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Perú comienza a cosechar sus frutos

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El crecimiento económico experimentado por Perú el último año supone la mejor evidencia de la buena gestión del presidente Alan García en su segundo mandato, una línea que pretende continuar mediante la firma de diversos TLC con China y Estados Unidos.

(Desde Lima) PERÚ RECIBE DENTRO DE UNOS DÍAS a los máximos mandatarios de la Unión Europea y de América Latina, para la cumbre anual que pretende seguir avanzando en los acuerdos de cooperación entre ambos lados del Atlántico.

La euro-latinoamericana será la primera de las dos grandes cumbres internacionales que se celebrarán este año en Perú. “Perú ha obtenido el grado de inversión, acreditación de la que hasta sólo gozaban Chile y México” La otra, quizás la que se espera con más interés allí, la cumbre de países asiáticos y de la cuenca de Pacífico (APEC), tendrá lugar en noviembre.

Estas dos citas internacionales servirán de escaparate inmejorable para un país que ha hecho un esfuerzo extraordinario en los últimos años para lograr el reconocimiento de una buena gestión.

A mediados de abril, Perú obtuvo el grado de inversión, una acreditación de la que hasta sólo gozaban Chile y México en el subcontinente americano.

Este objetivo y la conclusión del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos fueron las dos grandes prioridades fijadas por el presidente Alan García [1] cuando formó gobierno, a finales de 2006.

DOS MANDATOS MUY DISTINTOS

El segundo mandato de García al frente de Perú no tiene nada que ver con el primero. A finales de los ochenta, “Del Castillo: el Gobierno practica una política socialdemócrata capaz de generar empleo, sobre todo en el sector privado la presidencia de García concluyó en la hiperinflación, el caos económico, el desánimo social y graves imputaciones sobre violaciones de los derechos humanos en la lucha contra el terrorismo de Sendero Luminoso.

García prometió que ese periodo había quedado atrás y se presentó hace dos años con un programa de moderación, claramente partidario de aplicar políticas liberalizadoras en materia comercial y de compromiso activo con la globalización. En su intento por convencer a las fuerzas sociales pro-mercado de que su populismo de los ochenta estaba definitivamente superado, “El crecimiento económico en 2007 es del 8,3 por ciento, tan fuerte como el de otros países vecinos” García alineó a su partido, el APRA [2], con el centro-izquierda pragmático de América Latina.

El primer ministro, Jorge del Castillo [3], hombre clave del ejecutivo de Alan García, nos decía en Lima que el objetivo de partida del gobierno era avanzar en un proceso de recuperación de confianza ante los agentes económicos nacionales e internacionales. Del Castillo asegura que su Gobierno practica una política socialdemócrata capaz de generar empleo, fundamentalmente en el sector privado.

BUENA SALUD ECONÓMICA

El gobierno aprista exhibe con satisfacción los 20 mil millones de dólares anuales de inversión que ha recibido Perú. “Humala considera que el Gobierno ha fracturado la sociedad y ahondado la brecha social El crecimiento económico en 2007 es del 8,3 por ciento, tan fuerte como el de otros países vecinos. Pero el gran éxito ha sido la contención de la inflación, que el año pasado fue del 3,9 por ciento, la más baja de la región, a pesar de la espectacular subida de dos productos importados de los que Perú es muy dependiente: el petróleo y el trigo.

Del Castillo reconoce que esta buena salud económica aún no se ha distribuido entre todos los sectores de la sociedad, pero se muestra convencido de que las reformas llevarán la prosperidad también a las zonas más atrasadas del país. “El Gobierno tiene intención de concluir el TLC con China para la cumbre APEC, en noviembre, y sumar acuerdos con otros socios de este club del libre cambio” Mientras tanto, asegura que los programas sociales están disminuyendo la pobreza. García ha prometido reducirla en un tercio al final de la legislatura.

La gestión de García es contestada por la oposición nacionalista, tanto la que representa el principal partido estatal, liderado por Ollanta Humala [4], como por algunos presidentes regionales del sur andino.

Humala considera que el Gobierno peruano ha fracturado la sociedad y ahondado la brecha social y desacredita los programas sociales, que califica de pura propaganda, lo que explicaría, a su juicio, la oleada de protestas sociales en las regiones más desfavorecidas.

EVITAR UN PERÚ A DOS VELOCIDADES

La apertura comercial es uno de los principales instrumentos de esta política de crecimiento económico. “Humala cree que el TLC con Estados Unidos sólo beneficia a los productores formales y deja de lado la economía informal, que mayoritaria en el país” La ministra de Comercio Exterior, Mercedes Araoz [5], nos confirmó que el Gobierno tiene intención de concluir el TLC con China para la cumbre APEC, en noviembre, y sumar otros acuerdos similares con otros socios de este club emblemático del libre cambio, al que también pertenece Chile. Con Europa también se está avanzando en programas de creciente liberalización de los intercambios.

Araoz sostiene que los TLC no sólo beneficiarán a algunos sectores económicos, como los agro-exportadores, y nos señaló algunos programas de intervención con pequeños y medianos productores de la agricultura tradicional, para modernizar sus estructuras y mejorar su competitividad. “El Gobierno intenta forjar un consenso con las regiones. Pero el sur andino se resiste, porque no se perciben los beneficios” Pero lo cierto es que habrá que comprobar si los planes del gobierno se cumplen y se puede evitar la consolidación de un Perú a dos velocidades.

Humala critica con dureza no los TLC en general, sino los que ha suscrito este Gobierno, por considerar que no servirán a los intereses nacionales. El líder nacionalista cree que el TLC con Estados Unidos sólo beneficia a los productores formales y deja de lado la economía informal, que es la mayoritaria en el país. Cree que ha sido un sector de importadores, que no puede traer productos sin el TLC, los que han “presionado” al gobierno para sacarlo adelante.

BUSCANDO EL CONSENSO CON LAS REGIONES

“La gestión de los activos turísticos ha enfrentado a Cuzco con Lima, hasta el punto de que esa región ha quedado relegada de los actos de la cumbre de la APEC” Del Castillo califica estos argumentos de populistas y asegura que la mayoría de los peruanos ha rechazado el proyecto bolivariano, que sólo trae desabastecimiento, ineficacia e inflación.

El Gobierno intenta forjar un consenso con los presidentes de las regiones. Pero el sur andino se resiste. Primero, porque no se perciben allí los beneficios que se han cosechado en Lima, en algunas zonas del norte y en la costa. Y segundo, porque el diálogo institucional no ha sido siempre fluido.

Los Gobiernos de Cuzco y Puno son los más críticos con Lima. El cusqueño Hugo González nos dijo que el gobierno central debe ser más respetuoso con las competencias de los ejecutivos regionales. La gestión de los activos turísticos ha enfrentado a Cuzco con Lima, hasta el punto de que esa región ha quedado relegada de los actos de la cumbre de la APEC.

Con el presidente de Puno, Hernán Fuentes, el diálogo parece imposible. Ambas partes se intercambian acusaciones mutuas. Lima sospecha que las autoridades regionales son la punta de lanza de la intromisión chavista en Perú. Y Fuentes se mostró convencido de que los apristas promueven una conspiración para derribarlo.