políticas un crimen contra la humanidad. Dice que se están quemando cientos de millones de toneladas de maíz, cereales, arroz, y otros productos para producir biocombustibles.

José Graziano, Director Regional de la FAO resalta además el papel de la especulación.

LA RESPONSABILIDAD DE LOS RICOS

“América Latina produce alimentos para 3 veces su población actual pero que la desnutrición crónica infantil es el 16 por ciento” Las consecuencias son muy severas. Según el Financial Times, los alimentos han subido un 20 por ciento en las últimas 3 semanas. El arroz, alimento del 50 por ciento del género humano, un 43 por ciento respecto al pasado mes de enero. Los mayores exportadores están restringiendo ventas para asegurar el consumo interno, y Filipinas, el mayor comprador, no ha podido adquirir lo que necesita.

Diversos países latinoamericanos pueden ser muy afectados. Se estima que la región produce alimentos para 3 veces su población actual pero que la desnutrición crónica infantil es el 16 por ciento. Las distorsiones pueden ser aún mucho mayores.

Se impone actuar en todos los aspectos; entre ellos, se espera que los países ricos cumplan con sus compromisos de ayuda al fortalecimiento de las capacidades agrícolas nacionales, apoyen el Programa Mundial de Alimentos [3] que está reclamando fondos imprescindibles, y según plantea un editorial del New York Times, sus políticas de energía crearon el problema. Ahora estos países deberían ayudar a resolverlo.