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Israel ganó la independencia, pero no la paz

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A partir de la obra de un historiador israelí, el autor aborda el 60 aniversario del Estado de Israel desde la perspectiva palestina de la Nakba (catástrofe), y asegura que sin un abordaje objetivo que focalice en ambas narraciones del conflicto palestino-israelí, muy difícilmente se logrará la paz.

 

(Desde Monterrey, México) MIENTRAS QUE EL 14 DE MAYO PASADO se festejó los 60 años de la creación del Estado de Israel, en los territorios palestinos se conmemoró a la Nakba, la catástrofe de 1948, como el más importante drama de la vida nacional palestina.

Para entender esta fecha tan dramática en la historia de la Tierra Santa, podemos leer con sumo provecho 1948, del historiador israelí Benny Morris [1], publicado recientemente. “Morris se enfoca a rebatir el mito fundacional del Estado de Israel y mostrarla como un violento combate para despojar a los palestinos de sus tierras”

La reconstrucción escrupulosa de los hechos acaecidos hace 60 años, requirió de un largo trabajo de recopilación de datos, de comprobación de los hechos, de contraste de las opiniones, en fin, de una profunda investigación de la que se obtiene como resultado 1948. Aunque sea una obra pesada de leer y, a veces, incluso aburrida, queda como un testimonio valeroso y objetivo de un episodio tantas veces comentado, pero muy pocas veces analizado: las posiciones frente a la partición de Palestina se toman en función de la inclinación personal y busca justificar a uno o al otro bando, pero no a investigar el pasado.

Morris se enfoca a rebatir el mito fundacional del Estado de Israel (la Guerra de Independencia) y mostrarla tal como fue: un violento combate para despojar a los palestinos de sus tierras.

LA VISIÓN DE LOS LÍDERES SIONISTAS DE ENTONCES

Para mostrar claramente que su posición corresponde efectivamente con la visión de los líderes sionistas de la época, el historiador israelí cita al padre fundador del Estado judío. “La limpieza étnica fue un factor fundamental para crear un Estado israelí más puro y eliminar a la mayoría de los palestinos” Según Morris, David Ben Gurión en una conversión con un oficial sionista Nahum Golmann, le declaró que [2] ha existido el antisemitismo, el nazismo, Hitler, Auschwitz, pero, ¿cuál fue la culpa (de los palestinos)? Ellos no ven que una sola cosa: venimos y estamos robando su país.

El valor de Morris radica en romper con la historia oficial israelí y presentar una nueva luz sobre la fecha emblemática tanto para palestinos como para la creación del Estado judío, como, por ejemplo, cuando menciona la iniciativa Mivtza Nikayon (Operación Limpieza) del ejército judío en la frontera norte de Egipto. “Un tercio de los palestinos huyó por temor a las represalias de los grupos radicales sionistas”

Un grupo de refugiados palestinos regresaban a su pueblo original por hambre y para atender su cosecha. La respuesta de las fuerzas judías consistió en la eliminación física de todos ellos por temor a que se conviertan en una resistencia interna dentro del Estado de Israel. De esta manera, la limpieza étnica fue un factor fundamental para crear un Estado israelí más puro y eliminar a la mayoría de los palestinos que hoy conforman a los millones de refugiados en el mundo, pero en particular en la Franja de Gaza y en los países árabes vecinos.

LA SALIDA DE LOS PALESTINOS

Sin embargo, la limpieza étnica no era parte del programa sionista. Se dio simplemente por un conjunto de acontecimientos que se fueron sumando para provocar la salida de la mayoría de los palestinos de su propio territorio. Se sabe que, probablemente, un tercio de ellos huyó por temor a las represalias de los grupos radicales sionistas.

“El último tercio fue simplemente víctima de la limpieza étnica, como se demostró en Deir Yassin” Otro tercio palestino, se resignó a abandonar su hogar para no ser visto como traidor a la causa árabe (tal y como la radio, tanto egipcia como jordana o siria, difundía), y también con la esperanza de que los huidos regresaran cuando las fuerzas judías fueran derrotadas, pues entonces parecía imposible una victoria del sionismo, con tan sólo 600.000 personas radicadas en Palestina, contra los millones de tropas árabes. Sin embargo, las tropas judías, que estaban mejor organizadas, equipadas, financiadas, entrenadas y, sobre todo, motivadas, fueron superiores a los ejércitos de los Estados árabes, divididos y opuestos entre sí, además de mal preparados y sin ninguna motivación para lanzarse a una guerra que no era la suya.

Finalmente, el último tercio fue simplemente víctima de la limpieza étnica, como se demostró en Deir Yassin, en donde centenares de palestinos fueron masacrados por las fuerzas del Irgun Zvai Leumi [3].

NADIE GANÓ LA PAZ

“Falta esperar la emergencia de un historiador árabe que pueda reconstruir el conflicto con una nueva visión sin pasiones ni indulgencias” Las conclusiones de Morris suponen temas de reflexión para la actualidad. Aunque reconoce que la expulsión, voluntaria u obligada, fue necesaria para la victoria final sionista, plasmada con una ampliación del territorio del 56 por ciento (otorgado por la ONU) al 78 por ciento al final de la primera guerra árabe-israelí, su preocupación fundamental reside en que la guerra de 1948 no ha terminado y, sobre todo, que si aparentemente Israel ganó la guerra, no ha logrado ganar la paz, un conflicto que todavía alimenta las hostilidades recíprocas.

Solamente con textos con esta fuerza de la objetividad histórica puede ponerse en la mesa de discusión la búsqueda del camino para la paz. Falta esperar la emergencia de un historiador árabe que pueda, con el mismo análisis sistemático, reconstruir el conflicto con una nueva visión sin pasiones ni indulgencias, para hacer caer los mitos y trabajar para el futuro.

Mientras se siga focalizando la atención en la nakba o en el derecho histórico de los judíos, la paz estará más lejos que nunca.